{"id":1858,"date":"2019-04-25T23:43:55","date_gmt":"2019-04-25T22:43:55","guid":{"rendered":"https:\/\/wsm.prolerat.org\/?page_id=1858"},"modified":"2019-04-25T23:43:55","modified_gmt":"2019-04-25T22:43:55","slug":"utopia-socialista-proyecto-realizable-o-sueno-inaccesible","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/www.worldsocialism.org\/wsm\/utopia-socialista-proyecto-realizable-o-sueno-inaccesible\/","title":{"rendered":"Utop\u00eda Socialista: \u00bfProyecto Realizable O Sue\u00f1o Inaccesible?"},"content":{"rendered":"\n<p>\nEl t\u00e9rmino utop\u00eda encuentra su origen en una\nnovela de Tom\u00e1s Moro, un lejano precursor ingl\u00e9s del socialismo.\nEsa obra, publicada en el a\u00f1o 1518, fue escrita en reacci\u00f3n a la\nmiseria que reinaba en los grandes centros urbanos de Inglaterra\nentre los campesinos echados de sus tierras por el desarrollo de la\ngran propiedad agr\u00edcola y por los progresos de la naciente industria\ntextil. Describe detalladamente la vida en una isla imaginaria e\n\u201cid\u00edlica\u201d (pero con una organizaci\u00f3n estrictamente\njerarquizada, apoyada en la explotaci\u00f3n de los esclavos para las\ntareas m\u00e1s ingratas) que ignora la existencia de la propiedad\nprivada.<br>\n<br>\nEn el transcurso de los siglos que siguieron,\nnumerosos autores se ejercitaron en imaginar \u201cmundos mejores\u201d\nentre los que Anton Francesco Doni (Mundo cuerdo, mundo loco, 1552),\nTommasso Campanella (La Ciudad del Sol, 1602), Francis Beacon (La\nNueva Atl\u00e1ntida, 1623), James Harrington (La Rep\u00fablica de Oceana,\n1656), Dyonisius de Vairas d\u2019Alais (Historia de los\nSevarambos,1677), Morelly (N\u00e1ufrago de las islas flotantes o\nBasiliada del c\u00e9lebre Pilpai, 1753), Etienne Cabet (Viaje y\naventuras de Lord Carisdall en Icaria, 1840), Edward Bellamy (Cien\na\u00f1os m\u00e1s tarde o el a\u00f1o 2000, 1888), William Morris (Noticias de\nninguna parte, 1891), Anatole France (La sociedad comunista) no son\nm\u00e1s que algunos entre tantos otros.<br>\n<br>\nA principios del\nsiglo XIX, algunos pensadores (los franceses Claude-Henri de\nSaint-Simon [1760-1825], Fran\u00e7ois-Marie-Charles Fourier [1772-1837]\ny \u00c9tienne Cabet [1788-1856], los ingleses William Godwin [1756-1836]\ny Robert Owen [1771-1859], el alem\u00e1n Wilhelm Weitling [1808-1871]\nque, si bien emit\u00edan una cr\u00edtica generalmente acertada del orden\nsocial de su tiempo y eran conscientes de que la felicidad de los\nhombres no se pod\u00eda alcanzar en una sociedad en la que imperaba una\nimplacable lucha de competencia, fueron llamados posteriormente\nsocialistas ut\u00f3picos por ser partidarios de la colaboraci\u00f3n de\nclases, pues, por una parte, \u201cno conced\u00edan a la lucha de clases\nsino una importancia secundaria, o, m\u00e1s bien, no cre\u00edan en ella. Se\ndaban perfectamente cuenta de que varias categor\u00edas sociales estaban\nen presencia &#8211; el Babuvismo lo hab\u00eda proclamado en t\u00e9rminos\nprecisos &#8211; pero no se imaginaban que el proletariado y la burgues\u00eda\ndebieran ser, necesariamente, fuerzas antag\u00f3nicas. Supon\u00edan, por el\ncontrario, que estas fuerzas podr\u00edan unirse para barrer con los\nnuevos privilegios o con lo que quedaba de los antiguos, y para\npreparar una sociedad de fraternidad y de justicia.\u201d (Paul Louis,\nIdeas esenciales del Socialismo, Editorial Luz, Santiago de Chile,\n1933, p. 31), y, por otra parte, cre\u00edan que esa \u201csociedad de\nfraternidad y de justicia\u201d se podr\u00eda alcanzar propagando la\n\u201cverdad\u201d entre todos los hombres, y haciendo un llamado a la\ngenerosidad de ricos fil\u00e1ntropos para establecer colonias-modelos\norganizadas seg\u00fan las reglas \u201charm\u00f3nicas\u201d que ellos\npropugnaban.<br>\n<br>\nDesde luego, varios intentos de colonias\n\u201ccomunistas\u201d, de islas de socialismo en el mar del capitalismo,\nfueron llevados a cabo a lo largo del siglo XIX en Europa, pero sobre\ntodo en Am\u00e9rica del Norte, aunque tambi\u00e9n se realizaron algunas\nexperiencias en Am\u00e9rica del Sur. Los propios Cabet, Owen y Weitling\nestablecieron colonias en Estados Unidos\u2026 pero, tarde o temprano,\ntodos fracasaron, pues, por una parte, decidieron mantenerse\ntercamente fieles a sus proyectos originales, fomentando peleas sobre\nlos m\u00e1s nimios detalles, y por otra parte, la \u201cexperiencia\ndemuestra que all\u00ed donde los socialistas han fundado colonias\ncomunistas basadas sobre la producci\u00f3n de los artesanos y de los\nlabradores, la necesidad irresistible de llegar a la propiedad\nprivada de los medios de producci\u00f3n prevalec\u00eda, tarde \u00f3 temprano,\nsobre el entusiasmo socialista que hab\u00eda creado la colonia, cuando\ninfluencias externas no contribu\u00edan \u00e1 estrechar los lazos de la\nasociaci\u00f3n comunista, por ejemplo, la vida de los colonos en medio\nde un pueblo hostil, de lengua y religi\u00f3n diferentes.\u201d (Carlos\nKautsky, La doctrina socialista (Respuesta a la cr\u00edtica de Ed.\nBernstein), Editorial Librer\u00eda de Francisco Beltr\u00e1n, Madrid, 1910,\np. 113).<br>\n<br>\nHoy en d\u00eda, se considera generalmente que una\nutop\u00eda es un sue\u00f1o ilusorio que no toma en cuenta las presiones de\nla realidad. Para los que se niegan a ver m\u00e1s all\u00e1 de sus narices,\no para los que tienen un inter\u00e9s en la conservaci\u00f3n del orden\nsocial actual, cualquier proyecto, susceptible de cuestionar la\nposici\u00f3n social, los privilegios y los intereses econ\u00f3micos de la\nminor\u00eda capitalista, s\u00f3lo puede ser obra de so\u00f1adores, simp\u00e1ticos\nen el mejor de los casos o peligrosos en el peor. No cabe duda de que\nes as\u00ed c\u00f3mo fueron considerados los que, antes de la toma de la\nBastilla o del derrocamiento del \u00faltimo zar, quer\u00edan acabar con la\nservidumbre, los privilegios feudales y la influencia de la religi\u00f3n,\no los que, antes de la ca\u00edda del Muro de Berl\u00edn, so\u00f1aban con\nsuprimir el gulag y la dictadura del partido \u00fanico. El \u201cpeligroso\u201d\nTom\u00e1s Moro, record\u00e9moslo, fue decapitado en 1535 por Enrique\nVIII.<br>\n<br>\nLos socialistas son de esa clase de utopistas.\nConscientes de que, en todo deseo de cambio, hay una parte de utop\u00eda,\ny convencidos de que el capitalismo no tiene por qu\u00e9 ser m\u00e1s\n\u201ceterno\u201d que el feudalismo o que las sociedades esclavistas\nantiguas, su utop\u00eda es el motor de su actividad, como fue el de los\nrevolucionarios burgueses del siglo XVIII. Es la cristalizaci\u00f3n de\nsu sue\u00f1o en un futuro mejor que, as\u00ed lo esperan, alg\u00fan d\u00eda se\nconvertir\u00e1 en realidad.<br>\n<br>\nPero, para que un d\u00eda ese sue\u00f1o\nse realice, para que el capitalismo deje de ser considerado como \u201cel\nfin de la historia\u201d y que el socialismo pierda su car\u00e1cter\nut\u00f3pico, dos condiciones son necesarias: 1\u00b0 un desarrollo\nsuficiente de las fuerzas de producci\u00f3n, que permita, en el momento\ndel advenimiento de la nueva sociedad, no la repartici\u00f3n de la\nmiseria sino la satisfacci\u00f3n de las necesidades de la poblaci\u00f3n; 2\u00b0\nuna clase social mayoritaria, consciente de su inter\u00e9s, enterada de\nsu situaci\u00f3n de subordinaci\u00f3n a los intereses econ\u00f3micos y a las\nimposiciones de una minor\u00eda poseedora y deseosa de acabar con\nellas.<br>\n<br>\nEvidentemente, la primera de esas condiciones est\u00e1\nya realizada. Los progresos gigantescos realizados por el capitalismo\nmismo, el uso de m\u00e1quinas cada vez m\u00e1s eficientes, la \u201crevoluci\u00f3n\u201d\ninform\u00e1tica, etc. son algunas de tantas pruebas de que los medios\nest\u00e1n ah\u00ed para erradicar los problemas que, hace algunas d\u00e9cadas\napenas, nos parec\u00edan a\u00fan insuperables. As\u00ed, el hambre en el tercer\nmundo o la escasez de viviendas en los pa\u00edses ricos, por ejemplo, no\nson las consecuencias de cualquier atraso t\u00e9cnico o el efecto de un\nsupuesto excedente de poblaci\u00f3n, sino la de la l\u00f3gica del provecho,\ninherente al sistema capitalista. Los informes anuales de la\nOrganizaci\u00f3n para la alimentaci\u00f3n y la agricultura (OAA\/FAO) de las\nNaciones Unidas nos recuerdan con regularidad que la producci\u00f3n\nalimenticia mundial actual es ya de sobras suficiente para satisfacer\nla demanda mundial. En realidad, el hambre es la consecuencia de la\npobreza: millones de personas mueren de hambre cada a\u00f1o porque no\ntienen los medios de comprar una comida que, por otra parte, es\ndestruida en los pa\u00edses ricos para mantener la tasa de beneficio de\nlas empresas productoras.<br>\n<br>\nLo que impide la realizaci\u00f3n\ndel socialismo es simplemente el hecho de que la segunda condici\u00f3n\nest\u00e1 s\u00f3lo parcialmente cumplida. Los asalariados y sus familias\nforman bien la inmensa mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n. Son efectivamente\nellos los que llevan a cabo todas las tareas necesarias al buen\nfuncionamiento de la sociedad, fabricando, reparando, administrando,\ntransportando y distribuyendo todos los bienes y servicios que\nnecesitamos. Pero, permanentemente acondicionados desde su m\u00e1s\ntierna edad por la escuela, los medios de comunicaci\u00f3n de masa, la\nfamilia, etc., viven con la idea que le mundo actual es \u201cnatural\u201d\ny \u201cperenne\u201d.<br>\n<br>\nSin embargo, el d\u00eda en que los\ntrabajadores asalariados tomen conciencia de sus intereses comunes y\nde las posibilidades que se ofrecen a ellos si pusieran t\u00e9rmino a\nlas divisiones artificiales y a la atomizaci\u00f3n que los debilitan (y\nfortalecen a sus amos), el d\u00eda que comprendan la necesidad de abolir\nun sistema &#8211; el capitalismo &#8211; que, por definici\u00f3n, s\u00f3lo puede\nfuncionar en beneficio de los capitalistas, ese sistema perder\u00e1 su\ncar\u00e1cter \u201ceterno\u201d y el socialismo su aspecto ut\u00f3pico.<br>\n<br>\nA\npesar del sinf\u00edn de problemas creados por el capitalismo, ese d\u00eda\na\u00fan no ha llegado. Pero el fracaso de todas las reformas intentadas\npara \u201chumanizar\u201d este sistema nos induce a pensar que el utopista\nno es el que, conciente de ese fracaso, desea instaurar un tipo de\nsociedad que a\u00fan no existe (el capitalismo, despu\u00e9s de todo, no\nsiempre ha existido), sino el que sue\u00f1a con reformar, en el inter\u00e9s\ngeneral, un sistema que, por su organizaci\u00f3n misma (apropiaci\u00f3n por\nla minor\u00eda capitalista de los medios de existencia de la sociedad,\nproducci\u00f3n de las riquezas sociales en el provecho exclusivo de esa\nminor\u00eda poseedora, defensa de esa propiedad por la ley y la fuerza\ndel Estado), s\u00f3lo puede funcionar en el inter\u00e9s de esa minor\u00eda.<br>\n<br>\nEl\ndespotismo empresarial, el desempleo para unos, la precariedad y el\nchantaje al paro para otros, el estr\u00e9s y la inseguridad en los\npa\u00edses ricos, las guerras y el hambre en los dem\u00e1s no son males que\nse puedan resolver escogiendo a los dirigentes pol\u00edticos\n\u201capropiados\u201d o votando la ley \u201cadecuada\u201d. No hay gobiernos o\nleyes capaces de acabar con el paro, la pobreza, la desigualdad, la\ndelincuencia, el hambre o la guerra, pues estos problemas existen\ndesde que el capitalismo existe y nunca han encontrado soluci\u00f3n, son\nmales inherentes a este sistema.<br>\n<br>\nLos socialistas parten de\nla observaci\u00f3n de las taras de la sociedad actual, del an\u00e1lisis de\nsus caracter\u00edsticas y de las causas de sus disfunciones para,\nconscientes de la imposibilidad pr\u00e1ctica de terminar con ellos en el\nmarco del sistema capitalista, proponer otro tipo de organizaci\u00f3n\necon\u00f3mica y social. Ese proyecto de sociedad no es una utop\u00eda en el\nsentido de que ser\u00eda un modelo preconcebido o un puzzle en el que\ncada pieza tendr\u00eda un lugar predeterminado. Esto ser\u00eda contrario a\nla naturaleza democr\u00e1tica del socialismo. Ese proyecto es una utop\u00eda\nen la medida en que jam\u00e1s ha existido (tanto como la democracia lo\nfue para los revolucionarios burgueses del siglo XVIII), pero es una\nutop\u00eda que deseamos establecer a partir de las posibilidades que nos\nofrece la sociedad actual. Es un sue\u00f1o que una minor\u00eda, por\ninter\u00e9s, y una mayor\u00eda, por ignorancia, nos impiden realizar\u2026\npero que un d\u00eda, porque obramos contra esa ignorancia, pero sobre\ntodo, porque esa utop\u00eda es la \u00fanica soluci\u00f3n a los problemas de la\nsociedad actual, todos juntos instauraremos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El t\u00e9rmino utop\u00eda encuentra su origen en una novela de Tom\u00e1s Moro, un lejano precursor ingl\u00e9s del socialismo. 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