{"id":4935,"date":"2023-01-06T00:14:23","date_gmt":"2023-01-06T00:14:23","guid":{"rendered":"https:\/\/www.worldsocialism.org\/wsm\/?p=4935"},"modified":"2023-01-02T00:26:51","modified_gmt":"2023-01-02T00:26:51","slug":"la-controversia-del-calculo-economico-deshaciendo-un-mito","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.worldsocialism.org\/wsm\/la-controversia-del-calculo-economico-deshaciendo-un-mito\/","title":{"rendered":"La controversia del &#8220;C\u00e1lculo Econ\u00f3mico&#8221;. Deshaciendo un Mito"},"content":{"rendered":"\n<p>El argumento del c\u00e1lculo econ\u00f3mico (ACE) tiene que ver con la afirmaci\u00f3n de que, en la ausencia de precios de mercado, una econom\u00eda socialista ser\u00eda incapaz de tomar decisiones racionales sobre la asignaci\u00f3n de recursos, y de que esto har\u00eda del socialismo una proposici\u00f3n impracticable. Trazando primero el desarrollo hist\u00f3rico de este argumento se prosigue considerando algunos de sus supuestos b\u00e1sicos acerca de c\u00f3mo el mecanismo de precios funciona realmente en la pr\u00e1ctica; al hacerlo, se trata de demostrar que el argumento tiene&nbsp;<a href=\"#criticas\">bases d\u00e9biles<\/a>. Luego se hace un bosquejo de un&nbsp;<a href=\"#alternativa\">enfoque racional<\/a>&nbsp;a la asignaci\u00f3n de recursos en una econom\u00eda socialista. Tal enfoque se sustenta en una concepci\u00f3n del socialismo que implica una estructura mayormente descentralizada o polic\u00e9ntrica de toma de decisiones, en contraste con la posici\u00f3n t\u00edpicamente sostenida por los proponentes del ACE de que el socialismo implicar\u00eda una planificaci\u00f3n centralizada a nivel social. Aplicando este modelo socialista descentralizado de toma de decisiones, este art\u00edculo identifica un n\u00famero de componentes claves de tal modelo y prosigue para mostrar como, a trav\u00e9s de las interacciones de estos componentes clave, las objeciones al socialismo suscitadas por el ACE son decisivamente superadas.<br><br><br><strong>1 TRASFONDO HIST\u00d3RICO<\/strong><strong><br><\/strong><br>El &#8220;argumento del c\u00e1lculo econ\u00f3mico&#8221; (ACE) est\u00e1 principalmente ligado con el economista austr\u00edaco Ludwig von Mises, que escribi\u00f3 un tratado seminal (&#8220;El C\u00e1lculo Econ\u00f3mico en la Comunidad Socialista&#8221;) en 1920, con el prop\u00f3sito de mostrar que el socialismo no era un sistema realizable. Mises no fue el \u00fanico en desarrollar este argumento; sus contempor\u00e1neos Boris Brutzkus y Max Weber hab\u00edan llegado a las mismas conclusiones en forma independiente en ese mismo a\u00f1o. M\u00e1s aun, un n\u00famero de comentaristas anteriores &#8211; por ejemplo Gossen, Wicksteed, Wieser, Bohm-Bawerk, Pareto, Barone, y en particular el economista holand\u00e9s Nikolaas Pierson, hab\u00edan desarrollado elaboraciones parciales del ACE antes de Mises.<a href=\"#1\">1<\/a><br><br>Despu\u00e9s de la Revoluci\u00f3n Rusa y del surgimiento del capitalismo sovi\u00e9tico de estado, se dio un debate vigoroso sobre la factibilidad del socialismo, un t\u00e9rmino que hab\u00eda sido ampliamente entendido como sin\u00f3nimo del comunismo sin mercado de Marx (o al menos significaba un sistema que carec\u00eda de un mercado para los &#8220;factores de producci\u00f3n&#8221;, sino era sobre los bienes de consumo). Los desarrollos en Rusia, aunque ayudaron a estimular el debate, ayudaron sin embargo a enturbiar las aguas considerablemente. As\u00ed Lenin se desvi\u00f3 abruptamente de la definici\u00f3n del marxismo cl\u00e1sico del socialismo como sin\u00f3nimo de comunismo, al retratarlo en vez de eso como una etapa entre el capitalismo y el comunismo. El intento abortado de introducir un &#8220;comunismo de guerra&#8221; en 1918-1921 (en realidad un riguroso sistema de racionamiento descentralizado que, sin embargo, todav\u00eda retuvo elementos de mercado, en vez de un comunismo de &#8220;libre acceso&#8221;) fue una fuente ulterior de confusi\u00f3n, por que permiti\u00f3 a los anti-socialistas argumentar que el socialismo hab\u00eda mostrado ser impracticable en la pr\u00e1ctica y no solo en la teor\u00eda. Esto, por supuesto, perdi\u00f3 de vista el hecho de que los marxistas tambi\u00e9n hab\u00edan argumentado que el socialismo no era factible en ese tiempo en Rusia por que las condiciones necesarias para una revoluci\u00f3n socialista no hab\u00edan madurado &#8211; una masa de la clase trabajadora imbuida de un entendimiento socialista y con medios de producci\u00f3n lo suficientemente desarrollados.<br><br>O&#8217;Neill alega que es incorrecto suponer que solo hubo un debate unificado en aquel tiempo. En vez de eso, &#8220;hab\u00edan al menos dos debates que ten\u00edan que ver con objeciones independientes al socialismo&#8221;<a href=\"#2\">2<\/a>. El primero de estos fue sobre &#8220;decisiones racionales e inconmensurabilidad&#8221; que es central al ACE en s\u00ed mismo. El segundo, mayormente inspirado por el porta-antorchas de Mises, F A Hayek, ten\u00eda que ver con &#8220;una objeci\u00f3n epist\u00e9mica al socialismo&#8221; en lo concerniente a a la planificaci\u00f3n centralizada o a nivel social amplio y al car\u00e1cter disperso del conocimiento entre actores econ\u00f3micos en una econom\u00eda. Aunque estas dos corrientes diferentes del discurso se hayan conducido a lo largo de l\u00edneas relativamente independientes, argumentar\u00e9 m\u00e1s adelante que ellas est\u00e1n sin embargo org\u00e1nicamente vinculadas. De hecho, mucho de lo que es demostrablemente falso acerca del ACE brota de un supuesto mal concebido y miope de que el socialismo solo puede ser una econom\u00eda centralmente planificada, una aseveraci\u00f3n que el mismo Mises promovi\u00f3 sin cesar. Esto, sin embargo, efectivamente excluye la posibilidad de una visi\u00f3n espont\u00e1neamente ordenada o descentralizada del socialismo, la \u00fanica que, seg\u00fan mantendr\u00e9, supera decisivamente las objeciones al socialismo suscitadas por el ACE.<br><br><strong>2 UN EJEMPLO ILUSTRATIVO<\/strong><br><br>\u00bfDe qu\u00e9 es lo que trata el ACE exactamente? Para elucidar sus supuestos centrales ser\u00e1 de ayuda utilizar un ejemplo hipot\u00e9tico, aunque altamente simplificado.<br><br>Asumamos que una f\u00e1brica en el socialismo manofactura un bien particular de consumo X. Asumamos que para manofacturar X solo dos clases de insumos son necesarios, A y B; supongamos entonces que hay 3 clases diferentes de m\u00e9todos para producir 1 unidad de X, los cuales involucran 3 combinaciones diferentes de A y B, como sigue:<br><br>El M\u00e9todo 1 requiere 9 unidades de A y 10 unidades de B, el M\u00e9todo 2 requiere 10 unidades de A y 9 unidades de B, el M\u00e9todo 3 requiere 10 unidades de A y 10 unidades de B.<br><br>Esto hace surgir la pregunta: \u00bfQu\u00e9 m\u00e9todo deber\u00eda escoger esta f\u00e1brica para producir una unidad de X? Uno podr\u00eda argumentar que tendr\u00eda sentido usar el menor n\u00famero de factores posible para producir una cantidad determinada de X que deje m\u00e1s recursos para hacer otras cosas. Esto alude a lo que los economistas llaman &#8220;costo de oportunidad&#8221;. El costo de oportunidad de hacer algo es la mejor alternativa que se abandona como resultado. Si se usa cierta cantidad de recursos para hacer una cosa entonces habr\u00e1 que renunciar a la oportunidad de usar esos mismos recursos para producir otra cosa. Al minimizar los costos de oportunidad se maximiza la cantidad de recursos que pueden ser usados para otros prop\u00f3sitos.<br><br>En t\u00e9rminos de nuestro ejemplo, esto requirir\u00eda que nuestra f\u00e1brica rechazara de entrada el m\u00e9todo 3. \u00bfPor qu\u00e9? Por que aunque el m\u00e9todo 3 usa el mismo n\u00famero de unidades de B que el m\u00e9todo 1, este utiliza m\u00e1s unidades de A. Por otro lado, al compararlo con el m\u00e9todo 2, utiliza el mismo n\u00famero de unidades A, pero m\u00e1s de B. De manera que los dos m\u00e9todos son m\u00e1s &#8220;t\u00e9cnicamente eficientes&#8221; que el m\u00e9todo 3. Esto significa que ellos no hacen m\u00e1s uso de A o de B que el m\u00e9todo 3, mientras que hacen uso de al menos un insumo menos que el m\u00e9todo 3. En otras palabras, no hay un costo de oportunidad involucrado al rechazar 3 en favor de 1 o 2, asumiendo que el producto resultante es id\u00e9ntico en ambos casos. Sin embargo, es posible que el m\u00e9todo 3 pueda resultar en una ligeramente superior calidad de X debido a la unidad adicional de A o B utilizada (en comparaci\u00f3n con el m\u00e9todo 1 o 2) en cuyo caso se puede incurrir en un costo de oportunidad peque\u00f1o.<br><br>Todo esto es bastante claro, y los proponentes del ACE no sugieren que una econom\u00eda socialista no pueda discernir si un m\u00e9todo de producci\u00f3n es m\u00e1s &#8211; o menos &#8211; t\u00e9cnicamente eficiente que otro. Una econom\u00eda socialista no tendr\u00e1 problemas en rechazar el m\u00e9todo 3. El problema surge cuando vamos a escoger, en el caso de nuestro ejemplo, entre los restantes m\u00e9todos 1 y 2. \u00bfC\u00f3mo sabremos cu\u00e1l de estos dos m\u00e9todos hace menos uso de los recursos, liberando por lo tanto m\u00e1s recursos para otros usos? Aqu\u00ed encontramos una noci\u00f3n diferente de eficiencia &#8211; a saber, eficiencia econ\u00f3mica. De acuerdo con el ACE, esto requiere que comparemos directamente A y B reduci\u00e9ndolos a un com\u00fan denominador de manera que podamos seleccionar la combinaci\u00f3n menos costosa de A y B &#8211; m\u00e9todo 1 o m\u00e9todo 2 &#8211; para producir una unidad de X. Se argumenta que para eso es necesario un sistema de precios, permitiendo que las unidades A y B sean costeadas en t\u00e9rminos de dinero. As\u00ed, si una unidad de A cuesta 1 d\u00f3lar y una unidad de B cuesta 2 d\u00f3lares, el costo total de producir una unidad de X usando el m\u00e9todo 1 ser\u00eda de 29 d\u00f3lares, y de 28 d\u00f3lares usando el m\u00e9todo 2. Por lo tanto, ser\u00eda recomendable que la f\u00e1brica seleccionara el m\u00e9todo 2 como la &#8220;combinaci\u00f3n menos costosa&#8221; de insumos A y B.<br><br>El problema es que una f\u00e1brica socialista no podr\u00e1 recurrir a precios monetarios para tomar tales &#8220;decisiones racionales&#8221;. El socialismo est\u00e1 basado en la propiedad en com\u00fan de los medios de producci\u00f3n. Seg\u00fan Mises, sin propiedad privada en los medios de producci\u00f3n, y sin haber precios monetarios reflejando la escasez relativa, los tomadores de decisiones socialistas ser\u00e1n incapaces de calcular racionalmente la mejor asignaci\u00f3n de estos insumos de una manera que asegure la eficiencia econ\u00f3mica. En otras palabras, ellos ser\u00e1n incapaces de comparar los procedimientos de cualquier actividad econ\u00f3mica con los costos incurridos para determinar si val\u00eda la pena o no -es decir, si produce un &#8220;ingreso neto&#8221;. Lo m\u00e1s probable es que estos tomadores decisiones ir\u00e1n &#8220;tanteando en la oscuridad&#8221; y seleccionar\u00e1n las combinaciones m\u00e1s costosas de insumos, en vez de las menos costosas, y as\u00ed usar\u00e1n m\u00e1s insumos de lo que ser\u00eda el caso si recurrieran a tal sistema monetario de precios. El efecto cumulativo de tal toma de decisiones econ\u00f3micamente ineficientes ser\u00e1 el de precipitar una abrupta ca\u00edda en la producci\u00f3n y en los est\u00e1ndares de vida, resultados que hacen improbable que la poblaci\u00f3n los acepte. De ah\u00ed la aseveraci\u00f3n de Mises de que &#8220;el socialismo no es un sistema realizable de organizaci\u00f3n econ\u00f3mica social, por que carece de cualquier m\u00e9todo de c\u00e1lculo econ\u00f3mico.&#8221;<a href=\"#3\">3<\/a><br><br><strong>3 CR\u00cdTICAS PRELIMINARES DEL MODELO MISEANO<\/strong><br><br>A primera vista el ACE parecer\u00e1 altamente plausible. Sin embargo una inspecci\u00f3n m\u00e1s de cerca podr\u00e1 discernir grietas muy finas en el mismo cimiento de este modelo que lo vuelven altamente vulnerable a una cr\u00edtica sostenida. Consideremos algunos de estos defectos antes de volver nuestra atenci\u00f3n a la organizaci\u00f3n de la producci\u00f3n y la asignaci\u00f3n de bienes de producci\u00f3n en una econom\u00eda socialista.<br><br>Seg\u00fan Mises y la Escuela Austr\u00edaca de Econom\u00eda, el valor de los bienes y servicios es nesariamente subjetivo y no est\u00e1 inherido en el bien o servicio en cuesti\u00f3n; los costos econ\u00f3micos son esencialmente subjetivos, los costos de oportunidad y las preferencias de utilidad solo pueden ser expresadas a lo largo de una escala ordinal &#8211; es decir de un ranking &#8211; en oposici\u00f3n a una escala cardinal, la cual implica medici\u00f3n precisa. \u00bfC\u00f3mo pues llegamos a los datos necesarios sobre los que se enuncia un sistema de c\u00e1lculo econ\u00f3mico? Salerno lo plantea as\u00ed. El problema con el socialismo, asegura \u00e9l, es que carece de &#8220;un genuino proceso social de mercado competitivo en el que todos y cada uno de los recursos escasos reciben una estimaci\u00f3n objetiva y cuantitativa de precios en t\u00e9rminos de un com\u00fan denominador reflejando su importancia relativa en servir las preferencias (anticipadas) de los consumidores. Este proceso de estimaci\u00f3n social de mercado transforma el conocimiento sustancialmente cualitativo acerca de las condiciones econ\u00f3micas adquiridas individual e independientemente por los empresarios en compentencia, incluyendo los estimados de las inconmensurables valuaciones subjetivas de los consumidores individuales para la amplia gama de bienes finales, dentro de un sistema integrado de razones objetivas de cambio para las mir\u00edadas de factores de producci\u00f3n, originales e intermedios. Son los elementos de esta estructura coordinada de estimaciones monetarias de precios para los recursos, en conjunci\u00f3n con los precios futuros estimados de bienes de consumo, los que sirven como datos en los c\u00f3mputos empresariales de ganancia que deben subyacer a una asignaci\u00f3n eficiente de recursos.&#8221;<a href=\"#4\">4<\/a><br><br>\u00bfPero qu\u00e9 es lo que realmente sucede en este &#8220;proceso de transformaci\u00f3n&#8221; por medio del cual las &#8220;inconmensurables valuaciones subjetivas&#8221; de los individuos vienen a ser expresadas como razones de intercambio objetivas, o precios? \u00bfEs cierto que estos \u00faltimos capturan las primeras? Hay algo de substancia en la afirmaci\u00f3n de que tal es el caso, por la raz\u00f3n de que es obvio de que si alguien est\u00e1 dispuesto a pagar un precio por un bien, \u00e9l o ella deben de&nbsp;ipso facto&nbsp;valorar subjetivamente tal bien. De otro modo no habr\u00eda surgido la &#8220;voluntad de pagar&#8221;. Pero claro, en una econom\u00eda de mercado en la que la &#8220;voluntad de pagar&#8221; no es suficiente; los medios de pago &#8211; el poder adquisitivo &#8211; son el requerimiento crucial, y es solo la voluntad de pagar respaldada por poder adquisitivo la que realmente afecta a los precios. A esta los economistas la llaman &#8220;demanda efectiva&#8221;(presumiblemente para diferenciarla de la &#8220;demanda inefectiva&#8221;). La valuaci\u00f3n subjetiva que un mendigo hace de una comida completa puede ser considerable, pero en la ausencia de medios de pago para tal comida, esta no cuenta para nada. En pocas palabras, no se puede razonablemente decir que las valuaciones subjetivas que los individuos hacen de los bienes est\u00e9n capturadas o incorporadas en los precios objetivos que tales bienes atraen en el mercado. De hecho, uno podr\u00eda a\u00f1adir que sugerir que realmente lo hacen contradice directamente un mito clave de la econom\u00eda burguesa &#8211; a saber, de que nuestros deseos son &#8220;esencialmente infinitos&#8221; y de que nuestros recursos para satisfacerlos son limitados.<br><br>Se podr\u00eda objetar que aunque no se intente &#8220;cuantificar&#8221; nuestros deseos como tales (a lo largo de una escala cardinal), el precio sin embargo refleja nuestras valuaciones subjetivas en tanto que arroja luz sobre nuestras preferencias (a lo largo de una escala ordinal). As\u00ed, si preferimos&nbsp;rosbif&nbsp;a una hamburguesa de McDonald&#8217;s, esto se ver\u00e1 reflejado en el mayor precio que estaremos dispuestos a pagar por tal art\u00edculo. Usted podr\u00e1 preferir rosbif, pero despu\u00e9s de consultar con su billetera puede que compruebe, para su consternaci\u00f3n, de que se tendr\u00e1 que resignar con una hamburguesa.<br><br>Aunque de acuerdo con la econom\u00eda convencional, la demanda efectiva determina el precio en conjunci\u00f3n con la oferta de bienes demandados, esta demanda efectiva est\u00e1 distribuida desigualmente en virtud de la desigual distribuci\u00f3n del ingreso.<br><br>Los austr\u00edacos responder\u00e1n a esto argumentando que tales diferenciales reflejan las valuaciones que los individuos hacen sobre diferentes ocupaciones y las diferentes contribuciones que ellos hacen a la sociedad (&#8220;sociedad&#8221; que justamente les &#8220;recompensa&#8221; por ello) pero no hay manera de probar esta afirmaci\u00f3n, ya que tales valuaciones est\u00e1n sujetas ellas mismas a las limitaciones de la &#8220;demanda efectiva&#8221;. El &#8220;sistema integrado de razones de intercambio objetivas&#8221; (precios) de Salerno refleja, o es condicionado, por esta distribuci\u00f3n desigual de la demanda efectiva. As\u00ed, los bienes de lujo pueden ser &#8220;valuados&#8221; m\u00e1s altamente &#8211; atraer precios m\u00e1s altos &#8211; que la comida para los hambrientos, por que una \u00e9lite acaudalada tiene un poder adquisitivo vastamente superior a su dispocisi\u00f3n con el cual pujar en forma competitiva, y as\u00ed empujar el precio de los primeros por encima de los \u00faltimos.<br><br>Debemos de tomar estos puntos en cuenta al considerar los m\u00e9ritos &#8211; o desaciertos &#8211; del ACE; este se basa en supuestos datos objetivos que est\u00e1n fundamentalmente sesgados y que no puede decirse que correspondan verdaderamente con las valuaciones subjetivas de los actores econ\u00f3micos en el mercado, como se afirma. Creer lo contrario es caer en la Falacia de la Composici\u00f3n &#8211; la ilusi\u00f3n de que lo que es cierto para cada parte del todo debe ser cierto para el todo. Este es un error que falla en ver las interrelaciones entre las diferentes partes del todo.<br><br><strong>B) \u00bfA qu\u00e9 nos referimos con &#8220;costos&#8221;?<\/strong><br><br>D R Steele sostiene que &#8220;El costo total de producir algo es el efecto total en reducir la producci\u00f3n de otras cosas debido a los factores usados. A esto nos referimos con &#8216;costo de producci\u00f3n&#8217;. Es esto lo que queremos minimizar cuando producimos algo&#8221;<a href=\"#5\">5<\/a>. Como vimos antes, esta definici\u00f3n de costo se iguala con costo de oportunidad. Los costos de oportunidad a menudo se contraponen con los costos contables. Se dice que los \u00faltimos denotan los costos expl\u00edcitos representados por los desembolsos en efectivo que una firma hace al adquirir sus insumos, mientras que los primeros est\u00e1n asociados a costos impl\u00edcitos u ocultos, y puede que sea dif\u00edcil o imposible cuantificarlos, o siquiera de conocerlos completamente. Por ejemplo, el costo de oportunidad de gastar dinero en una nueva escuela puede ser el de no gastar ese dinero en mejorar el servicio de ambulancia local, lo que podr\u00eda significar m\u00e1s vidas salvadas. \u00bfPero como se eval\u00faa el costo de una vida?<br><br>Regresando a nuestro ejemplo del bien de consumo X, podemos ver que el ACE se basa una noci\u00f3n de costo contable, en vez de costo de oportunidad, a pesar de la copiosa falsa alabanza que hace del \u00faltimo. Esto se debe a que involucra comparar desembolsos expl\u00edcitos de dinero a ser hechos en diferentes combinaciones de A y B para llegar a la nocional &#8220;combinaci\u00f3n de menor costo&#8221;. Ciertamente que hay un costo de oportunidad en tomar tal decisi\u00f3n. Esto no hace falta mencionarlo, pero este ejemplo de c\u00e1lculo econ\u00f3mico no se ocupa de esto. No est\u00e1 midiendo lo que se abandona por una f\u00e1brica al optar por producir una unidad de X utilizando el m\u00e9todo 2. Escoger una combinaci\u00f3n de menor costo de factores tiene que ver esencialmente con costos contables, no con costos de oportunidad. Siendo esto as\u00ed, uno se podr\u00eda preguntar como ayuda esto para calcular &#8220;el efecto total en la reducci\u00f3n de producci\u00f3n de otras cosas debido a los factores usados&#8221;. Reconocer que hay, t\u00e9oricamente hablando, un efecto total, no es lo mismo que decir que esto es lo que est\u00e1 realmente siendo medido en forma precisa. Aun m\u00e1s, \u00bfqui\u00e9n decide cual es &#8220;la mejor alternativa abandonada&#8221;? La preferencia de una persona puede no ser la de otra. Tales consideraciones se esconden debajo de la alfombra por el ACE.<br><br>Sin embargo, es en el punto de la &#8220;medici\u00f3n precisa&#8221; en el que el ACE enfatiza sus alegatos. Como Steele apunta: &#8220;En este caso es una casualidad que solo haya que saber cual es &#8216;m\u00e1s&#8217; o &#8216;menos&#8217;, pero esto es accidental, debido a la manera en que se escoge el ejemplo. Generalmente es necesario saber cu\u00e1nto de m\u00e1s o menos. Por ejemplo, si la decisi\u00f3n fuera entre el m\u00e9todo en que se utiliza 4 libras de caucho y 4 libras de madera, y el m\u00e9todo en que se usa 5 libras de caucho y 3 de madera, no ser\u00e1 suficiente saber que la madera es m\u00e1s costosa por peso que el caucho, necesitamos saber cu\u00e1nto m\u00e1s costosa.&#8221;<a href=\"#6\">6<\/a><br><br>Ciertamente, los costos contables pueden ser sometidos a un &#8220;c\u00e1lculo exacto&#8221; utilizando precios monetarios, pero la pregunta es \u00bfqu\u00e9 es exactamente lo que se est\u00e1 contabilizando con tal proceso? &#8220;Medici\u00f3n precisa&#8221; no nos dice mucho, un juego de monopolio indica medici\u00f3n precisa, pero nadie sugerir\u00eda que detr\u00e1s de esto hay un discernimiento especial que ser\u00eda de tontos ignorar. \u00bfQu\u00e9 es lo que se mide exactamente al utilizar costos monetarios?<br><br>El ACE afirma que una econom\u00eda socialista ser\u00eda incapaz de escoger racionalmente entre diferentes combinaciones de factores para llegar a una combinaci\u00f3n de menor costo. En respuesta a la obvia contestaci\u00f3n de que una econom\u00eda socialista no se ocupar\u00eda de los costos en su forma monetaria, se podr\u00eda argumentar de que aun as\u00ed ser\u00e1 necesario llevar la cuenta de los costos de otra manera, y que son precisamente estos costos sustantivos &#8211; o si se prefiere, costos del &#8220;mundo real&#8221; &#8211; los que el mecanismo de precios es capaz de representar fielmente, a trav\u00e9s de su patr\u00f3n de razones objetivas de intercambio. \u00bfPero c\u00f3mo puede probarse esto? Para demostrar que este es el caso uno necesitar\u00eda probar una correlaci\u00f3n entre estos &#8220;costos sustantivos&#8221; y sus representaciones monetarias. Uno solo puede demostrar que tal correlaci\u00f3n existe comparando las medidas de unos contra las de los otros. Pero esto representa un problema para el ACE, ya que, al hacer esto, uno habr\u00eda mostrado en forma inadvertida que los costos pueden ser independientemente medidos y calculados sin recurrir a precios de mercado.<br><br>Esto coloca a los partidarios del ACE en una posici\u00f3n inc\u00f3moda, ya que el fracaso en demostrar una putativa relaci\u00f3n entre estos costos sustantivos y sus supuestas representaciones de mercado demuestra que el \u00fanico apoyo que tienen es una tautolog\u00eda: que solo una econom\u00eda de mercado es capaz de realizar c\u00e1lculos econ\u00f3micos expresados en precios de mercado. El mismo Steele trata de evadir este argumento con la afirmaci\u00f3n tendenciosa de que es &#8220;paralelo a argumentos que se han levantado frecuentemente contra las teor\u00edas generales. De manera que cada uno o dos a\u00f1os alg\u00fan nuevo genio descubre que la teor\u00eda de Darwin de la selecci\u00f3n natural carece de significado, por que dice que los m\u00e1s aptos sobreviven, pero no hay manera de medir qui\u00e9n es el m\u00e1s apto, excepto al ver quienes sobreviven.&#8221;<a href=\"#7\">7<\/a>&nbsp;Pero por supuesto, tal analog\u00eda es completamente inadecuada. La relaci\u00f3n entre &#8216;aptitud&#8217; y &#8216;supervivencia&#8217; es de tipo causal, lo que simplemente no se aplica en este caso. Lo que aqu\u00ed est\u00e1 involucrado no es algo tan grandioso como una &#8220;teor\u00eda general&#8221; sino una simple proposici\u00f3n concerniente a una supuesta correlaci\u00f3n estad\u00edstica entre dos grupos de datos, sin que la causalidad sea invocada en manera alguna.<br><br>Finalmente, si el ACE es realmente sobre costos contables en vez de costos de oportunidad como tales, entonces presumiblemente tenemos una base s\u00f3lida para probar la proposici\u00f3n de que un sistema de precios de mercado puede calcular fielmente los costos incurridos en las decisiones de producci\u00f3n. Aqu\u00ed nos referimos a los costos en su sentido positivo, no a las oportunidades abandonadas. Es evidente que en este caso los c\u00e1lculos basados en precios de mercado resultan lejos de ser adecuados. Existe una enorme literatura sobre externalidades y efectos de derrame que ilustra este punto muy bien. Ser\u00e1 suficiente decir que en una econom\u00eda de mercado competitiva siempre habr\u00e1 obvios incentivos estructurales para que las firmas competitivas externalicen sus costos siempre que sea posible, o hasta el punto en que logren salirse con la suya. Los costos de contaminaci\u00f3n son un ejemplo de esto, y necesitan t\u00edpicamente de la acci\u00f3n del estado para imponer multas sobre la firma ofensora en cuesti\u00f3n, en inter\u00e9s de otras firmas que puedan tener que recoger en forma indirecta los costos. Los &#8220;costos sociales&#8221; son otro ejemplo. Una firma puede considerar necesario despedir parte de su fuerza de trabajo para reducir sus costos de producci\u00f3n y permanecer competitiva. Sin embargo, la reducci\u00f3n de los costos laborales tiene costosas implicaciones para los trabajadores involucrados, y para la sociedad en general, que tienden a no ser contabilizados en la hoja de balance general de la compa\u00f1\u00eda.<br><br>Se ha intentado evadir el problema de las externalidades y de los efectos de derrame a trav\u00e9s de la aplicaci\u00f3n de conceptos como &#8220;voluntad para pagar&#8221; (VPP) y &#8220;voluntad para aceptar&#8221; (VPA). Tales conceptos son problem\u00e1ticos, y proveen de poco alivio a los proponentes del ACE. La VPP tiene que ver con lo que la gente est\u00e1 preparada a pagar para mitigar o evitar alg\u00fan efecto indeseado, mientras que la VPA se refiere al nivel de compensaci\u00f3n financiera que ellos estar\u00edan dispuestos a aceptar para soportar tal efecto. Los economistas, en su mayor\u00eda, tienden a considerar los costos involucrados en ambos casos como aproximadamente equivalentes, pero hay evidencia considerable basada en encuestas que sugieren que tal no es el caso &#8211; no de acuerdo a las &#8220;valuaciones subjetivas&#8221; de la gente sobre las p\u00e9rdidas y ganancias ambientales.<a href=\"#8\">8<\/a>&nbsp;De hecho, las p\u00e9rdidas ambientales tienden a ser m\u00e1s altamente valuadas que las ganancias ambientales, aun cuando est\u00e9n involucradas similares cantidades de dinero. Hay otro n\u00famero de problemas asociados con estas t\u00e9cnicas (por ejemplo: la tendencia a subestimar el valor futuro de los recursos; el problema de los valores que no son de uso, y los valores sobre opciones sobre las que la persona no hace uso, o quiz\u00e1 solo lo haga en una fecha posterior) todo lo cual subraya las fallas de las valoraciones de mercado, fallas que el ACE tiende a ignorar.<br><strong><br><\/strong><strong>C) El problema del &#8220;ingreso neto&#8221;<\/strong><br><br>Seg\u00fan el ACE, no solo es necesario descubrir la combinaci\u00f3n menos costosa de insumos requeridos para producir un bien determinado. Tambi\u00e9n es necesario asegurar que el ingreso obtenido de la venta de este bien es suficiente para cubrir los costos de producirlo. Esto solo se puede hacer asociando precios a los insumos de la firma (A y B en nuestro ejemplo) como tambi\u00e9n a su producto (bien X).<br><br>El &#8220;ingreso neto&#8221; es la diferencia neta entre el ingreso de una firma y sus costos. Al ingreso neto positivo se le conoce usualmente como ganancia; al ingreso neto negativo como p\u00e9rdida. Mises lo plantea as\u00ed: &#8220;Cada paso de las actividades empresariales est\u00e1 sujeto al escrutinio del c\u00e1lculo monetario: La premeditaci\u00f3n de la acci\u00f3n planeada se vuelve pre-c\u00e1lculo comercial de costos esperados e ingresos esperados. El establecimiento retrospectivo del resultado de la acci\u00f3n pasada se convierte en ganancias y p\u00e9rdidas contables&#8221;.<a href=\"#9\">9<\/a><br><br>Este enunciado es revelador, por que enuncia una falla seria en el ACE. La capacidad de computar ganancias y p\u00e9rdidas es lo que en teor\u00eda asegura la eficiencia &#8211; es decir una lucrativa &#8211; asignaci\u00f3n de recursos. Pero resulta que no asegura nada de eso. Solo por que un sistema de precios de mercado le facilite a uno un conjunto de cifras con las cu\u00e1les realizar c\u00e1lculos precisos, eso no significa que esas cifras resultar\u00e1n ser correctas &#8211; es decir, que guiar\u00e1n infaliblemente al empresario hacia un ingreso neto positivo.<br><br>Steele lo plantea as\u00ed: &#8220;Como todas las decisiones de producci\u00f3n son sobre el futuro, y el futuro es siempre incierto, los tomadores de decisiones deben de adivinar, jugar con corazonadas, y seguir sus experimentadas narices&#8221;<a href=\"#10\">10<\/a>&nbsp;y &#8220;En el mercado los empresarios anticipan, especulan, agonizan, adivinan y toman riesgos. Ellos frecuentemente realizan elaborados c\u00e1lculos, conscientes de que el resultado de tales c\u00e1lculos es solo tan bueno como los supuestos en los que se basan. Siempre envueltos en una nube de ignorancia, los tomadores de decisiones de mercado luchan por discernir los indefinidos contornos de las cambiantes formas que aparecen ambiguamente entre la niebla&#8221;.<a href=\"#11\">11<\/a><br><br>Esto parece lo suficientemente claro, pero curiosamente Steele se siente impulsado a preguntar: &#8220;\u00bfAcaso el hecho de que la producci\u00f3n es realmente guiada por estimados de ingresos futuros, y no por la lectura de precios presentes\/recientes destruye la fuerza del argumento de Mises? Aparentemente no, por dos razones: 1. Los precios pasados son una gu\u00eda que ayuda a la gente a hacer estimados m\u00e1s exactos (aunque siempre falibles) de los precios futuros; y 2. los estimados de los precios futuros son eventualmente confirmados o refutados. Hay una prueba objetiva de la exactitud de los resultados: p\u00e9rdida o ganancia.&#8221;<a href=\"#12\">12<\/a><br><br>El primer punto de Steele como que debilita su afirmaci\u00f3n previa de que la producci\u00f3n no puede guiarse por los precios presentes\/recientes, y no parece ser capaz de decidirse sobre la relevancia de estos \u00faltimos. \u00c9l mismo admite que los empresarios pueden calcular las cosas espectacularmente mal al basarse en precios presentes\/recientes &#8211; la crisis energ\u00e9tica de los a\u00f1os 1970&#8217;s es un caso que cabe mencionar. Hay que notar tambi\u00e9n que los precios presentes\/recientes son un record de costos contables, no de costos de oportunidad, y por lo tanto no arrojan mucha luz sobre las oportunidades dejadas de lado al tomar decisiones de producci\u00f3n, ya que las \u00faltimas son una &#8220;referencia t\u00e1cita al hipot\u00e9tico ingreso futuro, que solo puede ser adivinado.&#8221;<a href=\"#13\">13<\/a><br><br>El admite que los empresarios son falibles, y sin embargo no parece ver la inconsistencia entre admitir esto y afirmar que el sistema de precios asegura un &#8220;c\u00e1lculo exacto&#8221;.<br><br>El segundo punto de Steele &#8211; de que hay una prueba objetiva de la exactitud de los estimados empresariales &#8211; es presumiblemente el m\u00e1s importante, pero aun as\u00ed, no se sostiene. Recordemos que lo que buscamos es alguna manera confiable de guiar a los empresarios a tomar decisiones de producci\u00f3n acertadas en lo que respecta al ingreso neto en el futuro &#8211; de otra manera no tendr\u00eda mucho sentido en seguir insistiendo sobre la en la necesidad de un &#8220;c\u00e1lculo exacto&#8221;. El hecho de que el proceso de mercado es retrospectivamente &#8220;auto-correctivo&#8221; en eliminar o en dejar en la bancarrota a las firmas que se equivocan (que incurren en p\u00e9rdidas econ\u00f3micas) al hacer sus estimados sobre el futuro es completamente irrelevante. Las p\u00e9rdidas son p\u00e9rdidas, como dice el dicho. Y m\u00e1s importante aun, no hay garant\u00eda de que aquellos empresarios que tuvieron la fortuna de estimar los precios futuros correctamente podr\u00e1n continuar haci\u00e9ndolo.<br><br>Hay que enfatizar que no estamos hablando de alg\u00fan proceso selectivo en funcionamiento que refine incrementalmente las habilidades de los empresarios para realizar generalmente juicios econ\u00f3micos acertados, como parece que Steele sugiere. Si este fuera el caso, entonces la historia de la econom\u00eda de mercado se manifestar\u00eda con una progresiva reducci\u00f3n de la incertidumbre y el riesgo.<br><br>En otro tema, cuando Steele se refiere a la p\u00e9rdida o ganancia como una prueba objetiva de la exactitud de los estimados de los precios futuros, uno presume que con &#8220;ganancia&#8221; \u00e9l se refiere aqu\u00ed a ganancia contable o ingreso neto. Sin embargo, esto es un poco confuso. Esto se debe a que \u00e9l utiliza el t\u00e9rmino en otro sentido m\u00e1s especializado. El retorno de un empresario sobre su capital, asegura \u00e9l, es llamado &#8220;inter\u00e9s&#8221; (o lo que llamar\u00edamos com\u00fanmente ganancia) y cuando \u00e9ste es igual a su ganancia contable &#8220;esta no es una ganancia en un sentido estricto econ\u00f3mico. La verdadera ganancia es un retorno superior al inter\u00e9s&#8221;.<a href=\"#14\">14<\/a>&nbsp;Lo ir\u00f3nico es que tal ganancia solo puede darse cuando la econom\u00eda se desv\u00eda del modelo abstracto de competencia perfecta y de la eficiente asignaci\u00f3n de los recursos. C\u00f3mo Lachman observa &#8220;las ganancias se obtienen cuando hay diferencias precio-costo; ellas son por lo tanto un t\u00edpico fen\u00f3meno de desequilibrio&#8221;.<a href=\"#15\">15<\/a>&nbsp;As\u00ed, seg\u00fan la teor\u00eda de los partidarios del libre mercado, con la que explican como el mercado se comporta, las mismas imperfecciones que ellos deploran (como las tendencias monopol\u00edsticas) &#8220;son de hecho din\u00e1micas generadoras de ganancias en el sistema econ\u00f3mico. En otras palabras, las imperfecciones del mercado son la principal fuente de ganancia en la econom\u00eda&#8221;.<a href=\"#16\">16<\/a>&nbsp;Tal ganancia, como Steele se\u00f1ala, es el resultado del empresario anticip\u00e1ndose al mercado, y beneficiando a la sociedad en el proceso. Presumiblemente, tales beneficios no se dar\u00edan en el idealizado (y completamente irreal) modelo competitivo del libre mercado al que los defensores del libre mercado tratan de realizar, y lo que es necesario m\u00e1s bien es un modelo menos competitivo en el que a las distorsiones de precio se les da m\u00e1s libertad de juego. Pero esto, por supuesto, socava un importante supuesto del ACE acerca de la necesidad de que se le de libertad a las fuerzas del mercado para asegurar la &#8220;exactitud&#8221; de los precios de mercado.<br><br>Seg\u00fan el ACE, en la ausencia de precios de mercado que permitan a los emprendedores hacer c\u00f3mputos de ganancia y p\u00e9rdida, la eficiencia econ\u00f3mica no puede ser asegurada. Esto, se argumenta, es incompatible con el mantenimiento de una desarrollada infraestructura econ\u00f3mica. Sin embargo, hemos visto cuan problem\u00e1ticos pueden ser tales c\u00f3mputos de ganancia y p\u00e9rdida en el mundo real, a pesar de la evidencia de una infraestructura econ\u00f3mica desarrollada alrededor de nosotros (a la que los proponentes del ACE se deleitan en se\u00f1alar y en atribuir al mercado). Esto sugiere que debe de haber algo seriamente equivocado en la teor\u00eda misma.<br><br>En cualquier caso, la afirmaci\u00f3n de que una econom\u00eda socialista necesitar\u00eda ser capaz de calcular un &#8220;ingreso neto&#8221; en alg\u00fan sentido no se sostiene al escrutinio. La noci\u00f3n de &#8220;ingreso neto&#8221; de hecho se deriva simplemente de los requerimientos funcionales del capitalismo para realizar una ganancia a trav\u00e9s de un intercambio de mercado, esto significa que es una necesidad espec\u00edfica de un sistema. Ciertamente \u00e9ste requiere que los insumos y productos se reduzcan a un com\u00fan denominador para facilitar la comparaci\u00f3n, y por lo tanto asegurar que cuando una mercanc\u00eda se intercambie por otra, ellas sean equivalentes. De hecho, las transacciones de mercado necesitan de tal equivalencia. Sin embargo de esto no se sigue que este tipo de comparaciones haciendo uso de un com\u00fan denominador ser\u00e1n requeridas en una econom\u00eda socialista. En tal econom\u00eda, &#8220;el intercambio econ\u00f3mico&#8221; de cualquier tipo no se aplicar\u00e1 m\u00e1s. Ni ser\u00e1 necesario determinar si &#8216;m\u00e1s&#8217; o &#8216;menos&#8217; de riqueza en general estar\u00eda siendo creada de la que se habr\u00eda usado en el proceso de producci\u00f3n de tal riqueza, por la simple raz\u00f3n de que el concepto de riqueza &#8220;en general&#8221;, una noci\u00f3n completamente abstracta y cruda de riqueza agregada, no tiene uso pr\u00e1ctico en s\u00ed misma, y carecer\u00eda completamente de sentido fuera del contexto del intercambio de mercanc\u00edas. Hay que enfatizar que esto no significa que una econom\u00eda socialista no tendr\u00e1 manera de asegurar que los recursos ser\u00e1n asignados en forma eficiente (lo cual considerar\u00e9 m\u00e1s tarde) solo significa que esta econom\u00eda no necesita operacionalizar esta noci\u00f3n totalmente insatisfactoria de &#8220;ingreso neto&#8221; para lograr la asignaci\u00f3n eficiente.<br><strong><br><\/strong><strong>D) Estimando los efectos negativos de la mala asignaci\u00f3n<\/strong><strong><br><\/strong><br>Mises era claramente inflexible en su postura de que el socialismo no pod\u00eda llevarse a la pr\u00e1ctica por que carec\u00eda de alg\u00fan m\u00e9todo de c\u00e1lculo econ\u00f3mico. La implicaci\u00f3n de tal afirmaci\u00f3n es que el efecto de no poseer tal m\u00e9todo ser\u00eda tan devastador como para prevenir que el socialismo se hiciera alguna vez realidad. Sin embargo, como Bryan Caplan se\u00f1ala, esto contradice la propia afirmaci\u00f3n de Mises de que &#8220;la teor\u00eda econ\u00f3mica solo ofrece leyes cualitativas, no cuantitativas&#8221;.<a href=\"#17\">17<\/a>&nbsp;De acuerdo con Mises en&nbsp;La Acci\u00f3n Humana&nbsp;(citado en Caplan) &#8220;la econom\u00eda no est\u00e1, como los ignorantes positivistas repiten una y otra vez, rezagada por que no sea cuantitativa. No es cuantitativa por que no hay constantes&#8221;. Pero si tal es el caso \u00bfC\u00f3mo se podr\u00edan cuantificar los efectos negativos de esta supuesta mal asignaci\u00f3n en una hipot\u00e9tica econom\u00eda socialista y llegar a concluir de que ser\u00eda tan severa que impedir\u00eda la factibilidad del socialismo?<br><br>El argumento miseano parece descansar en la afirmaci\u00f3n de que hay un n\u00famero finito de opciones en lo que respecta al uso de los insumos que llevar\u00edan a una asignaci\u00f3n eficiente, mientras que hay una infinidad de opciones que har\u00edan que esos insumos fueran mal asignados. Lo m\u00e1s probable es que sin los medios para hacer c\u00e1lculos econ\u00f3micos, los tomadores de decisiones en una econom\u00eda socialista escoger\u00edan una de las \u00faltimas opciones. Seg\u00fan lo plantea Mises, el c\u00e1lculo econ\u00f3mico &#8220;provee de una gu\u00eda en medio de la multitud desorientadora de posibilidades econ\u00f3micas. Nos permite extender los juicios de valor que solo aplican directamente a los bienes de consumo -o al menos a los bienes de producci\u00f3n de \u00f3rdenes m\u00e1s bajos &#8211; a todos los bienes de \u00f3rdenes m\u00e1s altos. Sin \u00e9l, toda producci\u00f3n que se realiza por m\u00e9todos largos e indirectos implicar\u00eda muchos pasos en la oscuridad&#8230; Y tenemos entonces una comunidad socialista que debe cruzar el oc\u00e9ano entero de posibles e imaginables permutaciones econ\u00f3micas sin la br\u00fajula del c\u00e1lculo econ\u00f3mico.&#8221;<a href=\"#18\">18<\/a><br><br>Sin embargo, como veremos m\u00e1s tarde, una econom\u00eda socialista ser\u00e1 capaz de evitar esa suerte a trav\u00e9s de la institucionalizaci\u00f3n de un conjunto de restricciones que conducir\u00e1n a los tomadores de decisiones hacia la eficiente asignaci\u00f3n de recursos. En cualquier caso, la afirmaci\u00f3n de Mises de que la falta de una br\u00fajula confiable para orientar a los tomadores de decisiones podr\u00eda tambien dirigirse al capitalismo de mercado. Esto es lo que puede inferirse de la Teor\u00eda del Segundo \u00d3ptimo formulada por Richard Lipsey y Kevin Lancaster en 1956.<a href=\"#19\">19<\/a>&nbsp;Al considerar el modelo de &#8220;equilibrio general&#8221; de la econom\u00eda, ellos argumentaron que para que se de el equilibrio (la asignaci\u00f3n \u00f3ptima de pareto), un n\u00famero de condiciones de equilibrio deber\u00edan de cumplirse simult\u00e1neamente, de manera que la oferta de todos los bienes sea exactamente igual a la demanda de ellos, el precio de los bienes siendo exactamente igual al costo marginal de producirlos, y la ganancia a largo plazo de todas las firmas siendo igual a cero. Cuando tan solo una de las condiciones \u00f3ptimas no se satisfaga, entonces el &#8216;segundo \u00f3ptimo&#8217; solo puede ser alcanzado desvi\u00e1ndonos de las otras condiciones paretianas. Para decirlo en pocas palabras, cualquier distorsi\u00f3n de un precio conduce a que todos los otros precios sean distorsionados debido a las consecuencias para las razones de intercambio en todas las ramas de la econom\u00eda, y como las distorsiones de precios van a surgir inevitablemente en el mercado, los tomadores de decisiones capitalistas tendr\u00e1n que lidiar con todo un oc\u00e9ano de posibles e imaginables permutaciones econ\u00f3micas en las que la capacidad de realizar c\u00e1lculos precisos utilizando precios de mercado no servir\u00e1 de mucho. Esto se debe a que tales precios, conteniendo tales distorsiones, ser\u00e1n casi por definici\u00f3n incapaces de proveer de una gu\u00eda confiable (en t\u00e9rminos de la teor\u00eda de precios). Por supuesto, tal noci\u00f3n de &#8220;equilibrio general&#8221; es una mera abstracci\u00f3n y no tiene base emp\u00edrica alguna. Aunque Mises reconoci\u00f3 esto, \u00e9l no pareci\u00f3 percibir las devastadoras consecuencias que esto tuvo para su propia teor\u00eda de &#8220;c\u00e1lculo econ\u00f3mico&#8221;.<br><br>La implicaci\u00f3n del argumento de Mises es que entre m\u00e1s espacio se le de al libre juego de las fuerzas de mercado, m\u00e1s eficiente y confiable ser\u00e1 la asignaci\u00f3n de recursos. \u00bfPuede esta afirmaci\u00f3n ser comprobada emp\u00edricamente? Se argumenta a menudo de que las as\u00ed llamadas econom\u00edas de libre mercado se desempe\u00f1an mejor que sus competidoras m\u00e1s intervencionistas de los capitalismos de estado. Pero esto puede deberse a cualquier n\u00famero de razones diferentes de las del &#8220;c\u00e1lculo econ\u00f3mico&#8221;: diferencias en las dotaciones de recursos naturales y laborales, la prevalencia de desastres naturales, circunstancias hist\u00f3ricas (por ejemplo, conflictos civiles), el problema de incentivos en reg\u00edmenes opresivos (un punto que Caplan hace) y la dependencia econ\u00f3mica (una referencia a la &#8220;teor\u00eda de la dependencia&#8221; y a los argumentos de que el ya desarrollado Primer Mundo sistem\u00e1ticamente &#8220;subdesarrolla&#8221; al Tercer Mundo). Est\u00e1 el problema ulterior de desenredar la causa del efecto. Por ejemplo, \u00bfEs el caso de que las econom\u00edas relativamente exitosas lo son debido a implementar pol\u00edticas de libre mercado, o son esas pol\u00edticas el resultado del \u00e9xito econ\u00f3mico? Aquellas econom\u00edas que son m\u00e1s competitivas tienden a ser m\u00e1s favorables al libre comercio por la obvia raz\u00f3n de que tienen poco que temer de la competencia, mientras que a la inversa, las econom\u00edas menos competitivas o exitosas tender\u00e1n a adoptar enfoques m\u00e1s proteccionistas o intervencionistas para proteger sus intereses. De hecho, esto es lo que permiti\u00f3 a Alemania, al final del siglo 19, superar a Gran Breta\u00f1a en t\u00e9rminos de producci\u00f3n industrial, mientras que la \u00faltima fue relativamente&nbsp;laissez faire&nbsp;en apariencia. Alemania y otras econom\u00edas continentales de su tiempo se apoyaron fuertemente en tarifas y otras medidas intervencionistas para construir sus industrias.<br><br>El apoyo emp\u00edrico para la tesis del c\u00e1lculo econ\u00f3mico es por lo tanto notablemente d\u00e9bil. En cualquier caso no hay, nunca ha habido, ni nunca habr\u00e1 tal cosa como una estricta econom\u00eda de &#8220;libre mercado&#8221; en el mundo real. En el mundo real, el mercado opera en t\u00e1ndem con el estado capitalista, variando solo en el grado en que esto sucede. Como Karl Polanyi ha notado: &#8220;El camino al libre mercado fue abierto por la intervenci\u00f3n estatal, intervenci\u00f3n que lo mantuvo abierto y se mantuvo continuada, controlada, y centralmente planificada&#8221;.<a href=\"#20\">20<\/a><br><br><strong>E) El costo del c\u00e1lculo econ\u00f3mico<\/strong><br><br>Algo que frecuentemente se deja de lado es que la contabilidad, aunque se ocupe de disminuir costos, es en s\u00ed misma un costo significativo. Esto tiene importantes implicaciones para el ACE. Paralelo al sistema de contabilidad f\u00edsica (v\u00e9ase&nbsp;<a href=\"#alternativa\">secci\u00f3n 5<\/a>) lo que tenemos hoy es un complejo sistema de contabilidad monetaria. La contabilidad monetaria es un proceso altamente complejo en el que todas las empresas en una econom\u00eda capitalista deben comprometerse, aunque cumpla un papel supernumerario en lo que concierne al proceso de organizaci\u00f3n f\u00edsica de la producci\u00f3n. En anteriores formaciones sociales de clase, el dinero ocupaba un papel secundario en la vida econ\u00f3mica de la sociedad; en el capitalismo moderno, sin embargo, su influencia lo llena todo. Su prop\u00f3sito no es asegurar la eficiente asignaci\u00f3n de recursos como tal, sino hacer expeditos los intercambios comerciales, al proveer de un equivalente universal contra el cual todas las mercanc\u00edas se intercambian, permitiendo as\u00ed el c\u00f3mputo de ganancias y p\u00e9rdidas a los actores competidores involucrados en los intercambios de mercado. Por esa raz\u00f3n es que suplant\u00f3 eventualmente al tradicional sistema de trueque &#8211; debido a los obvios fallos estructurales del \u00faltimo, los cuales imped\u00edan los intercambios de mercado. Por ejemplo, usted no puede cambiar un cerdo por dos gallinas de su vecino si \u00e9l o ella ya tiene un abastecimiento de cerdos; pagando en efectivo a su vecino se soluciona ese problema.<br><br>Adem\u00e1s de obligar a los actores econ\u00f3micos a que se involucren en la actividad monetaria, el desarrollo del capitalismo hizo surgir toda una pl\u00e9tora de instituciones y actividades econ\u00f3micas directa o indirectamente relacionadas con el manejo y circulaci\u00f3n del dinero, en vez de en la producci\u00f3n de valores de uso como tales &#8211; por ejemplo: bancos, compa\u00f1\u00edas de seguro, departamentos de pago, sociedades constructoras, etc. De hecho, este vasto sector de la econom\u00eda que prolifera continuamente es el resultado del crecimiento natural de las necesidades sist\u00e9micas de un sistema econ\u00f3mico centrado en la acumulaci\u00f3n competitiva de capital; tales instituciones y actividades surgieron precisamente para servir esas necesidades. Uno podr\u00eda argumentar que un banco, por ejemplo, desempe\u00f1a un papel \u00fatil al prestar dinero a una f\u00e1brica, y as\u00ed permite a esta \u00faltima manofacturar cosas \u00fatiles que los consumidores en una econom\u00eda de mercado pueden valorar. Por lo tanto, los bancos no desempe\u00f1an una funci\u00f3n menos importante que las f\u00e1bricas en la producci\u00f3n de estas cosas \u00fatiles. Pero esto es recurrir a un truco de prestidigitaci\u00f3n, es pasar por alto la distinci\u00f3n que hay que hacer entre condiciones espec\u00edficas en las que una f\u00e1brica tiene que operar por fuerza dentro de un sistema econ\u00f3mico, y el proceso f\u00edsico de producci\u00f3n mismo. Es el primero el que est\u00e1 precisamente siendo cuestionado, al que por otra parte los proponentes del ACE dan por sentado, y asumen que est\u00e1 relacionado con el \u00faltimo. Es decir, ellos asumen lo que deben probar: que no se puede operar un moderno sistema de producci\u00f3n sin precios de mercado (y por lo tanto, sin esa clase de instituciones &#8211; como los bancos &#8211; ligadas con los intercambios de mercado en el capitalismo).<br><br>Es la eliminaci\u00f3n de tales actividades e instituciones, con lo esencial que puedan ser para el funcionamiento de una econom\u00eda de mercado, pero improductivas en s\u00ed mismas desde el punto de vista de producir valores de uso, o de satisfacer las necesidades humanas, lo que constituye talvez la m\u00e1s importante (pero por supuesto no la \u00fanica) ventaja productiva que una econom\u00eda socialista tendr\u00eda sobre una econom\u00eda capitalista. La eliminaci\u00f3n de este desperdicio estructural intr\u00ednseco al capitalismo liberar\u00eda una vasta cantidad de trabajo y materiales para la producci\u00f3n socialmente \u00fatil en el socialismo. Exactamente cu\u00e1ntos recursos adicionales se har\u00edan disponibles para la producci\u00f3n socialmente \u00fatil de esta manera es un punto en disputa. La mayor\u00eda de los estimados sugiere el doble de recursos disponibles en comparaci\u00f3n con el presente.<a href=\"#21\">21<\/a>&nbsp;Sin embargo, los proponentes del ACE, mientras afirman que el socialismo se hundir\u00eda en un abismo de ineficiencia y producci\u00f3n decreciente sin la gu\u00eda de los precios de mercado, parecen tener una voluntad determinada de negarle al socialismo esta particular ventaja productiva que tiene sobre el capitalismo, al postular la necesidad de instituciones como bancos &#8211; o alguna forma an\u00e1loga de banca en una econom\u00eda socialista. Esta es una afirmaci\u00f3n tendenciosa: es leer torpemente en el socialismo los requerimientos funcionales del capitalismo.<br><br><strong>4 EL SOCIALISMO Y LA DISTRACCI\u00d3N DE LA PLANIFICACI\u00d3N CENTRAL<\/strong><br><br>Una de las vacas sagradas de la Izquierda es la idea de la &#8220;econom\u00eda planificada&#8221;. Esto puede ser bastante enga\u00f1oso. Dada la tradicional hostilidad de la izquierda contra el &#8220;libre mercado&#8221;, esto puede dar la impresi\u00f3n de que el libre mercado es algo contrario a la &#8220;planificaci\u00f3n&#8221;. Pero este no es el caso. El libre mercado est\u00e1 repleto de planes de todo tipo. La diferencia es que las interconexiones o interrelaciones entre esta mir\u00edada de planes no es planificada, sino espont\u00e1nea y an\u00e1rquica.<br><br>La &#8220;planificaci\u00f3n central&#8221; es la propuesta de eliminar toda esta espontaneidad no planificada asimilando los diferentes planes dentro de un solo plan social amplio. Para los apologistas del libre mercado cr\u00edticos del socialismo, como Mises y Hayek, se da por sentado que una econom\u00eda socialista ser\u00eda centralmente planificada en este sentido del t\u00e9rmino. Se argumenta que esta direcci\u00f3n central de la actividad econ\u00f3mica ir\u00eda necesariamente de la mano con una estructura vertical de mando (a la que Mises llama &#8220;el principio del Fuhrer&#8221;) para asegurar que las metas de producci\u00f3n se cumplan de acuerdo con el plan central, sin ninguna desviaci\u00f3n que pudiera amenazar la coherencia del plan.<br><br>Las inevitables consecuencias que fluyen de esto es que una econom\u00eda socialista no ser\u00eda dirigida en forma democr\u00e1tica, que el racionamiento central suplantar\u00eda al libre acceso y que el trabajo voluntario ceder\u00eda el paso al trabajo coaccionado. En resumen, ya no estar\u00edamos hablando del &#8220;comunismo&#8221; o &#8220;socialismo&#8221; tal como estos t\u00e9rminos fueron tradicionalmente entendidos por individuos como Marx, Engels, Morris y Kropotkin.<br><br>Est\u00e1 fuera del prop\u00f3sito de este art\u00edculo el considerar en detalle la naturaleza problem\u00e1tica de esta particular noci\u00f3n de &#8220;planificaci\u00f3n central&#8221;. Ser\u00e1 suficiente con decir que ser\u00eda log\u00edsticamente imposible recopilar toda la informaci\u00f3n dispersa relacionada con la oferta y la demanda para cada tipo concebible de bien de producci\u00f3n o bien de consumo a lo largo de una econom\u00eda. En teor\u00eda, esto implicar\u00eda construir una estupendamente complicada y laber\u00edntica matriz de insumo-producto para acomodar toda esta informaci\u00f3n, pero aun as\u00ed, los cambios no previstos como los desastres naturales y los movimientos de poblaci\u00f3n perturbar\u00edan seriamente las razones de insumo-producto, con ramificaciones que se extender\u00edan incontrolablemente a cada otra \u00e1rea de la econom\u00eda. Esto necesitar\u00eda de una reformulaci\u00f3n completa del plan, y como el cambio es un factor end\u00e9mico de la vida, se sigue que nunca habr\u00eda la oportunidad de poner el plan en pr\u00e1ctica, habr\u00eda que confinarlo constantemente al tablero de dibujo, asumiendo que un tablero lo suficientemente grande pudiera encontrarse para tal prop\u00f3sito. Mientras que esto no toca al ACE como tal, se puede ver como un argumento suplementario para demostrar la imposibilidad del socialismo (o comunismo) como una forma de organizaci\u00f3n econ\u00f3mica. De hecho, esto explica por qu\u00e9 los cr\u00edticos del socialismo mantienen tantas veces que el abandono del mecanismo de precios solo puede funcionar al nivel de Robinson Crusoe: dada la complejidad de la producci\u00f3n moderna es imposible que una sola mente &#8211; como la de Crusoe &#8211; pueda abarcar la totalidad de las interconexiones que esto implica.<br><br>\u00bfEs razonable el supuesto de que una econom\u00eda socialista implicar\u00eda planificaci\u00f3n centralizada, o a nivel social amplio? Podr\u00eda serlo si se demostrara que fue defendida por los proponentes de tal econom\u00eda. Steele es inequ\u00edvoco al asegurar que tal es el caso. El cita las objeciones de Marx y Engels a la anarqu\u00eda de la producci\u00f3n capitalista y a la asignaci\u00f3n de los recursos &#8220;a las espaldas de los productores&#8221;, as\u00ed como a su defensa del &#8220;control social consciente&#8221; y la implementaci\u00f3n de un &#8220;plan social definido&#8221;.<a href=\"#22\">22<\/a>&nbsp;Podr\u00eda parecer una inferencia razonable de tal lenguaje suponer que lo que Marx y Engels ten\u00edan en mente era de hecho la clase de planificaci\u00f3n social amplia &#8211; o planificaci\u00f3n central &#8211; a la que Steele se refiere.<br><br>Sin embargo, Steele mismo reconoce que la palabra &#8220;plan&#8221; tiene muchos matices de significado<a href=\"#23\">23<\/a>; podr\u00eda incorporar un conjunto de intenciones o podr\u00eda tambi\u00e9n incluir los medios para ejecutar estas intenciones. Algunos de los puntos que Steele hace contradicen totalmente su afirmaci\u00f3n de que Marx y Engels defendieron en forma inequ\u00edvoca la &#8220;planificaci\u00f3n central&#8221;. As\u00ed, el reconoce que &#8220;Marx visualiza la administraci\u00f3n comunista como una federaci\u00f3n de grupos auto-gestionados mayormente ocupados en sus asuntos internos, y colaborando con los comparativamente pocos prop\u00f3sitos que conciernen a todos los grupos&#8221;.<a href=\"#24\">24<\/a>&nbsp;Esta visi\u00f3n del comunismo es incuestionablemente incompatible con la versi\u00f3n de Steele de la &#8220;planificaci\u00f3n central&#8221;.<br><br>La referencia a la &#8220;anarqu\u00eda de la producci\u00f3n&#8221; es altamente enga\u00f1osa, y parece que Steele interpret\u00f3 mal las cosas al asumir que Marx y Engels implicaron con esto el deseo de reemplazar una situaci\u00f3n en la que se tiene una mir\u00edada de planes (y la interconexi\u00f3n no planificada entre ellos) con un solo plan social general donde el patr\u00f3n total de la producci\u00f3n es planeado. Al contrario, parece m\u00e1s razonable asumir que con &#8220;anarqu\u00eda de la producci\u00f3n&#8221; , Marx y Engels se estaban refiriendo a las ingobernables y ciegas leyes del capitalismo que median en los asuntos humanos y se atraviesan en el camino de las intenciones humanas conscientes. A menudo esta frase est\u00e1 ligada en sus escritos al ciclo capitalista del comercio, el cual es una manifestaci\u00f3n particularmente apta de esas leyes ingobernables. Aqu\u00ed tenemos una perversa situaci\u00f3n de &#8220;sobreproducci\u00f3n&#8221; junto a un incremento de la miseria y la necesidad. \u00bfQu\u00e9 mejor medio de expresar la idea de intenciones subjetivas siendo voluntariamente negadas por fuerzas operando m\u00e1s all\u00e1 del control de esas intenciones?<br><br>M\u00e1s evidencia en apoyo de esta interpretaci\u00f3n de &#8220;anarqu\u00eda de la producci\u00f3n&#8221; es provista por la afirmaci\u00f3n de Engels en&nbsp;Socialismo &#8211; Ut\u00f3pico y Cient\u00edfico&nbsp;&#8211; de que la anarqu\u00eda en el capitalismo crece &#8220;a una altura cada vez mayor&#8221;. Esta es una alusi\u00f3n a la severidad incrementada de las crisis econ\u00f3micas que \u00e9l imaginaba que ocurrir\u00edan en el capitalismo. El hecho de que \u00e9l se haya equivocado o no en suponer esto no viene al caso. Steele sostiene que Marx y Engels se sucrib\u00edan a la idea de que hab\u00eda una tendencia inherente en el capitalismo hacia la centralizaci\u00f3n y concentraci\u00f3n &#8211; en otras palabras, a una gradual disminuci\u00f3n en la espontaneidad no planeada entre las diferentes unidades competidoras en virtud de una declinaci\u00f3n en el n\u00famero de tales unidades competidoras en el mercado. Estrictamente hablando, esto implicar\u00eda menos &#8220;anarqu\u00eda&#8221; en la interpretaci\u00f3n que Steele le da a la palabra; pero como hemos visto en el caso de Engels, tal anarqu\u00eda tiende a crecer &#8220;a mayores alturas&#8221;. Claramente esto contradice la afirmaci\u00f3n de Steele de que &#8220;Para Marx, la anarqu\u00eda de la producci\u00f3n no es una cualidad emergente del mercado. El mercado no causa la anarqu\u00eda de la producci\u00f3n. La anarqu\u00eda de la producci\u00f3n causa al mercado.&#8221;<a href=\"#25\">25<\/a><br><br>Pero incluso si Marx y Engels fueron defensores de la planificaci\u00f3n central, eso no significa que cada comunista o socialista deba seguirlos. \u00bfQu\u00e9 acerca de aquellos que no defienden la planificaci\u00f3n central, y de hecho, claramente rechazan expl\u00edcitamente la idea? En tanto que ellos defiendan una visi\u00f3n de la sociedad futura que implique una multitud de planes interactuando, y una significativa descentralizaci\u00f3n, esto podr\u00eda decirse que se ajusta a la noci\u00f3n de Steele de &#8220;anarqu\u00eda de la producci\u00f3n&#8221;. La pregunta es si esta anarqu\u00eda de la producci\u00f3n &#8220;causa el mercado&#8221;, como provocadoramente sugiere Steele.<br><br>Steele tiene poco que decir sobre el asunto, y otros intentos de lidiar con el concepto de una econom\u00eda sin mercado relativamente descentralizada, tal como el tratado de Kevin McFarlane&nbsp;El verdadero socialismo tampoco funcionar\u00eda&nbsp;(Libertarian Alliance, 1992. Economic notes. No.46) han sido ligeros de teor\u00eda, o simplemente mal concebidas. Tal es la fuerza de la planificaci\u00f3n central en los cr\u00edticos del socialismo defensores del libre mercado, que ellos encuentran dif\u00edcil visualizar que \u00e9ste sea organizado con otra base.<br><br>Como suger\u00ed antes, esto tiene profundas repercusiones para la discusi\u00f3n sobre el c\u00e1lculo econ\u00f3mico. No es que el ACE necesariamente implique o descanse en una visi\u00f3n de socialismo que implique planificaci\u00f3n central. Sin embargo, en tanto los defensores del ACE s\u00ed sostengan tal visi\u00f3n, es precisamente esto, seg\u00fan argumentar\u00e9, lo que impedir\u00e1 reconocer una efectiva respuesta al ACE. Esto es, predicada en una soluci\u00f3n que necesita una visi\u00f3n de socialismo que, al contrario, es relativamente descentralizada y espont\u00e1neamente ordenada. Es a esta visi\u00f3n a la que finalmente nos volvemos.<br><br><strong>5 ANATOM\u00cdA DE UNA ECONOM\u00cdA SOCIALISTA<\/strong><br><br>Por &#8220;socialismo&#8221; o &#8220;comunismo&#8221;, como vimos antes, se entend\u00eda tradicionalmente a una sociedad sin mercados, dinero, trabajo asalariado o estado. Toda la riqueza ser\u00eda producida en forma voluntaria. Los bienes y servicios ser\u00edan provistos directamente para necesidades auto-determinadas y no para la venta en el mercado, estos estar\u00edan libremente disponibles para ser tomados por los individuos, sin requerirles a estos individuos que ofrezcan algo en intercambio directo. El sentido de obligaciones mutuas y el conocimiento de una interdependencia universal que surge de esto colorear\u00edan las percepciones e influenciar\u00edan el comportamiento en tal sociedad. Podr\u00edamos entonces clasificar a esa sociedad como siendo construida alrededor de una econom\u00eda moral y un sistema de generalizada reciprocidad.<br><br>El libre acceso a bienes y servicios es un corolario de la propiedad com\u00fan de los medios de producci\u00f3n del socialismo; donde se tiene intercambio econ\u00f3mico se debe l\u00f3gicamente tener propiedad privada o seccional de esos medios de producci\u00f3n. El libre acceso a bienes y servicios niega a cualquier grupo o individuo la influencia pol\u00edtica con la que dominar a otros (una caracter\u00edstica intr\u00ednseca de toda sociedad basada en la propiedad privada o sociedad de clases). Esto funcionar\u00e1 para asegurar que una sociedad socialista sea dirigida por la base de un consenso democr\u00e1tico. Las decisiones se har\u00e1n en diferentes niveles de organizaci\u00f3n: global, regional y local, con la mayor carga de toma de decisiones siendo hecha a nivel local.<a href=\"#26\">26<\/a>&nbsp;En este sentido, una econom\u00eda socialista ser\u00eda polic\u00e9ntrica, no una econom\u00eda centralmente planificada.<br><br>Sobre estas caracter\u00edsticas generales que definen a una econom\u00eda socialista uno puede identificar un n\u00famero de caracter\u00edsticas derivadas o secundarias que interact\u00faan unas con otras en una forma coherente, y tienen particular relevancia sobre el asunto de la asignaci\u00f3n de recursos. De igual manera que los bienes de consumo, los bienes de producci\u00f3n ser\u00e1n libremente distribuidos entre las unidades de producci\u00f3n, sin un intercambio econ\u00f3mico mediando en el proceso. Podemos listar las varias caracter\u00edsticas secundarias interconectadas de una econom\u00eda socialista de la siguiente forma:<br><strong><br><\/strong><strong>A) C\u00e1lculo en especie<\/strong><strong><br><\/strong><br>El c\u00e1lculo en especie implica el conteo o medida de las cantidades f\u00edsicas de diferentes cantidades de factores de producci\u00f3n. No existe una unidad general de contabilidad involucrada en este proceso, como el dinero, horas de trabajo o unidades de energ\u00eda. De hecho, cualquier sistema econ\u00f3mico concebible debe basarse en el c\u00e1lculo en especie, incluyendo al capitalismo. Sin \u00e9l, la organizaci\u00f3n f\u00edsica de la producci\u00f3n (por ejemplo, el mantenimiento de inventarios) ser\u00eda literalmente imposible. Pero donde el capitalismo se basa en la contabilidad monetaria as\u00ed como en el c\u00e1lculo en especie, el socialismo se basa solo en el \u00faltimo. Esta es una raz\u00f3n por la que el socialismo tiene una decisiva ventaja productiva sobre el capitalismo; al eliminar la necesidad de asignar vastas cantidades de recursos y trabajo implicados en el sistema de contabilidad monetaria.<br><br>Una cr\u00edtica del c\u00e1lculo en especie es que no permite a los tomadores de decisiones comparar los costos alternativos de agregados de combinaciones de factores de producci\u00f3n para llegar a una combinaci\u00f3n de &#8220;menor costo&#8221;. Esto, como vimos antes, est\u00e1 basado en un completo malentendido. En una econom\u00eda socialista, no habr\u00edan necesidad de realizar tal operaci\u00f3n. Sin embargo, esto no significa que no ser\u00e1 posible comparar alternativas de combinaciones de factores &#8211; como el m\u00e9todo 1, 2 y 3 en nuestro ejemplo &#8211; con otra base, y llegar a una decisi\u00f3n sobre cual es el uso m\u00e1s eficiente, como veremos m\u00e1s adelante.<br><br>Otto Neurath fue probablemente el m\u00e1s prominente defensor del c\u00e1lculo en especie. Neurath escribi\u00f3 un reporte al Concilio de Obreros de Munich en 1919 titulado &#8220;De la Econom\u00eda de Guerra a la Econom\u00eda en Especie&#8221;, al que Mises atac\u00f3 m\u00e1s tarde. En su reporte, Neurath argumentaba que la econom\u00eda de guerra de Alemania hab\u00eda demostrado la posibilidad de prescindir tambi\u00e9n del cualquier forma de c\u00e1lculo monetario. Sin embargo, en aquel tiempo esa posici\u00f3n estaba algo debilitada por el hecho de que \u00e9l tambi\u00e9n se suscrib\u00eda a un sistema de planificaci\u00f3n central. Esto lo hizo vulnerable a los argumentos miseanos en contra de la planificaci\u00f3n centralizada que trata sobre los problemas de reunir la informaci\u00f3n dispersa de los actores econ\u00f3micos en una econom\u00eda. Neurath cambi\u00f3 en un momento posterior de su vida su concepci\u00f3n centralizada del socialismo y desarroll\u00f3 en su lugar una &#8220;concepci\u00f3n asocianal del socialismo&#8221; que implicaba &#8220;una descripci\u00f3n descentralizada y participatoria de la planificaci\u00f3n socialista&#8221;.<a href=\"#27\">27<\/a><br><br>En su debate con Mises, Neurath fue mordaz en su cr\u00edtica del &#8220;pseudoracionalismo&#8221; empleado por Mises, y el supuesto equivocado de que las decisiones racionales requieren conmensurabilidad de diferentes valores.<a href=\"#28\">28<\/a>&nbsp;Esto, como lo se\u00f1ala O&#8217;Neill, reduce la toma de decisiones a &#8220;un procedimiento puramente t\u00e9cnico&#8221; que deja a un lado &#8220;juicios \u00e9ticos y pol\u00edticos&#8221; (como vimos en nuestra discusi\u00f3n de externalidades). Una de la ventajas de un sistema de c\u00e1lculo en especie es que abre la posibilidad de un enfoque m\u00e1s pulido y matizado a la toma de decisiones, y le da m\u00e1s peso a factores tales como preocupaciones ambientales, muchas veces dejadas de lado en los c\u00e1lculos de mercado.<br><strong><br><\/strong><strong>B) Un sistema auto-regulado de existencias<\/strong><strong><br><\/strong><br>El problema con un modelo de planificaci\u00f3n centralizada de socialismo es, entre otras cosas, su incapacidad para lidiar con el cambio. Carece de cualquier clase de mecanismo de retroalimentaci\u00f3n que permita el mutuo ajuste entre los diferentes actores de tal econom\u00eda. Es completamente inflexible en este sentido. Una versi\u00f3n descentralizada o polic\u00e9ntrica del socialismo, por otra parte, vence las dificultades. Se facilita la generaci\u00f3n de informaci\u00f3n concerniente a la oferta y la demanda para la producci\u00f3n y consumo de bienes a lo largo de la econom\u00eda, a trav\u00e9s de una red de informaci\u00f3n distribuida (hoy mayormente computarizada) de una manera que era inimaginable cuando Marx estaba vivo, o cuando Mises escribi\u00f3 su tratado de c\u00e1lculo econ\u00f3mico. Esta informaci\u00f3n, como veremos, jugar\u00eda un rol importante en el proceso de una eficiente asignaci\u00f3n de recursos en una econom\u00eda socialista.<br><br>Los sistemas de control de existencias o inventarios, utilizando el c\u00e1lculo en especie, son, como se suger\u00eda anteriormente, absolutamente indispensables para cualquier sistema moderno de producci\u00f3n. Aunque es cierto que ellos operan actualmente dentro de un ambiente de precios, ello no equivale a decir que necesitar\u00e1n de tal ambiente para poder operar. La clave para una buena administraci\u00f3n de existencias es la tasa de rotaci\u00f3n de existencias &#8211; cuan r\u00e1pidamente la existencia es sacada de los estantes &#8211; y el punto en el cual sea necesario reordenarla. Este tambi\u00e9n ser\u00e1 afectado por consideraciones como los&nbsp;lead times&nbsp;&#8211; cu\u00e1nto se tardar\u00e1 para que vengan existencias frescas &#8211; y la necesidad de anticipar posibles cambios en la demanda. Estas son consideraciones que no dependen de una econom\u00eda de mercado en absoluto. Es interesante notar que Marx escribi\u00f3 en el&nbsp;Capital&nbsp;Vol. II sobre la necesidad que tiene una econom\u00eda socialista de proveer un colch\u00f3n de existencias como una salvaguarda para las fluctuaciones en la demanda.<br><br>Una t\u00edpica frecuencia de flujos de informaci\u00f3n en una econom\u00eda socialista podr\u00eda ser como sigue. Asumamos que un punto de distribuci\u00f3n (tienda) tiene en existencia cierta cantidad de bienes &#8211; digamos, latas de jud\u00edas horneadas. Por experiencia anterior se sabe que ser\u00e1 necesario ordenar aproximadamente 1000 latas a los proveedores al principio de cada mes, ya que si no se hace as\u00ed, al final del mes las existencias ser\u00e1n pocas.<br><br>Asumamos que, por cualquier motivo, la tasa de rotaci\u00f3n de existencias se incrementa r\u00e1pidamente en digamos 2000 latas por mes. Esto requerir\u00e1 entregas m\u00e1s frecuentes o, alternativamente, entregas m\u00e1s grandes. Posiblemente la capacidad del punto de distribuci\u00f3n no sea lo suficientemente grande para acomodar la cantidad extra de latas requeridas, en cuyo caso se optar\u00e1 por entregas m\u00e1s frecuentes. Se podr\u00eda tambi\u00e9n aumentar su capacidad de almacenaje, pero esto talvez tome algo m\u00e1s de tiempo. En cualquier caso, esta informaci\u00f3n ser\u00e1 comunicada a los proveedores. Estos proveedores, a su vez, pueden necesitar m\u00e1s hojalata (l\u00e1mina de acero cubierta de esta\u00f1o), para hacer m\u00e1s latas, o m\u00e1s jud\u00edas, para ser procesadas, y esta informaci\u00f3n puede similarmente ser comunicada en la forma de nuevas \u00f3rdenes a los suplidores de esos art\u00edculos que se encuentran m\u00e1s abajo en la cadena de producci\u00f3n. Y as\u00ed por el estilo. Todo el proceso es, en gran parte, autom\u00e1tico &#8211; o auto-regulado &#8211; siendo conducido por las se\u00f1ales de informaci\u00f3n dispersa de los productores y consumidores sobre la oferta y la demanda para bienes, y, como tal, est\u00e1 muy alejada de la burda caricatura de una econom\u00eda de planificaci\u00f3n centralizada.<br><br>Se puede argumentar que esto deja de lado el problema de los costos de oportunidad, que est\u00e1 en el coraz\u00f3n del argumento del ACE. Por ejemplo, si el proveedor de jud\u00edas horneadas ordena m\u00e1s hojalata a los fabricantes de hojalata, entonces esto implicar\u00e1 que otros usos que se le dan a este material ser\u00e1n eliminados en esa cantidad. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que la sistem\u00e1tica sobreproducci\u00f3n de bienes de la que Marx habl\u00f3, es decir, el colch\u00f3n de existencias, se aplica a todos los bienes, tanto de consumo como de producci\u00f3n. De manera que el aumento de demanda de un consumidor\/productor, no necesariamente implicar\u00e1 un corte en el suministro a otro, o al menos, no inmediatamente. La existencia de un colch\u00f3n de existencias nos proporciona un per\u00edodo de reajuste. Esto nos lleva n\u00edtidamente a nuestro segundo punto &#8211; a saber, que este argumento deja de lado la posibilidad de que hayan proveedores alternativos de este material o de hecho, para ese caso, sustitutos m\u00e1s disponibles para los contenedores (digamos, pl\u00e1stico). Tercero, y m\u00e1s importante, como veremos, incluso si asumimos el caso del peor escenario: en el que enfrentamos una austera decisi\u00f3n entre tener m\u00e1s latas de jud\u00edas horneadas y menos de otra cosa, a causa del desv\u00edo de suministro de hojalata para la fabricaci\u00f3n de latas adicionales &#8211; aun as\u00ed hay una manera de tomar una decisi\u00f3n sensata que pueda asegurar la asignaci\u00f3n econ\u00f3micamente m\u00e1s eficiente de recursos en estas circunstancias austeras.<br><br><strong>C) La Ley del M\u00ednimo<\/strong><br><br>La &#8220;ley del m\u00ednimo&#8221; fue formulada por un qu\u00edmico agricultor, Justus von Liebig en el siglo XIX. Lo que dice es que el crecimiento de la planta no es controlado por el total de recursos de que la planta dispone, sino por el factor particular que es m\u00e1s escaso. A este factor se le llama el factor limitante. Es solamente mediante el aumento del suministro del factor limitante en cuesti\u00f3n &#8211; digamos fertilizante de nitr\u00f3geno, o agua en un ambiente \u00e1rido &#8211; que se puede promover el crecimiento de la planta. Esto, sin embargo, conducir\u00e1 a que sea otro factor el que asuma el papel de factor limitante.<br><br>La ley de Liebig puede ser aplicada igualmente al problema de la asignaci\u00f3n de recursos escasos en cualquier econom\u00eda. De hecho, el rechazo de Liebig a la afirmaci\u00f3n de que es el total de recursos disponibles lo que controla el crecimiento de la planta encuentra un eco en el rechazo socialista de la afirmaci\u00f3n de que debemos comparar los &#8220;costos totales&#8221; de combinaciones alternativas de factores. Para cualquier combinaci\u00f3n dada de factores requeridos para producir un bien determinado, uno de estos ser\u00e1 el factor limitante. Siendo todas las cosas iguales, tiene sentido desde un punto de vista econ\u00f3mico economizar m\u00e1s aquellas cosas que son m\u00e1s escasas y hacer mayor uso de aquellas que son abundantes. Los factores que se encuentren entre estos dos polos pueden ser tratados respectivamente en t\u00e9rminos relativos.<br><br>Afirmar que todos los factores son escasos (por que el uso de cualquier factor implica un costo de oportunidad) y, en consecuencia, necesita ser economizado, no es un enfoque sensato para ser adoptado. Una efectiva economizaci\u00f3n de recursos requiere discriminaci\u00f3n y selecci\u00f3n; no se puede tratar cada factor de igual manera -esto es, igualmente escaso &#8211; o si se hace, esto resultar\u00e1 en una mala asignaci\u00f3n de recursos y una ineficiencia econ\u00f3mica. \u00bfSobre que base se debe discriminar entre factores? Esencialmente, la base m\u00e1s sensata sobre la que hacer tal discriminaci\u00f3n es la relativa disponibilidad de los diferentes factores y de esto es precisamente sobre lo que trata la ley del m\u00ednimo.<br><br>De hecho, uno puede ir m\u00e1s all\u00e1. Como una econom\u00eda socialista ser\u00eda en su mayor parte una econom\u00eda auto-regulada, involucrando un considerable grado de mutuo ajuste y retroalimentaci\u00f3n, esta ser\u00eda llevada inevitablemente en la direcci\u00f3n de una asignaci\u00f3n eficiente de recursos por el tipo de restricciones aludidas en la ley del m\u00ednimo de Liebig. Estas restricciones en el suministro operar\u00edan inevitablemente en cada sector de la econom\u00eda y en cada punto a lo largo de cada cadena productiva. Cuando un factor en particular es limitado en relaci\u00f3n a las m\u00faltiples demandas que recaen sobre \u00e9l, la \u00fanica manera en que puede ser &#8220;ineficientemente asignado&#8221; (aunque esto en \u00faltima instancia es un juicio de valor) es escogiendo &#8220;incorrectamente&#8221; a cual uso final particular debe de ser asignado (un punto que consideraremos en breve). Fuera de eso, no se puede usar mal o asignar mal un recurso si simplemente no est\u00e1 disponible para ser mal asignado (esto es, cuando hay un inadecuado o inexistente colch\u00f3n de existencias en el estante, por decirlo as\u00ed). Por necesidad uno se ve obligado a buscar una alternativa m\u00e1s abundante o substituto (lo que ser\u00eda el comportamiento sensato en esta circunstancia).<br><br>La relativa disponibilidad de un factor est\u00e1 determinada 1) por el suministro bruto de ese factor en relaci\u00f3n a otros factores en cualquier agregado de factores requeridos para producir un determinado bien, tal como lo revela el sistema auto-regulado del sistema de control de existencias y 2) las razones t\u00e9cnicas de todos estos factores en este agregado, incluyendo nuestro factor en cuesti\u00f3n, requeridas para producir este bien determinado. Esta raz\u00f3n nos dice cu\u00e1nto de cada factor es necesario, raz\u00f3n que podemos comparar con el suministro de cada factor para llegar a tener alguna idea de la disponibilidad relativa del factor en cuesti\u00f3n en relaci\u00f3n con otros factores.<br><br>Veamos como esto podr\u00eda funcionar en la pr\u00e1ctica. Digamos que una unidad de un bien Y puede ser producida utilizando 3 unidades del factor M y 2 unidades del factor N. Si hay 6 unidades de M y 6 unidades de N entonces trabajamos f\u00e1cilmente cual de estos factores &#8211; M o N &#8211; es el factor limitante. En este caso es M por que si 1 unidad de Y puede ser producida usando 3 unidades de M y solo hay 6 unidades de M, se sigue que solo se puede producir 2 unidades de Y en total (si descartamos N). Por otro lado, si 1 unidad de Y puede ser producida usando 2 unidades de N y hay 6 unidades de N en total esto nos permitir\u00eda producir 3 unidades de Y (si descartamos M). Si la demanda total por Y fuera solo de 2 unidades o menos entonces no tendr\u00edamos mucho de que preocuparnos. Si la demanda fuera de m\u00e1s de 2 unidades de Y, tendr\u00edamos que considerar maneras de incrementar el suministro de Y, por ejemplo, mediante la alteraci\u00f3n de la combinaci\u00f3n t\u00e9cnica de insumos de manera que requiera menos unidades de M y m\u00e1s de N. En otras palabras, estar\u00edamos reduciendo las restricciones de suministro que M ejerce al limitar el producto de Y. N\u00f3tese que todo esto es perfectamente posible sin recurrir en manera alguna a precios de mercado. N\u00f3tese tambi\u00e9n que reconoce y pone en operaci\u00f3n el concepto de costos de oportunidad con que el ACE est\u00e1 ostensiblemente preocupado. As\u00ed, si deseamos desviar 4 unidades de N fuera de la producci\u00f3n de Y a la producci\u00f3n de cualquier otro bien -llam\u00e9moslo Z &#8211; entonces sabremos muy bien lo que hemos perdido al haber cortado los suministros de N necesarios para producir Y. Las 2 unidades de N con las que quedamos despu\u00e9s de que las otras 4 han sido desviadas a Z solo ser\u00e1n suficientes para la producci\u00f3n de 1 unidad de Y. Mientras que antes podr\u00edamos haber producido 2 unidades de Y donde M era el factor limitante, desviando 4 unidades de N a Z significar\u00eda, en efecto, que N reemplazar\u00eda a M como el factor limitante al producir, y que el costo de oportunidad de desviar 4 unidades de N a Z nos dar\u00eda la p\u00e9rdida de una unidad de Y.<br><br>Lenta pero inexorablemente vamos cerrando la red alrededor del ACE. Solo falta por identificar una m\u00e1s de las caracter\u00edsticas interconectadas del socialismo para cerrar el c\u00edrculo completamente.<br><br>D) Una jerarqu\u00eda de necesidades de producci\u00f3n<br><br>En cualquier econom\u00eda es necesario que haya alguna manera de priorizar las metas de producci\u00f3n. En el capitalismo, como hemos visto, esto se hace sobre la base del poder adquisitivo. Desde el punto de vista de las necesidades humanas, sin embargo, esto puede ser extraordinariamente ineficiente. El economista Arthur Pigou argumentaba en su influyente trabajo&nbsp;Econom\u00eda del Bienestar&nbsp;que es &#8220;evidente que cualquier transferencia de ingreso entre un hombre relativamente rico a uno relativamente pobre de temperamento similar, al permitir a los deseos m\u00e1s intensos ser satisfechos a expensas de los deseos menos intensos, debe incrementar la suma agregada de satisfacciones&#8221;.<a href=\"#29\">29<\/a>&nbsp;El punto de Pigou es que la utilidad marginal de, digamos, un d\u00f3lar, a un hombre pobre val\u00eda mucho m\u00e1s que la de un hombre rico. De esa manera, la sociedad como un todo se beneficiar\u00eda -esto es, la suma de la utilidad total ser\u00eda mejorada &#8211; si hubiera una transferencia del \u00faltimo al primero. El problema es que esta clase de distribuci\u00f3n del ingreso, no importa lo mucho que produzca un resultado palpablemente ineficiente, no solo es una consecuencia, sino un requerimiento funcional de una econom\u00eda de mercado. De hecho, este es un punto que los defensores del libre mercado hacen rutinariamente. La redistribuci\u00f3n, dicen ellos, tiende a socavar la propia estructura de incentivos sobre la que una econom\u00eda boyante depende.<br><br>Es esta grosera desigualdad de la distribuci\u00f3n del ingreso, o poder adquisitivo, la que se ha hecho m\u00e1s notoriamente desigual en las recientes d\u00e9cadas, tanto a nivel nacional como global, la que produce un efecto tan profundo en todo el patr\u00f3n y la composici\u00f3n de la producci\u00f3n en estos d\u00edas &#8211; y la consecuente asignaci\u00f3n de recursos subyacente. Esto se refleja en la clase de prioridades de producci\u00f3n que se manifiestan alrededor de nosotros: consumo conspicuo en medio de la pobreza m\u00e1s abyecta. Tal consumo es la piedra angular de un sistema de diferenciaci\u00f3n de estatus que, a su vez, provee los fundamentos ideol\u00f3gicos de una din\u00e1mica acumulativa capitalista. Es de tal din\u00e1mica que el mito de las demandas insaciables florece. La l\u00f3gica de la competencia econ\u00f3mica se expresa como un imperativo econ\u00f3mico que compele a las empresas competidoras a buscar y a estimular sin l\u00edmite la demanda de mercado. El aumento en el consumo produce un aumento de estatus, lo que, a su vez, convenientemente, permite a esas empresas incrementar sus oportunidades de realizar ganancias.<br><br>Como Thorstein Veblen suger\u00eda en su obra&nbsp;La Teor\u00eda de la Clase Ociosa&nbsp;(1925), dentro de esta estructura jer\u00e1rquica en que la estima social est\u00e1 relacionada con la &#8220;fuerza pecuniaria&#8221; del individuo, es la forma en la que los que est\u00e1n en la cima ejercen su fuerza pecuniaria lo que provee el significante clave de estima social en este sistema. De ah\u00ed que el \u00e9nfasis est\u00e9 en el lujo extravagante, que solo los ricos pueden realmente permitirse. Pero como Veblen observa sagazmente, esto no impide que los que est\u00e9n m\u00e1s abajo en la jerarqu\u00eda imiten a los que est\u00e1n m\u00e1s arriba &#8211; incluso si esto implica desviar y malgastar sus limitados ingresos en vez de satisfacer necesidades m\u00e1s urgentes: &#8220;Ninguna sociedad de clases, ni siquiera las de pobreza m\u00e1s abyecta, deja de lado las costumbres de consumo conspicuo. Los \u00faltimos elementos que queden de este tipo de consumo solo ser\u00e1n abandonados por la presi\u00f3n de una necesidad directa. Mucha miseria e incomodidad ser\u00e1n soportadas antes de que la \u00faltima baratija o la \u00faltima pretensi\u00f3n de decencia pecuniaria sea dejada de lado.&#8221;<a href=\"#30\">30<\/a><br><br>La iron\u00eda es que incluso una modesta distribuci\u00f3n de la riqueza, si fuera posible, mejorar\u00eda significativamente el potencial productivo de cientos de millones atrapados en un cenagal de pobreza absoluta por medio de la mejora de sus capacidades f\u00edsicas y mentales. Para decirlo en forma simple, tal existencia de desigualdad no solo es moralmente ofensiva, es tambi\u00e9n terriblemente ineficiente.<br><br>En una econom\u00eda socialista de libre acceso, la noci\u00f3n de ingreso o poder adquisitivo obviamente carecer\u00eda de sentido. Lo mismo suceder\u00eda con la noci\u00f3n de estatus basada en el consumo conspicuo de riqueza. Y debido a que los individuos se encontrar\u00edan en igual relaci\u00f3n con los medios de producci\u00f3n, y tendr\u00edan libre acceso a los bienes y servicios resultantes, esto alterar\u00eda en forma fundamental la base sobre la cual la escala de preferencias de la sociedad se establezca. Esto resultar\u00eda en un enfoque mucho m\u00e1s democr\u00e1tico y consensuado, y posibilitar\u00eda un sistema de valores que refleje este enfoque, el cual emerger\u00eda y le dar\u00eda forma a esta agenda. Es quiz\u00e1 esto lo que se encuentra tras la noci\u00f3n de una planificaci\u00f3n social amplia &#8211; alg\u00fan tipo de enfoque coordinado y acordado en com\u00fan con el cual establecer las prioridades de la sociedad.<br><br>\u00bfC\u00f3mo podr\u00edan determinarse estas prioridades? Aqu\u00ed la &#8220;jerarqu\u00eda de necesidades&#8221; de Maslow surge en mi mente como una gu\u00eda de acci\u00f3n. Parecer\u00eda razonable suponer que las necesidades que sean m\u00e1s urgentes y sobre las cuales la satisfacci\u00f3n de otras necesidades sean contingentes, tomar\u00edan prioridad sobre esas otras necesidades. Estamos hablando aqu\u00ed de nuestras necesidades b\u00e1sicas de comida, agua, saneamiento y casa, y as\u00ed por el estilo. Esto ser\u00eda reflejado en la asignaci\u00f3n de recursos: las metas de alta prioridad tomar\u00edan preferencia sobre las metas de baja prioridad donde se revele (por medio del sistema auto-regulado de control de existencias) que las fuentes comunes de ambos tienen un suministro bajo (esto es, donde las m\u00faltiples demandas para tales recursos superen a la oferta de ellos). Buick y Crump especularon, no sin raz\u00f3n, que alg\u00fan &#8220;sistema de puntos&#8221; podr\u00eda usarse para evaluar un rango de diferentes proyectos a los que se enfrentar\u00eda tal sociedad.<a href=\"#31\">31<\/a>&nbsp;Esto proveer\u00eda ciertamente de informaci\u00f3n \u00fatil con la que los tomadores de decisiones podr\u00edan guiarse en las asignaciones de recursos en los casos donde hay que escoger entre usos finales en competencia. Pero los principales mecanismos a utilizar ser\u00e1 un asunto que tendr\u00e1 que ser decidido por la sociedad socialista misma.<br><br>CONCLUSI\u00d3N<br><br>Hemos visto que una econom\u00eda socialista necesitar\u00eda de alg\u00fan sistema de prioridades de producci\u00f3n, y c\u00f3mo se puede llegar a \u00e9l. Hemos visto como esto impactar\u00eda en la asignaci\u00f3n de recursos donde la oferta de esos recursos es menor a la demanda de ellos. Hemos visto el mecanismo de un sistema auto-regulado de control de existencias, utilizando c\u00e1lculo en especie, que nos permitir\u00eda rastrear la oferta y la demanda. Hemos establecido que la necesidad de economizar en la asignaci\u00f3n de recursos est\u00e1 correlacionada positivamente con su escasez relativa que, a su vez, es una funci\u00f3n no solo del suministro bruto, tal como lo revela el sistema autorregulado de control de existencias, sino que es una funci\u00f3n de la demanda y de las razones t\u00e9cnicas de insumos involucradas. La comparaci\u00f3n de la escasez relativa de los diferentes insumos nos permite operacionalizar la ley del m\u00ednimo de Liebig. Habiendo identificado nuestros factores limitantes, podemos someterlos a la gu\u00eda de nuestro sistema de prioridades de producci\u00f3n para determinar como ser\u00e1n asignados. En pocas palabras, a lo que hemos llegado finalmente es a un sistema coherente y funcional de partes interconectadas que de ninguna manera necesitan del c\u00e1lculo econ\u00f3mico en la forma de precios de mercado. \u00bfQu\u00e9 es lo que queda entonces del Argumento del C\u00e1lculo Econ\u00f3mico? Basado en un conjunto de supuestos altamente irreales de c\u00f3mo una econom\u00eda de mercado funciona en la pr\u00e1ctica, este ataca lo que es obviamente una burda caricatura de una econom\u00eda socialista, la que ser\u00eda imposible de llevar a la pr\u00e1ctica, en cualquier caso, por motivos diferentes del c\u00e1lculo econ\u00f3mico. En honor a la verdad, la fortuna del ACE estaba inextricablemente ligada al surgimiento de capitalismos de estado, que posaban como econom\u00edas socialistas, y que se ofrec\u00edan como alternativa al mal llamado libre mercado, que eran el verdadero blanco de su hostilidad. Por esa raz\u00f3n, la relevancia hist\u00f3rica del argumento miseano ha desaparecido, junto con el colapso de estos mismos capitalismos de estado.<br><br><br><strong>Notas<\/strong><br><br><a href=\"#n1\">1<\/a>. D R Steele, chapter 4 2, From Marx to Mises: Post-capitalist society and the challenge of economic calculation (Illinois; Open Court, 1992)<br><br><a href=\"#n2\">2<\/a>. J O\u2019Neill, Nov\/ Dec 1995 \u201cIn partial praise of a positivist: the work of Otto Neurath\u201d , Radical Philosophy no 74; p.30 3)<br><br><a href=\"#n3\">3<\/a>. L von Mises, Human Action: A Treatise on Economics (Chicago: Henry Regnery, 1949), p.679<br><br><a href=\"#n4\">4<\/a>. J Salerno, 1994 \u201cReply to Leland B. Yeager on \u2018Mises and Hayek on Calculation and Knowledge\u2019\u201d, Review of Austrian Economics 7 (2), pp 111\u201325.<br><br><a href=\"#n5\">5<\/a>. Steele, p.11<br><br><a href=\"#n6\">6<\/a>. Steele, p.10<br><br><a href=\"#n7\">7<\/a>. D.R.Steele, Libertarian Student vol. 3 no 1, [n.d.], p.7<br><br><a href=\"#n8\">8<\/a>.&nbsp;<a href=\"http:\/\/web.archive.org\/web\/20050307204812\/http:\/\/www.projectcommunis.org\/articles\/000613.html\">http:\/\/www.projectcommunis.org\/articles\/000613.html<\/a><br><br><a href=\"#n9\">9<\/a>. L von Mises, p. 229<br><br><a href=\"#n10\">10<\/a>. Steele, 1992, p.15<br><br><a href=\"#n11\">11<\/a>. Steele, p.169<br><br><a href=\"#n12\">12<\/a>. Steele, p.16<br><br><a href=\"#n13\">13<\/a>. Steele, p.169<br><br><a href=\"#n14\">14<\/a>. Steele, p.419<br><br><a href=\"#n15\">15<\/a>. L M Lachmann, Macro-economic thinking and the Market Economy (London: Institute of Economic Affairs,1973)<br><br><a href=\"#n16\">16<\/a>. D King, The New Right: Politics, Markets and Citizenship\u201d (London: Macmillan, 1987), p.80<br><br><a href=\"#n17\">17<\/a>. B Caplan,&nbsp;<a href=\"http:\/\/www.gmu.edu\/departments\/economics\/bcaplan\/whyaust.htm\">http:\/\/www.gmu.edu\/departments\/economics\/bcaplan\/why.aust.htm<\/a><br><br><a href=\"#n18\">18<\/a>. L von Mises, Socialism: An Economic and Sociological Analysis (Indianapolis: Liberty Fund, 1922), pp. 101, 105<br><br><a href=\"#n19\">19<\/a>. R G Lipsey and K Lancaster, \u201cThe General Theory of Second Best\u201d, Review of Economic Studies, vol. XXIV , Oct 1956 pp.11-32<br><br><a href=\"#n20\">20<\/a>. K Polanyi, The Great Transformation ( Boston,1957), p.140<br><br><a href=\"#n21\">21<\/a>. K Smith K, Free is Cheaper (Gloucester: John Ball Press,1988)<br><br><a href=\"#n22\">22<\/a>. Steele, p.255-6<br><br><a href=\"#n23\">23<\/a>. Steele, p.256<br><br><a href=\"#n24\">24<\/a>. Steele, p.316<br><br><a href=\"#n25\">25<\/a>. Steele, p.50<br><br><a href=\"#n26\">26<\/a>. Socialism as a Practical Alternative (London, SPGB pamphlet, 1994)<br><br><a href=\"#n27\">27<\/a>. O\u2019 Neill, p.35<br><br><a href=\"#n28\">28<\/a>. O\u2019Neill, p. 31<br><br><a href=\"#n29\">29<\/a>. quoted in M Lutz &amp; K Lux, Humanistic Economics: The New Challenge; (New York: Bootstrap Press, 1988), p.132<br><br><a href=\"#n30\">30<\/a>. quoted in M J Lee (ed), The Consumer Society Reader ( Oxford: Blackwell Publishing, 2000), p.39<br><br><a href=\"#n31\">31<\/a>. A Buick &amp; J Crump, State Capitalism: the Wages System under New Management (New York: St Martins Press, 1986), p. 139<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Por&nbsp;<\/strong><a href=\"#robincox\"><strong>Robin Cox<\/strong><\/a><strong>&nbsp;<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Robin Cox vive en la Sierra de la Contraviesa, en el sur de Espa\u00f1a &#8216;tratando de ser un campesino&#8217;, y tiene inter\u00e9s en temas ambientales.<\/p>\n\n\n\n<p>In English<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/www.worldsocialism.org\/wsm\/2020\/11\/08\/the-economic-calculation-controversy\/\"><u>The \u201cEconomic Calculation\u201d Controversy &#8211; World Socialist Movement (worldsocialism.org)<\/u><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El argumento del c\u00e1lculo econ\u00f3mico (ACE) tiene que ver con la afirmaci\u00f3n de que, en la ausencia de precios de mercado, una econom\u00eda socialista ser\u00eda incapaz de tomar decisiones racionales sobre la asignaci\u00f3n de recursos, y de que esto har\u00eda del socialismo una proposici\u00f3n impracticable. 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