{"id":5195,"date":"2023-07-26T13:06:20","date_gmt":"2023-07-26T12:06:20","guid":{"rendered":"https:\/\/www.worldsocialism.org\/wsm\/?page_id=5195"},"modified":"2025-09-03T12:37:24","modified_gmt":"2025-09-03T11:37:24","slug":"rosa-luxemburgo","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/www.worldsocialism.org\/wsm\/rosa-luxemburgo\/","title":{"rendered":"Rosa Luxemburg  y el socialismo"},"content":{"rendered":"\r\n<div class=\"wp-block-cover\" style=\"min-height:100vh;aspect-ratio:unset;\"><span aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-cover__background has-background-dim\"><\/span><img decoding=\"async\" class=\"wp-block-cover__image-background\" alt=\"\" src=\"https:\/\/www.worldsocialism.org\/spgb\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Rosa-Luxemburg.jpg\" data-object-fit=\"cover\"\/><div class=\"wp-block-cover__inner-container is-layout-flow wp-block-cover-is-layout-flow\">\r\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\">Rosa Luxemburgo (1871- 1919)<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><\/p>\r\n<\/div><\/div>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><strong>Prefacio<\/strong><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Este folleto se deriva de numerosos art\u00edculos que han aparecido en las publicaciones del Partido Socialista a trav\u00e9s de varias d\u00e9cadas, especialmente Rosa Luxemburgo y el colapso del capitalismo de John Crump de la edici\u00f3n de enero de 1969 del Socialist Standard.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>&#8220;Bien hecho, &#8216;Rosa roja&#8217;; \u00a1Has expresado grandiosamente los sentimientos de los trabajadores conscientes del mundo y que vivas para ver la Revoluci\u00f3n Social realizada!&#8221; (1).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>En enero de 1919 comenz\u00f3 el desesperado levantamiento espartaquista contra el gobierno del Partido Socialdem\u00f3crata (SPD) de Alemania. Esto llev\u00f3 a los brutales asesinatos de los destacados activistas Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht cuando, el 15 de enero, soldados responsables ante el ministro del SPD, Gustav Noske, rompieron el cr\u00e1neo de Rosa con la culata de un rifle, la remataron con una bala en la cabeza y luego la arrojaron al Canal Landwehr, donde fue cuatro meses antes de que se encontrara su cuerpo.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Varios grupos pol\u00edticos &#8216;reivindican&#8217; a Rosa Luxemburgo y su obra. Numerosas tendencias tratan de decir: &#8220;ella es nuestra&#8221;. Luxemburgo, que pose\u00eda una amplia comprensi\u00f3n de la naturaleza global y democr\u00e1tica del socialismo, ten\u00eda puntos de vista sobre muchos temas cercanos a los del Partido Socialista de Gran Breta\u00f1a. Sin embargo, no tenemos intenci\u00f3n de reclamar como una de las nuestras, ya que hab\u00eda ciertas diferencias b\u00e1sicas entre nuestros puntos de vista y los de ella. Por ejemplo, sostenemos que Luxemburgo puso demasiado \u00e9nfasis en el declive del capitalismo y su colapso debido a su comprensi\u00f3n err\u00f3nea de la econom\u00eda. Por lo tanto, el Partido Socialista no es un partido luxemburgu\u00e9s, y no la consideramos a ella, ni a Karl Marx como infalible, pero reconocemos plenamente que Rosa Luxemburgo defendi\u00f3 la causa de la clase obrera. Fue una mujer de inmensa experiencia en los movimientos socialdem\u00f3cratas alemanes y polacos y tambi\u00e9n fue una de las principales eruditas marxistas de su \u00e9poca. Su intransigencia le gan\u00f3 la admiraci\u00f3n de los miembros del Partido Socialista.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Rosa Luxemburgo naci\u00f3 el 5 de marzo de 1871 en la peque\u00f1a ciudad polaca de Zamosc, no lejos de la frontera rusa, y se cri\u00f3 en Varsovia. Los padres jud\u00edos comparativamente acomodados de Rosa estaban en el comercio de madera y le proporcionaron a ella y a sus otros cuatro hijos una educaci\u00f3n superior al promedio a pesar de la hostilidad hacia los jud\u00edos en las escuelas a las que asist\u00edan. M\u00e1s tarde se traslad\u00f3 a Alemania, donde se involucr\u00f3 en la pol\u00edtica socialista.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>El Partido Socialdem\u00f3crata de Alemania ten\u00eda m\u00e1s de un mill\u00f3n de miembros y unos 4 millones y medio de votantes, junto con numerosas publicaciones, grupos sociales afiliados, etc. El SPD todav\u00eda hablaba y se consideraba a s\u00ed mismo como un partido socialista radical, aunque a lo largo de los a\u00f1os previos a la Primera Guerra Mundial se desvi\u00f3 cada vez m\u00e1s hacia el reformismo absoluto, en parte porque se hab\u00eda institucionalizado demasiado.&nbsp; Publicando sus propios peri\u00f3dicos y ali\u00e1ndose con los sindicatos, era una parte muy importante del tejido de la sociedad. A pesar de esto, una peque\u00f1a secci\u00f3n de socialistas revolucionarios permaneci\u00f3 dentro del SPD. Los verdaderos colores del SPD se mostraron durante la guerra cuando casi todos sus miembros en el Reichstag apoyaron abiertamente la guerra, y el partido difundi\u00f3 propaganda en el sentido de que la guerra era necesaria para detener la amenaza de la tiran\u00eda de la Rusia zarista. Esto llev\u00f3 a una divisi\u00f3n tripartita en el SPD con la eventual formaci\u00f3n del Partido Socialdem\u00f3crata Independiente (USPD) dentro del partido parlamentario y luego m\u00e1s lentamente dentro de la propia membres\u00eda. El contingente de &#8220;extrema izquierda&#8221; se form\u00f3 en la Spartakusbund (Liga Espartaco) permaneciendo dentro de las filas oficiales del USPD con Karl Leibknecht y Rosa Luxemburgo como miembros prominentes. Luxemburgo se pronunci\u00f3 en contra de una guerra librada en inter\u00e9s de la clase capitalista que implicaba la matanza in\u00fatil de trabajadores por parte de los trabajadores. Termin\u00f3 siendo una prisionera pol\u00edtica por sus dolores.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Despu\u00e9s de la guerra, hablando en el congreso fundacional del Partido Comunista de Alemania el 30 de diciembre de 1918, esboz\u00f3 su an\u00e1lisis de la situaci\u00f3n actual:<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>&#8220;No necesito decir que ning\u00fan pensador serio se ha inclinado a fijar una fecha definida para el colapso del capitalismo; Pero despu\u00e9s de los fracasos de 1848, el d\u00eda de ese colapso parec\u00eda estar en un futuro lejano. Ahora podemos costar la cuenta, y podemos ver que el tiempo ha sido realmente corto en comparaci\u00f3n con el ocupado por la secuencia de luchas de clases a lo largo de la historia&#8230; \u00bfQu\u00e9 le queda a la guerra de la sociedad burguesa m\u00e1s all\u00e1 de un gigantesco mont\u00f3n de basura? Formalmente, por supuesto, todos los medios de producci\u00f3n y la mayor\u00eda de los instrumentos de poder, pr\u00e1cticamente todos los instrumentos decisivos de poder, todav\u00eda est\u00e1n en manos de las clases dominantes. No nos hacemos ilusiones. Pero lo que nuestros gobernantes podr\u00e1n lograr con los poderes que poseen, m\u00e1s all\u00e1 de los fren\u00e9ticos intentos de restablecer su sistema de expoliaci\u00f3n a trav\u00e9s de la sangre y la matanza, no ser\u00e1 m\u00e1s que caos. Las cosas han llegado a tal punto que hoy la humanidad se enfrenta a dos alternativas: puede perecer en medio del caos, o puede encontrar la salvaci\u00f3n en el socialismo. El socialismo es inevitable, no s\u00f3lo porque los proletarios ya no est\u00e1n dispuestos a vivir bajo las condiciones impuestas por la clase capitalista, sino, adem\u00e1s, porque si el proletariado no cumple con sus deberes como clase, si no realiza el socialismo, nos estrellamos juntos hacia una fatalidad com\u00fan&#8221; (2).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Lo que distingui\u00f3 a Luxemburgo de los otros l\u00edderes de la Segunda Internacional fue su excepcional valent\u00eda que la llev\u00f3 a perseguir sus ideas a cualquier riesgo para s\u00ed misma.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><strong>Econom\u00eda \u2013 Rosa Luxemburgo y su an\u00e1lisis<\/strong><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>La implicaci\u00f3n de que en alg\u00fan momento el capitalismo colapsar\u00e1 casi mec\u00e1nicamente corri\u00f3 como un hilo conductor a trav\u00e9s de los escritos de Rosa Luxemburgo. Algunos de los grupos pol\u00edticos de hoy argumentan que el capitalismo desde la Primera Guerra Mundial se encuentra en un estado de colapso econ\u00f3mico debido a su incapacidad para encontrar nuevos mercados en los que vender sus productos con ganancias. La suposici\u00f3n te\u00f3rica b\u00e1sica es que para 1914 el capitalismo se hab\u00eda vuelto &#8220;decadente&#8221; como sistema econ\u00f3mico en el sentido de que se hab\u00eda vuelto incapaz de desarrollar m\u00e1s las fuerzas de producci\u00f3n. Este punto de vista se basa en La acumulaci\u00f3n de capital de Luxemburgo escrita en 1912.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Luxemburgo compart\u00eda la opini\u00f3n com\u00fan entre los socialdem\u00f3cratas de su \u00e9poca de que el capitalismo tarde o temprano colapsar\u00e1 debido a su incapacidad para vender un producto excedente cada vez mayor por encima de lo que los trabajadores pod\u00edan comprar. Su libro es un intento de probar esto, pero su argumento b\u00e1sico es falaz.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Bajo el capitalismo &#8220;puro&#8221; (una econom\u00eda donde solo hay capitalistas y trabajadores asalariados) seg\u00fan Luxemburgo, la demanda del mercado estaba determinada por el consumo (lo que tanto los trabajadores como los capitalistas gastan en bienes de consumo). Si los capitalistas consumieran toda su plusval\u00eda, seg\u00fan su argumento, no habr\u00eda ning\u00fan problema, pero tan pronto como reinviertan una parte de ella \u2013 la acumulaci\u00f3n de capital es el prop\u00f3sito de la producci\u00f3n bajo el capitalismo \u2013 la demanda del mercado ya no es igual a lo que se ha producido. Y, seg\u00fan Luxemburgo, habi\u00e9ndose reducido el consumo de los capitalistas, se deduce que tambi\u00e9n lo ha hecho la demanda del mercado. El resultado, concluy\u00f3, fue que no hab\u00eda nadie para comprar los productos en los que se plasmaban los beneficios reinvertidos (nueva maquinaria, materias primas y bienes de consumo para los trabajadores adicionales contratados). Como ella escribi\u00f3: &#8220;&#8230; A medida que el capital se acerca al punto en que la humanidad s\u00f3lo consiste en capitalistas y proletarios, la acumulaci\u00f3n adicional se volver\u00e1 imposible&#8221; (3).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Rosa Luxemburgo tuvo la honestidad intelectual de admitir que esta teor\u00eda entraba en conflicto con las notas aproximadas que Marx hab\u00eda hecho al final del Volumen 2 de El Capital, que implican que el crecimiento econ\u00f3mico a largo plazo (acumulaci\u00f3n) era posible incluso bajo el capitalismo &#8220;puro&#8221;. Por lo tanto, trata de mostrar d\u00f3nde se equivoc\u00f3 Marx al no reconocer que la falta de poder adquisitivo estaba incorporada en el capitalismo y que, por lo tanto, ten\u00eda que depender de los mercados externos para expandirse, y una vez que estos se hubieran agotado, el capitalismo entrar\u00eda en un per\u00edodo de estancamiento y colapso econ\u00f3mico. Luxemburgo cre\u00eda que a medida que el capitalismo se acercaba a este punto, la creciente inestabilidad econ\u00f3mica har\u00eda que la clase obrera estableciera el socialismo antes de que se alcanzara el punto de colapso. Pero solo logr\u00f3 exponer su propia confusi\u00f3n sobre econom\u00eda.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Esto la llev\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que para que la acumulaci\u00f3n de capital tenga lugar debe haber \u00e1reas no capitalistas para comprar la parte del producto excedente no consumido por los capitalistas. Se deduce entonces que el capitalismo colapsar\u00e1 en el momento en que no quedaran m\u00e1s \u00e1reas no capitalistas en el mundo. En esta teor\u00eda, la crisis del capitalismo es permanente y se refleja en una saturaci\u00f3n global de mercados que solo puede romperse temporalmente a trav\u00e9s de la guerra mundial y la reconstrucci\u00f3n que seguir\u00eda a tal guerra.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>El error de Rosa Luxemburgo es suponer que el nivel de demanda del mercado estaba determinado exclusivamente por el consumo (el gasto de los trabajadores y capitalistas en bienes de consumo) mientras que en realidad est\u00e1 determinado por el consumo m\u00e1s la inversi\u00f3n (gasto capitalista en nuevos medios de producci\u00f3n). As\u00ed, cuando una parte de la plusval\u00eda se reinvierte en lugar de consumirse, la demanda del mercado no se reduce; Simplemente se reorganiza: lo que los capitalistas gastaban antes en bienes de consumo ahora gastan en medios de producci\u00f3n. Marx no hab\u00eda cometido ning\u00fan error. El argumento de Luxemburgo se basaba en una completa interpretaci\u00f3n err\u00f3nea de los esquemas de reproducci\u00f3n de Marx tanto para la reproducci\u00f3n &#8220;simple&#8221; como para la &#8220;extendida&#8221;. El propio Marx proporcion\u00f3 la refutaci\u00f3n te\u00f3rica de este punto de vista de que el crecimiento en el capitalismo &#8220;puro&#8221; ser\u00eda imposible, en el cap\u00edtulo 49 del volumen 3 de El Capital.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>El capitalismo &#8220;puro&#8221;, por supuesto, nunca ha existido, y los mercados proporcionados por \u00e1reas no capitalistas han jugado un papel importante en el desarrollo del capitalismo. Luxemburgo estaba tratando de demostrar m\u00e1s que esto: que el capitalismo no podr\u00eda haber surgido o haberse desarrollado sin estos mercados. Los mercados externos jugaron un papel clave en el nacimiento y crecimiento temprano del capitalismo y decir que no hay un subconsumo permanente incorporado en el sistema capitalista no quiere decir que, por lo tanto, siempre haya una acumulaci\u00f3n de capital sin crisis. La acumulaci\u00f3n bajo el capitalismo procede a trompicones, pero estas crisis son causadas por otras razones adem\u00e1s del subconsumo: por desproporciones entre las diferentes ramas de la producci\u00f3n que conducen a una ca\u00edda en la tasa de ganancia o, a veces, a una retracci\u00f3n temporal de la demanda del mercado de bienes de consumo.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Sin embargo, fundamentalmente, la refutaci\u00f3n de esta teor\u00eda es pr\u00e1ctica m\u00e1s que meramente te\u00f3rica basada en la realidad del desarrollo capitalista de este siglo. Si el crecimiento en el capitalismo &#8220;puro&#8221; o al menos algo cercano al capitalismo &#8220;puro&#8221; es imposible, el sistema simplemente no habr\u00eda sido capaz de expandir las fuerzas de producci\u00f3n de la manera en que lo ha estado haciendo. Si el capitalismo hubiera estado en un estado de saturaci\u00f3n del mercado durante muchas d\u00e9cadas (desde 1914), su crecimiento a largo plazo en los a\u00f1os posteriores habr\u00eda sido imposible. Y, aunque su tasa de expansi\u00f3n se ha desacelerado en los \u00faltimos a\u00f1os, ha seguido disfrutando de un considerable crecimiento a largo plazo desde que Luxemburgo escribi\u00f3, y lo ha logrado sin vender cantidades considerables de productos b\u00e1sicos a \u00e1reas no capitalistas subdesarrolladas del planeta.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>En el momento de la controversia revisionista, ella hab\u00eda utilizado esta teor\u00eda de la &#8220;ruptura&#8221; como uno de sus principales argumentos contra el te\u00f3rico Eduard Bernstein y sus partidarios. Bernstein hab\u00eda escrito que:<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>&#8220;&#8230; Con el creciente desarrollo de la sociedad, un colapso completo y casi general del actual sistema de producci\u00f3n se vuelve cada vez m\u00e1s improbable porque el desarrollo capitalista aumenta, por un lado, la capacidad de adaptaci\u00f3n y, por otro, es decir, al mismo tiempo, la diferenciaci\u00f3n de la industria&#8221; (4).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>El desarrollo del sistema de cr\u00e9dito, de las organizaciones de empleadores, la mejora de los medios de comunicaci\u00f3n y los servicios de informaci\u00f3n tend\u00edan a estabilizar el capitalismo, sugiri\u00f3 Bernstein. Aparte de sus otras herej\u00edas, Luxemburgo estaba especialmente indignado por esto porque le parec\u00eda que los revisionistas estaban socavando uno de los soportes fundamentales del socialismo cient\u00edfico.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Contraatacando en Reforma o Revoluci\u00f3n (1900), puso lo que ella tom\u00f3 como la posici\u00f3n ortodoxa:<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>&#8220;La teor\u00eda socialista hasta ahora declaraba que el punto de partida para una transformaci\u00f3n al socialismo ser\u00eda una crisis general y catastr\u00f3fica&#8230; La idea fundamental consiste en la afirmaci\u00f3n de que el capitalismo, debido a sus propias contradicciones internas, se mueve hacia un punto en el que estar\u00e1 desequilibrado, cuando simplemente se volver\u00e1 imposible (cap\u00edtulo 1) &#8230; Bernstein comenz\u00f3 su revisi\u00f3n de la socialdemocracia abandonando la teor\u00eda del colapso capitalista. Este \u00faltimo, sin embargo, es la piedra angular del socialismo cient\u00edfico. Al rechazarlo, Bernstein tambi\u00e9n rechaza toda la doctrina del socialismo. Sin el colapso del capitalismo, la expropiaci\u00f3n de la clase capitalista es imposible&#8221; (5).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Luxemburgo est\u00e1 exagerando su caso, ya que Bernstein no estaba discutiendo la teor\u00eda de que el sistema capitalista podr\u00eda colapsar, sino simplemente sugiriendo que en la pr\u00e1ctica esta posibilidad hab\u00eda sido eliminada por las modificaciones que el capitalismo hab\u00eda sufrido. Sin embargo, el fracaso de una crisis importante para desarrollarse durante los a\u00f1os previos a la Primera Guerra Mundial sirvi\u00f3 para hacer que el ala izquierda del SPD alem\u00e1n fuera m\u00e1s firme que nunca en que el colapso del capitalismo estaba en camino. Este fue uno de los puntos principales que Luxemburgo se propuso demostrar en La acumulaci\u00f3n de capital (1913). Aqu\u00ed argument\u00f3 que el capital estaba socavando su propia capacidad de acumulaci\u00f3n por su inevitable tendencia a eliminar al campesinado en los pa\u00edses avanzados y tambi\u00e9n destruyendo las econom\u00edas precapitalistas de las colonias. El capital es implacable en su impulso para lograr este fin, dice Luxemburgo, pero al mismo tiempo est\u00e1 produciendo un &#8220;callej\u00f3n sin salida econ\u00f3mico&#8221;, ya que el capitalismo es &#8220;el primer modo de econom\u00eda que no puede existir por s\u00ed mismo, que necesita otros sistemas econ\u00f3micos como medio y suelo&#8221; (6).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>En su opini\u00f3n, el capital se esfuerza por volverse universal y, de hecho, debido a esta tendencia, debe romperse, porque es inmanentemente incapaz de una forma universal de producci\u00f3n. En su historia viva es una contradicci\u00f3n, y su movimiento de acumulaci\u00f3n proporciona una soluci\u00f3n al conflicto y lo agrava al mismo tiempo. En una cierta etapa de desarrollo no habr\u00e1 otra salida que la aplicaci\u00f3n de los principios socialistas.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Al subrayar el \u00e9nfasis de Luxemburgo en el &#8220;colapso&#8221;, debemos tener cuidado de no atribuirle una teor\u00eda demasiado cruda. Por supuesto, tambi\u00e9n se\u00f1al\u00f3 que la clase obrera ten\u00eda un papel positivo que desempe\u00f1ar en este proceso e incluso sugiri\u00f3 que los trabajadores podr\u00edan tomar el poder antes de que se hubiera alcanzado la etapa de ruptura real. Pero, al reconocer esto, es a\u00fan m\u00e1s importante no subestimar el control que la idea del colapso ten\u00eda sobre ella. Luxemburgo, entonces, hab\u00eda confundido la dislocaci\u00f3n econ\u00f3mica despu\u00e9s de la derrota de Alemania en la Primera Guerra Mundial con el &#8220;colapso&#8221; del sistema capitalista y, dado que para ella la elecci\u00f3n parec\u00eda una apuesta desesperada por el socialismo o bien &#8220;estrellarse contra una fatalidad com\u00fan&#8221; (socialismo o barbarie) apost\u00f3 su vida en el primero.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Cualesquiera que hayan sido los m\u00e9ritos de algunos de sus puntos de vista pol\u00edticos, Rosa Luxemburgo no era una gran te\u00f3rica econ\u00f3mica. Incluso aquellos que apoyan sus conclusiones se niegan a defender sus argumentos err\u00f3neos. Su trabajo es bastante in\u00fatil como contribuci\u00f3n a la comprensi\u00f3n de c\u00f3mo funciona el capitalismo. De hecho, a lo largo de los a\u00f1os, los l\u00edderes m\u00e1s prominentes de los partidos socialdem\u00f3cratas hab\u00edan expuesto en varias ocasiones la opini\u00f3n de que el capitalismo se derrumbar\u00eda en alguna forma de inmensa crisis econ\u00f3mica. Karl Kautsky, como principal te\u00f3rico del Partido Socialdem\u00f3crata Alem\u00e1n, merece especial atenci\u00f3n a este respecto. Cuando el congreso del SPD adopt\u00f3 un nuevo programa en Erfurt en 1891, esto fue tomado como modelo para los otros partidos de la Segunda Internacional, y el comentario de Kautsky y la elaboraci\u00f3n de este documento en el Programa Das Erfurter (La lucha de clases) (1892) fue aceptado como uno de los textos cl\u00e1sicos de la socialdemocracia. Aqu\u00ed predijo un futuro muy sombr\u00edo e incierto para el capitalismo mundial. Las tendencias generales que vio, o crey\u00f3 ver, fueron un aumento constante en el ej\u00e9rcito de reserva de los desempleados, un aumento constante de la &#8220;sobreproducci\u00f3n cr\u00f3nica&#8221; y una saturaci\u00f3n pr\u00e1cticamente completa de los mercados. Admiti\u00f3 el punto que Bernstein har\u00eda m\u00e1s tarde, que el sistema de cr\u00e9dito es un medio para desarrollar la producci\u00f3n capitalista, pero se\u00f1al\u00f3 que tambi\u00e9n hace que el terreno en el que se encuentran los capitalistas sea &#8220;cada vez m\u00e1s incierto&#8221;. Su conclusi\u00f3n fue que: &#8220;&#8230; en resumen, parece que se acerca el momento en que el mercado de la industria europea no solo se vuelve incapaz de expandirse, sino que comienza a contraerse. Pero eso significar\u00eda la bancarrota de toda la sociedad capitalista&#8221; (7).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>En general, Kautsky se aferr\u00f3 a esta posici\u00f3n, y la controversia revisionista lo oblig\u00f3 a ir a\u00fan m\u00e1s lejos. Por ejemplo, en su Krisentheorien (Neue Zeit, 1901-2), rechaz\u00f3 las sugerencias de Bernstein y el economista Mikhail Tugan-Barnovsky de que los per\u00edodos de depresi\u00f3n del capitalismo se estaban volviendo m\u00e1s suaves y sosten\u00eda en cambio que se estaban volviendo m\u00e1s agudos y prolongados. Una vez m\u00e1s, predijo que se acercaba un per\u00edodo de estancamiento cr\u00f3nico. S\u00f3lo mucho m\u00e1s tarde iba a presentar una visi\u00f3n m\u00e1s sofisticada. En The High Cost of Living (1913), admiti\u00f3 que sus predicciones anteriores de sobreproducci\u00f3n cr\u00f3nica hab\u00edan sido err\u00f3neas. Aqu\u00ed pone mucho m\u00e1s \u00e9nfasis en el papel de la clase obrera en el derrocamiento del capitalismo, aunque todav\u00eda piensa que el ciclo econ\u00f3mico es de vital importancia. Durante los per\u00edodos de auge, dice Kautsky, la clase obrera es m\u00e1s capaz de organizarse, pero los altos salarios y el pleno empleo la hacen menos revolucionaria. La crisis y la recesi\u00f3n posteriores aumentan la miseria de los trabajadores y esto da lugar a un aumento de la conciencia de clase. Esta alternancia de auge y recesi\u00f3n organizar\u00eda y revolucionar\u00eda alternativamente a los trabajadores, dej\u00e1ndolos cada vez mejor equipados para establecer el socialismo, y al final, la clase obrera se ver\u00eda &#8220;obligada a causar el derrocamiento del sistema capitalista so pena de su propia destrucci\u00f3n&#8221; (8).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Una variante particularmente cruda de la teor\u00eda del &#8220;colapso&#8221; es la que se basa en la idea del subconsumo, es decir, el concepto de que, dado que los salarios de los trabajadores son insuficientes para comprar todas las mercanc\u00edas que solo ellos producen, esto eventualmente har\u00e1 que la producci\u00f3n capitalista se apodere. Aunque esta l\u00ednea de pensamiento sufre de la obvia debilidad de pasar por alto por completo el papel de la clase capitalista como consumidores, fue ampliamente aceptada entre los partidos de la Segunda Internacional. Alexander Bogdanov, el principal economista de los partidos socialdem\u00f3cratas rusos, se refiri\u00f3 en su Curso corto de Ciencias Econ\u00f3micas a la &#8220;reducci\u00f3n relativa del mercado de art\u00edculos de consumo&#8221; que pondr\u00eda en marcha &#8220;las condiciones que conducen a la destrucci\u00f3n de todo el sistema de producci\u00f3n capitalista&#8221; (9). Y Ernest Untermann del Partido Socialista de Am\u00e9rica hace el mismo punto: &#8220;mantener los salarios en el nivel m\u00e1s bajo de subsistencia amenaza peri\u00f3dicamente con arruinar todo el sistema capitalista porque los trabajadores son los principales consumidores, y no pueden comenzar a absorber la inmensa cantidad de bienes fabricados por ellos&#8221; (10).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Henry Hyndman de la Federaci\u00f3n Socialdem\u00f3crata fue otro l\u00edder que continuamente exager\u00f3 el impacto de las crisis. Haci\u00e9ndose eco de Kautsky, predijo que se seguir\u00edan a distancias cada vez m\u00e1s cortas y que durar\u00edan m\u00e1s cada vez que vinieran. Tambi\u00e9n compart\u00eda la creencia general en sus propiedades m\u00e1gicas, sosteniendo que si los trabajadores no tomaban medidas conscientes para sustituir la &#8220;cooperaci\u00f3n organizada por la competencia an\u00e1rquica&#8221;, entonces esto se lograr\u00eda de todos modos (&#8220;inconsciente y forzosamente&#8221;) por la crisis comercial y sus secuelas (11).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Uno podr\u00eda seguir citando indefinidamente tales ejemplos, pero tal vez sea m\u00e1s importante destacar a aquellos que criticaron la teor\u00eda del colapso. Louis Boudin en su El sistema te\u00f3rico de Karl Marx a la luz de la cr\u00edtica reciente m\u00e1s de una vez se\u00f1al\u00f3 que la &#8220;concepci\u00f3n catacl\u00edsmica del colapso del capitalismo no es parte de la teor\u00eda marxista&#8221; y que la &#8220;teor\u00eda de una cat\u00e1strofe final que ha sido muy explotada por los cr\u00edticos de Marx es el resultado de su lamentable ignorancia de la filosof\u00eda marxista&#8221; (12). Pero, a pesar de esto, hay referencias al capitalismo que se desmorona en otras partes del libro de Boudin y presumiblemente hay inconsistencias desde que lo escribi\u00f3 como una serie de art\u00edculos para la Revista Socialista Internacional durante un per\u00edodo relativamente largo. Aparte de Boudin, sin embargo, hab\u00eda dos tendencias distintas que se opon\u00edan consistentemente a la teor\u00eda del colapso.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Revisionistas como Bernstein, Otto Bauer y Rudolf Hilferding lo hicieron porque, de esta manera, buscaban justificar y fortalecer las tendencias reformistas dentro de los partidos socialdem\u00f3cratas. Esto explica el entusiasmo con el que Bauer y Hilferding intentaron refutar los argumentos en la acumulaci\u00f3n de capital de Luxemburgo. A ellos les parec\u00eda que si se pod\u00eda demostrar que el capitalismo no se derrumbar\u00eda, entonces esto ser\u00eda una amplia justificaci\u00f3n para abandonar la revoluci\u00f3n por completo y simplemente concentrarse en modificar las injusticias m\u00e1s duras de la sociedad capitalista. Por supuesto, no lo expresaron tan descaradamente como esto y a\u00fan se aferraron a la f\u00f3rmula de salvar la cara de que gradualmente los expropiadores ser\u00edan expropiados. Pero, argumentando te\u00f3ricamente, estaban bastante dispuestos a sugerir que el capitalismo podr\u00eda mantenerse indefinidamente adoptando lo que hoy llamar\u00edamos una forma capitalista de Estado. As\u00ed escribi\u00f3 Hilferding en su Capital financiero (Der Kampf. Junio de 1910):<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>&#8220;Toda la sociedad capitalista estar\u00eda conscientemente controlada por un solo tribunal, por el cual se determinar\u00eda el alcance de la producci\u00f3n en todos los departamentos, y por el cual, por medio de una escala de precios, el producto del trabajo se dividir\u00eda entre los magnates del c\u00e1rtel, por un lado, y toda la masa de los otros miembros de la sociedad, por el otro. La anarqu\u00eda de la producci\u00f3n que prevalece actualmente llegar\u00eda as\u00ed a su fin: deber\u00edamos tener una sociedad conscientemente regulada en una forma antag\u00f3nica&#8221; (13).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>La oposici\u00f3n m\u00e1s coherente a la teor\u00eda del colapso capitalista, sin embargo, vino de nosotros: el Partido Socialista de Gran Breta\u00f1a. Esto no quiere decir que en el per\u00edodo anterior a la Primera Guerra Mundial nuestros primeros miembros ignoraran por completo la importancia de las crisis en la producci\u00f3n capitalista. Por el contrario, estaban naturalmente influenciados por ideas socialdem\u00f3cratas y, como resultado, tend\u00edan a exagerar las repercusiones de la crisis m\u00e1s de lo que lo har\u00edamos hoy. Pero, a pesar de esto, el Partido Socialista se distingue claramente de todos los matices de los socialdem\u00f3cratas por su \u00e9nfasis en la comprensi\u00f3n socialista como el factor cr\u00edtico en cualquier situaci\u00f3n potencialmente revolucionaria. Ciertamente, algunas declaraciones que aparecen en el Socialist Standard ten\u00edan un trasfondo mecanicista similar, pero en 1907 el comit\u00e9 editorial dej\u00f3 nuestra posici\u00f3n bastante clara en su respuesta a sus cr\u00edticos:<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>&#8220;Es inevitable que el desarrollo econ\u00f3mico lleve las cosas a una crisis, pero s\u00ed de esta crisis surgir\u00e1 la Comunidad Socialista depende de si una cantidad suficiente de la clase trabajadora se ha hecho socialista y se ha organizado conscientemente la clase. Obviamente, entonces, &#8216;esperar hasta que llegue el colapso&#8217; puede ser la pol\u00edtica de los vendedores ambulantes de reformas, pero decididamente no es la pol\u00edtica del Partido Socialista de Gran Breta\u00f1a&#8221; (14).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>En otras palabras, incluso admitiendo que una crisis podr\u00eda ser el momento m\u00e1s oportuno para despojar a la clase capitalista de su riqueza e instituir el socialismo, el Partido Socialista insisti\u00f3 en el simple punto que desde entonces nunca ha dejado de enfatizar: que no puede haber socialismo sin que la mayor\u00eda de la clase trabajadora comprenda lo que se debe hacer y est\u00e9 preparada para tomar medidas decisivas para establecer la nueva sociedad.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>La teor\u00eda de Rosa Luxemburgo sobre el imperialismo se basaba en un an\u00e1lisis igualmente defectuoso del capitalismo: que sufr\u00eda de una escasez cr\u00f3nica de poder adquisitivo dom\u00e9stico que llev\u00f3 a los pa\u00edses capitalistas a buscar mercados fuera del capitalismo en las partes menos desarrolladas del mundo.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><strong>La cuesti\u00f3n de la reforma-revoluci\u00f3n<\/strong><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>En su ensayo Indiferencia a la pol\u00edtica, escrito en 1873, Marx castig\u00f3 a aquellos que consideraban las luchas obreras contra las constantes invasiones del capital como contrarias a los principios revolucionarios. Sin embargo, hay una l\u00ednea fina pero muy importante entre la acci\u00f3n pr\u00e1ctica cotidiana que es consistente con los principios y objetivos socialistas, y el reformismo que niega o contradice estos principios y oscurece el objetivo, como escribi\u00f3 Rosa Luxemburgo:<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>&#8220;Pero si comenzamos a perseguir lo que es &#8216;posible&#8217; de acuerdo con los principios del oportunismo, despreocupados de nuestros propios principios, y por medio del trueque de estadista, entonces pronto nos encontraremos en la misma situaci\u00f3n que el cazador que no s\u00f3lo no ha matado al ciervo, sino que tambi\u00e9n ha perdido su arma en el proceso&#8221; (15).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Ella observ\u00f3: &#8220;Desde el punto de vista de un movimiento por el socialismo, la lucha sindical y nuestra pr\u00e1ctica parlamentaria son muy importantes en la medida en que hacen socialista la conciencia, la conciencia del proletariado y ayudan a organizarlo como clase. Pero una vez que son considerados como instrumentos de socializaci\u00f3n directa de la econom\u00eda capitalista, pierden no s\u00f3lo su eficacia habitual, sino que dejan de ser medios de preparar a la clase obrera para la conquista del poder&#8221; (16).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Una discusi\u00f3n importante tuvo lugar en el Partido Socialdem\u00f3crata Alem\u00e1n cuando Eduard Bernstein, que gozaba del prestigio de ser el albacea literario de Engels, argument\u00f3 que las reformas eran todo a lo que se deb\u00eda aspirar: &#8220;lo que generalmente se llama el objetivo \u00faltimo del socialismo no es nada, pero el movimiento lo es todo&#8221; (17). Esto se debi\u00f3 en parte a que Bernstein consider\u00f3 que parte de la imprevisibilidad de la producci\u00f3n bajo el capitalismo podr\u00eda mitigarse mediante la provisi\u00f3n de cr\u00e9dito y la fundaci\u00f3n de organizaciones de empleadores (c\u00e1rteles y fideicomisos). Tambi\u00e9n concibi\u00f3 la pol\u00edtica reformista y los sindicatos como la eliminaci\u00f3n gradual de la explotaci\u00f3n capitalista y el comienzo del socialismo. Uno de los principales cr\u00edticos de Bernstein en ese momento fue Rosa Luxemburgo. Condenando su trabajo como oportunista, se\u00f1al\u00f3 que los sindicatos s\u00f3lo pod\u00edan limitar la explotaci\u00f3n, no abolirla, y afirm\u00f3 que sus puntos de vista equival\u00eda a abandonar el socialismo. Ciertamente, podemos estar de acuerdo con ella en que reformar el capitalismo no lo convertir\u00e1 en socialismo.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Eduard Bernstein hab\u00eda escrito Socialismo evolutivo en 1899, presentando argumentos que llegaron a ser conocidos como &#8220;revisionismo&#8221;. Sostuvo que las teor\u00edas de Marx ten\u00edan que ser modificadas sobre la base de que el capitalismo no se hab\u00eda desarrollado a lo largo de las l\u00edneas que Marx hab\u00eda anticipado. Sosten\u00eda, por ejemplo, que la &#8220;clase media&#8221; y la clase capitalista no estaban disminuyendo, sino que estaban aumentando tanto en n\u00famero como en la cantidad de riqueza que pose\u00edan. Tambi\u00e9n argument\u00f3 que la teor\u00eda del ciclo recurrente de las crisis industriales estaba equivocada. Bernstein produjo estad\u00edsticas, basadas en declaraciones de impuestos sobre la renta, para mostrar que en un per\u00edodo hubo m\u00e1s millonarios que en un per\u00edodo ligeramente anterior. Esto, afirm\u00f3, era una contradicci\u00f3n total de la teor\u00eda de que la riqueza se estaba concentrando en cada vez menos manos. Lo que parec\u00eda incapaz de comprender era que en un per\u00edodo de r\u00e1pida expansi\u00f3n capitalista la clase capitalista pod\u00eda aumentar en n\u00famero y riqueza sin afectar la concentraci\u00f3n de la riqueza en menos manos. Tampoco conect\u00f3 el hecho de un aumento en el n\u00famero de millonarios con una posible disminuci\u00f3n en el n\u00famero de capitalistas m\u00e1s peque\u00f1os. Del mismo modo, lo que confundi\u00f3 con una clase media que crec\u00eda en n\u00famero y seguridad fue un creciente ej\u00e9rcito de trabajadores y funcionarios asalariados relativamente bien pagados que fueron creados por el desarrollo del capitalismo.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>El &#8220;revisionismo&#8221; de Bernstein se debi\u00f3 en primer lugar a su incapacidad para interpretar las tendencias modernas a la luz de las ense\u00f1anzas marxistas; y, en segundo lugar, a las influencias antimarxistas del movimiento obrero brit\u00e1nico. Fue pr\u00f3digo en sus elogios a la Sociedad Fabiana y al Partido Laborista Independiente (ILP) y sostuvo que el &#8220;reformismo progresista&#8221; de estas organizaciones era adecuado para Alemania. Abog\u00f3 por la compensaci\u00f3n para los capitalistas, y declar\u00f3 que expropiar a la clase capitalista sin compensaci\u00f3n era un robo.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>La Reforma o Revoluci\u00f3n de Luxemburgo apareci\u00f3 en 1900 con el objetivo de exponer la debilidad en el caso de Eduard Bernstein, que afirmaba que el Partido Socialdem\u00f3crata Alem\u00e1n deber\u00eda abandonar toda idea de una transformaci\u00f3n revolucionaria de la sociedad y tratar de mejorar el estatus de la clase obrera por medio de la obtenci\u00f3n de reformas. Bernstein sostuvo la opini\u00f3n de que las reformas mismas, si se promulgan continuamente, gradualmente har\u00edan una incursi\u00f3n en el capitalismo, con el resultado de que el socialismo llegar\u00eda lentamente. Dos facciones se formaron en el Partido Socialdem\u00f3crata; un grupo, dirigido por Rosa Luxemburgo, Wilhelm Liebknecht y Karl Kautsky, todav\u00eda se llamaba marxista; el otro que se reuni\u00f3 alrededor de Bernstein abog\u00f3 por el gradualismo o el reformismo.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Los argumentos de Reforma o Revoluci\u00f3n, aunque s\u00f3lidos en general, no fueron aceptados por la mayor\u00eda del SPD alem\u00e1n. Se prefer\u00eda el reformismo de Bernstein. Surge la pregunta: &#8220;\u00bfPor qu\u00e9 un partido que dec\u00eda ser todav\u00eda marxista rechaz\u00f3 la ense\u00f1anza de Rosa Luxemburgo y adopt\u00f3 la de Bernstein?&#8221; La respuesta es que el SDP, mientras declaraba que el socialismo era su objetivo, entr\u00f3 en la arena pol\u00edtica desde el principio con un programa de demandas de reformas inmediatas. En consecuencia, a pesar de los deseos de muchos de los fundadores, se ganaron adherentes que estaban interesados solo en las reformas ofrecidas en lugar del objetivo socialista. El partido se vio abrumado por los reformistas. Como dijo Liebknecht en su No Compromiso \u2013 No Comercio Pol\u00edtico, escrito casi al mismo tiempo que Reforma o Revoluci\u00f3n: &#8220;Cuando una vez que el extremo delgado de la cu\u00f1a oportunista se ha forzado a s\u00ed mismo en la pol\u00edtica del partido, el extremo grueso pronto sigue&#8221; (18).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>La clase capitalista alemana perdi\u00f3 su terror al SDP con varios de ellos uni\u00e9ndose a \u00e9l y, por lo tanto, la base de clase del partido desapareci\u00f3. La base poco s\u00f3lida del partido se revel\u00f3 nuevamente en 1914 cuando apoy\u00f3 a su propio grupo nacional de capitalistas en la guerra, al igual que el Partido Laborista brit\u00e1nico apoy\u00f3 a los capitalistas brit\u00e1nicos. La Reforma o Revoluci\u00f3n de Rosa Luxemburgo hab\u00eda sido impotente contra el fuerte apoyo al reformismo dentro del SDP.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>La lecci\u00f3n que hay que aprender es clara: cuando se organiza para el socialismo, la pol\u00edtica de ofrecer reformas en el programa del partido significa la ruina. Muchos pueden acudir en masa al partido, pero est\u00e1n m\u00e1s interesados en la reforma del capitalismo, no en su abolici\u00f3n, y estos miembros inundan el elemento socialista. Aqu\u00ed hay una respuesta definitiva a los izquierdistas que instan a los socialistas a unirse al Partido Laborista. La historia ha demostrado, en el caso del SDP alem\u00e1n, que los socialistas dentro de una organizaci\u00f3n reformista no pueden convertirlo y llevarlo al camino socialista. Lo \u00fanico l\u00f3gico que pueden hacer es romper con los reformistas y organizarse sobre el programa claro del socialismo. Dice Liebknecht: &#8220;Una vez&#8230; Hemos comenzado en el plano inclinado del compromiso, no hay parada&#8221; (19).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>La cuesti\u00f3n b\u00e1sica del movimiento socialista siempre ha sido c\u00f3mo poner su actividad pr\u00e1ctica inmediata de acuerdo con su objetivo final. Las diversas escuelas del socialismo se diferencian seg\u00fan sus diversas soluciones a este problema. El Partido Socialista limita su uso de la palabra &#8220;reformista&#8221; a aquellos que defienden que el socialismo puede establecerse gradualmente mediante una larga serie de medidas de reforma. Pero incluso en estos d\u00edas esto puede ser demasiado estrecho ya que los partidos reformistas contin\u00faan sufriendo una mayor degeneraci\u00f3n y abandonan incluso la pretensi\u00f3n de que el socialismo es el objetivo a largo plazo, y terminan simplemente abogando por reformas al capitalismo como un fin en s\u00ed mismo. En otras palabras, el v\u00ednculo entre &#8220;reformismo&#8221; y &#8220;socialismo&#8221; est\u00e1 completamente roto. En la pr\u00e1ctica, hemos aceptado m\u00e1s o menos esta evoluci\u00f3n de la palabra &#8220;reformismo&#8221; y la aplicamos a partidos como los conservadores, los dem\u00f3cratas liberales y los verdes, que ni siquiera han afirmado ser socialistas.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Pero incluso Luxemburgo no se opuso a las reformas. Nunca argument\u00f3 que un partido socialista no deber\u00eda abogar por reformas en absoluto. De hecho, estuvo de acuerdo con la t\u00e1ctica del SPD sobre las reformas: que se debe alentar a la clase obrera a luchar por ellas o contra medidas capitalistas espec\u00edficas para prepararse para la eventual captura del poder pol\u00edtico para el socialismo. Cuando, en la d\u00e9cada m\u00e1s o menos hasta 1914, se dio cuenta de c\u00f3mo el reformismo en el SPD no se limitaba solo a Bernstein y los revisionistas, sino que tambi\u00e9n impregnaba el pensamiento de toda la direcci\u00f3n, lo culp\u00f3 por concentrarse en conseguir reformas a trav\u00e9s del Parlamento. Ella no culp\u00f3 a abogar por reformas como tales y, de hecho, su respuesta al peligro del reformismo fue involucrar a la masa de los propios trabajadores en lugar de solo unos pocos parlamentarios en la lucha por la reforma por medio de la &#8220;huelga de masas&#8221;. Esta era una t\u00e1ctica que hab\u00eda aprendido de la Revoluci\u00f3n Rusa de 1905:<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>&#8220;\u00bfPuede la socialdemocracia estar en contra de las reformas? \u00bfPodemos contraponer la revoluci\u00f3n social, la transformaci\u00f3n del orden existente, nuestro objetivo final, a reformas sociales? Por supuesto que no. La lucha diaria por las reformas, por la mejora de la condici\u00f3n de los trabajadores en el marco del orden social existente, y por las instituciones democr\u00e1ticas, ofrece a la socialdemocracia el \u00fanico medio de participar en la guerra de clases proletaria y trabajar en la direcci\u00f3n del objetivo final: la conquista del poder pol\u00edtico y la supresi\u00f3n del trabajo asalariado. Entre las reformas sociales y la revoluci\u00f3n existe para la socialdemocracia un v\u00ednculo indisoluble. La lucha por las reformas es su medio: la revoluci\u00f3n social, su objetivo&#8221; (20).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Y no hizo ning\u00fan intento real de relacionar las pol\u00edticas reformistas con el objetivo final, excepto en declaraciones como: &#8220;&#8230; Como resultado de sus luchas sindicales y parlamentarias, el proletariado se convence de la imposibilidad de realizar un cambio social fundamental a trav\u00e9s de tal actividad y llega a la comprensi\u00f3n de que la conquista del poder es inevitable&#8221; (21). Esto, sin embargo, no ofrece ninguna raz\u00f3n por la que una organizaci\u00f3n revolucionaria deba abogar por reformas.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Cuando Luxemburgo escribi\u00f3 su panfleto, el SPD se hab\u00eda convertido en reformista. Sus votantes y la mayor\u00eda de sus miembros quer\u00edan reformas sociales y democracia pol\u00edtica en Alemania, no socialismo. Su error fue no darse cuenta de esto y asumir que era un partido socialista de masas. Rosa todav\u00eda estaba atada a la pol\u00edtica de reforma del SPD y no apreciaba plenamente el peligro, en t\u00e9rminos de atraer apoyo no socialista y convertirse en su prisionero, de un partido socialista que abogaba por las reformas. A largo plazo, por supuesto, la unidad estrat\u00e9gica de Luxemburgo de reformismo y revoluci\u00f3n estaba destinada a fracturarse.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Un partido de masas, genuinamente socialista, no descuidara la posici\u00f3n de los trabajadores bajo el capitalismo mientras esto durar\u00e1. Despu\u00e9s de todo, incluso el Partido Socialista puede tolerar a sus parlamentarios y concejales locales cuando son una minor\u00eda que vota a favor de reformas u otras medidas a favor de los trabajadores en algunas circunstancias. Una cosa tenemos que tener clara y lo que Luxemburgo explica expl\u00edcitamente: el SPD solo ser\u00e1 el partido de la oposici\u00f3n. Su actitud hacia las reformas era que la lucha por ellas no puede alterar la posici\u00f3n esclavista de la clase obrera. En cambio, termina trayendo indiferencia y decepci\u00f3n a los trabajadores que buscan reformas para la emancipaci\u00f3n. Su opini\u00f3n de que &#8220;las reformas sociales s\u00f3lo pueden ofrecer una promesa vac\u00eda, la consecuencia l\u00f3gica de tal programa debe ser necesariamente la desilusi\u00f3n&#8221; (22) es una opini\u00f3n que podemos aceptar.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Ella explica y hace todo lo posible para enfatizar que, aunque defiende la revoluci\u00f3n, la captura del poder pol\u00edtico por parte de la clase trabajadora, no est\u00e1 en contra del SPD o de la clase trabajadora que lucha por reformas, medidas destinadas a mejorar la condici\u00f3n de los trabajadores dentro del capitalismo, tambi\u00e9n. En otras palabras, ella no tom\u00f3 la misma posici\u00f3n sobre esta cuesti\u00f3n que nosotros, pero mantuvo la posici\u00f3n cl\u00e1sica del SPD de un partido socialista que tiene un programa m\u00e1ximo (socialismo) y un m\u00ednimo (reformas bajo el capitalismo). Por otro lado, ella puso un poderoso caso en contra de la idea de que el capitalismo puede ser reformado gradualmente en socialismo, raz\u00f3n por la cual algunos han sido receptivos a su folleto Reforma o Revoluci\u00f3n.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>La circunstancia que divide la pol\u00edtica socialista de la pol\u00edtica burguesa es que los socialistas se oponen a todo el orden existente y deben funcionar en un parlamento burgu\u00e9s fundamentalmente como una oposici\u00f3n. El objetivo m\u00e1s importante de la actividad socialista en un parlamento, la educaci\u00f3n de la clase obrera, se logra mediante una cr\u00edtica sistem\u00e1tica del partido gobernante y su pol\u00edtica. Los socialistas est\u00e1n demasiado alejados del orden burgu\u00e9s para poder realizar reformas pr\u00e1cticas y profundas de car\u00e1cter progresista. Por lo tanto, la oposici\u00f3n de principios al partido gobernante se convierte, para cada partido minoritario y sobre todo para los socialistas, en el \u00fanico m\u00e9todo factible con el que lograr resultados pr\u00e1cticos&#8221; (23).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><strong>Los sindicatos y la huelga de masas<\/strong><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Los sindicatos son organizaciones que tienen como objetivo aumentar la proporci\u00f3n de la riqueza social que va a la clase trabajadora, un objetivo que Rosa Luxemburgo describi\u00f3 como una &#8220;especie de trabajo de S\u00edsifo&#8221; (24). S\u00edsifo era una figura de la mitolog\u00eda griega condenada a empujar perpetuamente una gran roca cuesta arriba, solo para descubrir que cada vez que se acercaba a la cumbre, volv\u00eda a rodar cuesta abajo. S\u00edsifo, condenado a la frustraci\u00f3n, no proporciona una analog\u00eda tan mala porque los reformistas est\u00e1n destinados para siempre a volver a lo que se ha ganado en el pasado para defenderlo contra el ataque. Se gan\u00f3 la continua enemistad de los dirigentes sindicales por esta frase, pero seguramente ten\u00eda raz\u00f3n. En una econom\u00eda capitalista, el poder sindical puede ser utilizado para obtener ganancias en salarios y condiciones dentro del sistema de salarios, pero no puede ser utilizado para abolir el sistema mismo. Los sindicatos en sus funciones no pueden ir m\u00e1s all\u00e1 de un cierto nivel cr\u00edtico, hasta el punto de obstruir y subvertir los mecanismos de acumulaci\u00f3n e inversi\u00f3n, la premisa misma de las demandas sindicales. Cuando se alcanza este nivel cr\u00edtico, los sindicatos tienen que restringir sus demandas dentro de lo que el sistema puede permitirse o convertir la lucha econ\u00f3mica en una lucha pol\u00edtica general con el objetivo de cambiar el sistema econ\u00f3mico y pol\u00edtico, momento en el que dejan de ser sindicatos. Por lo tanto, Luxemburgo se\u00f1ala las limitaciones de los sindicatos como veh\u00edculos de cambio. Sin embargo, esto no significa que Luxemburgo y los socialistas consideran a los sindicatos sin importancia.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>El argumento es que los sindicatos no son organizaciones pol\u00edticas o revolucionarias, sino organizaciones para la venta de fuerza de trabajo. Esto es cierto, pero \u00bfno es posible que, dentro del movimiento de la clase obrera, puedan ser m\u00e1s que organizaciones econ\u00f3micas? El propio Marx entretuvo esta noci\u00f3n, y necesitamos entender por qu\u00e9. Marx se dio cuenta de que los sindicatos vienen demasiado para concentrarse en la lucha econ\u00f3mica con el capital, mientras que deber\u00edan buscar abolir las relaciones capitalistas; La lucha salarial debe convertirse en la lucha por la abolici\u00f3n del sistema salarial. Se argumenta que los sindicatos no pueden hacer esto. Para Marx, no es la organizaci\u00f3n, de ning\u00fan tipo, la que act\u00faa, sino la clase obrera la que es el sujeto y la agencia creativa. La clase obrera misma convierte sus luchas e intereses econ\u00f3micos en el objetivo socialista revolucionario. El argumento de que los sindicatos son simplemente organizaciones para la venta de fuerza de trabajo puede considerarse como una falta de apreciaci\u00f3n de la pol\u00edtica inherente a la econom\u00eda, el potencial pol\u00edtico de la lucha salarial. Es similar a argumentar que la clase obrera existe permanentemente como la clase de la fuerza de trabajo y es incapaz de convertirse en la clase revolucionaria que desaf\u00eda las relaciones capitalistas.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>A ra\u00edz de la Revoluci\u00f3n rusa de 1905, Luxemburgo escribi\u00f3 un texto importante, Huelga de masas, en el que enfatiz\u00f3 y defendi\u00f3 la acci\u00f3n directa de los trabajadores de base contra la burocratizaci\u00f3n organizativa y el consiguiente conservadurismo e inercia del partido y los sindicatos. A pesar de sus opiniones positivas sobre la eficacia de tales estrategias industriales, Luxemburgo afirm\u00f3: &#8220;En realidad, la huelga de masas no produce la revoluci\u00f3n, pero la revoluci\u00f3n produce la huelga de masas&#8221; (25).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><strong>Cooperativas<\/strong><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>El argumento presentado, y demostrado ser cierto, es que la clase obrera no puede esperar el socialismo de los sindicatos ni de las cooperativas.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Los sindicatos, muestra Rosa Luxemburgo, son parte del capitalismo mismo. Son las armas de defensa de los trabajadores contra la clase capitalista que apunta a aumentar sus ganancias. Son \u00fatiles porque permiten a los trabajadores vender su fuerza de trabajo en condiciones m\u00e1s favorables de lo que ser\u00eda el caso de otro modo. Sin embargo, no son capaces de tomar la ofensiva contra el capitalismo, de derrocarlo, porque est\u00e1n muy desfavorecidos. Est\u00e1n en desventaja porque el aumento continuo en el uso de maquinaria y tecnolog\u00eda contribuye a una mayor productividad del trabajo y, por lo tanto, permite a la clase capitalista emplear menos manos para la producci\u00f3n de una cantidad dada de bienes. Adem\u00e1s, los sindicatos no pueden aumentar la proporci\u00f3n de la riqueza que va a la clase trabajadora. Debido al desarrollo del capitalismo y a la mayor productividad del trabajo, esta proporci\u00f3n se reduce continuamente. Cuando los trabajadores producen m\u00e1s, sus salarios no aumentan en la misma proporci\u00f3n.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Las sociedades cooperativas no son m\u00e1s capaces que los sindicatos de acabar con el capitalismo. Como se\u00f1ala Luxemburgo, s\u00f3lo pueden sobrevivir dentro del sistema actual si se convierten en empresas capitalistas puras. Tienen que competir con las empresas capitalistas, y para hacerlo con \u00e9xito deben adoptar m\u00e9todos capitalistas de producci\u00f3n.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>&#8220;El trabajo se intensifica. La jornada laboral se alarga o acorta seg\u00fan la situaci\u00f3n del mercado. Y, dependiendo de los requisitos del mercado, la mano de obra es empleada o arrojada.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>de vuelta a la calle. En otras palabras, se utilizan todos los m\u00e9todos que permiten a una empresa enfrentarse a sus competidores en el mercado. Los trabajadores que forman una cooperativa en el campo de la producci\u00f3n&#8230; est\u00e1n obligados a asumir el papel del empresario capitalista, una contradicci\u00f3n que explica el fracaso habitual de las cooperativas de producci\u00f3n, que o bien se convierten en empresas capitalistas puras o, si los intereses de los trabajadores contin\u00faan predominando, terminan disolvi\u00e9ndose&#8221; (26).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Como afirm\u00f3 Rosa Luxemburgo, los trabajadores que forman una cooperativa est\u00e1n bajo la presi\u00f3n de la competencia en el mercado y deben gobernarse &#8220;a s\u00ed mismos con el mayor absolutismo&#8221; (27) oblig\u00e1ndolos a convertirse en organizaciones totalmente capitalistas o a retirarse si se aferran a sus principios.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Aquellos que esperan establecer el socialismo por medio de una larga serie de reformas est\u00e1n condenados a la decepci\u00f3n. Las reformas legislativas y una revoluci\u00f3n son dos factores completamente diferentes en el desarrollo de la sociedad. Como dice Luxemburgo, &#8220;una transformaci\u00f3n social y una reforma legislativa no difieren seg\u00fan su duraci\u00f3n, sino seg\u00fan su contenido&#8221; (28).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Una revoluci\u00f3n es el trabajo de una clase que ha ganado poder pol\u00edtico para transformar la sociedad para satisfacer sus intereses; Una reforma se lleva a cabo s\u00f3lo dentro del marco del sistema social creado por la revoluci\u00f3n anterior. Por lo tanto, las reformas no pueden acabar con el capitalismo; Pueden modificarlo hasta cierto punto, pero dejan intacta su base. Para establecer el socialismo, es necesaria una transformaci\u00f3n completa de la propiedad privada en propiedad social.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>&#8220;Es por eso que las personas que se pronuncian a favor del m\u00e9todo de reforma legislativa en lugar y en contraposici\u00f3n a la conquista del poder pol\u00edtico y la revoluci\u00f3n social, no eligen realmente un camino m\u00e1s tranquilo, m\u00e1s tranquilo y m\u00e1s lento hacia el mismo objetivo, sino un objetivo diferente. En lugar de tomar una posici\u00f3n para el establecimiento de una nueva sociedad, toman una posici\u00f3n para las modificaciones superficiales de la vieja sociedad&#8221; (29).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Adem\u00e1s, el Estado est\u00e1 basado en clases, establecido por la clase capitalista y dirigido en sus intereses. Es el representante de la sociedad capitalista en la que dominan los intereses capitalistas. Cualquier reforma social que se apruebe, por lo tanto, no ser\u00e1 perjudicial para el capitalismo. Rosa Luxemburgo dice: &#8220;El Estado actual es, ante todo, una organizaci\u00f3n de la clase dominante. Asume funciones que favorecen el desarrollo social espec\u00edficamente porque, y en la medida en que, estos intereses y desarrollo social coinciden, de manera general, con los intereses de la clase dominante. La legislaci\u00f3n laboral se promulga tanto en inter\u00e9s inmediato de la clase capitalista como en inter\u00e9s de la sociedad en general&#8221; (30).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Luxemburgo insisti\u00f3 en Reforma o Revoluci\u00f3n que las cooperativas eran &#8220;totalmente incapaces de transformar el modo de producci\u00f3n capitalista&#8221; (31).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Crear o apoyar cooperativas no es suficiente en s\u00ed mismo para superar el capitalismo a medida que se ajustan para sobrevivir dentro del capitalismo. Los involucrados en el movimiento cooperativo deben definir sus l\u00edmites para contener, si no prevenir, las decepciones, las expectativas frustradas y las falsas esperanzas. Muchas cooperativas de trabajadores de nueva creaci\u00f3n se basan en el &#8220;capital de riesgo&#8221; del sudor de sus miembros. Las cooperativas de trabajadores no est\u00e1n libres de las presiones de la competencia con el capital &#8220;convencional&#8221;. De hecho, las cooperativas de trabajadores son a\u00fan m\u00e1s vulnerables a las vicisitudes de la competencia, a menudo debido a su falta de acceso a los recursos con los que construir ventajas competitivas para las empresas capitalistas. Las cooperativas patrocinadas por el Estado, como fue el caso en la antigua Yugoslavia, al tiempo que ofrecen la posibilidad de capital inicial y una protecci\u00f3n relativa del mercado, engendran dependencia del Estado y someten la autonom\u00eda de la cooperativa a los caprichos de los administradores estatales.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Si los sindicatos, las cooperativas y los movimientos de reforma son incapaces de derrocar al capitalismo y marcar el comienzo del socialismo, \u00bfqu\u00e9 debemos hacer para alcanzar nuestro objetivo? Rosa Luxemburgo no pudo indicar exhaustivamente el curso de acci\u00f3n correcto.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><strong>Nacionalismo<\/strong><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Rosa Luxemburgo present\u00f3 el caso marxista con respecto al nacionalismo. La oradora cree que el derecho de las naciones a la libre determinaci\u00f3n se ha convertido en puro utopismo y que la independencia nacional ya no es algo por lo que deba luchar. Los tiempos hab\u00edan cambiado y la historia hab\u00eda dejado atr\u00e1s la situaci\u00f3n que Marx y Engels enfrentaban. La verdad de lo que Marx y Engels hab\u00edan escrito que &#8220;los trabajadores no tienen patria. No podemos quitarles lo que no tienen&#8221; (32) hab\u00eda sido probado. Los trabajadores no son due\u00f1os de ning\u00fan pa\u00eds, entonces, \u00bfpor qu\u00e9 deber\u00eda importarnos qu\u00e9 secci\u00f3n de la clase de ladrones posee qu\u00e9 porci\u00f3n nacional del mundo? Los trabajadores tienen el mundo para ganar, no naciones por las que luchar. Las revoluciones de liberaci\u00f3n nacional no fueron movimientos proletarios que condujeron al socialismo de ning\u00fan tipo. No podemos separar la abolici\u00f3n del capitalismo de la abolici\u00f3n de los estados-naci\u00f3n, que no se logra mediante revoluciones de liberaci\u00f3n nacional o socialismo en un solo pa\u00eds. Nuestro objetivo es la comunidad cooperativa mundial donde todas las personas del mundo puedan florecer plenamente como individuos. La soberan\u00eda nacional es algo que los socialistas en realidad no quieren porque nuestro objetivo es la cooperaci\u00f3n planetaria. El nacionalismo es una ideolog\u00eda que oculta y distorsiona las relaciones sociales explotadoras del capitalismo. Como tal, nosotros en el Partido Socialista somos hostiles a ella y como socialistas nos oponemos a ella en inter\u00e9s de clase de los trabajadores en todas partes.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>&#8220;Oponerse al imperialismo exig\u00eda entonces un rechazo total de todas las formas de nacionalismo, incluso el de las v\u00edctimas de la agresi\u00f3n imperialista. El nacionalismo y el imperialismo eran inseparables y deb\u00edan combatirse con igual fervor&#8221;, como comentar\u00eda Paul&nbsp;<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Mattick sobre la posici\u00f3n de Luxemburgo (33).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>S\u00f3lo el socialismo puede resolver los antagonismos nacionales. Los trabajadores en todas partes est\u00e1n empezando a levantarse de rodillas a sus pies de nuevo. Tenemos un poder latente sin precedentes, pero hay una gran brecha entre nuestro potencial y el nivel actual de conciencia y acci\u00f3n de clase. Nuestras luchas son difusas y descoordinadas, sin partido mundial, sin movimiento de masas para cambiar la sociedad. Los socialistas siempre han entendido que sin unidad internacional la creaci\u00f3n de un partido mundial de la clase obrera no es en absoluto una idea abstracta o poco realista, como demuestra el Movimiento Socialista Mundial, sino que sigue siendo simplemente un trabajo en progreso. Internet y las redes sociales han hecho que la generaci\u00f3n actual est\u00e9 incomparablemente conectada e informada. El mundo se ha unido y ha surgido una nueva conciencia global. La unidad y la democracia dependen la una de la otra, cada una es imposible sin la otra. Rosa Luxemburgo comprendi\u00f3 que el problema del nacionalismo no pod\u00eda resolverse mientras existiera el capitalismo.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>\u00bfExiste alg\u00fan &#8220;derecho de las naciones a la autodeterminaci\u00f3n&#8221; que los socialistas deber\u00edan apoyar? Esta fue una cuesti\u00f3n debatida antes de la Primera Guerra Mundial, especialmente en Rusia y Austria, que entonces eran imperios multinacionales. La cuesti\u00f3n de si la independencia polaca deb\u00eda ser apoyada o no surgi\u00f3 en el Congreso de Londres de 1896 de la Segunda Internacional, al que el Partido Socialista Polaco (PPS) hab\u00eda presentado una resoluci\u00f3n que declaraba &#8220;que la independencia de Polonia representa una demanda pol\u00edtica imperativa tanto para el proletariado polaco como para el movimiento obrero internacional en su conjunto&#8221; (34).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Rosa Luxemburgo se opuso resueltamente a esto y escribi\u00f3 una serie de art\u00edculos en la prensa socialdem\u00f3crata internacional argumentando que los trabajadores deber\u00edan organizarse independientemente de su nacionalidad dentro de las fronteras del estado capitalista en el que se encontraban. Ella cre\u00eda que los trabajadores no deber\u00edan tratar de volver a trazar estas fronteras porque la lucha para lograr esto ser\u00eda simplemente una desviaci\u00f3n de la lucha de clases y el socialismo. De hecho, la moci\u00f3n del PPS no se vot\u00f3, sino que fue reemplazada por una vaga resoluci\u00f3n general que, sin embargo, todav\u00eda se refer\u00eda al &#8220;derecho completo de todas las naciones a la libre determinaci\u00f3n&#8221;.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>La cuesti\u00f3n del &#8220;derecho de las naciones a la autodeterminaci\u00f3n&#8221; volvi\u00f3 a surgir en 1903 cuando los socialdem\u00f3cratas rusos incorporaron oficialmente esta demanda en su programa. Luxemburgo se opuso a esto no s\u00f3lo como pol\u00edticamente incorrecto sino como te\u00f3ricamente poco s\u00f3lido:<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>&#8220;Un &#8216;derecho de las naciones&#8217; que es v\u00e1lido para todos los pa\u00edses y todos los tiempos no es m\u00e1s que un clich\u00e9 metaf\u00edsico del tipo de &#8216;derechos del hombre&#8217; y &#8216;derechos del ciudadano&#8217;. Cuando hablamos del &#8220;derecho de las naciones a la autodeterminaci\u00f3n&#8221;, estamos utilizando el concepto de &#8220;naci\u00f3n&#8221;, como una entidad social y pol\u00edtica homog\u00e9nea&#8230; En una sociedad de clases, &#8220;la naci\u00f3n&#8221; como entidad sociopol\u00edtica homog\u00e9nea no existe. M\u00e1s bien, existen dentro de cada naci\u00f3n, clases con intereses y &#8216;derechos&#8217; antag\u00f3nicos&#8221; (35).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Una naci\u00f3n se ha definido como una colecci\u00f3n de personas con su propia cultura en un territorio espec\u00edfico. Un nacionalista entonces es alguien que enfatiza el car\u00e1cter distintivo de una naci\u00f3n, y generalmente se esfuerza por que se convierta en un estado-naci\u00f3n. El problema con esto, como se\u00f1al\u00f3 Luxemburgo, es que presupone una comunidad de intereses con la naci\u00f3n.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Los movimientos nacionalistas surgieron con el desarrollo del capitalismo y el Estado. En el siglo XIX, Karl Marx apoy\u00f3 algunos movimientos nacionalistas sobre la base de que eran hist\u00f3ricamente progresistas porque serv\u00edan a los intereses de clase de la burgues\u00eda en ascenso en su oposici\u00f3n a la aristocracia tradicional representada por los nacionalistas eslavos. Marx, por lo tanto, pidi\u00f3 la independencia polaca de la Rusia zarista. Al oponerse a una Polonia independiente, Luxemburgo iba en contra de Marx. Ella era muy consciente de esto y no dud\u00f3 en describir las opiniones de Marx sobre la cuesti\u00f3n polaca como obsoletas y err\u00f3neas (36). Obsoleta porque ya no es relevante, equivocada porque las demandas nunca fueron relevantes para la clase obrera. Se\u00f1al\u00f3 que en 1848 los dem\u00f3cratas de Europa occidental, entre los que debe incluirse a Marx, quer\u00edan una Polonia independiente establecida para actuar como un amortiguador entre la Rusia zarista y Europa occidental para eliminar la amenaza de la intervenci\u00f3n zarista para detener la extensi\u00f3n de la democracia pol\u00edtica all\u00ed. Esto, dijo, era una posici\u00f3n sostenible en 1848, pero no en las d\u00e9cadas de 1890 y 1900 (ni siquiera en 1880 cuando Marx hizo una declaraci\u00f3n adicional a favor de la independencia polaca). Porque mientras tanto, gracias a la propagaci\u00f3n del capitalismo y con \u00e9l a un proletariado industrial urbano, Rusia ya no era la fuerza monol\u00edtica de reacci\u00f3n que hab\u00eda sido. A medida que el capitalismo y la clase obrera se desarrollaron en Rusia, tambi\u00e9n se desarroll\u00f3 la posibilidad de derrocar al zarismo y establecer una democracia pol\u00edtica all\u00ed tambi\u00e9n.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Cuando el movimiento socialdem\u00f3crata creci\u00f3 en Alemania y Austria hacia finales del siglo XIX, tambi\u00e9n se extendi\u00f3 a las \u00e1reas de habla polaca de estos pa\u00edses. Al principio, los socialdem\u00f3cratas de habla polaca se unieron a los partidos alem\u00e1n y austriaco, pero en 1892 se formaron partidos polacos separados en ambos pa\u00edses. M\u00e1s tarde ese a\u00f1o, estos se fusionaron para formar el Partido Socialista Polaco (PPS) junto con representantes de la Polonia rusa. El PPS hizo su principal demanda la reconstituci\u00f3n de una Polonia independiente dentro de los l\u00edmites anteriores a 1772. Al a\u00f1o siguiente, varios j\u00f3venes polacos exiliados en Zurich, incluida Rosa Luxemburgo, se separaron precisamente en este punto y establecieron la Socialdemocracia del Reino de Polonia (SDKP).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>La elecci\u00f3n del nombre del partido fue deliberada, ya que el &#8220;Reino de Polonia&#8221; era el nombre oficial de la Polonia rusa. Y cuando el Partido Socialdem\u00f3crata Ruso despeg\u00f3, el SDKP (o m\u00e1s precisamente, despu\u00e9s de la adhesi\u00f3n de un grupo lituano en 1899, el SDKPL) era su secci\u00f3n en Polonia y Lituania. Por lo tanto, el nombre del partido proclamaba que era un partido que operaba solo en esa parte de Polonia. Debido a que los estados est\u00e1n organizados sobre una base territorial, cada partido socialdem\u00f3crata ten\u00eda la tarea de obtener el poder pol\u00edtico en el pa\u00eds donde operaba. Luxemburgo era consciente de que se trataba de una conveniencia organizativa y que los intereses de la clase obrera trascienden las fronteras nacionales. Ella argument\u00f3 que la demanda de una Polonia independiente era una demanda para el establecimiento de otro estado capitalista, e inevitablemente expansionista y opresivo.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Tambi\u00e9n argument\u00f3 que la introducci\u00f3n del capitalismo hab\u00eda atado a la Polonia rusa tan cerca de Rusia (porque la industria polaca serv\u00eda al mercado ruso) que la propuesta de restablecer una Polonia independiente era, de todos modos, una fantas\u00eda ut\u00f3pica. Pero aqu\u00ed, los acontecimientos demostraron que estaba equivocada. Si se hubiera limitado a decir que un estado polaco independiente seguir\u00eda siendo dominado por Rusia o alg\u00fan otro gran bloque como la Uni\u00f3n Europea, habr\u00eda tenido raz\u00f3n, pero estaba sugiriendo que incluso la independencia pol\u00edtica formal para Polonia era imposible. El hecho de que Polonia obtuvo su independencia en 1919 hace que sus argumentos sobre este punto sean una lectura pintoresca hoy, pero sigue siendo cierto que Polonia nunca ha sido realmente independiente de una u otra potencia imperialista. Veinte a\u00f1os despu\u00e9s de ser &#8220;restaurada&#8221;, Polonia fue nuevamente dividida entre Alemania y Rusia, y despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial se convirti\u00f3 en un mero sat\u00e9lite ruso. A medida que se acercaba el colapso de la URSS, tras las reformas de Gorbachov en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, la presi\u00f3n de Occidente y la participaci\u00f3n (y la abrumadora victoria) del sindicato independiente Solidaridad en las elecciones de 1989, Polonia hizo la transici\u00f3n a la Tercera Rep\u00fablica Polaca, eliminando oficialmente el orden &#8220;socialista&#8221; anterior. En octubre de 1991, Polonia hab\u00eda completado su transici\u00f3n a un sistema pol\u00edtico democr\u00e1tico liberal de estilo occidental, y en 2004 se uni\u00f3 a la UE. El error de Luxemburgo aqu\u00ed deber\u00eda ser una advertencia a los socialistas para que no sean demasiado dogm\u00e1ticos en temas como este: el capitalismo puede ser muy flexible en sus instituciones pol\u00edticas.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Luxemburgo continu\u00f3 se\u00f1alando que la demanda de una Polonia independiente era una demanda para el establecimiento de otro estado capitalista e inevitablemente expansionista y opresivo. Esto, dijo, no era tarea de los trabajadores; Lo que les preocupaba en ese momento era ganar varias libertades democr\u00e1ticas elementales. Por lo tanto, inst\u00f3 a los trabajadores de habla polaca en la Polonia rusa a luchar junto con los trabajadores de todas las dem\u00e1s nacionalidades que se encuentran dentro de las fronteras del imperio ruso para derrocar al zarismo y establecer la democracia pol\u00edtica en Rusia. De ello se deduce que los trabajadores de habla polaca en Alemania y el imperio austr\u00edaco tambi\u00e9n deber\u00edan estar luchando con sus compa\u00f1eros trabajadores all\u00ed para establecer la democracia pol\u00edtica. Luxemburgo abog\u00f3 por que se pusiera fin a la discriminaci\u00f3n por motivos nacionales o ling\u00fc\u00edsticos, con plenas disposiciones para el uso de los idiomas minoritarios en todos los aspectos de la vida social y pol\u00edtica. Esto deber\u00eda ser una parte integral de la democracia pol\u00edtica que ella estaba instando a ser establecida bajo el capitalismo como un medio para facilitar la lucha por el socialismo. De hecho, fue m\u00e1s all\u00e1 y argument\u00f3 en una serie de art\u00edculos publicados en 1908-9 que Polonia deber\u00eda tener autonom\u00eda dentro de cualquier rep\u00fablica democr\u00e1tica de toda Rusia. As\u00ed, el SDK PL contrarrest\u00f3 la demanda del PPS para la restauraci\u00f3n de una Polonia independiente con una demanda de autonom\u00eda para la Polonia rusa dentro de una Rusia democr\u00e1tica.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Tambi\u00e9n sab\u00eda que una campa\u00f1a para establecer una Polonia independiente desatar\u00e1 pasiones nacionalistas que desviar\u00e1n a la clase obrera en la Polonia rusa no solo de la lucha por establecer el socialismo, sino incluso de la lucha por ganar libertades democr\u00e1ticas elementales. Se demostr\u00f3 que ten\u00eda raz\u00f3n en este punto: cuando Polonia obtuvo la independencia en 1919, una dictadura nacionalista autoritaria bajo el ex l\u00edder del PPS Pilsudski pronto lleg\u00f3 al poder.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>La contribuci\u00f3n de Rosa Luxemburgo al debate sobre el imperialismo fue su oposici\u00f3n a la idea de que se pod\u00eda oponerse al imperialismo apoyando las luchas de liberaci\u00f3n nacional. Sus argumentos basados en la experiencia de la clase obrera polaca en su lucha contra &#8220;su&#8221; pobre burgues\u00eda nacional oprimida han sido olvidados en gran medida, sin embargo, una secci\u00f3n significativa de los bolcheviques apoy\u00f3 sus puntos de vista contra el &#8220;derecho de las naciones a la autodeterminaci\u00f3n&#8221; de Lenin.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Rosa Luxemburgo continu\u00f3 diciendo: &#8220;Los bolcheviques han suministrado la ideolog\u00eda que ha enmascarado la campa\u00f1a de la contrarrevoluci\u00f3n; Han fortalecido la posici\u00f3n de la burgues\u00eda y debilitado la del proletariado&#8230; Con la frase sobre la autodeterminaci\u00f3n de las naciones, los bolcheviques proporcionaron agua para los molinos de la contrarrevoluci\u00f3n y, por lo tanto, proporcionaron una ideolog\u00eda no solo para el estrangulamiento de la Revoluci\u00f3n Rusa misma, sino para la liquidaci\u00f3n contrarrevolucionaria planificada de toda la Guerra Mundial&#8221; (37).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Ella describi\u00f3 c\u00f3mo durante el curso de la Revoluci\u00f3n Rusa, &#8220;contrariamente a lo que esperaban los bolcheviques, una tras otra las &#8216;naciones&#8217; liberadas aprovecharon la libertad reci\u00e9n concedida para tomar una posici\u00f3n de enemistad mortal con la Revoluci\u00f3n Rusa, combin\u00e1ndolos contra ella con el imperialismo alem\u00e1n &#8230; Por supuesto, no son las &#8220;naciones&#8221; las que llevan a cabo esa pol\u00edtica reaccionaria, sino s\u00f3lo las clases burguesas y peque\u00f1oburguesas. que han convertido el derecho nacional de autodeterminaci\u00f3n en un instrumento de su pol\u00edtica de clase contrarrevolucionaria&#8221; (38).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>&#8220;En una sociedad de clases, &#8216;la naci\u00f3n&#8217; como entidad sociopol\u00edtica homog\u00e9nea no existe. M\u00e1s bien, existen dentro de cada naci\u00f3n, clases con intereses y &#8220;derechos&#8221; antag\u00f3nicos. Literalmente no hay un \u00e1rea social, desde las relaciones materiales m\u00e1s toscas hasta las morales m\u00e1s sutiles, en la que la clase poseedora y el proletariado consciente de clase tengan la misma actitud, y en la que aparezcan como una entidad &#8220;nacional&#8221; consolidada. (39).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>&#8220;La misi\u00f3n hist\u00f3rica de la burgues\u00eda es la creaci\u00f3n de un Estado &#8216;nacional&#8217; moderno; Pero la tarea hist\u00f3rica del proletariado es la abolici\u00f3n de este Estado como una forma pol\u00edtica de capitalismo, en la que ellos mismos, como clase consciente, llegan a existir para establecer el sistema socialista. Los intereses del proletariado sobre la cuesti\u00f3n de la nacionalidad son justo los opuestos a los de la burgues\u00eda. La preocupaci\u00f3n por garantizar un mercado interior para los industriales de la &#8220;patria&#8221; y por adquirir nuevos mercados por medio de la conquista, por pol\u00edticas coloniales o militares, todas ellas, que son las intenciones de la burgues\u00eda al crear un estado &#8220;nacional&#8221;, no pueden ser los objetivos de un proletariado consciente. Por lo tanto, considerando el asunto desde este punto de vista, el Estado-naci\u00f3n, como aparato de dominaci\u00f3n y conquista de nacionalidades extranjeras, si bien es indispensable para la burgues\u00eda, no tiene sentido para los intereses de clase del proletariado&#8221; (40).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>En una declaraci\u00f3n de 1916, algunos miembros del SDK PL (el partido pol\u00edtico de Luxemburgo), en una oscura revista en polaco, mostraron un notable grado de comprensi\u00f3n sobre el tema del nacionalismo:<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>&#8220;El llamado derecho de autodeterminaci\u00f3n tambi\u00e9n se usa con la condici\u00f3n de que se convierta en una realidad por primera vez bajo el socialismo y, por lo tanto, sea una expresi\u00f3n de nuestra lucha por el socialismo. Esta proposici\u00f3n est\u00e1 abierta a las siguientes objeciones. Sabemos que el socialismo acabar\u00e1 con toda opresi\u00f3n nacional, porque elimina los intereses de clase que proporcionan la fuerza motriz de tal opresi\u00f3n. Tampoco tenemos ninguna raz\u00f3n para suponer que la naci\u00f3n, en la sociedad socialista, formar\u00e1 una unidad pol\u00edtico-econ\u00f3mica. Seg\u00fan todos los indicios, tendr\u00e1 el car\u00e1cter de una unidad cultural y ling\u00fc\u00edstica; Porque la divisi\u00f3n territorial de la unidad cultural socialista, en la medida en que esto sobreviva, s\u00f3lo puede seguir las necesidades de la producci\u00f3n, y esta divisi\u00f3n tendr\u00eda que ser determinada, no por las naciones individuales por separado, desde su propio poder (como exige el &#8220;derecho de autodeterminaci\u00f3n&#8221;) sino a trav\u00e9s de la acci\u00f3n conjunta de todos los ciudadanos interesados. La transferencia de la f\u00f3rmula del &#8216;derecho de autodeterminaci\u00f3n&#8217; al socialismo surge de un completo malentendido de la naturaleza de la sociedad socialista&#8221;.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Dif\u00edcilmente podr\u00edamos expresarlo mejor nosotros mismos. La experiencia de las luchas posteriores de liberaci\u00f3n nacional confirma plenamente la exactitud de esta afirmaci\u00f3n. El &#8220;derecho de las naciones a la autodeterminaci\u00f3n&#8221;, es decir, a un estado separado, es expl\u00edcitamente rechazado por Luxemburgo, cuya opini\u00f3n era que en la era en que el capitalismo domina el mundo esto no tiene sentido. La formulaci\u00f3n de Luxemburgo fue que los trabajadores de Rusia-Polonia deber\u00edan luchar con los otros trabajadores en Rusia por una rep\u00fablica democr\u00e1tica de toda Rusia que no hiciera ninguna concesi\u00f3n al nacionalismo; les atra\u00eda como trabajadores, no como polacos.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Sobre la cuesti\u00f3n del nacionalismo, con su cr\u00edtica de la posici\u00f3n de Marx como obsoleta y equivocada, hizo una importante contribuci\u00f3n a la teor\u00eda socialista. Es de esperar que sus puntos de vista sobre esta cuesti\u00f3n ayuden a desacreditar el lema del &#8220;derecho de las naciones a la autodeterminaci\u00f3n&#8221;. Rosa Luxemburgo advirti\u00f3 a los izquierdistas de los peligros de coquetear con el nacionalismo peque\u00f1oburgu\u00e9s de las naciones peque\u00f1as. Por desgracia, la izquierda europea moderna est\u00e1 ahora completamente imbuida del esp\u00edritu de la soberan\u00eda nacional y no puede atreverse a decir abiertamente que el nacionalismo de las minor\u00edas no es menos perjudicial para la causa de la clase obrera que cualquier otro nacionalismo.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><strong>Guerra<\/strong><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>La bancarrota final del SPD fue expuesta a los ojos de Luxemburgo por su notorio voto a favor de los cr\u00e9ditos de guerra para el gobierno alem\u00e1n el 4 de agosto de 1914. Luxemburgo comenz\u00f3 a llamar a una nueva Internacional Socialista y finalmente ayud\u00f3 a formar un nuevo partido, la Liga Espartaco. Ella misma se opuso decididamente a la Primera Guerra Mundial y fue a la c\u00e1rcel por sus actividades contra la guerra. Algunos de sus mejores escritos datan de este per\u00edodo, especialmente la cl\u00e1sica declaraci\u00f3n socialista contra la guerra, El panfleto Junius (tambi\u00e9n llamado La crisis de la socialdemocracia).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Durante la guerra, Luxemburgo fue uno de los pocos opositores abiertos de la pol\u00edtica de apoyo del partido y los sindicatos al esfuerzo b\u00e9lico de su clase dominante. Apoy\u00f3 firmemente a los internacionalistas contra la guerra. La tendencia de la &#8220;izquierda radical&#8221; era entonces bastante peque\u00f1a, dadas las enormes presiones del Estado y el aparato del partido en el contexto de la guerra.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Rosa reconoci\u00f3 la futilidad del pacifismo idealista y pidi\u00f3 la eliminaci\u00f3n de la causa de la guerra moderna:<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>&#8220;Todas las demandas de desarme completo o gradual, de abolici\u00f3n de la diplomacia secreta, de disoluci\u00f3n de las grandes potencias en nacionalidades m\u00e1s peque\u00f1as y todas las proposiciones similares son absolutamente ut\u00f3picas mientras el dominio de clase capitalista permanezca en el poder. Para el capitalismo, en su curso imperialista actual, prescindir del militarismo actual, de la diplomacia secreta con la centralizaci\u00f3n de muchos estados nacionales, es tan imposible que estos postulados podr\u00edan unirse m\u00e1s consistentemente en la simple demanda de &#8216;abolici\u00f3n de la sociedad de clases capitalista'&#8221; (41).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><strong>Socialdemocracia v Bolchevismo<\/strong><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>La concepci\u00f3n de Luxemburgo de la autoorganizaci\u00f3n democr\u00e1tica de la clase obrera era una alternativa a la noci\u00f3n leninista de una vanguardia de revolucionarios profesionales separados de la clase obrera, y guiados por un cuerpo centralizado de l\u00edderes experimentados. S\u00f3lo las organizaciones que son democr\u00e1ticas y dan el poder de tomar decisiones a los propios trabajadores pueden ayudar a organizar una nueva sociedad en la que todas las decisiones se tomen democr\u00e1ticamente, y en la que el poder est\u00e9 en manos de muchos, no de unos pocos. Concluy\u00f3 que la actividad electoral era necesaria: &#8220;Deseamos estar preparados para todas las posibilidades, incluida la utilizaci\u00f3n de la Asamblea Nacional con fines revolucionarios si alguna vez surge la Asamblea&#8221; (42).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Luxemburgo rechaz\u00f3 la noci\u00f3n de democracia en la tradici\u00f3n burguesa: una poblaci\u00f3n pasiva que elige entre una oferta limitada de \u00e9lites competidoras. Para ella, la democracia, la democracia real, era la participaci\u00f3n activa de las masas en todos los aspectos del funcionamiento de la sociedad:<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>&#8220;[Kautsky est\u00e1 a favor] de la democracia burguesa, precisamente porque la opone a la alternativa de la revoluci\u00f3n socialista. Lenin y Trotsky, por otro lado, deciden a favor de la dictadura en contraposici\u00f3n a la democracia, y por lo tanto, a favor de la dictadura de un pu\u00f1ado de personas, es decir, a favor de la dictadura en el modelo burgu\u00e9s. Son dos polos opuestos, ambos por igual est\u00e1n muy alejados de una pol\u00edtica socialista genuina. La democracia socialista no es algo que comienza s\u00f3lo en la tierra prometida despu\u00e9s de que se crean los cimientos de la econom\u00eda socialista; no viene como una especie de regalo de Navidad para las personas dignas que, mientras tanto, han apoyado lealmente a un pu\u00f1ado de dictadores socialistas. La democracia socialista comienza simult\u00e1neamente con los comienzos de la destrucci\u00f3n del dominio de clase y de la construcci\u00f3n del socialismo. Comienza en el mismo momento de la toma del poder por el partido socialista. Es lo mismo que la dictadura del proletariado. Esta dictadura consiste en la forma de aplicar la democracia, no en su eliminaci\u00f3n; en ataques en\u00e9rgicos y decididos contra los derechos bien arraigados y las relaciones econ\u00f3micas de la sociedad capitalista, sin los cuales no se puede lograr una transformaci\u00f3n socialista. Pero esta dictadura debe ser obra de la clase y no de una peque\u00f1a minor\u00eda dirigente en nombre de la clase, es decir, debe proceder paso a paso de la participaci\u00f3n activa de las masas; debe estar bajo su influencia directa, sujeta al control de toda la actividad p\u00fablica; debe surgir de la creciente formaci\u00f3n pol\u00edtica de la masa del pueblo&#8221; (43).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Para Luxemburgo, el papel de un partido socialista es proporcionar un veh\u00edculo para la expresi\u00f3n de los intereses de la clase misma. Luxemburgo utiliza la expresi\u00f3n de la parte &#8220;hablando por&#8221; la clase en el sentido de comunicar las acciones de la clase, no como la parte activa en la determinaci\u00f3n de esas acciones. Ella ve al partido como un veh\u00edculo para comunicar diferentes experiencias y coordinar la acci\u00f3n de la clase en general. El partido socialista comienza como un partido minoritario con el objetivo de convertirse en un partido mayoritario y luego fusionarse con la clase en su conjunto.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>El partido socialista, para Rosa Luxemburgo, no deb\u00eda ser ni un sustituto de las masas trabajadoras ni una m\u00e1quina electoral que utilizara a la gente com\u00fan como carne de voto pasiva. Iba a ser una interacci\u00f3n creativa y evolutiva entre el partido y la clase obrera.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Tony Cliff del Partido Socialista de los Trabajadores escribi\u00f3: &#8220;La concepci\u00f3n de Rosa Luxemburgo de la estructura de la organizaci\u00f3n revolucionaria -que deben construirse desde abajo hacia arriba, sobre una base democr\u00e1tica consistente- se ajusta mucho m\u00e1s a las necesidades del movimiento obrero en los pa\u00edses avanzados que la concepci\u00f3n de Lenin de 1902-4, que fue copiada y se le dio un giro burocr\u00e1tico adicional por los estalinistas de todo el mundo&#8221; (44).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Una concepci\u00f3n muy alejada de la estructura interna del SWP, una organizaci\u00f3n leninista jer\u00e1rquica que est\u00e1 dominada por un Comit\u00e9 Central que se perpet\u00faa a s\u00ed mismo y que se enorgullece de prohibir despiadadamente todas las facciones internas y la disensi\u00f3n organizada. Porque como escribi\u00f3 Rosa Luxemburgo en Leninismo o marxismo?: &#8220;Hist\u00f3ricamente, los errores cometidos por un movimiento verdaderamente revolucionario son infinitamente m\u00e1s fruct\u00edferos que la infalibilidad del Comit\u00e9 Central m\u00e1s inteligente&#8221;, as\u00ed como: &#8220;La clase obrera exige el derecho a cometer sus errores y aprender la dial\u00e9ctica de la historia&#8221; (45).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Las marcadas diferencias entre Luxemburgo y Lenin estaban en la cuesti\u00f3n de la direcci\u00f3n. C\u00f3mo el &nbsp;folleto de Luxemburgo de 1918 \u00bfQu\u00e9 quiere la Liga Espartaco? &#8220;La Liga Espartaco nunca tomar\u00e1 el poder gubernamental excepto en respuesta a la voluntad clara e inequ\u00edvoca de la gran mayor\u00eda de la masa proletaria de toda Alemania, nunca excepto por la afirmaci\u00f3n consciente del proletariado de los puntos de vista, objetivos y m\u00e9todos de lucha de la Liga Espartaco&#8221; (46).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>O, como la propia Rosa Luxemburgo explic\u00f3 a la Asamblea Nacional en noviembre de 1918: &#8220;Sin la voluntad consciente y la acci\u00f3n de la mayor\u00eda del proletariado, no puede haber socialismo&#8221; (47) y &#8220;Lenin &#8230; est\u00e1 completamente equivocado en los m\u00e9todos que emplea. Los decretos, la fuerza dictatorial del supervisor de la f\u00e1brica, las penas draconianas, el gobierno del terror, todas estas cosas no son m\u00e1s que paliativos. La \u00fanica manera de renacer es la escuela de la vida p\u00fablica misma, la democracia m\u00e1s amplia y la opini\u00f3n p\u00fablica. Es el gobierno del terror lo que desmoraliza&#8221; (48).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>&#8220;La revoluci\u00f3n proletaria no requiere terror para sus objetivos; odia y desprecia matar. No necesita estas armas porque no combate a los individuos sino a las instituciones, porque no entra en la arena con ilusiones ingenuas cuya decepci\u00f3n buscar\u00eda vengar. No es el intento desesperado de una minor\u00eda de moldear el mundo por la fuerza seg\u00fan su ideal, sino la acci\u00f3n de los grandes millones masivos de personas, destinadas a cumplir una misi\u00f3n hist\u00f3rica y transformar la necesidad hist\u00f3rica en realidad&#8221; (49).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>En un art\u00edculo en el Neue Zeit (traducido y publicado en la International Review, septiembre-octubre de 1936) Luxemburgo escribe:<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>&#8220;La &#8216;odiosa mayor\u00eda&#8217; de Goethe, compuesta por varios vigorosos hechizos, unos pocos sinverg\u00fcenzas dispuestos a adaptarse a cualquier causa o programa, un n\u00famero de almas d\u00e9biles siempre listas para ser asimiladas, y la gran masa trotando detr\u00e1s sin tener la menor idea de lo que quiere -la caracterizaci\u00f3n que los empujadores burgueses quisieran atar a la masa socialista- no es ni m\u00e1s ni menos que la f\u00f3rmula cl\u00e1sica para las &#8220;mayor\u00edas&#8221; de los partidos de la burgues\u00eda. En todas las luchas de clases del pasado libradas en inter\u00e9s de las minor\u00edas, y en las que, como dijo Marx, &#8220;el desarrollo se produjo en oposici\u00f3n a la gran masa del pueblo&#8221;, una condici\u00f3n esencial de la acci\u00f3n era la ignorancia de la masa sobre el objetivo real, el contenido material y los l\u00edmites del movimiento. Esta diferencia entre los &#8220;l\u00edderes&#8221; y los &#8220;dirigidos&#8221; fue la base hist\u00f3rica espec\u00edfica que subyace al &#8220;papel directivo&#8221; asumido por la &#8220;burgues\u00eda educada&#8221;. Un complemento natural del papel desempe\u00f1ado por los &#8220;l\u00edderes&#8221; burgueses era la parte de los &#8220;seguidores&#8221; dejada a la masa. Pero ya, en 1845, Marx se\u00f1al\u00f3 que, &#8220;con la creciente profundidad de la acci\u00f3n hist\u00f3rica crece el volumen de la masa involucrada en esta acci\u00f3n&#8221;. La lucha de clases librada por el proletariado es la &#8220;m\u00e1s profunda&#8221; de todas las acciones hist\u00f3ricas que han tenido lugar hasta ahora. Abarca a todos los sectores m\u00e1s bajos de la gente. Por primera vez desde el comienzo de la sociedad de clases corresponde a los intereses del pueblo mismo. Es por eso que la comprensi\u00f3n por parte de la masa de sus tareas e instrumentos es una condici\u00f3n indispensable para la acci\u00f3n revolucionaria socialista, as\u00ed como antes la ignorancia de la masa era una condici\u00f3n indispensable para la acci\u00f3n revolucionaria de las clases dominantes. Como resultado, la diferencia entre &#8220;l\u00edderes&#8221; y la &#8220;mayor\u00eda trotando detr\u00e1s&#8221; es abolida (en el movimiento socialista). La relaci\u00f3n entre la masa y los l\u00edderes es destruida. La \u00fanica funci\u00f3n que les queda a los supuestos &#8220;gu\u00edas&#8221; de la socialdemocracia es la de explicar a la masa la misi\u00f3n hist\u00f3rica de esta \u00faltima. La autoridad y la influencia de tales &#8220;l\u00edderes&#8221; crece en proporci\u00f3n al trabajo de educaci\u00f3n de este tipo realizado por ellos. Su prestigio e influencia aumentan s\u00f3lo en la medida en que ellos, los llamados l\u00edderes, destruyen la condici\u00f3n que antes era la base de cada funci\u00f3n de los l\u00edderes: la ceguera de la masa. Su influencia crece en la medida en que se despojan de su papel de l\u00edderes, en la medida en que hacen que la masa se autodirige<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>&nbsp;y ellos mismos se conviertan en no m\u00e1s que los \u00f3rganos ejecutivos de la acci\u00f3n autoconsciente de la masa. Sin lugar a dudas, la transformaci\u00f3n de la masa en un &#8220;autol\u00edder&#8221; seguro, consciente y l\u00facido, la fusi\u00f3n de la ciencia y la clase obrera so\u00f1ada por Lassalle, solo puede ser un proceso dial\u00e9ctico, ya que el movimiento de la clase obrera absorbe ininterrumpidamente nuevos elementos proletarios, as\u00ed como fugitivos de otros sectores de la sociedad. Sin embargo, tal es y tal ser\u00e1 la tendencia dominante del movimiento socialista: la abolici\u00f3n de la relaci\u00f3n que es la base hist\u00f3rica de toda dominaci\u00f3n de clase&#8221; (50).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>El Estado bolchevique era la dictadura de un partido o un aparato de partido sobre el proletariado y el resto de la poblaci\u00f3n. Como escribi\u00f3 Luxemburgo:<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>&#8220;En lugar de los cuerpos representativos creados por elecciones generales y populares, Lenin y Trotsky han establecido los soviets como la \u00fanica representaci\u00f3n verdadera de la vida pol\u00edtica en la tierra en su conjunto, la vida en los soviets tambi\u00e9n debe quedar cada vez m\u00e1s paralizada. Sin elecciones generales, sin libertad irrestricta de prensa y reuni\u00f3n, sin una libre lucha de opini\u00f3n, la vida se extingue en cada instituci\u00f3n p\u00fablica, se convierte en una mera apariencia de vida, en la que solo la burocracia permanece como elemento activo. La vida p\u00fablica se duerme gradualmente, unas pocas docenas de l\u00edderes del partido de energ\u00eda inagotable y experiencia ilimitada dirigen y gobiernan. Entre ellos, en realidad s\u00f3lo una docena de cabezas destacadas hacen la direcci\u00f3n y una \u00e9lite de la clase obrera es invitada de vez en cuando a reuniones donde van a aplaudir los discursos de los l\u00edderes, y a aprobar resoluciones propuestas un\u00e1nimemente \u2013 en el fondo, entonces, un asunto de camarilla \u2013 una dictadura, sin duda, no la dictadura del proletariado sino s\u00f3lo la dictadura de un pu\u00f1ado de pol\u00edticos,&nbsp;&nbsp;eso es una dictadura en el sentido burgu\u00e9s, en el sentido del gobierno de los jacobinos&#8230; S\u00ed, podemos ir a\u00fan m\u00e1s lejos: tales condiciones deben causar inevitablemente una brutalizaci\u00f3n de la vida p\u00fablica: intentos de asesinato, fusilamiento de rehenes, etc. (51).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Luxemburgo escribi\u00f3 que la democracia es indispensable para la clase obrera &#8220;porque crea las formas pol\u00edticas (administraci\u00f3n aut\u00f3noma, derechos electorales, etc.) que servir\u00e1 al proletariado como puntos de apoyo en su tarea de transformar la sociedad burguesa&#8221; (52).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Pero la democracia en s\u00ed misma no puede resolver un solo problema de la clase obrera. La democracia para la clase obrera s\u00f3lo puede consolidarse y extenderse en la medida en que la clase obrera adopte un punto de vista socialista. Renunciar al socialismo para que la democracia pueda ser defendida, significa, en \u00faltima instancia, la renuncia tanto al socialismo como a la democracia. Luxemburgo era el socialdem\u00f3crata opuesto al Lenin esencialmente &#8220;jacobino&#8221;. Como ella declar\u00f3: &#8220;La libertad solo para los partidarios del gobierno, solo para los miembros de un partido, por numerosos que sean, no es libertad en absoluto. La libertad es siempre y exclusivamente libertad para quien piensa diferente&#8221; (53).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>El &#8220;centralismo democr\u00e1tico&#8221;, tal como fue desarrollado por los bolcheviques, fue un producto ruso, adaptado a las condiciones rusas, como los propios bolcheviques. Rosa Luxemburgo describi\u00f3 as\u00ed la concepci\u00f3n de Lenin de la organizaci\u00f3n: &#8220;el Comit\u00e9 Central lo es todo, mientras que el verdadero partido es s\u00f3lo su ap\u00e9ndice, una masa sin sentido que se mueve mec\u00e1nicamente bajo las \u00f3rdenes del l\u00edder como el ej\u00e9rcito que ejerce en el patio de armas&#8221; (54). Se puede agregar que aunque todos marchan al paso, las \u00f3rdenes suelen ser incorrectas.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>El centralismo democr\u00e1tico se presenta como una forma de democracia interna del partido, pero en realidad es solo una jerarqu\u00eda por la cual cada miembro de un partido (en \u00faltima instancia, de una sociedad) est\u00e1 subordinado a un miembro superior hasta que uno llega al todopoderoso comit\u00e9 central del partido y a su Presidente \/ Secretario General. Este es un procedimiento totalmente antidemocr\u00e1tico, que pone a la direcci\u00f3n por encima de la cr\u00edtica, incluso si no es irreprochable. Es un m\u00e9todo corrupto y en bancarrota de operaciones internas para una organizaci\u00f3n pol\u00edtica. No tienes voz en un partido as\u00ed. La pr\u00e1ctica de los partidos trotskistas-leninistas es que el Comit\u00e9 Central establece unilateralmente la pol\u00edtica para toda la organizaci\u00f3n y reina su autoridad.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>La estrategia del Partido Socialista es capturar el parlamento para abolir el capitalismo, no para asumir cargos pol\u00edticos o instituir una pol\u00edtica de reformas. Por lo tanto, tal vez podamos estar de acuerdo con Luxemburgo cuando dice:<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>&#8220;Nuestra participaci\u00f3n en las elecciones es necesaria no para colaborar con la burgues\u00eda y sus portadores de escudos en la elaboraci\u00f3n de leyes, sino para expulsar a la burgues\u00eda y sus portadores de escudos del templo, para asaltar la fortaleza de la contrarrevoluci\u00f3n y levantar por encima de ella la bandera victoriosa de la revoluci\u00f3n proletaria. Para ello, \u00bfes necesaria una mayor\u00eda en la Asamblea Nacional? S\u00f3lo aquellos que suscriben el cretinismo parlamentario, que decidir\u00edan la revoluci\u00f3n y el socialismo con mayor\u00edas parlamentarias, creen esto. No la mayor\u00eda parlamentaria en la Asamblea Nacional, sino la masa proletaria fuera, en las f\u00e1bricas y en las calles, decidir\u00e1 el destino de la Asamblea Nacional. Ella, la masa, decidir\u00e1 sobre el destino y el resultado de la Asamblea Nacional. Lo que sucede en, lo que sucede en, la Asamblea Nacional depende de su propia actividad revolucionaria. Por lo tanto, la mayor importancia se concede a la acci\u00f3n exterior, que debe golpear furiosamente las puertas del parlamento contrarrevolucionario. Pero incluso las elecciones mismas y la acci\u00f3n de los representantes revolucionarios de la masa dentro del parlamento deben servir a la causa de la revoluci\u00f3n. Denunciar despiadadamente y en voz alta todos los trucos y evasivas de la estimada asamblea, exponer su trabajo contrarrevolucionario a las masas a cada paso, llamar a las masas a decidir, a intervenir: esta es la tarea de la participaci\u00f3n de los socialistas en la Asamblea Nacional&#8221; (55).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Luxemburgo comenta en La Revoluci\u00f3n Rusa sobre la disoluci\u00f3n bolchevique de la Asamblea Constituyente:<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>&#8220;&#8230; Todo esto demuestra que &#8220;el engorroso mecanismo de las instituciones democr\u00e1ticas&#8221; posee un poderoso correctivo, a saber, el movimiento vivo de las masas, su presi\u00f3n interminable. Y cuanto m\u00e1s democr\u00e1ticas son las instituciones, m\u00e1s vivo y fuerte es el pulso de la vida pol\u00edtica de las masas, m\u00e1s directa y completa es su influencia, a pesar de las r\u00edgidas pancartas de los partidos, las listas electorales superadas, etc. Sin duda, cada instituci\u00f3n democr\u00e1tica tiene sus l\u00edmites y defectos, cosas que sin duda comparte con todas las dem\u00e1s instituciones humanas. Pero el remedio que Trotsky y Lenin han encontrado, la eliminaci\u00f3n de la democracia como tal, es peor que la enfermedad que se supone que cura; porque detiene la fuente viva de la que s\u00f3lo puede venir la correcci\u00f3n de todas las deficiencias innatas de las instituciones sociales&#8230;&#8221; (56).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Rosa Luxemburgo muri\u00f3 demasiado pronto para ver los frutos envenenados del bolchevismo, pero ya hab\u00eda pruebas suficientes de sus pol\u00edticas para que ella asumiera una posici\u00f3n cr\u00edtica. Un leninista debe necesariamente adoptar una posici\u00f3n opuesta a Luxemburgo; \u00c9l es su oponente te\u00f3rico. La posici\u00f3n luxemburguesa se opone al leninismo y, por lo tanto, nadie que apele a la autoridad de Lenin puede al mismo tiempo reclamar a Rosa Luxemburgo. No se puede negar que muchos compartieron el apoyo inicial y el entusiasmo de Luxemburgo por la Revoluci\u00f3n Rusa, pero en la reflexi\u00f3n madura posterior de los acontecimientos, algunos marxistas como Anton Pannekoek y Herman Gorter pudieron reevaluar todo el per\u00edodo revolucionario como una revoluci\u00f3n burguesa desde el principio. \u00bfCu\u00e1nto tiempo habr\u00eda tardado Luxemburgo en llegar a una conclusi\u00f3n similar? \u00bfQui\u00e9n sabe?<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><strong>Revoluci\u00f3n alemana<\/strong><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Despu\u00e9s de la Primera Guerra Mundial, Luxemburgo habl\u00f3 en contra de los intentos de establecer el socialismo a trav\u00e9s de la insurrecci\u00f3n. Reconoci\u00f3 que es imposible que haya socialismo sin una mayor\u00eda de socialistas para que funcione. As\u00ed que para los socialistas sinceros y comprometidos participar en sangrientas luchas callejeras en nombre de la revoluci\u00f3n socialista no s\u00f3lo era in\u00fatil sino que probablemente producir\u00eda una reacci\u00f3n. En su caso, la reacci\u00f3n lleg\u00f3 en forma de su cr\u00e1neo aplastado, una bala a corta distancia y su cuerpo arrojado sin ceremonias al canal.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>A finales de 1918, Luxemburgo hab\u00eda sido liberado de la prisi\u00f3n, y se lanz\u00f3 a la actividad pol\u00edtica en el centro del descontento de Alemania. En noviembre de 1918, el Kaiser y su gobierno fueron derrocados y el poder pol\u00edtico pas\u00f3 a manos de los socialdem\u00f3cratas a favor de la guerra. Persiguieron la pol\u00edtica de establecer un estado democr\u00e1tico burgu\u00e9s en Alemania, consolidando un gobierno capitalista estable a trav\u00e9s del Parlamento. La Liga Espartaco, incluyendo Luxemburgo y Karl Liebknecht, inst\u00f3 a los trabajadores a oponerse a esto y establecer consejos rivales de trabajadores y soldados como el primer paso en el largo camino hacia la captura del poder pol\u00edtico para el socialismo. Porque la Liga Espartaco (a diferencia de los bolcheviques) no cre\u00eda en una toma minoritaria del poder.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Peque\u00f1os grupos de trabajadores militantes, principalmente en los Delegados Sindicales Revolucionarios, el Partido Socialdem\u00f3crata Independiente de Alemania (USPD) y los espartaquistas, tomaron las armas en lo que se llama err\u00f3neamente el Levantamiento Espartaquista. El levantamiento de los delegados sindicales espartaquistas \/ revolucionarios fue en realidad provocado por la derecha y ciertamente no instigado por Luxemburgo o Leibknecht; La revuelta hab\u00eda comenzado sin ellos. En enero de 1919, el gobierno orden\u00f3 la destituci\u00f3n de todos los socialdem\u00f3cratas independientes de los puestos de autoridad, incluido Emil Eichhorn, jefe de polic\u00eda de Berl\u00edn. Eichhorn se neg\u00f3 a dimitir y, aunque su propio partido independiente no lo apoy\u00f3, los espartaquistas s\u00ed. Ocuparon los cuarteles generales de la polic\u00eda y las oficinas de varios peri\u00f3dicos capitalistas el domingo 5 de enero. Los trabajadores armados, apoyando a los espartaquistas, marcharon hacia las estaciones de ferrocarril, los almacenes de alimentos, los establos reales, la canciller\u00eda y otros edificios grandes. Los espartaquistas hicieron un llamamiento para el derrocamiento del gobierno y la creaci\u00f3n de una rep\u00fablica obrera. El ministro del SPD, Gustav Noske, llam\u00f3 al &#8220;Cuerpo Libre&#8221;.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Que la izquierda hiciera lo que se esperaba de ellos demostr\u00f3 la inmadurez pol\u00edtica de los tiempos. S\u00f3lo una mayor\u00eda de trabajadores de mentalidad socialista podr\u00eda haber hecho la revoluci\u00f3n en Alemania. La sangrienta derrota mostr\u00f3 c\u00f3mo la violencia, especialmente por parte de una minor\u00eda, es suicida contra un estado organizado existente. Que Luxemburgo estaba en contra de proponer un golpe revolucionario est\u00e1 registrado, aconsejando fuertemente contra este acto imprudente. Pero lo que hizo fue lo que cualquier representante honesto de la clase obrera podr\u00eda hacer cuando los acontecimientos realmente comenzaron: se puso del lado de los trabajadores contra los mercenarios sedientos de sangre. Ella era totalmente superior al rom\u00e1ntico y vol\u00e1til Liebknecht y, sin embargo, cuando se trataba de la crisis, parec\u00eda tan confundida como \u00e9l en su estimaci\u00f3n de la situaci\u00f3n. Una semana antes de su muerte escribi\u00f3 que &#8220;las masas del proletariado pululan en multitudes cada vez m\u00e1s grandes alrededor de la bandera de la lucha revolucionaria implacable&#8221; (57). Esto, por supuesto, fue un eslogan agitado. La clase obrera en Alemania no ten\u00eda una idea clara de lo que era el socialismo o c\u00f3mo se pod\u00eda lograr. No s\u00f3lo no hab\u00eda ninguna posibilidad de derrocar al capitalismo, sino que incluso el objetivo limitado de derrocar al gobierno era in\u00fatil, como J. P. Nettl en su comprensiva biograf\u00eda registra: &#8220;Estaba claro probablemente en la tarde del 6 [enero de 1919] ciertamente en la ma\u00f1ana del 7 que no hab\u00eda posibilidad de derrocar al gobierno,&nbsp;&nbsp;y se sab\u00eda que las tropas se mov\u00edan constantemente hacia Berl\u00edn&#8221; (58).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Incluso si la insurrecci\u00f3n hubiera tenido \u00e9xito, s\u00f3lo podr\u00eda haber resultado en que los espartaquistas gobernaran una Alemania capitalista. La mayor\u00eda de los trabajadores alemanes no entend\u00edan el socialismo y ten\u00edan poca inclinaci\u00f3n por el cambio social revolucionario.&nbsp;<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Los espartaquistas habr\u00edan estado en la misma posici\u00f3n que los bolcheviques rusos, gobernando por la fuerza y el terror, obligados a administrar el capitalismo. Su problema era que no suficientes proletarios quer\u00edan el socialismo. Los espartaquistas reconocieron que faltaba el apoyo de masas necesario para establecer el socialismo y que el socialismo no estaba en la agenda en ese momento, por lo que resolvieron oponerse a la convocatoria de una asamblea constituyente que consideraban que ayudar\u00eda a consolidar el estado alem\u00e1n y, en cambio, tratar de hacer socialistas dentro de los consejos obreros.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Inevitablemente, este intento heroico pero in\u00fatil y ca\u00f3tico de tomar el poder se ahog\u00f3 en sangre. Una de las tragedias de esto fue la muerte de Rosa Luxemburgo, cuyo asesinato fue una gran p\u00e9rdida para el movimiento obrero alem\u00e1n en particular, y para la clase obrera internacional en general.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>En septiembre de 1915, el Socialist Standard imprimi\u00f3 La reconstrucci\u00f3n de la Internacional de Rosa Luxemburgo. El inconveniente de esta declaraci\u00f3n fue su insistencia en que la reconstrucci\u00f3n de la Internacional s\u00f3lo pod\u00eda basarse en un reconocimiento &#8220;de nuestra propia indecisi\u00f3n y debilidad, de nuestra propia ca\u00edda moral desde el 4 de agosto&#8221; (59). Estaba la peligrosa ilusi\u00f3n, que m\u00e1s tarde ser\u00eda fomentada por la Tercera Internacional, de que el estallido de la Primera Guerra Mundial hab\u00eda representado un cambio general cuando los principios socialistas, que hab\u00edan estado en vigor hasta entonces, fueron abandonados repentinamente. Naturalmente, el Partido Socialista no tendr\u00eda nada de esto. Explic\u00f3 que estaba publicando las ideas de Luxemburgo porque estaba luchando contra &#8220;la vieja pol\u00edtica de compromiso&#8221;, pero que &#8220;no podemos respaldar las observaciones de la escritora sobre la reconstrucci\u00f3n de la Internacional&#8221; (60). En oposici\u00f3n a la charla de Luxemburgo sobre la reconstrucci\u00f3n de la Segunda Internacional, el Partido Socialista estaba preocupado sobre todo de que se formara una nueva Internacional Socialista que organizara los partidos socialistas que exist\u00edan sobre una base de conciencia de clase. Como Luxemburgo hab\u00eda explicado anteriormente:<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>&#8220;El socialismo no ser\u00e1 ni puede ser creado por decretos; Tampoco puede ser establecido por ning\u00fan gobierno, por socialista que sea. El socialismo debe ser creado por las masas, por cada proletario. Donde se forjan las cadenas del capitalismo, all\u00ed deben romperse. S\u00f3lo eso es socialismo, y s\u00f3lo as\u00ed se puede crear el socialismo&#8221; (61).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Y en otra parte afirma: &#8220;La esencia de la sociedad socialista consiste en el hecho de que la gran masa trabajadora deja de ser una masa dominada, sino que hace de toda la vida pol\u00edtica y econ\u00f3mica su propia vida y le da a esa vida una direcci\u00f3n consciente, libre y aut\u00f3noma&#8221; (62).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Una revoluci\u00f3n &#8220;socialista&#8221; que careciera de esta agencia de clase colectiva bien podr\u00eda ser capaz de tomar el control del Estado, pero los aventureros pol\u00edticos y los intrigantes tomar\u00edan el control. Cualquier estado &#8220;socialista&#8221; ser\u00eda simplemente una versi\u00f3n falsificada del estado capitalista. La aceptaci\u00f3n de la izquierda de que no hay alternativa al gradualismo y reformismo laborista se ha convertido a lo largo de los a\u00f1os en una profec\u00eda autocumplida, con menos discusi\u00f3n de una alternativa real en la pol\u00edtica actual. La izquierda tiene una gran responsabilidad en la creaci\u00f3n de la situaci\u00f3n que ahora lamentan. El llamado &#8220;camino evolutivo hacia el socialismo&#8221; de Eduard Bernstein ha demostrado ser un callej\u00f3n sin salida. Rosa Luxemburgo ten\u00eda raz\u00f3n todo el tiempo.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Lamentablemente, esta sigue siendo la elecci\u00f3n que deben hacer nuestros compa\u00f1eros de trabajo. Pero los socialistas no son pesimistas y en palabras de Luxemburgo:<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>&#8220;&#8230; El socialismo no se puede realizar con hombres y mujeres perezosos, descuidados, ego\u00edstas, irreflexivos e inm\u00f3viles. Un estado socialista de la sociedad necesita personas, cada una de las cuales est\u00e1 llena de entusiasmo y fervor por el bienestar general, llena de un esp\u00edritu de autosacrificio y simpat\u00eda por sus semejantes, llena de coraje y tenacidad y la voluntad de atreverse incluso contra las mayores probabilidades. Pero no necesitamos esperar siglos o d\u00e9cadas hasta que crezca tal raza de seres humanos. La lucha, la Revoluci\u00f3n ense\u00f1ar\u00e1 a las masas proletarias idealismo, les ha dado madurez mental, coraje y perseverancia, claridad de prop\u00f3sito y un esp\u00edritu abnegado, si ha de conducir a la victoria. Mientras estamos reclutando luchadores para la revoluci\u00f3n, estamos creando trabajadores socialistas para el futuro, trabajadores que pueden convertirse en la base de un nuevo estado social&#8230;&#8221; (63).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Dejamos las \u00faltimas palabras a &#8216;Rosa Roja&#8217;: &#8220;La masa del proletariado debe hacer m\u00e1s que plantear claramente los objetivos y la direcci\u00f3n de la revoluci\u00f3n. Tambi\u00e9n debe personalmente, por su propia actividad, llevar el socialismo paso a paso a la vida&#8221; (64).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Notas<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>1) Socialist Standard, enero de 1907<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>2) <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"http:\/\/archive.workersliberty.org\/wlmags\/solid\/spartac.htm3\" target=\"_blank\">http:\/\/archive.workersliberty.org\/wlmags\/solid\/spartac.htm3<\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>3) Luxemburgo, Anticr\u00edtica, cap\u00edtulo 1, 1915, <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"http:\/\/www.marxists.org\/archive\/luxemburg\/1915\/anti-critique\/ch01.htm4\" target=\"_blank\">www.marxists.org\/archive\/luxemburg\/1915\/anti-critique\/ch01.htm<\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>4) Neue Zeit, 1897-98, vol.18, p.5555 <\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>5) Luxemburgo, Reforma o revoluci\u00f3n, cap\u00edtulo 9, 1900, <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"http:\/\/www.marxists.org\/archive\/luxemburg\/1900\/reform-revolution\/6\" target=\"_blank\">www.marxists.org\/archive\/luxemburg\/1900\/reform-revolution\/<\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>6) <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"http:\/\/www.marxists.org\/archive\/luxemburg\/1913\/accumulation-capital\/ch32.htm7\" target=\"_blank\">www.marxists.org\/archive\/luxemburg\/1913\/accumulation-capital\/ch32.htm<\/a> <\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>7) Kautsky, La lucha de clases, cap\u00edtulo 3, secciones 1 y 9, 1899, <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"http:\/\/www.marxists.org\/archive\/kautsky\/1892\/erfurt\/ch03.htm8\" target=\"_blank\">www.marxists.org\/archive\/kautsky\/1892\/erfurt\/ch03.htm8<\/a> <\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>8) Kautsky, The High Cost of Living, cap\u00edtulo 4, 1913, <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"http:\/\/www.marxists.org\/archive\/kautsky\/1913\/inflation\/ch04.htm9\" target=\"_blank\">www.marxists.org\/archive\/kautsky\/1913\/inflation\/ch04.htm<\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>9) Bogdanov, Short Course of Economic Science, p.320, 1923, <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/archive.org\/details\/ShortCourseOfEconomicsScience\/page\/n32910\" target=\"_blank\">https:\/\/archive.org\/details\/ShortCourseOfEconomicsScience\/page\/n32910<\/a> <\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>10) Untermann, Marxian Economics, 1913, <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/archive.org\/details\/marxianeconomic00untegoog\/page\/n24011\" target=\"_blank\">https:\/\/archive.org\/details\/marxianeconomic00untegoog\/page\/n240<\/a> <\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>11) Hyndman, Commercial Crises of the TXIX Century, cap\u00edtulo 10, 1892,\u00a0\u00a0<a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"http:\/\/www.marxists.org\/archive\/hyndman\/1892\/crises\/ch10.html12\" target=\"_blank\">www.marxists.org\/archive\/hyndman\/1892\/crises\/ch10.html<\/a> <\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>12) Boudin, El sistema te\u00f3rico de Karl Marx a la luz de la cr\u00edtica reciente, p.240 y 253, 1920, <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/archive.org\/details\/theoreticalsyste00bouduoft\/page\/n113\" target=\"_blank\">https:\/\/archive.org\/details\/theoreticalsyste00bouduoft\/page\/n1<\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>13) Hilferding, Capital financiero: un estudio de la \u00faltima fase del desarrollo capitalista, p.234, 1981<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>14) Socialist Standard, 190715 Luxemburgo, Oportunismo y el arte de lo posible, 1898, <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"http:\/\/www.marxists.org\/archive\/luxemburg\/1898\/09\/30.htm16\" target=\"_blank\">www.marxists.org\/archive\/luxemburg\/1898\/09\/30.htm<\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>16) Luxemburgo, Reforma o revoluci\u00f3n, parte 1,\u00a0\u00a0cap\u00edtulo 5, 1900, <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"http:\/\/www.marxists.org\/archive\/luxemburg\/1900\/reform-revolution\/ch05.htm17\" target=\"_blank\">www.marxists.org\/archive\/luxemburg\/1900\/reform-revolution\/ch05.htm<\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>17) Bernstein, Socialismo evolutivo, conclusi\u00f3n, 1899, <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"http:\/\/www.marxists.org\/reference\/archive\/bernstein\/works\/1899\/evsoc\/ch04-conc.htm18\" target=\"_blank\">www.marxists.org\/reference\/archive\/bernstein\/works\/1899\/evsoc\/ch04-conc.htm<\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>18) Liebknecht, Sin compromiso &#8211; Sin comercio pol\u00edtico, La ley del partido, 1899, <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"http:\/\/www.marxists.org\/archive\/liebknecht-w\/1899\/nocomp\/nocomp.htm\" target=\"_blank\">www.marxists.org\/archive\/liebknecht-w\/1899\/nocomp\/nocomp.htm<\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>19) Liebknecht, No Compromise \u2013 No Political Trading, The Inclined Plane Of Compromise, 1899, <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"http:\/\/www.marxists.org\/archive\/liebknecht-w\/1899\/nocomp\/nocomp2.htm20\" target=\"_blank\">www.marxists.org\/archive\/liebknecht-w\/1899\/nocomp\/nocomp2.htm20<\/a> <\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>20) Luxemburgo, Reform or Revolution, Introduction, 1900, <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"http:\/\/www.marxists.org\/archive\/luxemburg\/1900\/reform-revolution\/intro.htm21\" target=\"_blank\">www.marxists.org\/archive\/luxemburg\/1900\/reform-revolution\/intro.htm<\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>21) Luxemburgo, Reform or Revolution, cap\u00edtulo 5, 1900, <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"http:\/\/www.marxists.org\/archive\/luxemburg\/1900\/reform-revolution\/ch05.htm22\" target=\"_blank\">www.marxists.org\/archive\/luxemburg\/1900\/reform-revolution\/ch05.htm<\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>22) ibid<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>23) Luxemburgo, La crisis socialista en Francia, parte 3, 1901,\u00a0<a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"http:\/\/www.marxists.org\/archive\/luxemburg\/1901\/socialist-crisis-france\/ch03.htm24\" target=\"_blank\">www.marxists.org\/archive\/luxemburg\/1901\/socialist-crisis-france\/ch03.htm<\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>24) Luxemburgo, Reforma o revoluci\u00f3n, parte 2, cap\u00edtulo 7, <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"http:\/\/www.marxists.org\/archive\/luxemburg\/1900\/reform-revolution\/ch07.htm25\" target=\"_blank\">www.marxists.org\/archive\/luxemburg\/1900\/reform-revolution\/ch07.htm<\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>25) Luxemburgo, La huelga de masas, cap\u00edtulo 4, 1906, <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"http:\/\/www.marxists.org\/archive\/luxemburg\/1906\/mass-strike\/ch04.htm26\" target=\"_blank\">www.marxists.org\/archive\/luxemburg\/1906\/mass-strike\/ch04.htm<\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>26) Luxemburgo, Reforma o revoluci\u00f3n, parte 2, cap\u00edtulo 7, 1900, <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"http:\/\/www.marxists.org\/archive\/luxemburg\/1900\/reform-revolution\/ch07.htm27\" target=\"_blank\">www.marxists.org\/archive\/luxemburg\/1900\/reform-revolution\/ch07.htm<\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>27) ib\u00edd<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>28) Luxemburgo, Reforma o revoluci\u00f3n, parte 2, cap\u00edtulo 8, 1900, <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"http:\/\/www.marxists.org\/archive\/luxemburg\/1900\/reform-revolution\/ch08.htm29\" target=\"_blank\">www.marxists.org\/archive\/luxemburg\/1900\/reform-revolution\/ch08.htm<\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>29) ibid<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>30) Luxemburgo, Reforma o revoluci\u00f3n, parte 1, cap\u00edtulo 4, 1900 <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"http:\/\/www.marxists.org\/archive\/luxemburg\/1900\/reform-revolution\/ch04.htm31\" target=\"_blank\">www.marxists.org\/archive\/luxemburg\/1900\/reform-revolution\/ch04.htm<\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>31) Luxemburgo, Reforma o revoluci\u00f3n, parte 2, cap\u00edtulo 7, 1900, <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"http:\/\/www.marxists.org\/archive\/luxemburg\/1900\/reform-revolution\/ch07.htm32\" target=\"_blank\">www.marxists.org\/archive\/luxemburg\/1900\/reform-revolution\/ch07.htm<\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>32) Marx y Engels, El manifiesto comunista, cap\u00edtulo 2, 1848, <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"http:\/\/www.marxists.org\/archive\/marx\/works\/1848\/communist-manifesto\/ch02.htm33\" target=\"_blank\">www.marxists.org\/archive\/marx\/works\/1848\/communist-manifesto\/ch02.htm<\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>33) Mattick, Rosa Luxemburgo en retrospectiva, 1978, <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"http:\/\/www.marxists.org\/archive\/mattick-paul\/1978\/luxemburg.htm34\" target=\"_blank\">www.marxists.org\/archive\/mattick-paul\/1978\/luxemburg.htm<\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>34) Luxemburgo, La cuesti\u00f3n polaca en el Segundo Congreso Internacional en Londres, 1896, <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"http:\/\/www.marxists.org\/archive\/luxemburg\/1896\/07\/polish-question.htm35\" target=\"_blank\">www.marxists.org\/archive\/luxemburg\/1896\/07\/polish-question.htm<\/a> <\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>35) Luxemburgo, La cuesti\u00f3n nacional, cap\u00edtulo 1, El derecho de las naciones a la libre determinaci\u00f3n, secciones 2 y 4, 1909, <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"http:\/\/www.marxists.org\/archive\/luxemburg\/1909\/national-question\/ch01.htm36\" target=\"_blank\">www.marxists.org\/archive\/luxemburg\/1909\/national-question\/ch01.ht<\/a>m<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>36) Luxemburgo, Pr\u00f3logo a la Antolog\u00eda: La cuesti\u00f3n polaca y la Movimiento Socialista, 1905, <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"http:\/\/www.marxists.org\/archive\/luxemburg\/1905\/misc\/polish-question.htm37\" target=\"_blank\">www.marxists.org\/archive\/luxemburg\/1905\/misc\/polish-question.htm<\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>37) Luxemburgo, La Revoluci\u00f3n Rusa, cap\u00edtulo 3, 1918, <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"http:\/\/www.marxists.org\/archive\/luxemburg\/1918\/russian-revolution\/ch03.htm38\" target=\"_blank\">www.marxists.org\/archive\/luxemburg\/1918\/russian-revolution\/ch03.htm<\/a> <\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>38) ibid<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>39) Luxemburgo, La Cuesti\u00f3n Nacional, cap\u00edtulo 1, secci\u00f3n 4, 1909, <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"http:\/\/www.marxists.org\/archive\/luxemburg\/1909\/national-question\/ch01.htm\" target=\"_blank\">www.marxists.org\/archive\/luxemburg\/1909\/national-question\/ch01.htm<\/a><br>40) Luxemburgo, La cuesti\u00f3n nacional, cap\u00edtulo 2, 1909, <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"http:\/\/www.marxists.org\/archive\/luxemburg\/1909\/national-question\/ch02.htm41\" target=\"_blank\">www.marxists.org\/archive\/luxemburg\/1909\/national-question\/ch02.htm<\/a> <\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>41) Luxemburgo, La publicaci\u00f3n Junius, cap\u00edtulo 8, 1915, <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"http:\/\/www.marxists.org\/archive\/luxemburg\/1915\/junius\/ch08.htm42\" target=\"_blank\">www.marxists.org\/archive\/luxemburg\/1915\/junius\/ch08.htm<\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>42) Luxemburgo, Sobre el programa Espartaco, 1918, <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"http:\/\/www.marxists.org\/archive\/luxemburg\/1918\/12\/30.htm43\" target=\"_blank\">www.marxists.org\/archive\/luxemburg\/1918\/12\/30.htm<\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>43) Luxemburgo, La revoluci\u00f3n rusa, cap\u00edtulo 8, 1918, <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"http:\/\/www.marxists.org\/archive\/luxemburg\/1918\/russian-revolution\/ch08.htm44\" target=\"_blank\">www.marxists.org\/archive\/luxemburg\/1918\/russian-revolution\/ch08.htm<\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>44) Acantilado, El lugar de Rosa Luxemburgo en Historia, 1969, <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"http:\/\/www.marxists.org\/archive\/cliff\/works\/1969\/rosalux\/9-history.htm45\" target=\"_blank\">www.marxists.org\/archive\/cliff\/works\/1969\/rosalux\/9-history.htm<\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>45) Luxemburgo, \u00bfLeninismo o marxismo?, 1904, <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"http:\/\/www.marxists.org\/archive\/luxemburg\/1904\/questions-rsd\/ch02.htm46\" target=\"_blank\">www.marxists.org\/archive\/luxemburg\/1904\/questions-rsd\/ch02.htm<\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>46) Luxemburgo, \u00bfQu\u00e9 quiere la Liga Espartaco?, secci\u00f3n 5, 1918, <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"http:\/\/www.marxists.org\/archive\/luxemburg\/1918\/12\/14.htm47\" target=\"_blank\">www.marxists.org\/archive\/luxemburg\/1918\/12\/14.htm47<\/a> <\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>47) Luxemburgo, La Asamblea Nacional, 1918, <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"http:\/\/www.marxists.org\/archive\/luxemburg\/1918\/11\/20.htm48\" target=\"_blank\">www.marxists.org\/archive\/luxemburg\/1918\/11\/20.htm<\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>48) ibid<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>49) Luxemburgo, \u00bfQu\u00e9 quiere la Liga Espartaco?, 1918,\u00a0\u00a0<a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"http:\/\/www.marxists.org\/archive\/luxemburg\/1918\/12\/14.htm50\" target=\"_blank\">www.marxists.org\/archive\/luxemburg\/1918\/12\/14.htm<\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>50) Luxemburgo, Los l\u00edderes y los dirigidos, 1903, <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/bataillesocialiste.wordpress.com\/2008\/07\/07\/leaders-and-the-led-rosa-luxemburg-190351\" target=\"_blank\">https:\/\/bataillesocialiste.wordpress.com\/2008\/07\/07\/leaders-and-the-led-rosa-luxemburg-1903<\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>51) Luxemburgo, La revoluci\u00f3n rusa, cap\u00edtulo 6, 1918, <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"http:\/\/www.marxists.org\/archive\/luxemburg\/1918\/russian-revolution\/ch06.htm52\" target=\"_blank\">www.marxists.org\/archive\/luxemburg\/1918\/russian-revolution\/ch06.htm<\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>52) Luxemburgo, Reforma o revoluci\u00f3n, cap\u00edtulo 8, 1908, <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"http:\/\/www.marxists.org\/archive\/luxemburg\/1900\/reform-revolution\/ch08.htm53\" target=\"_blank\">www.marxists.org\/archive\/luxemburg\/1900\/reform-revolution\/ch08.htm<\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>53) Luxemburgo, La revoluci\u00f3n rusa, cap\u00edtulo 6, 1918,\u00a0\u00a0<a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"http:\/\/www.marxists.org\/archive\/luxemburg\/1918\/russian-revolution\/ch06.htm54\" target=\"_blank\">www.marxists.org\/archive\/luxemburg\/1918\/russian-revolution\/ch06.htm<\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>54) Luxemburgo, Czerwony Sztandar, julio 1912<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>55) Luxemburgo, Las elecciones a la Asamblea Nacional, 1918, <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"http:\/\/www.marxists.org\/archive\/luxemburg\/1918\/12\/23.htm56\" target=\"_blank\">www.marxists.org\/archive\/luxemburg\/1918\/12\/23.htm<\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>56) Luxemburgo, La Revoluci\u00f3n Rusa, cap\u00edtulo 4, 1918, <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"http:\/\/www.marxists.org\/archive\/luxemburg\/1918\/russian-revolution\/ch04.htm57\" target=\"_blank\">www.marxists.org\/archive\/luxemburg\/1918\/russian-revolution\/ch04.htm<\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>57) Luxemburgo, House of Cards, 1919, <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"http:\/\/www.marxists.org\/archive\/luxemburg\/1919\/01\/13.htm58\" target=\"_blank\">www.marxists.org\/archive\/luxemburg\/1919\/01\/13.htm<\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>58) Nettl, Rosa Luxemburgo: La biograf\u00eda, 1966<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>59) Luxemburgo, Reconstruyendo La Internacional, 1915, <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"http:\/\/www.marxists.org\/archive\/luxemburg\/1915\/xx\/rebuild-int.htm60\" target=\"_blank\">www.marxists.org\/archive\/luxemburg\/1915\/xx\/rebuild-int.htm<\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>60) Socialist Standard, septiembre de 1915, <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"http:\/\/www.worldsocialism.org\/spgb\/socialist-standard\/1910s\/1915\/2018\/article\/message-aldermaston-marchers\/no-133-september-1915\/historic-document-our-vindication\/61\" target=\"_blank\">www.worldsocialism.org\/spgb\/socialist-standard\/1910s\/1915\/2018\/article\/message-aldermaston-marchers\/no-133-september-1915\/historic-document-our-vindication<\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>61) Luxemburgo, Nuestro programa y la situaci\u00f3n pol\u00edtica, 1918, <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"http:\/\/www.marxists.org\/archive\/luxemburg\/1918\/12\/31.htm62\" target=\"_blank\">www.marxists.org\/archive\/luxemburg\/1918\/12\/31.htm<\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>62) Luxemburgo, \u00bfQu\u00e9 quiere la Liga Espartaco?, secci\u00f3n 2, 1918,\u00a0\u00a0<a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"http:\/\/www.marxists.org\/archive\/luxemburg\/1918\/12\/14.htm63\" target=\"_blank\">www.marxists.org\/archive\/luxemburg\/1918\/12\/14.htm<\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>63) Luxemburgo, \u00bfQu\u00e9 es el bolchevismo?, 1918, <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"http:\/\/www.marxists.org\/archive\/luxemburg\/1918\/12\/20-alt.htm64\" target=\"_blank\">www.marxists.org\/archive\/luxemburg\/1918\/12\/20-alt.htm<\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>64) Luxemburgo, \u00bfQu\u00e9 quiere la Liga Espartaco?, 1918, <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"http:\/\/www.marxists.org\/archive\/luxemburg\/1918\/12\/14.htm\" target=\"_blank\">www.marxists.org\/archive\/luxemburg\/1918\/12\/14.htm<\/a><\/p>\r\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Prefacio Este folleto se deriva de numerosos art\u00edculos que han aparecido en las publicaciones del Partido Socialista a trav\u00e9s de varias d\u00e9cadas, especialmente Rosa Luxemburgo y el colapso del capitalismo de John Crump de la edici\u00f3n de enero de 1969 del Socialist Standard. 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