{"id":1772,"date":"2019-04-25T15:42:17","date_gmt":"2019-04-25T14:42:17","guid":{"rendered":"https:\/\/wsm.prolerat.org\/?page_id=1772"},"modified":"2025-08-31T21:05:40","modified_gmt":"2025-08-31T20:05:40","slug":"las-mujeres-y-el-socialismo","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/www.worldsocialism.org\/wsm\/las-mujeres-y-el-socialismo\/","title":{"rendered":"LAS  MUJERES Y EL SOCIALISMO"},"content":{"rendered":"\r\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Las\r\nmujeres y el socialismo<\/h2>\r\n\r\n\r\n\r\n<h2 class=\"wp-block-heading\">\r\n<em>\u00cdndice<\/em><\/h2>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\">\r\n<a href=\"#intro\">Introducci\u00f3n<\/a><\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\">\r\n<a href=\"#Cap%C3%ADtulo_1El_papel_cambiante_de_las\">Cap\u00edtulo\r\n1: El papel cambiante de las mujeres<\/a><\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><a href=\"#Los_or%C3%ADgenes_de_la_desigualdad_social\">Los\r\nor\u00edgenes de la desigualdad social<\/a> \r\n<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><a href=\"#La_mujer_en_la_sociedad_industrial\">Las\r\nmujeres en la sociedad industrial<\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\">\r\n<a href=\"#Cap%C3%ADtulo_2\">Cap\u00edtulo\r\n2: \u00bfQu\u00e9 es lo err\u00f3neo de la teor\u00eda feminista?<\/a><\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><a href=\"#Feminismo_liberal\">Feminismo\r\nliberal<\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><a href=\"#El_feminismo_radical\">Feminismo\r\nradical<\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><a href=\"#El_feminismo_%E2%80%9Csocialista%E2%80%9D\">Feminismo\r\n<em><strong>Socialista<\/strong><\/em><\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\">\r\n<a href=\"#Cap%C3%ADtulo_3Las_mujeres_y_Rusia\">Cap\u00edtulo\r\n3: Las mujeres y Rusia<\/a><\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><a href=\"#Papeles_cambiantes\">Papeles\r\ncambiantes<\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><a href=\"#La_funci%C3%B3n_reproductiva\">El\r\npapel reproductivo<\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><a href=\"#La_persistencia_de_la_desigualdad_sexual_\">La\r\npersistencia de la inequidad social<\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><a href=\"#Las_lecciones\">Las\r\nlecciones<\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\">\r\n<a href=\"#Cap%C3%ADtulo_4Las_mujeres_y_el_socialismo\">Cap\u00edtulo\r\n4: Las mujeres y el socialismo<\/a><\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Junio\r\nde 1986<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h1 class=\"wp-block-heading\">\r\nIntroducci\u00f3n<\/h1>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Sexismo\r\nes una palabra que ha entrado a nuestro vocabulario en tiempos\r\nrelativamente recientes pero el concepto al que alude ha estado con\r\nnosotros desde hace mucho. Significa discriminaci\u00f3n en contra de las\r\nmujeres por meras razones de g\u00e9nero. Lo que significa en la pr\u00e1ctica\r\nlo ilustra claramente un bosquejo de lo que en los \u00faltimos a\u00f1os\r\nmuchas mujeres han visto como el papel femenino en la sociedad\r\ncontempor\u00e1nea.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Desde\r\nsus primeros a\u00f1os la ni\u00f1a es condicionada para desempe\u00f1ar su\r\nllamado papel \u201cfemenino\u201d: probablemente la hagan portar vestidos\r\n\u201clindos\u201d y la alienten para que juegue calladamente con mu\u00f1ecas\r\no para que \u201cayude a mam\u00e1\u201d con los quehaceres del hogar. Al\r\nhermano, en cambio, lo vestir\u00e1n adecuadamente para los juegos rudos\r\nque se consideran normales para los ni\u00f1os; como juguetes, le dar\u00e1n\r\ncoches, trenes y otros que exijan destrezas manual y t\u00e9cnica. Se le\r\nelogiar\u00e1 por ser listo, valiente y fuerte; y a la hermana por ser\r\nbonita, buena y callada. Estos papeles \u201cmasculino\u201d y \u201cfemenino\u201d,\r\ninculcados desde la primera infancia, ser\u00e1n reafirmados durante toda\r\nla vida, independientemente de que concuerden o no con las\r\npersonalidad o las preferencias de los ni\u00f1os convertidos en adultos.\r\nAun si posteriormente en el curso de la vida hay un intento\r\nconsciente por superar este condicionamiento padecido durante la\r\ninfancia temprana y romper con los papeles estereot\u00edpicos siempre\r\nquedar\u00e1n cicatrices: as\u00ed la mujer que rechace la maternidad y en\r\nvez de ella aspire a una \u201ccarrera\u201d puede sentir que es forzada a\r\nadoptar el \u201cotro\u201d papel, el masculino convertirse, por ejemplo,\r\nen una mujer de negocios inflexible. Del mismo modo, la mujer que\r\ndesee combinar un trabajo de tiempo completo con la maternidad acaso\r\nse sienta culpable porque est\u00e1 descuidando la responsabilidad\r\nprimaria que tiene para con sus hijos. Tambi\u00e9n para los hombres\r\nhacerlos interiorizar un papel \u201cmasculino\u201d cuando ni\u00f1os puede\r\ncrearles dificultades en el curso de su vida posterior: algunos\r\nhombres se encerrar\u00e1n en el papel de \u201crudos\u201d y \u201cbravucones\u201d,\r\nlo cual les impedir\u00e1 expresarse emocionalmente y se sentir\u00e1n\r\natemorizados de dejar que surjan sus facetas amables, gentiles, pues\r\npodr\u00edan ser calificados de \u201cblandos\u201d. Los hombres por lo general\r\nbuscan elevarse a cierta categor\u00eda social y tener la sensaci\u00f3n de\r\nrealizaci\u00f3n personal por medio de su trabajo; en consecuencia,\r\ncuando llegan a estar desempleados, frecuentemente se sienten\r\nfracasados porque no cumplieron con el papel para el que los\r\nprepararon psicol\u00f3gicamente al principio de sus vidas.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>A\r\nmedida que la ni\u00f1a o el ni\u00f1o va ascendiendo los escalones del\r\nsistema educativo, ella o \u00e9l es objeto de m\u00e1s y m\u00e1s presiones para\r\nque se amolde a los papeles estereotipados de su sexo. Por ejemplo,\r\nes muy probable que a los ni\u00f1os se les aliente a estudiar ciencias y\r\na las ni\u00f1as, artes. Los ni\u00f1os pasan ex\u00e1menes cada vez m\u00e1s\r\nnumerosos y dif\u00edciles; pues, en teor\u00eda, todos ellos pasar\u00e1n gran\r\nparte del resto de sus vidas en empleos pagados donde las\r\ncalificaciones son medios importantes de \u201cascender\u201d, es decir, de\r\nganar m\u00e1s u obtener trabajos m\u00e1s interesantes. Esto es menos\r\nimportante para las ni\u00f1as, pues se mantiene la extendida creencia de\r\nque la mayor\u00eda de ellas terminar\u00e1n por casarse, y que su vida\r\nmatrimonial ser\u00e1 su \u201ccarrera\u201d y cualquier trabajo pagado que\r\nrealicen fueran del hogar ser\u00e1 secundario. Adem\u00e1s, la mayor parte\r\nde los trabajos que efect\u00faan las mujeres, aparte de ser mal pagados,\r\nno requieren de calificaciones especiales y menos de t\u00edtulos\r\nformales.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>La\r\nadolescencia trae consigo m\u00e1s presiones para que se adapten a lo que\r\nse considera natural. La misi\u00f3n de la adolescente es atraer al sexo\r\nopuesto y aprende que para lograrlo debe modelarse a s\u00ed misma a tono\r\ncon la imagen que en su momento se juzgue bella: debe tener las\r\nmedidas y las formas correctas, usar las ropas convenientes y el\r\nmaquillaje que mejor le quede. Estas im\u00e1genes le plantan la cara a\r\nla joven mujer desde anuncios espectaculares y la miran fijamente\r\ndesde las p\u00e1ginas de satinadas revistas y pantallas de televisi\u00f3n.\r\nEl mensaje es inequ\u00edvoco: \u201c\u00a1Vamos, muchachas, v\u00e9anse como\r\nnosotras y los hombres las encontrar\u00e1n irresistibles! \u00a1Ellos te\r\nhar\u00e1n perder la cabeza y te llevar\u00e1n al amor verdadero y la\r\nfelicidad!\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Al\r\naproximarse a la edad adulta e ingresar en el mercado de trabajo, los\r\nmuchachos y las muchachas probablemente volver\u00e1n a encontrarse\r\ncircunscritos a s\u00f3lo ciertas oportunidades. Muchas mujeres j\u00f3venes\r\nentrar\u00e1n a las profesiones de \u201casistencia\u201d como la enfermer\u00eda,\r\nla ense\u00f1anza y el trabajo social. En virtud de condicionamiento\r\ntemprano ellas estar\u00e1n bien capacitadas para ejercerlas. Pero muchas\r\nm\u00e1s mujeres ocupar\u00e1n puestos mal remunerados, que no exigen\r\nhabilidades especiales o s\u00f3lo las exigen en m\u00ednimo grado, en las\r\nf\u00e1bricas y oficinas. A pesar la reciente legislaci\u00f3n en contra de\r\nla discriminaci\u00f3n sexual y a favor del igual pago, la divisi\u00f3n del\r\ntrabajo persiste y en las contadas ocasiones en que se cruza la\r\nfrontera nos enteramos de ellos por los peri\u00f3dicos (la primera mujer\r\njuez, la primera operadora de gr\u00faa, la primera astronauta, etc.)<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>La\r\nnaturaleza de gran parte del trabajo desempe\u00f1ado por mujeres\u2014el\r\nhecho de que a menudo sea realizado al margen de los dem\u00e1s\r\ntrabajadores y tenga que interrumpirse por la crianza de los hijos\u2014es\r\ntal, que con frecuencia no pertenecen a ning\u00fan sindicado y carecen\r\nde la fuerza y la organizaci\u00f3n para hacer valer sus derechos a\r\nsalarios y condiciones de trabajo adecuados. La historia reciente nos\r\nmuestra que muchos sindicatos han sido renuentes a admitir mujeres\r\ncomo miembros o a emprender acciones en beneficio de ellas. El\r\nsexismo sigue imperando en el movimiento sindical. Para muchas\r\nmujeres, entrar al mundo de la actividad sindical es ingresar a un\r\nmundo en que es necesario comportarse agresivamente y vociferar,\r\nmodos de conducta para los que no fueron preparadas y por lo que\r\nmuchas de ellas se reprimen de participar.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Para\r\nla mujer que trabaja, con el matrimonio y los hijos le llegan nuevos\r\npapeles que desempe\u00f1ar y tambi\u00e9n nuevos problemas. La mayor\u00eda de\r\nlas mujeres seguir\u00e1n trabajando por necesidad despu\u00e9s de haberse\r\ncasado y regresar\u00e1n a su puesto tan pronto como puedan despu\u00e9s de\r\nhaberse convertido en madres, siempre y cuando encuentren ni\u00f1eras.\r\nPero ahora pesa sobre ellas la carga adicional de cuidar de su hogar\r\naparte del trabajo desempe\u00f1ado fuera de \u00e9l. Los quehaceres\r\ndom\u00e9sticos de cuidar de los hijos, la limpieza, cocinar y hacer las\r\ncompras se siguen considerando responsabilidad de la mujer, aun\r\ncuando el hombre \u201cayude en algo\u201d. Para las mujeres que no salen a\r\ntrabajar, los ni\u00f1os peque\u00f1os no son los compa\u00f1eros m\u00e1s\r\nestimulantes si son las \u00fanicas personas a las que vean en la mayor\r\nparte del d\u00eda. La \u201ccasa so\u00f1ada\u201d en un fraccionamiento moderno\r\nr\u00e1pidamente puede convertirse en una prisi\u00f3n de pesadilla para la\r\njoven madre que se ve forzada a permanecer en ella todo el d\u00eda. No\r\nes sorprendente que muchas mujeres prefieran la compa\u00f1\u00eda de la\r\nl\u00ednea de producci\u00f3n de la f\u00e1brica a pesar de la naturaleza\r\naburrida de esa ocupaci\u00f3n.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Al\r\ncrecer la familia, as\u00ed tambi\u00e9n crecer\u00e1n las demandas que recaigan\r\nsobre las energ\u00edas emocionales y f\u00edsicas de la mujer. Muy\r\nprobablemente pasar\u00e1 casi toda su vida al servicios de otros: el\r\npatr\u00f3n, el esposo, los hijos, hasta que llegue a la edad madura y la\r\njubilaci\u00f3n se aproxime, \u00e9poca en que los hijos ya habr\u00e1n\r\nabandonado el hogar, y a ella ya no le quede papel alguno que\r\ndesempe\u00f1ar. A nadie debe asombrar que algunas mujeres de esta edad\r\nse depriman a menos que sea capaces de retomar las riendas de sus\r\nvidas o vuelvan a encontrarse \u00fatiles cuidando de sus nietos para que\r\nsus hijas puedan salir a trabajar.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Claro\r\nest\u00e1 que \u00e9ste es s\u00f3lo un cuadro general de las vidas de las\r\nmujeres de hoy. No todas las mujeres padecen todos estos aspectos del\r\nsexismo. Pero la mayor\u00eda de las mujeres han pasado al menos por uno\r\nde ellos.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Imaginemos\r\nahora algo diferente. Imaginemos que nuestros hijos han nacido en una\r\nsociedad donde la vida no est\u00e1 organizada en torno de la necesidad\r\nde producir bienes para el lucro, sino en una sociedad donde todos\r\nsus integrantes cooperan unos con otros libremente, sin distinci\u00f3n\r\nde sexos, para producir las cosas que necesitan de modo tal que cada\r\nquien contribuye con lo que sus facultades le permiten. En tal\r\nsociedad a los hijos, ni\u00f1os y ni\u00f1as, se les brindan oportunidades\r\nadecuadas de desarrollar sus destrezas y habilidades, cualesquiera\r\nque sean, sin consideraci\u00f3n de lo que es \u201cno natural\u201d. As\u00ed a\r\nlas ni\u00f1as que muestran aptitudes para, digamos, la metalister\u00eda, se\r\nlas estimula para que sigan su inclinaci\u00f3n, que al ni\u00f1o que se\r\ninterese por el cuidado de los m\u00e1s peque\u00f1os que \u00e9l. La educaci\u00f3n\r\nse organiza no con base en la competencia y la adquisici\u00f3n de una\r\npeque\u00f1a variedad de destrezas \u00fatiles en el mercado de trabajo sino\r\nm\u00e1s bien como una experiencia continuada de por vida de dar y\r\nrecibir destrezas y conocimientos que le permitan a las personas\r\nperseguir cualquier clase de vida que seg\u00fan sus particulares maneras\r\nde pensar culminen en sus respectivas felicidades.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>El\r\ntrabajo en esta clase de sociedad\u2014el socialismo\u2014no ser\u00e1\r\nesclavitud asalariada. Las personas no tendr\u00e1n que vender a cambio\r\nde un sueldo o salario sus energ\u00edas a la minor\u00eda que posee los\r\nmedios de producci\u00f3n y distribuci\u00f3n: las f\u00e1bricas, las oficinas,\r\nlos sistemas de transporte, las tiendas, etc. En el\r\nsocialismo\u2014sociedad basado en la propiedad com\u00fan\u2014la gente\r\ncooperar\u00e1 para producir las cosas que comunidad necesitan: cosas\r\n\u00fatiles, de las que gratuitamente podr\u00e1n disponer todos los miembros\r\nde la sociedad. Eliminada la motivaci\u00f3n del lucro, las mujeres y los\r\nhombres podr\u00e1n escoger sus trabajos de acuerdo con sus talentos,\r\nhabilidades y preferencias, cada uno contribuyendo en la medida que\r\nest\u00e9 a su alcance. El criterio para elegir una clase de actividad en\r\nvez de otra ya no ser\u00e1 el de qui\u00e9n pague m\u00e1s, otorgue mejores\r\nprestaciones, ofrezca las mejores perspectivas de ascenso o el\r\ntrabajo m\u00e1s seguro. Todas estas consideraciones ya no tendr\u00e1n raz\u00f3n\r\nde ser en un mundo socialista sin dinero. El trabajo dejar\u00e1 de ser\r\nla actividad que realizamos para obtener el salario que nos permita\r\nsobrevivir.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>En\r\nel socialismo no se forzar\u00e1 a las mujeres a escoger entre los hijos\r\ny el empleo remunerado o laborar haciendo una desventurada componenda\r\nentre ambos. Los hijos dejar\u00e1n de ser responsabilidad exclusiva de\r\nla madre o incluso de ambos padres, sino que ser\u00e1n atendido por la\r\ncomunidad en su conjunto. Las mujeres, si as\u00ed lo desean, ser\u00e1n\r\nrelevadas de la obligaci\u00f3n de cuidar de los ni\u00f1os peque\u00f1os las\r\nveinticuatro horas del d\u00eda, dej\u00e1ndolas en libertad de satisfacer\r\nsus propios intereses y a la vez ser madres. Tambi\u00e9n los hombres,\r\nliberados de las tir\u00e1nicas demandas de la esclavitud asalariada,\r\nestar\u00e1n en mejor posici\u00f3n para participar en la crianza de sus\r\nhijos. Los hombres y las mujeres que atiendan a los ni\u00f1os en la\r\nsociedad socialista lo har\u00e1n as\u00ed por su propio deseo. En el\r\nsocialismo no habr\u00e1 necesidad del matrimonio en el sentido de la\r\nrelaci\u00f3n de propiedad que es en esencia.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Los\r\nhombres y las mujeres no quedar\u00e1n atados por papeles y nociones\r\npredeterminados de lo que es o no es \u201cnatural\u201d, o fuera de la\r\nnecesidad econ\u00f3mica. Lejos de ellos tendr\u00e1n la libertad de entablar\r\nrelaciones que se adecuen a las necesidades emocionales de los\r\nindividuos en particular.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>A\r\nlo largo de este folleto demostrar\u00e9 que el cuadro descrito en\r\np\u00e1rrafos anteriores de una sociedad socialista no sexista no es un\r\nsue\u00f1o ni una utop\u00eda inalcanzable sino que podr\u00eda comenzar a ser\r\nuna realidad ahora si hubiera una mayor\u00eda de gente que la deseara y\r\nestuviera dispuesta a tomar la clase de acci\u00f3n pol\u00edtica necesaria\r\npara lograrla. Mostraremos que la idea de que los actuales papeles\r\nseg\u00fan el g\u00e9nero son \u201cnaturales\u201d y, por tanto, inmutables, est\u00e1\r\nequivocada. En realidad ya han ocurrido cambios importantes. En el\r\ncap\u00edtulo 1 tratamos de c\u00f3mo y por qu\u00e9 ocurrieron. En el cap\u00edtulo\r\n2 veremos c\u00f3mo el movimiento feminista, a pesar de algunas ideas que\r\nponen al descubierto la condici\u00f3n de la mujer, es err\u00f3neo cuando\r\npropone que la igualdad social es una meta por la que vale la pena\r\nluchar dentro del contexto capitalista. En el cap\u00edtulo 3\r\nexaminaremos la experiencia de las mujeres en Rusia desde la\r\nrevoluci\u00f3n de 1917. \u00bfPor qu\u00e9 la posici\u00f3n de las mujeres en los\r\nllamados pa\u00edses comunistas no es mejor significativamente que en\r\nOccidente y, de muchos modos, considerablemente peor? En el cap\u00edtulo\r\nfinal consideraremos el caso del socialismo, su pertinencia para las\r\nmujeres y por qu\u00e9 es importante que las mujeres reconozcan, junto\r\ncon los hombres, que el camino hacia la liberaci\u00f3n, no s\u00f3lo de las\r\nmujeres sino del total de la humanidad, est\u00e1 en la lucha por el\r\nsocialismo y no en intentos vanos por tratar de alcanzar la\r\nliberaci\u00f3n dentro de los confines del capitalismo.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><a href=\"#tapa\">Tapa<\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h1 class=\"wp-block-heading\">\r\n<br>\r\n\r\n<\/h1>\r\n\r\n\r\n\r\n<h1 class=\"wp-block-heading\">\r\nCap\u00edtulo\r\n1<br>\r\nEl papel cambiante de las mujeres<\/h1>\r\n\r\n\r\n\r\n<h2 class=\"wp-block-heading\">\r\n<em>Los or\u00edgenes de la desigualdad social<\/em><\/h2>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>No\r\nes f\u00e1cil hacer una cr\u00f3nica de los cambios hist\u00f3ricos por los que\r\nha pasado el papel de las mujeres en la sociedad: son escasos los\r\ndatos sobre c\u00f3mo pudo haber sido el papel de la mujer trabajadora en\r\ntiempos antiguos. La historia se ha escrito desde el punto de vista\r\nde los \u201cGrandes hombres\u201d (reyes y reinas, gobernantes, miembros\r\ndel gobierno) que presiden los \u201cgrandes acontecimientos (guerras,\r\ncrisis constitucionales, grandes desastres), dejando de lado los\r\nefectos de esos sucesos sobre las vidas del pueblo trabajador\r\n(hombres y mujeres). Sin embargo, las vidas de las mujeres han\r\ncambiado con el tiempo y es \u00fatil tratar de entender no s\u00f3lo la\r\nnaturaleza de los cambios que han tenido lugar y su importancia, sino\r\ntambi\u00e9n por qu\u00e9 ocurrieron.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\">\r\nLa sociedad de cazadores-recolectores<\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>La\r\nforma m\u00e1s antigua de organizaci\u00f3n social fue la de las sociedades\r\nque cazaban y recolectaban: peque\u00f1os grupos n\u00f3madas que obten\u00edan\r\nsu alimento de la caza, la pesca y la recolecci\u00f3n de plantas\r\nsilvestres e insectos. Algunas de tales culturas han seguido\r\nexistiendo hasta hace relativamente poco tiempo y, estudi\u00e1ndolas,\r\nlos antrop\u00f3logos se las han arreglado para pintar un cuadro de c\u00f3mo\r\nfue probablemente la vida cuando \u00e9sta fue la forma m\u00e1s com\u00fan de\r\norganizaci\u00f3n social.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Exist\u00eda\r\nen general una divisi\u00f3n del trabajo basada tanto en el sexo como en\r\nla edad. La pauta dominante era que los hombres cazaban animales\r\ngrandes, en especial cuando la tarea implicaba expediciones lejos del\r\ncampamento, y las mujeres recolectaban insectos y plantas y cazaban\r\nanimales peque\u00f1os. Sin embargo, esta divisi\u00f3n ni era r\u00edgida ni\r\nigual en todas partes. Ocurr\u00edan variaciones debido a la\r\ndisponibilidad de alimento y otras consideraciones ecol\u00f3gicas. As\u00ed,\r\npor ejemplo, entre los Inuit (esquimales) casi toda su alimentaci\u00f3n\r\nproven\u00eda de la caza, en cual participaban hombre y mujeres por\r\nigual. Algunos intentos por explicar esta divisi\u00f3n sexual del\r\ntrabajo se han concentrado en lo que se ha visto como conducta\r\nmasculina inherentemente m\u00e1s agresiva, lo que los hace estar mejor\r\ndotados para la caza. Sin embargo, esto no explica el hecho de que en\r\ndiferentes culturas se hayan apreciado comportamientos muy distintos\r\nen hombres y mujeres, como el comportamiento agresivo de las mujeres\r\ny gentil de los hombres. Por ejemplo, el pueblo Arapesh del norte de\r\nNueva Guinea oriental cree que tanto los hombres como las mujeres son\r\npor naturaleza amables y compasivos, mientras que sus vecinos, los\r\nMundugumor, valoran el individualismo, la exaltaci\u00f3n del yo y la\r\nagresi\u00f3n f\u00edsica, caracter\u00edsticas que se esperan as\u00ed entre los\r\nhombres como entre las mujeres. Una explicaci\u00f3n m\u00e1s admisible es la\r\nde que, como las mujeres dan a luz a los hijos (a veces durante a\u00f1os\r\nconsecutivos), su movilidad es mucho m\u00e1s restringida que la de los\r\nhombres. De ah\u00ed que en general sea m\u00e1s eficiente una divisi\u00f3n del\r\ntrabajo en que los hombres sean responsables de la caza y las mujeres\r\nde la recolecci\u00f3n.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Los\r\nmiembros de la banda cazadora-recolectora eran con frecuencia muy\r\ninterdependientes pero los individuos gozaban de considerable\r\nautonom\u00eda personal. La toma de decisiones se distribu\u00eda ampliamente\r\ndentro del grupo y ambos sexos resolv\u00edan lo que deb\u00eda hacerse en\r\ncuanto a aquello de lo que eran responsables. Usualmente el\r\nmatrimonio era una vinculaci\u00f3n laxa y cualquiera de sus miembros\r\npod\u00eda terminar la relaci\u00f3n con s\u00f3lo abandonar la banda y unirse a\r\notra.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Si\r\nbien es cierto que existi\u00f3 una divisi\u00f3n del trabajo en las\r\nsociedades cazadoras-recolectoras, no se infiere de ello\r\nnecesariamente la desigualdad entre los sexos. Se trataba m\u00e1s bien\r\nde una divisi\u00f3n de la responsabilidad. Nadie manten\u00eda posiciones\r\ninstitucionalizadas de poder o autoridad y en realidad tales\r\nposiciones ten\u00edan poca raz\u00f3n de existir pues no hab\u00eda acumulaci\u00f3n\r\nde riqueza ni de propiedad.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h2 class=\"wp-block-heading\">\r\n<em>La sociedad hort\u00edcola<\/em><\/h2>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>La\r\nsiguiente \u201cfase\u201d de la evoluci\u00f3n social fue la de la sociedad\r\nhorticultora. (Pero debe subrayarse que la evoluci\u00f3n no ha sido la\r\nmisma universalmente; no ha sido lineal\u2014as\u00ed, por ejemplo, en\r\nalgunas partes del mundo factores externos como la colonizaci\u00f3n\r\naceleraron o cambiaron el patr\u00f3n de la evoluci\u00f3n social.) La\r\nsociedad hort\u00edcola se caracteriz\u00f3 por la domesticaci\u00f3n de ciertas\r\nplantas y animales, el uso del azad\u00f3n y el palo de cavar (pero no\r\ndel arado, fertilizantes e irrigaci\u00f3n que fueron t\u00edpicos de las\r\nculturas agr\u00edcolas sedentarias) y las t\u00e9cnicas de \u201croza y quema\u201d,\r\nmediante las cuales se cortaba y luego quemaba la vegetaci\u00f3n para\r\nabrir al cultivo la superficie de terreno que necesitaran y luego,\r\ncuando la tierra se agotaba, la comunidad emigraba en busca de otro\r\nlugar propicio. La domesticaci\u00f3n de plantas y animales significaba\r\nmayor producci\u00f3n de la tierra y as\u00ed era posible el sustento de\r\ndensidades de poblaci\u00f3n mayores. De este crecimiento del tama\u00f1o y\r\nla complejidad, junto con la necesidad de asignar parcelas para el\r\ncultivo, resultaron las formas m\u00e1s institucionalizadas de autoridad\r\npol\u00edtica.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Con\r\nel paso de las sociedades cazadoras recolectoras a las hort\u00edcolas se\r\ndio un viraje hacia la propiedad de las cosas. En general hubo un\r\nsistema de derechos sobre la tierra en que \u00e9sta era pose\u00edda por un\r\ngrupo de individuos emparentados y los derechos de uso eran asignados\r\na individuos o familias que pertenecieran a tal grupo de parentesco,\r\no bien el despejar la tierra representaba una forma de poseer esa\r\nsuperficie despejada. Por la posibilidad de disputas sobre los\r\nderechos a la tierra la guerra se volvi\u00f3 com\u00fan, igual que la\r\nnecesidad de consolidar alianzas con los grupos de parentesco\r\nvecinos. Esto tuvo implicaciones importantes para la naturaleza de\r\nlas relaciones de matrimonio.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Aparte\r\nde estas extendidas caracter\u00edsticas, es dif\u00edcil hacer\r\ngeneralizaciones sobre otros aspectos de las sociedades hort\u00edcolas.\r\nHubo amplias variaciones en la divisi\u00f3n del trabajo: en algunas\r\nsociedades, los hombres despejaban la tierra pero ambos sexos la\r\ncultivaban, o a veces los hombres cultivaban para el comercio o el\r\ntrueque mientras que las mujeres cultivaban los productos agr\u00edcolas\r\nde primera necesidad. Otro patr\u00f3n fue el de que las mujeres\r\ncultivaban la tierra y los hombres cuidaban los animales domesticados\r\n(especialmente cuando hab\u00eda que llevar los reba\u00f1os de un pastizal a\r\notro), o en algunos casos las mujeres cuidaban ciertos animales y los\r\nhombres otros. Sin embargo, lo m\u00e1s probable es que los hombres\r\nfueran responsables de despejar la tierra y las mujeres de\r\ncultivarla.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>En\r\nrelaci\u00f3n con otras actividades econ\u00f3micas no hubo en absoluto\r\ndivisi\u00f3n del trabajo, tal que los hombres y las mujeres realizaran\r\nsiempre tal o cual tarea. Esto se aplica especialmente a las\r\nartesan\u00edas, por ejemplo, los tejidos, la alfarer\u00eda y el trabajo en\r\nmadera se asignaba a personas de uno u otro sexo en sociedades\r\ndiferentes. Por lo regular el cuidado de los ni\u00f1os era\r\nresponsabilidad de las mujeres aunque con frecuencia las madres\r\ncompart\u00edan esa actividad con miembros de la familia y sus propios\r\nhijos o hijas mayores. La preparaci\u00f3n y el procesamiento de los\r\nalimentos era predominantemente actividad femenina pero no\r\nexclusivamente. La particular divisi\u00f3n del trabajo adoptada por una\r\nsociedad por costumbre fue racionalizada y reforzada por\r\ndeclaraciones religiosas sobre lo que eran comportamientos\r\n\u201cnaturales\u201d o \u201ccorrectos\u201d de hombres y mujeres. En palabras\r\nde hoy: \u201clas cosas se hac\u00edan como Dios manda\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Las\r\nsociedades hort\u00edcolas apoyaron diversas formas de organizaci\u00f3n\r\nsocial y pol\u00edtica. Y en consecuencia hubo variaci\u00f3n considerable en\r\ncuanto al grado en que se centralizaron el poder y la autoridad as\u00ed\r\ncomo la cooperaci\u00f3n. Esto se debi\u00f3 en parte a que la \u201csociedad\r\nhort\u00edcola\u201d abarcaba toda una variedad de tipos diferentes de\r\nactividad productiva. Algunas sociedades fueron en realidad de\r\ncazadores y recolectores sedentarios que s\u00f3lo produc\u00edan lo\r\nnecesario para la subsistencia inmediata, mientras que otras\r\nproduc\u00edan los m\u00e1s diversos bienes, incluso una demas\u00eda para el\r\ncomercio y el trueque.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Hasta\r\ncierto punto hubo una relaci\u00f3n entre el grado de igualitarismo en\r\nlas relaciones sociales y sexuales y la producci\u00f3n de un excedente.\r\nPero la producci\u00f3n de bienes para el comercio no llev\u00f3 forzosamente\r\na que el hombre tuviera un papel dominante. En las culturas en que\r\nlas mujeres retuvieron el control tanto de la producci\u00f3n como de la\r\ndistribuci\u00f3n de los excedentes (ejemplo notable es de los mercaderes\r\nde \u00c1frica Occidental), su categor\u00eda fue relativamente elevada. En\r\naquellas otras culturas donde la responsabilidad de las mujeres era\r\nexclusivamente la de cuidar la casa ello no significaba que\r\nestuvieran en desventaja mientras la econom\u00eda dom\u00e9stica la econom\u00eda\r\np\u00fablica fueron sin\u00f3nimos. Con la producci\u00f3n de un excedente que\r\npudiera venderse o intercambiarse, incluso donde la divisi\u00f3n del\r\ntrabajo permaneci\u00f3 sin cambios, hubo la posibilidad de que se\r\nelevara la categor\u00eda social del propietario del excedente.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h2 class=\"wp-block-heading\">\r\n<em>Agricultura sedentaria<\/em><\/h2>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Al\r\nperfeccionarse la agricultura con el uso del arado, la domesticaci\u00f3n\r\nde los animales de tiro y otros, los abonos y las t\u00e9cnicas de\r\nirrigaci\u00f3n, las comunidades se volvieron sedentarias, al tiempo que\r\ncrecieron y ganaron complejidad. De lo complejo de las comunidades\r\nagr\u00edcolas y las profundas diferencias que existieron entre ellas (y\r\na\u00fan existen) en varias partes del mundo se infiere lo dif\u00edcil de\r\nhacer generalizaciones.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Sin\r\nembargo, puede decirse que la divisi\u00f3n sexual del trabajo se vuelve\r\nm\u00e1s r\u00edgida y uniforme en las sociedades agr\u00edcolas que en las\r\nhort\u00edcolas. En general, aun cuando las mujeres efectuaban la mayor\r\nparte del trabajo real en los campos, se sigui\u00f3 considerando que la\r\ntierra era responsabilidad del hombre y \u00e9ste, propietario de lo que\r\nproduc\u00eda, incluido el excedente, que se pod\u00eda vender. A menudo las\r\nmujeres manten\u00edan un jard\u00edn de vegetales \u00fatiles y algunos animales\r\npara la subsistencia; y en algunas culturas el poder econ\u00f3mico (y\r\npor tanto pol\u00edtico) de las mujeres era considerable y se acrecentaba\r\ncon su habilidad para producir un excedente de su jard\u00edn utilitario,\r\nprocesarlo y venderlo en el mercado. As\u00ed, por ejemplo, no fue raro\r\nque en tales sociedades las mujeres desempe\u00f1aran actividades\r\nempresariales como la elaboraci\u00f3n de cerveza y pan.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Las\r\npautas de residencia en las culturas agr\u00edcolas fueron menos r\u00edgidas,\r\npero la presi\u00f3n sobre la tierra tendi\u00f3 a alentar la residencia\r\nlejos del hogar de los padres despu\u00e9s del casamiento. Al mismo\r\ntiempo decreci\u00f3 el tama\u00f1o de la familia conforme la unidad familiar\r\nse concentr\u00f3 en los padres y los hijos. Este aumento de la vida\r\nprivada y aislamiento de la familia tuvo consecuencia para la vida de\r\nlas mujeres en que ahora, por ejemplo, el cuidado de los hijos tendi\u00f3\r\na gravitar exclusivamente sobre la madre.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>La\r\ndeclinaci\u00f3n del papel econ\u00f3mico de la mujer y el correspondiente\r\ndesplazamiento de su papel \u00fanicamente hacia lo relativo a la\r\nreproducci\u00f3n se reflej\u00f3 en los patrones de poder y autoridad. En\r\nlas sociedades agr\u00edcolas hubo una tendencia clara a que los hombres\r\nocuparan los puestos de poder y autoridad tanto en lo econ\u00f3mico como\r\nen lo pol\u00edtico, si bien a menudo las mujeres fueron capaces de\r\nejercer considerable influencia indirecta sobre los asuntos p\u00fablicos.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>\u00bfC\u00f3mo\r\npuede explicarse este cambio significativo hacia el predominio\r\nmasculino? En primer lugar, debe recalcarse que el paso a un modo de\r\nproducci\u00f3n agr\u00edcola se dio a la par de un cambio hacia formas m\u00e1s\r\ncomplejas de autoridad pol\u00edtica. Estas nuevas formas\r\ninstitucionalizadas de poder pol\u00edtico tendieron a ser tanto m\u00e1s\r\ncentralizadas cuanto m\u00e1s jer\u00e1rquicas. En segundo lugar, los m\u00e9todos\r\nagropecuarios m\u00e1s intensivos implicaron que hab\u00eda mayor posibilidad\r\nde obtener excedentes y venderlos en el mercado, y en consecuencia de\r\nacumular riqueza. \u00bfPor qu\u00e9 en general los hombres tomaron el\r\ncontrol de esta riqueza? Porque se hab\u00edan hecho cargo de la mayor\r\nparte del trabajo de cultivo o, cuando menos, asumido la\r\nresponsabilidad de \u00e9l, y esto fue reforzado posteriormente la\r\nposesi\u00f3n legalizada de la tierra.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Una\r\nvez que el trabajo agr\u00edcola de las mujeres dej\u00f3 de verse como su\r\nresponsabilidad primaria, su \u201cvalor\u201d desde el punto de vista de\r\nquienes detentaban el poder\u2014esposos y padres\u2014comenz\u00f3 a medirse\r\ncada vez m\u00e1s en funci\u00f3n de su capacidad reproductiva la cual ten\u00eda\r\nun efecto sobre las relaciones maritales y sexuales. Ah\u00ed se origin\u00f3\r\nla necesidad de \u201cproteger\u201d a las mujeres de las atenciones\r\nsexuales de otros hombres aparte de sus esposos y la tendencia a\r\nconfinar a las mujeres y a escoltarlas cuando sal\u00edan del recinto\r\nfamiliar. Estas pr\u00e1cticas fueron fortalecidas por las ideolog\u00edas\r\nreligiosa y cultural que describieron a la mujer como mala, impura,\r\ninferior, etc.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>En\r\nsuma, las mujeres fueron perdiendo todo poder tanto dentro como fuera\r\nde la casa. Dependientes econ\u00f3micamente de sus esposos, no estaban\r\nen condiciones de abandonarlos, en especial si se considera la\r\nprobabilidad de que se convertir\u00edan en una carga econ\u00f3mica si\r\nretornaban al hogar los padres. Fuera de casa su categor\u00eda social\r\nera nula. Su posici\u00f3n social estaba determinada por la de su marido.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Con\r\nel establecimiento de la agricultura sedentaria vemos, pues, una\r\ndivisi\u00f3n del trabajo m\u00e1s r\u00edgida, fundada en lineamientos sexuales\r\nque antes no hab\u00edan imperado, y los hombres fueron los proveedores\r\necon\u00f3micos y los hijos dependientes suyos. En la mayor\u00eda de los\r\ncasos las mujeres fueron desplazadas al mundo \u201cprivado\u201d del\r\nhogar, con lo cual fueron siendo separadas cada vez m\u00e1s del mundo\r\n\u201cp\u00fablico\u201d de la actividad econ\u00f3mica y la toma de decisiones.\r\nEsta distinci\u00f3n entre econom\u00eda dom\u00e9stica y econom\u00eda productiva se\r\nacentu\u00f3 a\u00fan m\u00e1s con el surgimiento del trabajo asalariado, que\r\nexaminaremos m\u00e1s adelante.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h2 class=\"wp-block-heading\">\r\n<em>Los or\u00edgenes de la desigualdad<\/em><\/h2>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>El\r\npatr\u00f3n de la evoluci\u00f3n social descrito en los apartados anteriores\r\npuede resumirse como sigue. La divisi\u00f3n sexual del trabajo fue en un\r\nprincipio un modo de satisfacer eficientemente las necesidades\r\nhumanas y no pas\u00f3 de ser una divisi\u00f3n de tareas en \u00e1reas de\r\nresponsabilidad. ***Lo que hizo que se tomaran en cuenta ambos\r\nfactores biol\u00f3gicos, las funciones reproductivas y el amamantamiento\r\nde los hijos,*** factores ecol\u00f3gicos como la escasez o la abundancia\r\nde alimento, la hostilidad del medio y la densidad de poblaci\u00f3n, y\r\nlas pr\u00e1cticas tradicionales en sociedad particular y una \u00e9poca en\r\nparticular. En tales sociedades es probable que las relaciones\r\nsociales en general se caracterizaran por un alto grado de\r\nigualitarismo y cooperaci\u00f3n mutua. La unidad b\u00e1sica de producci\u00f3n\r\ny consumo no fue la familia nuclear sino el grupo en su conjunto.\r\nAunque dentro de una cultura en particular en alg\u00fan momento se haya\r\naplicado r\u00edgidamente la divisi\u00f3n sexual del trabajo, esto no\r\nnecesariamente tuvo implicaciones hacia el poder relativo y la\r\ncategor\u00eda social de los hombres y las mujeres. Los papeles distintos\r\nen raz\u00f3n del sexo no supusieron desigualdad. De hecho, ese concepto\r\nni siquiera pudo haber tenido significado real.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Con\r\nel advenimiento de la horticultura, los hombres fueron\r\nresponsabiliz\u00e1ndose cada vez m\u00e1s de esas \u00e1reas del trabajo\r\nproductivo de las que resultaba un excedente. Quiz\u00e1 esto ocurri\u00f3\r\ncomo resultado de una elaboraci\u00f3n de las relaciones econ\u00f3micas que\r\nya exist\u00edan, y no como algo indicativo de una nueva divisi\u00f3n del\r\ntrabajo: el papel predominante de los hombres en el comercio pudo\r\nhaberse originado en funci\u00f3n tanto de su movilidad relativamente\r\nmayor y de su tradici\u00f3n de ausencias del hogar por motivo de la caza\r\no la lucha. El trabajo de las mujeres pr\u00e1cticamente no cambi\u00f3, pues\r\nsiguieron ocup\u00e1ndose principalmente de actividades de la\r\nsubsistencia como cultivar alimentos para el consumo, preparaci\u00f3n y\r\nprocesamiento de los alimentos y el cuidado de los hijos. Sin\r\nembargo, estas actividades terminaron por verse desprovistas de valor\r\nen cuanto se desarroll\u00f3 la posibilidad de producir para el\r\nintercambio, y al mismo tiempo se volvieron m\u00e1s de car\u00e1cter\r\nprivado. Simult\u00e1neamente, la autoridad de las mujeres fue socavada\r\npor el desarrollo de estructuras pol\u00edticas centralizadas, extra\r\ndom\u00e9sticas y m\u00e1s complejas, de las cuales fueron ellas excluidas\r\nefectivamente por hallarse confinadas a la casa familiar.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Al\r\nmismo tiempo estos cambios fueron reforzados por pr\u00e1cticas\r\nculturales que racionalizaban la distinci\u00f3n entre los papeles\r\nmasculino y femenino seg\u00fan declaraciones sobre la fragilidad\r\n\u201cnatural\u201d de la mujer, su emocionalidad y sus atributos\r\nmaternales. En contraste con esto, los atributos asignados cada vez\r\nm\u00e1s a los hombres: la agresividad, la competitividad y la fortaleza\r\nfueron precisamente los tenidos como m\u00e1s valiosos en la econom\u00eda de\r\nmercado que nac\u00eda.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Esta\r\nparece ser una explicaci\u00f3n mucho m\u00e1s satisfactoria de porqu\u00e9 las\r\nrelaciones entre los sexos se han desarrollado en la forma que\r\nconocemos, que esas otras explicaciones, comunes en la antropolog\u00eda\r\nfeminista, que se basan en escritos de Federico Engels y suponen una\r\nfase de matriarcado universal. En <em>El\r\norigen de la familia, la propiedad privada y el Estado<\/em>\r\n(1884), Engels trat\u00f3 de explicar el desarrollo de\r\nla familia nuclear \u201cburguesa\u201d contempor\u00e1nea describiendo la\r\nevoluci\u00f3n social como el tr\u00e1nsito por cuatro etapas distintas, cada\r\nuna de ellas con su correspondiente forma familiar. En cada una de\r\nlas etapas previas a la final (\u201ccivilizaci\u00f3n\u201d y monogamia) los\r\ngrupos familiares fueron, sostiene \u00e9l, comunistas y el \u201cmatrimonio\r\nde grupo\u201d era lo com\u00fan, lo que significaba que era imposible saber\r\na ciencia cierta qui\u00e9n era el padre de un determinado ni\u00f1o. Aunque\r\nen la sociedad primitiva hubo divisi\u00f3n sexual del trabajo, Engels\r\nrazona, no hay pruebas de que uno de los sexos haya sido m\u00e1s\r\nvalorado que el otro: los hombres eran responsables de la producci\u00f3n\r\nde alimentos y las mujeres, del grupo familiar comunal. Pero como en\r\nesta etapa la sociedad era matrilineal, el poder de las mujeres\r\nproven\u00eda del hecho de que el linaje se trazaba por la v\u00eda materna.\r\nEsto comenz\u00f3 a cambiar cuando la potencia del trabajo humano empez\u00f3\r\na producir un excedente sobre lo indispensable para satisfacer las\r\nnecesidades del grupo familiar. Debido a la divisi\u00f3n del trabajo, el\r\nhombre fue responsable de procurar el alimento y por eso pose\u00eda los\r\ninstrumentos necesarios para la tarea. El hombre fue tambi\u00e9n el\r\npropietario, por tanto, de todo excedente que se produjera. Este\r\nexcedente le dio los medios para comerciar e incrementar tanto su\r\nriqueza como su categor\u00eda social por encima de las de las mujeres.\r\nPero la riqueza individual trajo consigo tambi\u00e9n los nuevos\r\nproblemas de la herencia: el hombre quer\u00eda que al morir sus bienes\r\nfueran transferidos a sus hijos (aunque Engels en ning\u00fan lado\r\nexplica por qu\u00e9), y as\u00ed fue derrocada la tradici\u00f3n del \u201cderecho\r\nmaterno\u201d:<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>\r\nEl\r\nderrocamiento del derecho materno fue <em>la gran derrota hist\u00f3rica\r\ndel sexo femenino en todo el mundo<\/em>. El hombre empu\u00f1\u00f3 tambi\u00e9n\r\nlas riendas de la casa; la mujer se vio degradada, convertido en la\r\nservidora, en la esclava de la lujuria del hombre, en un simple\r\ninstrumento de reproducci\u00f3n [y crianza de los hijos]. (Engels,\r\nFederico. <em>El origen de la familia, la propiedad privada y el\r\nEstado<\/em>. Editorial Progreso [traducci\u00f3n al espa\u00f1ol], Mosc\u00fa,\r\n1978, p. 54.)<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>As\u00ed,\r\nseg\u00fan Engels, el matrimonio mon\u00f3gamo y la opresi\u00f3n de la mujer\r\nsurgen como consecuencia de la propiedad privada y de la necesidad de\r\nestablecer sin disputa la paternidad.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Desafortunadamente,\r\nlos testimonios antropol\u00f3gicos de Engels se basaron principalmente\r\nen la obra de Lewin Henry Morgan (en particular, <em>Ancient\r\nSociety<\/em> [La sociedad antigua],\r\npublicada en 1877. Desde entonces se ha encontrado que la obra de\r\nMorgan tiene serias fallas: en particular, no hay pruebas a favor de\r\nla idea que hubiera habido alguna vez una etapa universal de\r\nmatriarcado, como el sugiere. Este error se debe en parte a una\r\nconfusi\u00f3n entre sociedades matrilineales y sociedades matriarcales:\r\npuede mostrarse que las sociedades descienden por v\u00eda femenina antes\r\nque masculina, pero esto no significa necesariamente que las mujeres\r\nsean el sexo dominante. De igual modo, la mayor\u00eda de los datos que\r\nMorgan emple\u00f3 para apoyar sus razonamientos los extrajo de sus\r\nobservaciones de los indios iroqueses y trabajos antropol\u00f3gicos m\u00e1s\r\nrecientes hacen ver que, de muchas maneras, esa fue una cultura\r\nexcepcional, y de ah\u00ed que a partir de ella no puedan hacerse\r\ngeneralizaciones universales.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Engels\r\ncomplic\u00f3 los errores de Morgan a\u00f1adiendo algunas de sus propias e\r\ninfundadas suposiciones acerca de las mujeres, se\u00f1aladamente la de\r\nla naturaleza de la sexualidad de la mujer. El resultado es un\r\ntrabajo que no resiste el escrutinio antropol\u00f3gico. Pero, a pesar de\r\nello, el enfoque de Engels a este asunto fue correcto. \u00c9l, como\r\nMarx, pensaron que para entender c\u00f3mo y por qu\u00e9 las relaciones\r\nsociales cambian de la forma en que hemos visto, es necesario primero\r\natender a la forma en que los hombres y las mujeres producen las\r\ncosas materiales que necesitan para vivir. As\u00ed, como ya vimos, la\r\nrelaci\u00f3n entre los hombres y las mujeres son han sido siempre las\r\nmismas sino que han cambiado para satisfacer las necesidades de la\r\nsociedad en un momento determinado.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h2 class=\"wp-block-heading\">\r\n<em>La mujer en la sociedad industrial<\/em><\/h2>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>El\r\nadvenimiento del modo de producci\u00f3n capitalista, el trabajo\r\nasalariado y la construcci\u00f3n de f\u00e1bricas fueron de importancia\r\ndecisiva para las mujeres. Si bien las mujeres de la sociedad\r\npreindustrial hab\u00edan desempe\u00f1ado un papel importante en el proceso\r\nde producci\u00f3n, el capitalismo signific\u00f3 un cambio del lugar de\r\ntrabajo, del hogar a la f\u00e1brica y la unidad de producci\u00f3n se\r\ntraslad\u00f3 de la familia a la l\u00ednea de montaje. Conforme se fue\r\ndesarrollando la tecnolog\u00eda, hubo cada vez menos trabajos vedados a\r\nlas mujeres en raz\u00f3n de su escasa fuerza. De hecho, en muchas\r\nindustrias, concretamente en las textiles, se prefiri\u00f3 a las mujeres\r\ny a los ni\u00f1os por sus \u201cdedos \u00e1giles\u201d y tambi\u00e9n porque su\r\ntrabajo pod\u00eda comprarse m\u00e1s barato que el de los hombres. El\r\nsistema capitalista, para reproducirse a s\u00ed mismo, tiene que pagar\r\nsalarios suficientes para que los trabajadores puedan mantenerse a s\u00ed\r\nmismos y a sus familiar\u2014la siguiente generaci\u00f3n de obreros. El\r\ningreso de las mujeres y los ni\u00f1os a las f\u00e1bricas signific\u00f3 que\r\nlos patrones pod\u00edan pagarles menos a los obreros. Estos pod\u00edan\r\ndecir que bastaba con que sus salarios fueran suficientes para\r\nmantenerlos a ellos mismos, ya que sus esposas y sus hijos estaban\r\nganando ahora su propio sustento.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>El\r\nempleo de las mujeres en las f\u00e1bricas fue la causa de considerable\r\ndisputa en la clase obrera. Muchos hombres se opusieron a ello\r\nalegando que no s\u00f3lo abarataba los salarios, sino que tambi\u00e9n pon\u00eda\r\na las mujeres en riesgo f\u00edsico (y moral). \u00bfPor qu\u00e9, se\r\npreguntaban, debe ponerse en riesgo la salud de las mujeres, igual\r\nque la de los hombres, aludiendo a las espantosas condiciones de\r\ntrabajo prevalecientes en la mayor\u00eda de las f\u00e1bricas del siglo XIX?\r\nComo consecuencia hubo una fuerte corriente dentro del movimiento\r\nsindicalista que exig\u00eda restricciones al trabajo femenino y, en\r\nlugar de \u00e9ste, el pago de un \u201csalario familiar\u201d que fuera\r\nsuficiente para sostener al obrero, su esposa y sus hijos.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Otros,\r\nentre ellos Karl Marx, rechazaron esta idea, y argumentaron que la\r\nparticipaci\u00f3n de la mujer en el proceso de producci\u00f3n era paso\r\nnecesario y en \u00faltima instancia progresista dentro del capitalismo,\r\naunque el trabajo de las mujeres (como el de los hombres) fuera\r\nda\u00f1ino as\u00ed en lo f\u00edsico como en lo mental:<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>\r\nCierto es\r\nque no puede dejar de juzgarse terrible y detestable el hecho de que,\r\nbajo el capitalismo, se diluyen los lazos familiares, pero lo que no\r\nhay que perder de vista es que la industria moderna, al asignar a las\r\nmujeres, fuera de la esfera dom\u00e9stica, a los j\u00f3venes y a los ni\u00f1os\r\nde ambos sexos, parte importante en el proceso de producci\u00f3n est\u00e1\r\ncreando los fundamentos econ\u00f3micos para una forma superior de\r\nfamilia y de relaciones entre los dos sexos&#8230; Adem\u00e1s, es obvio que\r\nel hecho de que el grupo de trabajo colectivo, que se compone de\r\nmiembros de los dos sexos y de todas las edades, debe convertirse\r\nnecesariamente, en condiciones propicias, en una fuente de desarrollo\r\nhumano, aunque en su forma capitalista: brutal y desarrollado\r\nespont\u00e1neamente, en donde el obrero existe para el proceso de\r\nproducci\u00f3n, y no el proceso de producci\u00f3n para el obrero, ese hecho\r\nes una fuente pestilente de corrupci\u00f3n y esclavitud (K. Marx,\r\n<em>Capital<\/em>, Vol. 1, Penguin, 1982, pp. 62-21).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Lo\r\nque dice Marx es que la introducci\u00f3n de las mujeres y los hijos en\r\nel proceso de trabajo es una tendencia inevitable dada la naturaleza\r\ndel capitalismo. Dentro del capitalismo ello significar\u00e1 mayor\r\nexplotaci\u00f3n de un nuevo grupo de trabajadores, y ciertamente mayor\r\nporque se les pagar\u00e1 menos. Pero en \u201ccondiciones propicias\u201d, con\r\nlo cual se refiere a las que prevalecer\u00e1n en una nueva sociedad\r\nsocialista, la participaci\u00f3n de las mujeres en la producci\u00f3n se\r\nvolver\u00e1 no s\u00f3lo necesaria; tambi\u00e9n un suceso positivo, pues los\r\naspectos referentes a la explotaci\u00f3n del trabajo\u2014producci\u00f3n para\r\nel beneficio de la minoritaria clase capitalista\u2014tendr\u00e1n que ser\r\nerradicados.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Desde\r\nesa \u00e9poca la cuesti\u00f3n de las mujeres y el empleo ha seguido siendo\r\nun agravio no resuelto. Varios reformadores partidarios de John\r\nStuart Mill y Harriet Taylor Mill argumentaron a favor de que hubiera\r\niguales oportunidades para las mujeres en las esferas del empleo y la\r\neducaci\u00f3n en particular. Y en realidad ha habido algunos cambios\r\nimportantes que afectan a las mujeres. Lo que es dudoso es que tales\r\ncambios hayan resultado de los esfuerzos reformistas individuales y\r\nde las campa\u00f1as feministas. El grado en que otros factores, como los\r\ncontextos econ\u00f3mico y pol\u00edtico, han creado el ambiente que hizo\r\nnecesarias reformas y la introducci\u00f3n de ideas nuevas lo ilustran\r\nlos destinos de las mujeres en la Gran Breta\u00f1a entre las dos guerras\r\nmundiales.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>En\r\n1919, la Ley de Erradicaci\u00f3n de Descalificaci\u00f3n por Causa del Sexo,\r\npromulgada en la Gran Breta\u00f1a, dio acceso a las mujeres a las\r\nprofesiones y a las asociaciones profesionales. Con esto se reconoci\u00f3\r\nque hab\u00eda una minor\u00eda de mujeres con las calificaciones y\r\nadiestramiento necesarios para desempe\u00f1ar tales ocupaciones. Como\r\nresultado de la ley aument\u00f3 el n\u00famero de mujeres con empleos\r\nprofesionales, principalmente en la docencia. Sin embargo, con la\r\ndepresi\u00f3n econ\u00f3mica de los veintes y los treintas fue detenido ese\r\npeque\u00f1o avance: el elevado desempleo masculino signific\u00f3 que se\r\nnecesitaban menos mujeres en el mercado de trabajo y se tomaron\r\nmedidas para obligarlas a retomar las labores dom\u00e9sticas. Con las\r\nRegulaciones de Anomal\u00edas de 1937 se interrumpi\u00f3 el pago de la\r\nayuda por desempleo a las mujeres casadas, y as\u00ed, oficialmente, las\r\nmujeres volvieron a la posici\u00f3n dependiente de sus esposos.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Pero\r\na pesar de eso, en la Segunda Guerra Mundial, de nuevo se necesit\u00f3\r\nel trabajo femenino. De pronto las mujeres fueron admitidas en \u00e1reas\r\nde empleo que tradicionalmente hab\u00edan sido consideradas\r\nexclusivamente masculinas y se dej\u00f3 de pensar que iba contra la\r\nnaturaleza que las mujeres operaran maquinaria pesada, que trabajaran\r\nde soldadoras, ingenieras o trabajadoras de la construcci\u00f3n. De\r\nhecho, las mujeres que empezaron a desempe\u00f1ar esos trabajos con\r\nfrecuencia fueron aclamadas como hero\u00ednas por la maquinaria\r\npublicitaria de la \u00e9poca b\u00e9lica. Al mismo tiempo se abandon\u00f3 la\r\ncreencia de que los hijos deb\u00edan pasar con sus madres sus primeros\r\na\u00f1os: se establecieron numerosas guarder\u00edas para facilitar que las\r\nmujeres desempe\u00f1aran trabajos de tiempo completo como parte de la\r\nempresa b\u00e9lica.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Concluida\r\nla guerra, surgi\u00f3 una nueva situaci\u00f3n: la desmovilizaci\u00f3n condujo\r\na la vuelta en masa de los hombres al mercado laboral. La nueva\r\npropaganda exhort\u00f3 a las mujeres a retornar a su lugar \u201ccorrecto\u201d\r\nen el hogar, y se cerraron las guarder\u00edas para subrayar el mensaje.\r\nEste reflujo y flujo de las oportunidades de empleo para las mujeres\r\nocurri\u00f3 a pesar de los esfuerzos sinceros de las feministas y los\r\nliberales que hicieron campa\u00f1a por la igualdad de oportunidades para\r\nlas mujeres. Esto demuestra que, cuando el capital necesita la fuerza\r\nde trabajo de las mujeres, crear\u00e1 las condiciones necesarias que\r\npermitan el trabajo femenino usando la legislaci\u00f3n, la propaganda y\r\nlos incentivos financieros adecuados o tomar\u00e1 cualesquiera de las\r\nmedidas al alcance de la clase capitalista.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\">\r\nLas mujeres y el desempleo<\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>\u00bfCu\u00e1l\r\nha sido la posici\u00f3n de la mujer en el mercado de trabajo desde la\r\nSegunda Guerra Mundial? En 1950 la proporci\u00f3n de mujeres adultas que\r\nocupaban empleos pagados era del 30 por ciento; hacia 1980 era del 51\r\npor ciento y desde entonces ha habido un ascenso a\u00fan m\u00e1s acentuado\r\nde la proporci\u00f3n de mujeres casadas que trabajan fuera de casa, de\r\nalrededor del 20 por ciento en 1950 a m\u00e1s del 50 por ciento hoy en\r\nd\u00eda. Sin embargo, a pesar de este aumento, la categor\u00eda de las\r\nmujeres como trabajadoras no ha mejorado mucho ni tampoco el monto de\r\nlos sueldos en comparaci\u00f3n con los de los hombres. En 1975 se aprob\u00f3\r\nla Ley de Pago Igualitario y todav\u00eda entre 1977 y 1981 la brecha\r\nsalarial entre hombres y mujeres en realidad se ampli\u00f3: en la\r\nactualidad las percepciones semanales de la mujeres segu\u00edan siendo\r\nde apenas el 66 por ciento del las de los hombres. Una posibilidad de\r\nesquivar lo estipulado por la ley signific\u00f3 que el pago igual s\u00f3lo\r\nse garantizaba para \u201cel mismo trabajo o semejante\u201d; y de ah\u00ed que\r\npudieran redefinirse los trabajos, o restringir a las mujeres a\r\nocupaciones en que no se acostumbraba emplear a los hombres y as\u00ed no\r\nse pod\u00edan comparar los sueldos\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>No\r\nobstante la igualdad formal de oportunidades iguales la mayor\u00eda de\r\nlas mujeres continu\u00f3 concentrada en empleos mal remunerados o de\r\nbaja categor\u00eda. En el Informe de la Comisi\u00f3n de Oportunidades\r\nIguales publicado en 1980 se vio que los hombres ejerc\u00edan el 95 por\r\nciento del trabajo de capataces y supervisores; el 91 por ciento del\r\ntrabajo manual calificado y que el 89 por ciento ellos constitu\u00eda el\r\npersonal profesional y administrativo. Aun cuando las mujeres\r\nhubieran obtenido la categor\u00eda profesional el reporte mostraba que\r\npersist\u00edan las desigualdades: el 25 por ciento de los m\u00e9dicos eran\r\nmujeres, pero s\u00f3lo el 9 por ciento consultores; el 50 por ciento de\r\nlos estudiantes de leyes eran mujeres pero s\u00f3lo el 10 por ciento\r\neran abogadas y procuradoras y menos del 3 por ciento jueces del\r\nTribunal superior; el 10 por ciento de los profesores universitarios\r\neran mujeres pero s\u00f3lo el 1 por ciento de los profesores eran\r\nmujeres. Tambi\u00e9n se ha demostrado que la idea de que las mujeres\r\ns\u00f3lo trabajan para cubrir sus \u201cpeque\u00f1os gastos\u201d es un mito: una\r\nde cada seis familias depende ahora de una mujer como la \u00fanica\r\nproveedora y la mayor\u00eda de las familias necesitan dos salarios para\r\napenas alcanzar a subsistir.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>La\r\nrecesi\u00f3n econ\u00f3mica actual est\u00e1 ejerciendo un efecto significativo\r\nsobre las perspectivas de empleo para las mujeres. El trabajo de\r\nmuchas mujeres ha sido tradicionalmente en el sector p\u00fablico, sector\r\nque ha sido afectado especialmente por los recortes del gasto\r\np\u00fablico. En 1981, los trabajos de 30,000 mujeres eran s\u00f3lo en el\r\nservicio de comidas de las escuelas y la reorganizaci\u00f3n debida a la\r\nprivatizaci\u00f3n est\u00e1 afectando a millares de trabajos de mujeres en\r\nel gobierno local y en el servicio de salud. Los efectos de la\r\nrecesi\u00f3n se est\u00e1n exacerbando, por lo menos a corto plazo, por el\r\ndesempleo resultante de la nueva tecnolog\u00eda. Los trabajos de oficina\r\nen particular\u2014cl\u00e1sica \u00e1rea de trabajo femenino\u2014cada vez son m\u00e1s\r\ndif\u00edciles de encontrar. Una encuesta de la Comisi\u00f3n de Iguales\r\nOportunidades, la Tecnolog\u00eda de la Informaci\u00f3n en la Oficina, ha\r\nestimado que hasta el 40 por ciento de los empleos de oficina podr\u00edan\r\ndesaparecer. Asimismo en la industria, otra \u00e1rea tradicional del\r\n\u201ctrabajo de la mujer\u201d, se est\u00e1n perdiendo trabajos a causa de la\r\nrecesi\u00f3n.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Muchas\r\nmujeres escogen, o se ven forzadas a, trabajar parte del tiempo,\r\narreglo que puede conciliarse mejor con las responsabilidades de\r\ncriar a los hijos. Las mujeres constituyen el 86 por ciento de todos\r\nlos trabajadores de tiempo parcial; el 41 por ciento de todas las\r\nmujeres trabaja menos de 30 horas a la semana (que es el modo como el\r\ngobierno define el trabajo de tiempo parcial o de medio tiempo\u2014como\r\ntambi\u00e9n se les llama) y el n\u00famero de obreras de tiempo parcial se\r\nduplic\u00f3 entre 1961 y 1980. Es muy probable que los trabajadores de\r\ntiempo parcial sean especialmente mal pagados y que sufran p\u00e9simas\r\ncondiciones de trabajo, pocas perspectivas de ascenso y poca\r\nseguridad en el trabajo o \u00ednfima protecci\u00f3n jur\u00eddica; tampoco\r\ncalifican para planes de ausencias pagadas en caso de enfermedad o\r\npago de pensiones. Sin embargo, a los patrones les convienen los\r\ntrabajadores de medio tiempo porque les dan la posibilidad de alargar\r\nlas horas de atenci\u00f3n al p\u00fablico, atender los m\u00e1ximos de clientela\r\no usar m\u00e1s tiempo la maquinaria. Frecuentemente, el trabajo de\r\ntiempo parcial es m\u00e1s barato y reduce los pagos de horas extras a\r\nlos dem\u00e1s obreros. Los trabajadores de tiempo parcial son m\u00e1s\r\nf\u00e1ciles de despedir cuando el negocio decae y muchos de ellos no\r\ncalifican para indemnizaci\u00f3n por despido.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Cuando\r\nlas mujeres han peleado con sus patrones el derecho a salario igual\r\nal de los hombres y condiciones de trabajo favorables, no siempre han\r\npodido confiar en el apoyo de los sindicatos. A pesar del hecho de\r\nque en los a\u00f1os setenta el n\u00famero de mujeres que se afiliaron a\r\nsindicatos fue el doble que el de hombres, muchos de los grandes\r\nsindicatos como el del Transporte y Obreros Generales, la Uni\u00f3n de\r\nSindicatos de Trabajadores de Ingenier\u00eda y la Sindicato de Obreros\r\nMunicipales y Generales s\u00f3lo con gran lentitud fueron deponiendo su\r\nhostilidad hacia sus compa\u00f1eras mujeres. El Congreso de Sindicatos\r\nIndustriales respondi\u00f3 con cautela al aumento de miembros mujeres:\r\nde 41 puestos de delegados sindicales se asignaron dos a mujeres y\r\neste n\u00famero aument\u00f3 a 5 en 1981. Este recurso de la discriminaci\u00f3n\r\npositiva se volvi\u00f3 el procedimiento usual para tratar con los\r\n\u201cproblemas de las mujeres\u201d en los sindicatos (y tambi\u00e9n en\r\nmuchos partidos pol\u00edticos). Se ha reforzado la tendencia entre los\r\nsindicalistas a considerar que los intereses de las obreras son de\r\nalg\u00fan modo distintos y separados de los de los obreros, en lugar de\r\nreconocer que tan s\u00f3lo son una faceta m\u00e1s de las condiciones que\r\nprevalecen en la clase obrera en su conjunto. El nombramiento de\r\ncomit\u00e9s de mujeres dentro de los sindicatos obreros s\u00f3lo ha\r\ncontribuido para promover la divisi\u00f3n entre los trabajadores.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Pero\r\nconcentrarse en la persistencia de las inequidades en el empleo es\r\narriesgarse a caer en la trampa en la que caen la mayor\u00eda de las\r\nfeministas: esto es, suponer que el logro de la igualdad real en\r\nestas \u00e1reas traer\u00eda consigo la liberaci\u00f3n. Aun cuando bajo el\r\ncapitalismo fuera posible la igualdad, \u00bfalcanzar\u00edan las mujeres la\r\nliberaci\u00f3n o el \u00fanico resultado ser\u00eda la igualdad de explotaci\u00f3n\r\ndel trabajo de los hombres y la mujeres por la clase capitalista\r\n(compuesta asimismo tanto de hombres como de mujeres)?<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\">\r\nLas mujeres y la educaci\u00f3n<\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Uno\r\nde los determinantes clave de las oportunidades de empleo de una\r\nmujer (y en realidad las de cualquier individuo) dentro de la\r\nsociedad actual es su grado de acceso a la educaci\u00f3n. No debe\r\nsorprender, por tanto, que \u00e9sta sea un \u00e1rea en que las feministas\r\nhan luchado con m\u00e1s firmeza por alcanzar la igualdad. Pero el\r\nprogreso ha sido lento. En los a\u00f1os veintes, las mujeres constitu\u00edan\r\nmenos de la quinta parte de todos los estudiantes universitarios de\r\nla Gran Breta\u00f1a; hacia 1965, la proporci\u00f3n era de s\u00f3lo la cuarta\r\nparte. La Ley de Educaci\u00f3n de 1944 fue importante ya que otorg\u00f3\r\nsubvenciones gubernamentales a todos los que permitieran a las\r\nmujeres competir con los hombres con base en el m\u00e9rito. La expansi\u00f3n\r\nde las universidades en los a\u00f1os sesenta permiti\u00f3 que m\u00e1s mujeres\r\ningresaran en la educaci\u00f3n superior. Sin embargo, hacia 1981 ellas\r\nconstitu\u00edan apenas la tercera parte de los estudiantes\r\nuniversitarios, y la mayor\u00eda de las estudiantes est\u00e1n a\u00fan\r\nconcentradas en las artes, las humanidades o la formaci\u00f3n como\r\ndocentes, pero no en cursos cient\u00edficos o t\u00e9cnicos mediante los\r\ncuales ser\u00edan mejores sus probabilidades de obtener puestos de\r\ncategor\u00eda superior y sueldos m\u00e1s elevados.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Tanto\r\nen la educaci\u00f3n primaria como en la secundaria, la ense\u00f1anza que\r\nlos ni\u00f1os y las ni\u00f1as reciben tiene diferencias importantes. Por\r\nejemplo, hasta los a\u00f1os sesenta, persist\u00eda la idea de que las\r\nni\u00f1as, aparte de las m\u00e1s dotadas, no gozar\u00edan del beneficio total\r\nde demasiada educaci\u00f3n acad\u00e9mica pues en su mayor\u00eda estaban\r\ndestinadas a ser esposas y madres, papeles para los cuales eran m\u00e1s\r\nconvenientes las destrezas dom\u00e9sticas. Esto se refleja en varios\r\ninformes oficiales, como el Informe Crowther de 1959, y el Newsom, de\r\n1963:<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>En\r\nel Informe Crowther se lee, por ejemplo:<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>\r\n&#8230;la\r\nperspectiva del noviazgo y el matrimonio debe influir correctamente\r\nen la educaci\u00f3n de las adolescentes.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Como\r\nconsecuencia de este modo de pensar, muchas mujeres j\u00f3venes entraron\r\nal mercado laboral sin las destrezas y las calificaciones \u201cvendibles\u201d\r\nque habr\u00eda mejorado sus oportunidades de empleo.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Desde\r\nla Ley Contra la Discriminaci\u00f3n Sexual, de 1975, se ha fomentado\r\nformalmente la igual educaci\u00f3n para ni\u00f1os y ni\u00f1as y ha habido un\r\nprogreso considerable hacia la comprensi\u00f3n de las maneras como se\r\npueden trasmitir las pr\u00e1cticas y las actitudes sexistas por medio\r\ndel sistema educativo. Permanece, sin embargo, una fuerte\r\npredisposici\u00f3n dentro de la educaci\u00f3n a favor de los ni\u00f1os y esto\r\nse hace particularmente manifiesto en las materias cient\u00edficas y\r\nt\u00e9cnicas donde hay tres veces m\u00e1s ni\u00f1os que ni\u00f1as dedicados al\r\nestudio de tales materias. Del mismo modo, datos recientes indican\r\nque en algunos campos de estudio, nuevos e importantes, los ni\u00f1os\r\nest\u00e1n recibiendo mucho m\u00e1s educaci\u00f3n en dichos campos desde edades\r\ntempranas. Se piensa, por ejemplo, que las computadoras son\r\ncient\u00edficas y por tanto de mayor inter\u00e9s para los ni\u00f1os que para\r\nlas ni\u00f1as. Eliminar esta predisposici\u00f3n exige m\u00e1s que el mero\r\nreconocimiento del problema. Har\u00eda falta entender que el sistema\r\neducativo es una parte integral y vital de la sociedad capitalista y,\r\nen \u00faltimo an\u00e1lisis, promueve los intereses de la clase dominante.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\">\r\nLa familia y el divorcio<\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Las\r\nfeminista siempre, desde Mary Wollstonecraft en el siglo XVIII, han\r\nreconocido la naturaleza potencialmente opresiva de las relaciones\r\npersonales dentro del matrimonio y la familia. Pero la familia sigue\r\nsiendo la unidad b\u00e1sica de la sociedad y la gente contin\u00faa\r\ncas\u00e1ndose. A pesar de la liberalizaci\u00f3n en algunas \u00e1reas de la\r\nvida sexual y la vida familiar desde la Segunda Guerra Mundial las\r\ncosas en realidad no son tan diferentes. La \u201cliberalizaci\u00f3n\u201d ha\r\nsido principalmente legislativa y el grado en que tales cambios han\r\nalterado las vidas de la mayor\u00eda de los hombres y mujeres es poco\r\nnotable.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Por\r\nejemplo, en 1969, se aprob\u00f3 la Ley de Reforma del Divorcio, haciendo\r\nque \u00e9ste fuera significativamente m\u00e1s f\u00e1cil de obtener y hubo en\r\nrealidad un incremento repentino del n\u00famero de divorcios. Hoy, el 40\r\npor ciento de los primeros matrimonios termina en divorcio. La\r\ninfelicidad dentro de muchos matrimonio se ve expl\u00edcitamente en los\r\ncasos de esposas golpeadas, \u00e1rea de preocupaci\u00f3n creciente a\r\nprincipios de los a\u00f1os setenta. Esta preocupaci\u00f3n llev\u00f3 a la\r\nconstrucci\u00f3n de refugios en la mayor\u00eda de las poblaciones de la\r\nGran Breta\u00f1a, con el fin de proporcionar un albergue seguro a\r\nmujeres que hab\u00edan sido golpeadas por sus esposos o sus c\u00f3nyuges\r\ninformales. Si bien los refugios ofrecen un servicio muy necesario\r\npara las mujeres, no llegan a entender o explicar las razones de la\r\nviolencia marital. Como es el caso con muchas feministas, las\r\ndedicadas a la Ayuda a las Mujeres caen r\u00e1pidamente la explicaci\u00f3n\r\nsimplista, la de los hombres son por naturaleza violentos y\r\nagresivos. La soluci\u00f3n que ofrecen a las mujeres es la de\r\nproporcionarles una ruta de escape que no podr\u00edan obtener de ning\u00fan\r\notro modo. Aunque los refugios para las mujeres est\u00e1n haciendo un\r\ntrabajo \u00fatil dentro del contexto del capitalismo, su an\u00e1lisis de\r\nlas razones del porqu\u00e9 de la violencia marital no pondera lo\r\nsuficiente los factores externos al hogar que contribuyen a la\r\nviolencia y a las relaciones personales llenas de tensi\u00f3n, como el\r\ndesempleo, la pobreza, la vivienda deficiente y la responsabilidad de\r\ncriar a los peque\u00f1os. As\u00ed que medidas como la provisi\u00f3n de\r\nrefugios o la Ley de Procedimientos Matrimoniales y contra la\r\nViolencia Dom\u00e9stica, de 1976 (que concedi\u00f3 a las mujeres mejor\r\nprotecci\u00f3n jur\u00eddica contra los maridos y compa\u00f1eros violentos)\r\ns\u00f3lo est\u00e1n ocup\u00e1ndose de los s\u00edntomas de la discordia dom\u00e9stica\r\npero no de las causas.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Sin\r\nembargo, a pesar de este cuadro desalentador, la gente sigue\r\ncas\u00e1ndose\u2014siguen creyendo en el romanticismo, la imagen\r\ndeslumbrante de las relaciones maritales que les han inculcado. \u00bfPor\r\nqu\u00e9 la gente sigue aceptando este mito a pesar de las pruebas en\r\ncontra? Las feministas han tendido correctamente a denunciar el papel\r\ndel condicionamiento y la propaganda en este proceso. Sin embargo, es\r\nimportante reconocer tambi\u00e9n que en la concepci\u00f3n oficial que el\r\ngobierno tiene de la familia sigue siendo el de la unidad b\u00e1sica de\r\nla sociedad y que esto presta colorido a la provisi\u00f3n de cosas como\r\nla vivienda, la seguridad social y las deducciones fiscales. De ah\u00ed\r\nque a tantas personas les parezca m\u00e1s f\u00e1cil casarse que complicar\r\nsus vidas nadando contra la corriente. De hecho, el cuadro oficial de\r\nla familia est\u00e1ndar formada por un padre y una madre\u2014padre que\r\ngana el pan y madre responsable de los hijos\u2014no se conforma a la\r\nrealidad: el 65 por ciento de las familias no tienen hijos; el 4 por\r\nciento de las familias son de un s\u00f3lo padre; el 16 por ciento de las\r\nfamilias tienen un esposo y una esposa que salen a trabajar y tienen\r\nni\u00f1os que dependen de ellos; el 2 por ciento es de parejas con hijos\r\nen que el hombre no tiene empleo pagado, pero algunas de las mujeres\r\ns\u00ed; y no m\u00e1s del 13 por ciento de las familias tienen un sost\u00e9n\r\necon\u00f3mico masculino, una esposa en casa y ni\u00f1os dependientes\r\n(General <em>household<\/em> Survey <em>1980<\/em>).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\">\r\nControl de la natalidad<\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>El\r\ncontrol de las mujeres sobre la reproducci\u00f3n ha sido por a\u00f1os otro\r\nmotivo de clamorosa campa\u00f1a por parte de las feministas. Con los\r\nperfeccionamientos de la t\u00e9cnica y la disponibilidad de medios\r\nanticonceptivos eficaces las actitudes hacia el sexo se hicieron m\u00e1s\r\nrelajadas. La Ley de Planeaci\u00f3n Familiar de 1967 facult\u00f3 a las\r\nautoridades locales para dar asesor\u00eda sobre el control natal as\u00ed\r\ncomo medios para llevarlo a cabo. Ya sin el temor al embarazo gracias\r\na m\u00e9todos anticonceptivos las mujeres estuvieron libres en grado\r\nnunca antes alcanzado para determinar cu\u00e1ndo, o si, iban a tener\r\nhijos.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>En\r\nel mismo a\u00f1o que se promulg\u00f3 la Ley de Planeaci\u00f3n Familiar tambi\u00e9n\r\nse legaliz\u00f3 el aborto. Esto fue en respuesta a la preocupaci\u00f3n por\r\nel incremento del n\u00famero de abortos ilegales. Los cabilderos\r\nantiaborto trataron que se diera marcha atr\u00e1s y sostuvieron una\r\nprolongada campa\u00f1a contra los que estaban a favor del aborto. En\r\n1972 se emprendi\u00f3 la Campa\u00f1a Nacional Pro Aborto y Anticoncepci\u00f3n\r\n(NWACC: National Women\u2019s Abortion and Contraception Campaign)\r\ndirigida contra una serie de proyectos de ley presentados por\r\nparticulares, todos ellos encaminados a reducir la permisibilidad del\r\naborto. En 1975 la NWACC se convirti\u00f3 en la Campa\u00f1a Nacional Pro\r\nAborto (NAC: National Abortion Campaign), cuyo lema fue \u201cPor el\r\nderecho de la mujer a elegir\u201d. Hasta la fecha todos los intentos\r\npor modificar la legislaci\u00f3n vigente sobre el aborto han fracasado,\r\ny a pesar de los temores de la camarilla antiaborto no ha habido un\r\nincremento multitudinario del n\u00famero de abortos realizados: hacia\r\n1977, 10 a\u00f1os despu\u00e9s de la promulgaci\u00f3n de la ley, el n\u00famero de\r\nabortos se hab\u00eda estabilizado en 100,000 al a\u00f1o. No obstante que\r\nhasta la fecha las feministas han podido vencer los intentos por\r\nrestringir la permisibilidad del aborto, hechos en el nivel\r\nparlamentario, han tenido menos \u00e9xito en impugnar la permisibilidad\r\nrestringida del aborto que ha resultado de los recortes al\r\npresupuesto de los servicios de salud.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Desde\r\nluego hay de por medio problemas m\u00e9dicos y \u00e9ticos muy reales en el\r\nasunto del aborto y en \u00faltimo an\u00e1lisis est\u00e1 el derecho de los\r\npropios individuos a decidir. Sin embargo, se exacerban estos\r\nproblemas por la naturaleza de la sociedad en que vivimos. En un\r\nmundo sano, probablemente nadie optar\u00eda por el aborto como m\u00e9todo\r\nanticonceptivo. El hecho de que las mujeres se vean forzadas a\r\nrealizarlo en la sociedad actual nos dice algo sobre esta misma y\r\nsobre las presiones contradictorias a que se ve sometida la gente.\r\nPor ejemplo, el costo y la responsabilidad de la paternidad y la\r\nmaternidad, la actitud ambivalente hacia la asesor\u00eda en control\r\nnatal para los j\u00f3venes y la falta de recursos dedicados a la\r\ninvestigaci\u00f3n y el desarrollo de opciones nuevas, m\u00e1s seguras y\r\neficaces que los actuales m\u00e9todos anticonceptivos.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><a href=\"#tapa\"><strong>Tapa del Web page<\/strong><\/a>&nbsp;\r\n<strong><a href=\"#capitulo_1\">Tapa del Cap\u00edtulo<\/a>1<\/strong><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h2 class=\"wp-block-heading\">\r\n<em>Cap\u00edtulo 2<\/em><\/h2>\r\n\r\n\r\n\r\n<h2 class=\"wp-block-heading\">\r\n<em>\u00bfEn qu\u00e9 est\u00e1 equivocada la teor\u00eda\r\nfeminista?<\/em><\/h2>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>La\r\nhistoria del siglo XX en la Gran Breta\u00f1a es de ganancias\r\nrelativamente peque\u00f1as para las mujeres en algunas \u00e1reas de la vida\r\nsocial y econ\u00f3mica, logradas a un costo enorme para las mujeres que\r\nhan librado la lucha. \u00bfPor qu\u00e9? Un examen del movimiento feminista\r\nmostrar\u00e1 que el fracaso de las feministas en obtener una liberaci\u00f3n\r\nreal y duradera es resultado directo de fallas en sus an\u00e1lisis de la\r\nopresi\u00f3n que sufren las mujeres.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Hoy,\r\nen el movimiento feminista, hay tres o m\u00e1s claras tendencias: el\r\nfeminismo liberal, el feminismo radical y el feminismo socialista, a\r\nlas que seguidamente pasaremos revista.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\">\r\nFeminismo liberal<\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>El\r\nobjetivo de las feministas liberales es mejorar lo que ya existe, en\r\nvez de tratar de transformar radicalmente a la sociedad. Detr\u00e1s de\r\neste objetivo est\u00e1 la creencia de que las reformas progresistas\r\npueden conducir a la igualdad real y significativa de las mujeres sin\r\nnecesidad de un cambio revolucionario. Los papeles seg\u00fan el sexo, se\r\nargumenta, son construidos y ense\u00f1ados socialmente\u2014por medio de\r\ninstituciones sociales como la familia, el sistema educativo y los\r\nmedios de difusi\u00f3n; por lo tanto, es posible cambiarlos. No se ve la\r\ndesigualdad sexual como resultado inevitable de las diferencias\r\nbiol\u00f3gicas o de un particular sistema social, lo cual significa que\r\npueden ser vencidas, al decir de las feministas liberales cambiando\r\nlas formas en que las personas aprenden a tratarse unas a otras y\r\neliminando las pr\u00e1cticas discriminatorias mediante leyes al efecto.\r\nLa meta del feminismo liberal es, por tanto, una distribuci\u00f3n m\u00e1s\r\nigualitaria de los bienes sociales y econ\u00f3micos\u2014posici\u00f3n social,\r\npoder, riqueza, etc.\u2014entre los sexos.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>John\r\nStuart Mill y Harrie Taylor Mill, en sus escritos de fines del siglo\r\nXIX se anticiparon a buena parte del pensamiento feminista liberal de\r\nhoy en d\u00eda en su obra sobre las mujeres. El an\u00e1lisis de los Mill es\r\nlimitado porque aunque describen muy l\u00facidamente la opresi\u00f3n de la\r\nmujer, no consiguen ofrecer una explicaci\u00f3n convincente de por qu\u00e9\r\nes que los hombres est\u00e1n en posici\u00f3n de imponer su voluntad a las\r\nmujeres o por qu\u00e9 en general las mujeres aceptan tal estado de\r\ncosas.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Para\r\nJ. S. Mill las mujeres estaban sometidas a los hombres desde los m\u00e1s\r\nremotos tiempos por su relativa debilidad f\u00edsica: la fuerza era el\r\nelemento dominante en las sociedades primitivas y con la civilizaci\u00f3n\r\ns\u00f3lo se ha obtenido el reemplazo de la fuerza f\u00edsica por los\r\nsentimientos morales como medio de control social. En cierto punto de\r\nla historia, cuando la humanidad fue capaz de concebir una \u201celevada\r\nmoralidad\u201d, las relaciones desiguales entre hombres y mujeres,\r\nprosigue Mill, quedaron como un vestigio de los tiempos primitivos.\r\nEste an\u00e1lisis permiti\u00f3 a los Mill exponer un programa para la\r\nemancipaci\u00f3n femenina que requer\u00eda de cambios s\u00f3lo en las esferas\r\nlegal, pol\u00edtica y cultural. En consecuencia, la estructura de clases\r\nexistente seguir\u00eda tal cual, sin cambio alguno, salvo que dentro de\r\nuna clase dada habr\u00eda mayor igualdad entre los sexos. Adem\u00e1s, los\r\nMill no estaban a favor de que las mujeres, en la pr\u00e1ctica, tuvieran\r\nacceso a todas las ramas de la actividad masculina. Argumentaron que\r\ntodos deb\u00edan tener derecho a trabajar, pero cre\u00edan que mientras las\r\nmujeres poseyeran ciertos derechos legales, como el derecho a\r\ndivorciarse, la desobediencia marital, la custodia de los hijos,\r\npropiedades, etc., posiblemente preferir\u00edan no trabajar ya que\r\npreferir\u00edan dedicarse a la procreaci\u00f3n (\u00fanica ocupaci\u00f3n en que\r\nlas mujeres ten\u00edan el monopolio) y a la crianza de los hijos (que,\r\nse infer\u00eda, era misi\u00f3n necesariamente femenina). Los Mill pasaron\r\npor alto el hecho de que en la \u00e9poca de sus escritos muchas mujeres\r\nse ve\u00edan forzadas a salir a trabajar por necesidad econ\u00f3mica, y que\r\nel trabajo de ninguna manera significaba liberaci\u00f3n o emancipaci\u00f3n\r\nsino m\u00e1s bien el camino al agotamiento, a la p\u00e9rdida de la salud y\r\na la muerte prematura. Cuando Harriet-Taylor Mill escribi\u00f3:<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>\r\nEl poder\r\nde devengar un salario es esencial para la dignidad de la mujer en\r\ncaso de que carezca de propiedad personal (<em>The Subjection of Women\r\nand the Emancipation of Women<\/em> [El sometimiento y la emancipaci\u00f3n\r\nde las mujeres], Virago, 1983, p. 89),<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>se\r\nestaba dirigiendo a una \u00ednfima minor\u00eda de mujeres a las que ella se\r\nimaginaba como profesionistas, y no a aqu\u00e9llas que se hab\u00edan visto\r\nobligadas a vender su fuerza de trabajo a los propietarios de las\r\nf\u00e1bricas en general y a las de hilados y tejidos movidas por una\r\nclase de trabajo que s\u00f3lo puede calificarse de esclavo, a cambio de\r\nsalarios insignificantes para no hablar de la p\u00e9rdida de la\r\ndignidad.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Los\r\nargumentos de los Mill a favor de la emancipaci\u00f3n fueron en esencia\r\nmorales: la sociedad hab\u00eda llegado a un punto en que era tan\r\nirracional como inaceptable considerar a las mujeres como seres\r\ninferiores y esto deb\u00eda reconocerse garantiz\u00e1ndoles plena igualdad\r\njur\u00eddica y pol\u00edtica ante los hombres. El motor que impulsar\u00eda el\r\ncambio consistir\u00eda en despertar la intuici\u00f3n moral de la gente y un\r\nproceso de reeducaci\u00f3n moral por el que el pueblo terminar\u00eda por\r\nentender&nbsp; que las mujeres tienen igual derecho a desempe\u00f1ar\r\ncualesquiera actividades que condujesen a su realizaci\u00f3n personal.\r\nTales prescripciones no representan un ataque fundamental a las\r\nrelaciones de propiedad o las estructuras econ\u00f3micas imperantes, que\r\nquedar\u00edan intactas. Fue esta clase de liberalismo lo que constituy\u00f3\r\nla parte principal del fundamento te\u00f3rico del movimiento sufragista\r\nfemenino tanto en la Gran Breta\u00f1a como en Estados Unidos.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Sin\r\nembargo, dentro del pensamiento liberal hubo un amplio espectro, que\r\nvari\u00f3 desde los que limitaban sus demandas a la igualdad de derechos\r\npol\u00edticos, hasta los que ve\u00edan en \u00e9stos solo una parte de un\r\nprograma m\u00e1s amplio para la emancipaci\u00f3n de la mujer, en el cual\r\ninclu\u00edan tambi\u00e9n la libertad de las restricciones del matrimonio y\r\nel c\u00f3digo sexual prevaleciente. Y dentro del movimiento de las\r\nmujeres por el derecho al voto hubo, se dice, adem\u00e1s del elemento\r\nliberal que basaba sus razonamientos en las ideas de justicia e\r\nigualdad, un elemento que cifraba sus argumentos en la viabilidad, lo\r\ncual se reduc\u00eda q que las mujeres eran diferentes de los hombres.\r\nComo madres representaban la custodia de la paz y el ambiente\r\nhogare\u00f1o, y estas cualidades femeninas \u201cnaturales\u201d pod\u00edan\r\nejercer una influencia ben\u00e9fica sobre la vida p\u00fablica y el\r\ngobierno, en especial porque mucho de lo que antes se hac\u00eda dentro\r\nde casa ahora podr\u00eda hacerse fuera de la esfera dom\u00e9stica. As\u00ed,\r\npor ejemplo, en la Gran Breta\u00f1a, la Liga Pro Trabajo Femenino\r\n(fundada en 1906 para representar a las mujeres en el Parlamento en\r\nrelaci\u00f3n con el Partido Laborista) fue descrita como \u201cuna\r\norganizaci\u00f3n para infundir en la pol\u00edtica el esp\u00edritu materno\u201d.\r\n(Esta idea no ha sido eliminada hasta la fecha del pensamiento de\r\nalgunas feministas contempor\u00e1neas, tales como algunas de las mujeres\r\nque protestaron en la base a\u00e9rea de Greenham Common, que reclamaron\r\npara la mujer el monopolio de las cualidades pac\u00edficas.)<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Mientras\r\ncontinuaba la lucha de las mujeres por el voto en la Gran Breta\u00f1a,\r\n1903 vio el nacimiento de una organizaci\u00f3n nueva y m\u00e1s activista,\r\nla Uni\u00f3n Social y Pol\u00edtica de Mujeres, USPM (Women\u2019s Social and\r\nPolitical Union: WSPU), de Mrs Pankhurst que buscaba centrar la\r\natenci\u00f3n en el objetivo \u00fanico de \u201cel voto para las mujeres\u201d.\r\nSin embargo, ni las actividades de incluso las sufragistas m\u00e1s\r\nanimosas ni el tratamiento ultrajante que recibieron de las\r\nautoridades bastaron para conquistar ese objetivo. No fue sino hasta\r\nfines de la Primera Guerra Mundial, que permiti\u00f3 los cambios de\r\npapeles para muchas mujeres que fueron movilizadas para contribuir al\r\n\u201cesfuerzo de la guerra\u201d, que el gobierno les concedi\u00f3 el derecho\r\na votar, primero a las mujeres mayores de 30 a\u00f1os de edad en 1918 (y\r\na todos los hombres de m\u00e1s de 21 a\u00f1os en la misma legislaci\u00f3n) y,\r\npor \u00faltimo, a todas las mujeres de m\u00e1s de 21 a\u00f1os en 1928.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Sin\r\nembargo, la emancipaci\u00f3n pol\u00edtica no trajo consigo la liberaci\u00f3n\r\nde las mujeres. La revitalizaci\u00f3n del movimiento por la libertad\r\nfemenina en los a\u00f1os sesenta y setentas dio lugar a una nueva lista\r\nde demandas, formuladas en las sucesivas Conferencias Nacionales\r\nBrit\u00e1nicas Pro Liberaci\u00f3n de la Mujer realizadas en 1978. Las\r\ndemandas fueron las siguientes:<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>\r\n1.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\r\nIgual\r\nsalario por igual trabajo.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>\r\n2.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\r\nIguales\r\noportunidades e igual educaci\u00f3n.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>\r\n3.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\r\nLibertad\r\nde anticoncepci\u00f3n y aborto a solicitud.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>\r\n4.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\r\nCuidado\r\ngratuito de los ni\u00f1os controlado por la comunidad.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>\r\n5.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\r\nIndependencia\r\njur\u00eddica y financiera para todas las mujeres.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>\r\n6.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\r\nFin\r\nde la discriminaci\u00f3n contra las lesbianas.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>\r\n7.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\r\nPara\r\ntodas las mujeres libertad contra la intimidaci\u00f3n mediante la\r\namenaza o por el uso de la violencia o la coerci\u00f3n sexual,\r\nindependientemente del estatus marital. Abolici\u00f3n de todas las\r\nleyes, suposiciones e instituciones que perpetuaban el predominio del\r\nhombre y la agresi\u00f3n de los hombres contra las mujeres.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Como\r\nse sugiri\u00f3 en el cap\u00edtulo anterior, se hab\u00eda hecho cierto progreso\r\nhacia la consecuci\u00f3n de estos objetivos. \u00bfPero qu\u00e9 suceder\u00eda si\r\nse llegaran a alcanzar todos ellos? \u00bfC\u00f3mo ser\u00eda la nueva sociedad\r\n\u201cno sexista\u201d?<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><strong>i)\r\nIgual salario por igual trabajo<\/strong><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>De\r\nlograrse \u00edntegramente este objetivo, implicar\u00eda que los patrones ya\r\nno podr\u00edan pagar a las mujeres menos dinero por trabajo de igual\r\nvalor por la mera raz\u00f3n de ser mujeres. Tampoco ser\u00eda posible\r\ndefinir algunos trabajos como \u201ctrabajo de mujeres\u201d para\r\njustificar el pago de salarios menores. Lo que no implicar\u00eda es que\r\nlos ingresos de todos ser\u00edan igualados. Tampoco afectar\u00eda las\r\nostensivas disparidades de riqueza que existen entre los propietarios\r\ny el resto de nosotros, que tiene que trabajar para ganarse la vida:\r\nla clase laboral. Continuar\u00eda la explotaci\u00f3n de \u00e9sta aun cuando\r\npara algunos trabajadores, en este caso las mujeres, las condiciones\r\nmejoraran un poco. La din\u00e1mica del capitalismo es tal que los\r\ncapitalistas individuales son forzados constantemente a reducir sus\r\ncostos de producci\u00f3n para mantener su cuota del mercado. As\u00ed, con\r\nla mejor voluntad del mundo, si fueran obligados a poner en ejecuci\u00f3n\r\nuna legislaci\u00f3n que prescribiera salarios iguales, buscar\u00edan otras\r\nmaneras de reducir los costos, por ejemplo, aumentando la velocidad\r\nde las m\u00e1quinas, o introduciendo nueva tecnolog\u00eda.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><strong>ii)\r\nIguales oportunidades e igual educaci\u00f3n<\/strong><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Las\r\nconsecuencias de la puesta en pr\u00e1ctica de esta demanda ser\u00eda que\r\nhabr\u00eda m\u00e1s mujeres en puestos alta categor\u00eda: abogadas, m\u00e9dicas,\r\ncient\u00edficas, profesoras universitarias; y ser\u00eda m\u00e1s probable que\r\nlas mujeres ingresaran en campos tradicionalmente masculinos, como el\r\nde la ciencia, la ingenier\u00eda y otros de \u00edndole t\u00e9cnica. Tambi\u00e9n\r\nsignificar\u00eda que a las mujeres ya no se les negar\u00eda la oportunidad\r\nigual de competir con los hombres en el trabajo de miner\u00eda, barrer\r\ncalles, pelear en la guerra o hacer cola con los hombres para cobrar\r\nel seguro de desempleo. Oportunidades iguales e igual educaci\u00f3n no\r\nsignifican en el capitalismo igualdad absoluta en toda la sociedad.\r\nMientras tengamos capitalismo, tendremos dos clases en la sociedad,\r\nla de los trabajadores y la de los capitalistas, y mientras haya dos\r\nclases habr\u00e1 desigualdad, aun cuando dentro de la clase obrera\r\nhubiera mayor igualdad. Oportunidades iguales no significan m\u00e1s\r\noportunidades; s\u00f3lo significan el mismo n\u00famero pero distribuido m\u00e1s\r\nequitativamente. \u00bfQu\u00e9 habr\u00e1 cambiado en las vidas de la mayor\u00eda\r\nde los hombres y las mujeres obreros si una mujer es la propietaria\r\nde la f\u00e1brica o empresa y a ella se vende la fuerza de trabajo en\r\nlugar de a un hombre? \u00bfPor qu\u00e9 ser\u00e1 mejor la sociedad si los\r\nobreros y las obreras compiten entre s\u00ed, sobre cualquier base\r\nigualitaria, para vender su fuerza de trabajo a cambio de un salario\r\no un sueldo, y si todos seguimos excluidos de compartir la riqueza\r\nque la sociedad podr\u00eda producir de no estar gobernada la producci\u00f3n\r\npor el incentivo de la ganancia? \u00bfPor qu\u00e9 ser\u00e1 mejor que una mujer\r\nocupe el sitial del juez para juzgarnos por quebrantar las leyes del\r\ncapitalismo; o si es una mujer la que act\u00faa en el Parlamento como\r\nnuestro \u201crepresentante\u201d que contribuye a aprobar las leyes que\r\nafectan significativamente nuestras vidas pero sobre quien no tenemos\r\nning\u00fan control; o que sea una mujer la que dise\u00f1e y construya las\r\narmas que se usan para matar a nuestros camaradas obreros en defensa\r\ndel capitalismo? En el capitalismo la igualdad de oportunidades s\u00f3lo\r\npuede significar un sistema de distribuci\u00f3n de bienes escasos; lo\r\ncual no significa oportunidades iguales para que todo individuo,\r\nindependientemente de su sexo, realice su propio potencial.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><strong>iii)\r\nLibertad de anticoncepci\u00f3n y aborto a solicitud<\/strong><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Es\r\ninnegable que el contexto social y econ\u00f3mico prevaleciente las\r\ndecisiones de las mujeres de tener o no tener hijos suelen ser\r\nafectadas por consideraciones materiales. \u00bfTendr\u00e9 con qu\u00e9 darle a\r\nmi hijo una vida decente? \u00bfTener un hijo implicar\u00e1 que deba\r\nrenunciar a mi trabajo? Las presiones culturales y sociales tambi\u00e9n\r\nson importantes: por ejemplo, la idea de que a menos que tengan hijos\r\nlas mujeres no se realizan plenamente o no cumplen con su papel\r\nfemenino? Las feministas creen que la libertad de elecci\u00f3n de las\r\nmujeres mejorar\u00e1 enormemente si pueden determinar m\u00e1s exactamente\r\ncu\u00e1ndo y si tendr\u00e1n hijos sabiendo que existen medios eficaces de\r\nanticoncepci\u00f3n y la posibilidad de abortar aut\u00f3nomamente. Tal vez\r\nas\u00ed sea, pero ello no afectar\u00e1 las presiones sociales, culturales y\r\necon\u00f3micas que influyen en las decisiones que tienen que tomar las\r\nmujeres. Vale la pena tener en mente que el capitalismo necesita\r\nni\u00f1os, que son la generaci\u00f3n siguiente de obreros. Es posible que\r\nen el futuro un n\u00famero importante de mujeres del mundo\r\n\u201cdesarrollado\u201d decida que son extremadamente grandes los riesgos,\r\nlas responsabilidades y los costos personales que implica tener\r\nhijos. Pero, como veremos en el cap\u00edtulo siguiente, cuando\r\nconsideremos el caso de Rusia, no se permitir\u00e1 que tal tendencia\r\nprospere ya que amenaza las necesidades del capital.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><strong>iv)\r\nCuidado gratuito de los ni\u00f1os controlado por la comunidad<\/strong><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Esta\r\ndemanda se enlaza claramente con la anterior. La impulsa\r\nprincipalmente el deseo de la mujer de verse libre cuando menos de\r\nlas cargas del cuidado de los hijos de modo que puedan ellas tener\r\nm\u00e1s libertad para competir en el mercado de trabajo. De nuevo es\r\nimportante resaltar que lo que se persigue no es la plena\r\nemancipaci\u00f3n humana, sino tan s\u00f3lo romper las cadenas de la\r\nmaternidad para aceptar las de la esclavitud salarial. \u00bfEs en\r\nrealidad m\u00e1s liberador trabajar ocho horas al d\u00eda por un sueldo o\r\nsalario en una oficina o una f\u00e1brica, que pasar la jornada con ni\u00f1os\r\npeque\u00f1os y ejecutando labores dom\u00e9sticas? Desde luego, se puede\r\nargumentar que en realidad es un problema de libertad de elecci\u00f3n:\r\nesto es, la libertad de escoger si pasar el tiempo cuidando a los\r\nhijos o vendiendo nuestra fuerza de trabajo. Pero, en primer lugar,\r\nla mayor\u00eda de los hombres no tienen esta opci\u00f3n en grado mayor que\r\nlas mujeres y, en segundo lugar, qu\u00e9 clase de elecci\u00f3n es cuando\r\nlas \u00fanicas dos posibilidades son si mejorar nuestro nivel de vida y\r\nposiblemente la posici\u00f3n personal, yendo a trabajar para ganar\r\ndinero o pasar el tiempo en casa, con o sin hijos, pero sin dinero\r\npara pagar la clase de actividades que har\u00edan m\u00e1s satisfactorio ese\r\ntiempo. Para la mayor\u00eda de la gente la mayor parte del tiempo,\r\nsimplemente no hay elecci\u00f3n posible: la clase obrera, hombres y\r\nmujeres, tienen que salir a trabajar, no porque encuentren sus\r\ntrabajos m\u00e1s o menos satisfactorios o disfrutables que cualquier\r\notra actividad que pudieran realizar, sino porque tienen que hacerlo\r\npara proveerse a s\u00ed mismos y a sus familias el sustento diario. La\r\nprovisi\u00f3n del mejor cuidado de los hijos facilita un poco este\r\nproceso a los trabajadores beneficiados, pero no elimina la necesidad\r\nde salir a vender su fuerza de trabajo.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><strong>v)\r\nIndependencia jur\u00eddica y financiera para todas las mujeres<\/strong><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Cierto\r\nque la ley tal y como existe contiene muchos art\u00edculos que fijan la\r\nposici\u00f3n de las mujeres como seres dependientes. Las mujeres\r\ncasadas, por ejemplo, no pueden pedir por derecho propio los\r\nbeneficios de la seguridad social; sus esposos, que son sus\r\nproveedores legales, son quienes deben reclamarlos. Las leyes\r\nfiscales tratan tambi\u00e9n a las mujeres como dependientes de los\r\nhombres. Sin embargo, estas leyes est\u00e1n siendo cambiadas y no ser\u00eda\r\nraro que dentro de poco tales anacronismos desaparecieran. \u00bfPero tal\r\n\u201cindependencia\u201d jur\u00eddica y financiera significar\u00eda que las\r\nmujeres habr\u00edan alcanzado la liberaci\u00f3n? Significar\u00eda liberaci\u00f3n\r\nen el sentido de que formalmente las mujeres tendr\u00edan una posici\u00f3n\r\nigual a la de los hombres pero independiente de \u00e9stos. Pero en la\r\nrealidad todo cuanto habr\u00e1n logrado ser\u00e1 que su posici\u00f3n de\r\ndependientes de los hombres cambiar\u00e1 por otra clase de\r\ndependencia\u2014la dependencia directa del sistema capitalista\u2014, la\r\nde proporcionarles empleo o beneficios. \u00bfQu\u00e9 tan independiente\r\npodr\u00e1 ser realmente alguien mientras siga siendo dependiente de los\r\ncaprichos del sistema econ\u00f3mico capitalista que ha de proporcionarle\r\nlos medios de subsistir? La ilusi\u00f3n de la libertad y la\r\nindependencia se crea durante los periodos de \u201cpleno\u201d empleo por\r\nel hecho de que el trabajador o la trabajadora puede vender su fuerza\r\nde trabajo al mejor postor o en recompensa por las mejores\r\ncondiciones de trabajo. En \u00e9pocas de recesi\u00f3n econ\u00f3mica y gran\r\nporcentaje de desempleo, esta \u201clibertad\u201d se manifiesta en toda su\r\nfalsedad: la clase obrera en su conjunto est\u00e1 encadenada a la clase\r\ncapitalista porque depende de los due\u00f1os de los medios de producci\u00f3n\r\nel proporcionarle puestos de trabajo. Y cuando el capital ya no\r\nnecesita trabajo simplemente despide a sus obreros: \u00bfcu\u00e1nta\r\nindependencia tiene entonces el desempleado que tiene que depender\r\ntotalmente de los beneficios otorgados por el Estado?<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><strong>vi)\r\nFin de la discriminaci\u00f3n contra las lesbianas<\/strong><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Este\r\nser\u00eda un gran logro para las mujeres en tal situaci\u00f3n. Sin embargo,\r\nes un objetivo demasiado limitado. Los socialistas se proponen\r\nconstruir una sociedad en que ning\u00fan grupo sea tratado\r\ninequitativamente por causa de su sexo o su preferencia sexual.\r\nTratar de ponerle fin a la discriminaci\u00f3n contra los grupos\r\nminoritarios dentro del capitalismo no traer\u00e1 consigo la\r\nemancipaci\u00f3n en su sentido m\u00e1s amplio, es decir, que se tengan los\r\nmedios para que todo individuo viva una vida, definida en sus propios\r\nt\u00e9rminos, que valga la pena.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><strong>vii)\r\nPara todas las mujeres libertad contra la intimidaci\u00f3n mediante la\r\namenaza o por el uso de la violencia o la coerci\u00f3n sexual,\r\nindependientemente del estatus marital. Abolici\u00f3n de todas las\r\nleyes, suposiciones e instituciones que perpetuaban el predominio del\r\nhombre y la agresi\u00f3n de los hombres contra las mujeres<\/strong><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Esta\r\nes una formulaci\u00f3n de lo m\u00e1s amplia del principio, que una demanda\r\nreal e incluye en t\u00e9rminos m\u00e1s generales todas las demandas hechas\r\nhasta ahora, aunque los problemas de violaci\u00f3n y violencia sexual\r\nhan pasado a primer plano especialmente entre las feministas\r\nradicales.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Las\r\ndemandas de las feministas liberales son en esencia que la libertad y\r\nla igualdad sean extendidas a las mujeres. Su creencia es que estos\r\nideales son alcanzables dentro de la estructura econ\u00f3mica existente\r\ncon s\u00f3lo que haya la voluntad de luchar por ellas, se promulgue la\r\nlegislaci\u00f3n adecuada y la gente cambie de modo de pensar. De ah\u00ed\r\nque se lancen a luchas prolongadas y sinceras por lograr tales\r\ncambios y en realidad han conseguido algunos triunfos. \u00a1Pero cu\u00e1n\r\npoco obtienen con tanto esfuerzo y qu\u00e9 moderados son sus objetivos!\r\nExaminando de cerca el problema se ve que la libertad y la igualdad\r\nverdaderas para las mujeres y los hombres sencillamente no son\r\nposibles dentro del capitalismo. La desigualdad y la esclavitud del\r\nsalario son parte necesaria de la estructura econ\u00f3mica capitalista.\r\nEsto no quiere decir que ninguna reforma valga la pena, sino que cada\r\nuna de estas reformas debe verse exactamente como lo que es. Las\r\nreformas no ayudan a alcanzar la \u00fanica clase de sociedad en que el\r\nideal de libertad e igualdad puede realizarse \u00edntegramente.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\">\r\nEl feminismo radical<\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Dentro\r\ndel movimiento feminista, hay una tendencia que s\u00ed se propone como\r\nmeta la transformaci\u00f3n radical de la sociedad. Las feministas\r\nradicales ven a todos los hombres cuando menos con suspicacia y\r\nfrecuentemente con franca hostilidad: los hombres son \u201cel enemigo\u201d.\r\nEl rasgo caracter\u00edstico de la sociedad, afirman, consiste en que es\r\n<strong>patriarcal<\/strong>. Afirman con esto que la dominaci\u00f3n masculina lo\r\ninvade todo, es universal y est\u00e1 en la ra\u00edz de todas las clases de\r\nopresi\u00f3n y explotaci\u00f3n. D\u00eda con d\u00eda los hombres, argumentan, se\r\nbenefician de su poder sobre las mujeres y, por consiguiente,\r\nprocuran mantener su posici\u00f3n dominante, de ser necesario por la\r\nviolencia o con la amenaza de la violencia. Son variadas sus ideas de\r\nc\u00f3mo reemplazar por otra la sociedad patriarcal. La sociedad\r\nandr\u00f3gina y sin sexo por la que aboga Shulamith Firestone parece la\r\n\u00fanica respuesta para trascender las diferencias de g\u00e9nero, y que\r\nser\u00eda la eliminaci\u00f3n de la funci\u00f3n reproductiva de las mujeres y\r\nsu reemplazo por medios cibern\u00e9ticos; otros grupos feministas prev\u00e9n\r\nuna sociedad separatista, dominada por las mujeres.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Resaltan\r\ndos puntos al examinar el feminismo radical. En primer lugar, \u00bfes\r\ncorrecto el an\u00e1lisis aducido por las feministas radicales? \u00bfEs\r\nverdad que todos los hombres dominan a todas las mujeres?\r\nNaturalmente, la respuesta es que no. En este caso estamos reducidos\r\na la afirmaci\u00f3n mucho m\u00e1s d\u00e9bil de que algunos hombres dominan a\r\nalgunas mujeres, lo cual dif\u00edcilmente puede constituir una base\r\ns\u00f3lida para un movimiento erigido sobre agrupaciones de g\u00e9nero,\r\npues la extensi\u00f3n l\u00f3gica de esto es que algunos hombres dominan a\r\notros hombres, algunas mujeres dominan a otras mujeres y tambi\u00e9n\r\nalgunas mujeres dominan a otros hombres. En suma, cierta gente domina\r\na cierta gente.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>El\r\nsegundo punto es que las feministas radicales son ut\u00f3picas en el\r\nsentido de que dibujan un cuadro de la clase de sociedad en que les\r\ngustar\u00eda vivir pero no dicen c\u00f3mo vamos a llegar a ella desde\r\nnuestro aqu\u00ed y ahora. Los actos de protesta que realizan son\r\nmeramente simb\u00f3licos, como atacar las tiendas de material\r\npornogr\u00e1fico, con lo que las activistas s\u00f3lo logran seer multadas o\r\nencarceladas. Sus instrucciones hacia otras mujeres pueden ser\r\nconservadoras o dictatoriales: por ejemplo, por lo menos un grupo de\r\nfeministas radicales ha dado instrucciones a otras mujeres de que\r\ndeben adoptar un estilo de vida separatista al grado de abstenerse de\r\ntener relaciones sexuales con hombres y permanecer c\u00e9libes o bien\r\ntener relaciones sexuales s\u00f3lo con otras mujeres, sin importar\r\ncu\u00e1les sean sus verdaderas preferencias sexuales.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>No\r\ndebe asombrar, pues, que la sociedad feminista separatista defendida\r\npor las feministas radicales atraiga poco apoyo de la mayor\u00eda de las\r\nmujeres, para no decir de los hombres. La mayor\u00eda de las mujeres,\r\nacertadamente, no considera que sus esposos, padres, novios,\r\nhermanos, hijos o amantes sean sus opresores. Cierto que algunas\r\nmujeres sufren a manos de los hombres, pero eso no es consecuencia de\r\nlas diferencias de g\u00e9nero innatas sin producto del da\u00f1o hecho a la\r\npersona durante su infancia y posteriormente. Como ya vimos, las\r\nmujeres son condicionadas desde edad temprana para desempe\u00f1ar un\r\npapel pasivo mientras que los hombres son formados para representar\r\npapeles de personajes en\u00e9rgicos y agresivos. No hay que sorprenderse\r\nentonces de que las mujeres padezcan cuando los modelos de los\r\npapeles sexuales son los del \u00a1macho dominante y la mujer obediente!<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Podr\u00e1\r\ndarse el caso de que en una sociedad socialista haya mujeres que\r\nprefieran vivir separadamente de los hombres y no hay raz\u00f3n para que\r\nno pueda ser as\u00ed. Sin embargo, lo que no es posible es que el\r\nsocialismo se alcance s\u00f3lo por esfuerzo de los hombres o s\u00f3lo por\r\nesfuerzo de las mujeres. Hacen falta los esfuerzos conjuntos tanto de\r\nlos hombres como de las mujeres, que luchen juntos en un plano de\r\nigualdad.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\">\r\nEl feminismo \u201csocialista\u201d<\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Las\r\nmujeres que se llaman a s\u00ed mismas feministas \u201csocialistas\u201d\r\nreconocen la existencia de dos clases en pugna en la sociedad, pero\r\ntambi\u00e9n afirman que hay una divisi\u00f3n sexual que completa o\r\nparcialmente afecta a ambas clases. De esto resultan varias\r\nposiciones te\u00f3ricamente contradictorias.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>La\r\nrelaci\u00f3n entre las divisiones en clases y en g\u00e9neros es crucial\r\npara la teor\u00eda feminista \u201csocialista\u201d. Las feministas\r\n\u201csocialistas\u201d han tendido a rechazar la idea que es una\r\nconsecuencia del modo de producci\u00f3n. Tal an\u00e1lisis, argumentan, deja\r\nde lado la naturaleza espec\u00edfica de la opresi\u00f3n de las mujeres, que\r\nes diferente de la que sufren los obreros. Para que este argumento\r\ntenga algo de peso, sin embargo, las feministas \u201csocialistas\u201d\r\ndeben responder las siguientes preguntas:<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<ol class=\"wp-block-list\"><li>\u00bfQu\u00e9\r\n\tes privativo de las mujeres que hace que su relaci\u00f3n con los medios\r\n\tde producci\u00f3n sea diferente de la de los hombres?\r\n\t\t\r\n\t<\/li><li>Si\r\n\tlas mujeres son oprimidas de alguna manera diferente, por su g\u00e9nero,\r\n\t\u00bfexperimentan las mujeres de la clase capitalista la misma opresi\u00f3n\r\n\ty, de ser as\u00ed, cu\u00e1l es entonces su verdadera posici\u00f3n de clase?\r\n\t\t\r\n<\/li><\/ol>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Al\r\ntratar de responder la primera pregunta, las feministas \u201csocialistas\u201d\r\nhan tendido a subrayar lo siguiente: que la teor\u00eda socialista, en\r\nespecial la marxista, se ocupa exclusivamente de los trabajadores\r\nhombres; que la posici\u00f3n de las mujeres es diferente en que muchas\r\nde ellas no est\u00e1n ocupadas en trabajo estrictamente productivo pues\r\nsu \u00e1rea principal de actividad es el trabajo dom\u00e9stico; que dentro\r\nde su propia clase las mujeres sufren la opresi\u00f3n de los hombres;\r\nque las mujeres constituyen un ej\u00e9rcito de reserva del trabajo, el\r\ncual puede ser usado por la clase capitalista.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>No\r\nes verdad, sin embargo, que Marx haya levantado su teor\u00eda econ\u00f3mica\r\nen torno de la noci\u00f3n de trabajadores masculinos; o que cuando usa\r\nt\u00e9rminos como capitalista o \u201cproletario\u201d se est\u00e9 refiriendo\r\ns\u00f3lo a los hombres. Es posible criticar a Marx por no haber atacado\r\nespec\u00edficamente el asunto de las mujeres (aunque en sus escritos s\u00ed\r\nhace expl\u00edcito que la explotaci\u00f3n de las mujeres s\u00ed difiere\r\nfundamentalmente de la de los hombres.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Es\r\nverdad que muchas mujeres est\u00e1n entregadas al quehacer dom\u00e9stico,\r\n\u00bfpero significa esto que se hallen en una clase diferente de la de\r\nlos hombres? Esta cuesti\u00f3n ha dado lugar a un debate dentro de\r\nciertos sectores del movimiento feminista, sobre el papel del\r\nquehacer dom\u00e9stico en el capitalismo, debate que se ha enfocado en\r\nestas dos \u00e1reas relacionadas: el grado en que puede decirse que el\r\nquehacer dom\u00e9stico es \u201cproductivo\u201d y la posici\u00f3n de clase de\r\nlas mujeres que realizan quehaceres dom\u00e9sticos.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Algunas\r\nfeministas han criticado a las organizaciones izquierdistas por no\r\nhaber considerado seriamente el asunto del trabajo dom\u00e9stico ni\r\nimpugnado la divisi\u00f3n sexual del trabajo. Hist\u00f3ricamente, el\r\nmovimiento sindicalista se ha concretado a demandar un \u201csalario\r\nfamiliar\u201d adecuado, en lugar de plantear problemas relativos al\r\nsentir de las mujeres sobre su dependencia econ\u00f3mica. Las feministas\r\n\u201csocialistas\u201d tambi\u00e9n han criticado la omisi\u00f3n en que han\r\nincurrido algunos izquierdistas al no reconocer el trabajo dom\u00e9stico\r\ncomo \u201ctrabajo\u201d. Esta omisi\u00f3n obedece sobre todo al desentenderse\r\nde muchos hombres de lo que entra\u00f1a el trabajo dom\u00e9stico y el\r\ncuidado de los ni\u00f1os, pero tambi\u00e9n es un malentendido de algunos de\r\nlos conceptos que se aplican com\u00fanmente al trabajo. Por ejemplo, en\r\n1912, Rosa Luxemburgo escribi\u00f3:<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Este\r\ntrabajo [el quehacer dom\u00e9stico] es no productivo dentro del\r\nsignificado del presente sistema econ\u00f3mico del capitalismo.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Pero\r\nenseguida agrega:<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>\r\nS\u00f3lo es\r\ntrabajo productivo es que produce plusval\u00eda y por ende ganancia para\r\nel capitalista (Luxemburgo, Rosa. <em>Women\u2019s Suffrage and the Class\r\nStrugle<\/em> [Sufragio femenino y lucha de clases], reimpreso en H.\r\nDraper y A. Pow, <em>Marxist women versus bourgeois feminism<\/em>,\r\nSocialist Register, 1976).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Partiendo\r\nde tal an\u00e1lisis muchas feministas \u201csocialistas\u201d han tratado de\r\nargumentar que la concepci\u00f3n marxista es problem\u00e1tica en su\r\ncriterio de pertenencia a la clase obrera, que parece excluir a todas\r\nlas mujeres que no son parte del proceso productivo, y que las\r\nmujeres que est\u00e1n dedicadas al trabajo pagado son, en general,\r\ntambi\u00e9n responsables del trabajo dom\u00e9stico y el cuidado de los\r\nhijos, por lo que son \u201csobreexplotadas\u201d de un modo que no lo son\r\nlos hombres. Como consecuencia, han tratado de elaborar nuevas\r\nteor\u00edas que expliquen la categor\u00eda aparentemente ambigua del\r\ntrabajo dom\u00e9stico. Sin embargo, muchas de estas teor\u00edas se vienen\r\nabajo porque, al colocar a las mujeres en una categor\u00eda exclusiva de\r\nellas, suponen que la divisi\u00f3n sexual del trabajo es total, es\r\ndecir, que todos los hombres est\u00e1n dedicados a la producci\u00f3n de\r\nmercanc\u00edas y todas las mujeres al trabajo dom\u00e9stico, lo que\r\nsimplemente es falso.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Aunque\r\nla mayor\u00eda de las feministas \u201csocialistas\u201d ha aceptado\r\ncorrectamente que el trabajo dom\u00e9stico es parte del proceso de\r\nreproducci\u00f3n total del capitalismo y como tal es de importancia\r\necon\u00f3mica (y que tambi\u00e9n desempe\u00f1a una importante funci\u00f3n\r\nideol\u00f3gica), ha habido considerable desacuerdo sobre el v\u00ednculo\r\npreciso entre trabajo dom\u00e9stico y proceso de trabajo capitalista.\r\nSobre el tema del trabajo productivo en general y del dom\u00e9stico en\r\nparticular, Marx escribi\u00f3:<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>\r\nEl \u00fanico\r\ntrabajador que es productivo es aqu\u00e9l que produce plusval\u00eda para el\r\ncapitalista o, en otras palabras, el que contribuye a la\r\nautovalorizaci\u00f3n del capital (K. Marx, <em>Capital<\/em>, vol. 1,\r\nPenguin, 1982, p. 644).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Pero\r\ndecir que una persona es \u201cproductiva\u201d en este sentido es no decir\r\nnada sobre la posici\u00f3n de clase de la persona: una persona (un\r\nobrero) puede ser productivo o improductivo y aun as\u00ed seguir siendo\r\nparte de la clase obrera seg\u00fan la definici\u00f3n de Marx (es decir, no\r\ndue\u00f1o de los medios de producci\u00f3n). Del mismo modo, la primera\r\nparte de la declaraci\u00f3n es modificada ligeramente por la segunda\r\nparte para incluir a quienes \u201ccontribuyen\u201d a la producci\u00f3n de\r\nplusval\u00eda. Esto debe tomarse en cuenta con los comentarios de Marx\r\nsobre \u201cel trabajador colectivo\u201d. Aqu\u00ed Marx observa que, conforme\r\nse desarrolla el capitalismo, as\u00ed tambi\u00e9n el proceso de trabajo va\r\nadquiriendo cada vez m\u00e1s naturaleza cooperativa.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>\r\nPara\r\ntrabajar productivamente, ya no es necesario que el propio individuo\r\nponga sus manos sobre el objeto; pues basta con que sea un \u00f3rgano\r\ndel trabajador colectivo y realice cualquiera de sus funciones\r\nsubordinadas (K. Marx, <em>Capital<\/em>, Vol. 1, Penguin, 1982, pp.\r\n643-4).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Adem\u00e1s\r\nde este concepto del \u201ctrabajador colectivo\u201d, debemos tomar en\r\ncuenta los comentarios de Marx sobre la reproducci\u00f3n de la fuerza de\r\ntrabajo:<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>\r\nEl\r\nconsumo individual del trabajador&#8230; sigue siendo un aspecto de la\r\nproducci\u00f3n y la reproducci\u00f3n del capital, del mismo modo que lo es\r\ntambi\u00e9n la limpieza de la maquinaria (K. Marx, <em>Capital<\/em>, Vol.\r\n1, Penguin, 1982, pp. 7717-8).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>En\r\neste an\u00e1lisis se puede considerar que la clase obrera en su conjunto\r\nes el \u201cobrero colectivo\u201d, y aun si se distinguiera entre los que\r\ncobran salario y los que no (por ejemplo, las amas de casa y los\r\ndesempleados) se puede ver a ambos grupos como \u201cproductivos\u201d,\r\npues contribuyen al proceso de producci\u00f3n en su conjunto.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>La\r\nconfusi\u00f3n que rodea este tema parece haberse originado en el uso del\r\nt\u00e9rmino \u201cproductivo\u201d en un sentido espec\u00edficamente capitalista\r\nd\u00e1ndole el significado de generador directo de plusval\u00eda y, usado\r\nde este modo, los \u201cimproductivos\u201d (incluidas las amas de casa)\r\nson, por implicaci\u00f3n, in\u00fatiles (t\u00e9rminos econ\u00f3micos) y por tanto\r\ncarentes de importancia.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Algunas\r\nfeministas \u201csocialistas\u201d se han concentrado en potenciar la\r\ncategor\u00eda de ama de casa con una campa\u00f1a por \u201csalario para el\r\ntrabajo dom\u00e9stico\u201d. Quiz\u00e1 sea cierto que no ganar nada por ser\r\nama de casa aumenta el sentido de impotencia, no es verdad que el\r\npago de un salario resuelva la situaci\u00f3n. Como Ellen Malos observa\r\nacertadamente:<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>\r\nQue las\r\nmujeres reciban un salario no necesariamente les dar\u00e1 poder para\r\nponerle fin al gobierno del capital o a la subordinaci\u00f3n de las\r\nmujeres a los hombres, como tampoco el salario que cobran los obreros\r\ntermina con su subordinaci\u00f3n al capital (The Politics of Housework\r\n[La pol\u00edtica del trabajo dom\u00e9stico], Allison and Busby, 1982, p.\r\n119).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Las\r\namas de casa desde luego contribuyen a la producci\u00f3n de plusval\u00eda\r\npero en ning\u00fan caso pueden verse como parte de la clase obrera en\r\nvirtud de que no son propietarias de los medios de producci\u00f3n. Que\r\nhay una persistente divisi\u00f3n sexual del trabajo, tal que a las\r\nmujeres se les ve como las responsables \u00faltimas del trabajo hogare\u00f1o\r\ny cuidado de los ni\u00f1os es innegable; pero este es un problema\r\ndiferente del de la posici\u00f3n de clase de los trabajadores\r\ndom\u00e9sticos. El argumento feminista seg\u00fan el cual esta divisi\u00f3n del\r\ntrabajo persiste porque es en inter\u00e9s de los hombres (incluidos los\r\nobreros) pasa por alto el grado en que tal trabajo es en realidad en\r\ninter\u00e9s del capital. Es importante reconocer que el trabajo\r\ndom\u00e9stico y el cuidado de los hijos no son en s\u00ed serviles ni\r\ncarentes de inter\u00e9s (ciertamente no m\u00e1s que muchos trabajos\r\npagados), sino que a menudo es el contexto en que se llevan a cabo lo\r\nque les imprime tal apariencia.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Cualquier\r\nestrategia destinada a la abolici\u00f3n de la divisi\u00f3n sexual del\r\ntrabajo debe hacer hincapi\u00e9 en que no es un \u201cproblema de las\r\nmujeres\u201d, distinto de los intereses de la clase obrera en su\r\nconjunto, sino que es un cambio que tiene el potencial de beneficiar\r\ntanto a las mujeres como a los hombres. No concebirla as\u00ed s\u00f3lo\r\nfortalece la idea de que cualquier cosa que se haga con la casa, la\r\nfamilia o los hijos es <strong>por definici\u00f3n<\/strong> dominio de las mujeres.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Claro\r\nest\u00e1 que las mujeres constituyen un ej\u00e9rcito de reserva del trabajo\r\nque ser\u00e1 utilizado c\u00f3mo y cu\u00e1ndo el capital lo necesite. Pero\r\nporque la divisi\u00f3n sexual del trabajo no es total, porque no son\r\n\u00fanicamente las mujeres las que constituyen el ej\u00e9rcito de reserva\r\nsino cualquier desempleado miembro de la clase obrera, pierde validez\r\nla idea de que hace falta desarrollar una teor\u00eda nueva para explicar\r\neste aspecto espec\u00edfico de la opresi\u00f3n de las mujeres trabajadoras.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>El\r\nfeminismo \u201csocialista\u201d abarca, por tanto, una gran variedad de\r\nideas contradictorias, pero es posible resumirlas identificando\r\nvarios elementos clave de tal movimiento:<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>\r\ni)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\r\nEn\r\nla sociedad capitalista, la familia refleja el conflicto de clases de\r\nesa sociedad como un todo. Sin embargo, los hombres no son\r\nidentificados como \u201cel enemigo\u201d como en el caso del feminismo\r\nradical, ya que la opresi\u00f3n de las mujeres es vista como parte de un\r\nsistema de explotaci\u00f3n en que los hombres de la clase laboral\r\ntambi\u00e9n son oprimidos (explotados). En consecuencia, no basta con\r\nlimitarse a demandar la igualdad como hacen las feministas liberales,\r\npues lo \u00fanico que resultar\u00eda ser\u00eda la igualdad del derecho a ser\r\nexplotadas.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>\r\nii)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\r\nLas\r\nfeministas \u201csocialistas se han resistido a la idea de incorporar\r\nlas demandas de las mujeres tan s\u00f3lo como un aspecto de un\r\nmovimiento pol\u00edtico m\u00e1s amplio. Lejos de ello, han tendido a\r\norganizarse por separado, arguyendo que las organizaciones\r\n\u201csocialistas\u201d incorporan ideas y pr\u00e1cticas sexistas. Sienten que\r\nes necesario un movimiento separado porque consideran que la\r\nexplotaci\u00f3n de las mujeres es m\u00e1s profunda y amplia que la de los\r\nhombres.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>\r\niii)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\r\nAunque\r\nlas feministas \u201csocialistas\u201d aceptan que la causa de ra\u00edz de\r\ntoda opresi\u00f3n es econ\u00f3mica, afirman que la relaci\u00f3n de las mujeres\r\ncon los medios de producci\u00f3n es diferente de la de los hombres en\r\nque sus trabajos asalariados tienden a ser de categor\u00eda inferior y\r\nmal pagados; y como tales se consideran secundarios a sus\r\nresponsabilidades dom\u00e9sticas, lo que las hace m\u00e1s vulnerables a ser\r\ncontratadas o despedidas al tenor de los dictados de la econom\u00eda\r\ncapitalista. Hay pocas mujeres sindicalizadas y por eso est\u00e1n mal\r\nequipadas para proteger sus condiciones laborales, y los sindicatos\r\nmasculinos ven a las mujeres con suspicacia e incluso con hostilidad.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>\r\niv)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\r\nEl\r\ntrabajo en el hogar ha sido un elemento significante dentro del\r\nan\u00e1lisis feminista \u201csocialista\u201d: es aislado, privatizado, de\r\ncategor\u00eda baja y ajeno a la econom\u00eda de mercado. Sin embargo, las\r\nfeministas \u201csocialistas\u201d discrepan respecto de si su importancia\r\nprincipal es su papel en apoyar ideol\u00f3gicamente al capitalismo o si\r\nsu rasgo esencial est\u00e1 en su papel en la reproducci\u00f3n de la fuerza\r\nde trabajo.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>\r\nv)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\r\nLas\r\nfeministas \u201csocialistas\u201d argumentan que el an\u00e1lisis de la\r\nexplotaci\u00f3n econ\u00f3mica en el trabajo y en la familia no basta para\r\nexplicar todos los aspectos de la subordinaci\u00f3n de las mujeres. Como\r\nsuplemento a este an\u00e1lisis, han recurrido a teor\u00edas sociol\u00f3gicas y\r\npsicol\u00f3gicas en un intento por demostrar c\u00f3mo y por qu\u00e9 las\r\nmujeres terminan \u201catadas\u201d a su posici\u00f3n de sometimiento de modo\r\ntal que termina por parecer natural. Dada la dificultad y la\r\ncomplejidad de an\u00e1lisis que han tratado de explicar los or\u00edgenes de\r\nla opresi\u00f3n de las mujeres en t\u00e9rminos ideol\u00f3gicos, la mujeres las\r\nmujeres han explorado profundamente en sus propias experiencias\r\ntratando de entender los caracteres comunes de su sometimiento, e\r\nincrementando a la vez la sensaci\u00f3n de que su opresi\u00f3n es de alg\u00fan\r\nmodo cualitativamente diferente de la experimentada por los hombres.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Hay\r\nalgunos aspectos del an\u00e1lisis del \u201cfeminismo socialista\u201d que no\r\npodemos discutir. Sin embargo, no estar\u00edamos de acuerdo en cuanto a\r\nla idea de que las mujeres necesitan organizarse por separado de los\r\nhombres para alcanzar una sociedad socialista no sexista. La idea de\r\nque muchas organizaciones que se dicen \u201csocialistas\u201d no han\r\ntratado a las mujeres como sus iguales puede ser cierta, pero esto\r\ndemuestra \u00fanicamente el grado en que tales partidos no pueden ser en\r\nverdad socialistas. Los socialistas argumentar\u00edan adem\u00e1s que no\r\ns\u00f3lo no es una buena estrategia para los hombres y las mujeres\r\norganizarse por separado para llegar al socialismo, pero sino que es\r\nimposible hacerlo as\u00ed, porque el socialismo s\u00f3lo puede construirse\r\ncuando as\u00ed lo quiere la mayor\u00eda de la gente\u2014hombres y mujeres\u2014y\r\ntodos est\u00e1n dispuestos a trabajar conjuntamente para erigirlo.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><strong><a href=\"#tapa\">Tapa\r\ndel Web page<\/a>&nbsp; <a href=\"#Cap%C3%ADtulo_2\">Tapa del Cap\u00edtulo<\/a><\/strong><a href=\"#Cap%C3%ADtulo_2\">\r\n<strong>2<\/strong><\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h2 class=\"wp-block-heading\">\r\n<em>Cap\u00edtulo 3<br>\r\nLas mujeres y Rusia<\/em><\/h2>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>La\r\nexperiencia de las mujeres en Rusia y en Europa Oriental es de gran\r\nimportancia para los socialistas, pues demuestra c\u00f3mo las buenas\r\nintenciones de erradicar males sociales, en este caso el sexismo,\r\npueden ser socavadas por la necesidad econ\u00f3mica inherente al\r\ncapitalismo. La revoluci\u00f3n de 1917 fracas\u00f3 en su intento por\r\nponerle fin al sistema de producci\u00f3n impulsado por la ganancia y\r\nreemplazarlo con un sistema de socialista de producci\u00f3n proyectado\r\npara satisfacer las necesidades humanas. En Rusia, el control de los\r\nmedios de producci\u00f3n y distribuci\u00f3n fue tomado por el Estado que,\r\ncomo era inevitable, continu\u00f3 produciendo bienes y servicios para\r\nvenderlos en el mercado. As\u00ed, el impulso inherente sigue siendo la\r\nb\u00fasqueda de ganancia y esto afecta tanto la econom\u00eda como el\r\nsistema social en general. Si consideramos las formas en que ha\r\ncambiado el papel de las mujeres en Rusia, se evidencia la necesidad\r\necon\u00f3mica detr\u00e1s de estos cambios.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\">\r\nCambio de papeles<\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Aun\r\nantes de la revoluci\u00f3n bolchevique de 1917, hubo un grupo de gente\r\ndentro del Comit\u00e9 Central del Partido Bolchevique que estaba\r\ncomprometido con la idea de la igualdad sexual dentro de la sociedad\r\n\u201csocialista\u201d por la que estaban luchando. Al frente del grupo\r\nestaba Alejandra Kolontai, quien fue elegida para formar parte del\r\nComit\u00e9 Central del Partido en 1915 y quien organiz\u00f3 una gestor\u00eda\r\nde mujeres dentro del partido. En el Octavo Congreso del Partido\r\nrealizado en 1919, dicho partido prometi\u00f3 reemplazar la familia\r\nindividual por instalaciones comunales para la comida, el lavado y el\r\ncuidado de los hijos con objeto de liberar a la mujer de las labores\r\ndom\u00e9sticas. En el mismo a\u00f1o, se estableci\u00f3 una secci\u00f3n femenina\r\ndel Comit\u00e9 Central (\u201cZhenodtel\u201d), aunque fue vista con\r\nindiferencia y aun con hostilidad por muchos hombres del Comit\u00e9\r\ncentral.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Luego\r\nen 1921 el Partido se comprometi\u00f3 con la Nueva Pol\u00edtica Econ\u00f3mica\r\n(NPE) que llev\u00f3 a entrar en conflicto con cierto compromisos de\r\npol\u00edtica social del propio partido. Como resultado de la terminaci\u00f3n\r\ndel reclutamiento para el trabajo y de la restauraci\u00f3n parcial de la\r\nempresa privada, se impuls\u00f3 a las mujeres para que volvieran a sus\r\nhogares. Al mismo tiempo el gobierno redujo su gasto en la provisi\u00f3n\r\nde cuidado de ni\u00f1os que se cre\u00eda que ya no era viable\r\necon\u00f3micamente. Entonces el compromiso para con la igualdad sexual\r\nse vio que ten\u00eda un ***anillo hueco***: el trabajo de las mujeres ya\r\nno era necesario y por tanto ellas fueron obligadas a salir del\r\nmercado laboral y fueron cerradas las instalaciones que les permit\u00edan\r\ndedicarse a trabajar fuera de sus hogares.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>El\r\nsiguiente paso se dio en 1925 cuando se redact\u00f3 un nuevo \u201cc\u00f3digo\r\nfamiliar\u201d que cambi\u00f3 la legislaci\u00f3n relativa al matrimonio para\r\nasegurar que aun cuando los matrimonios no estuvieran registrados, de\r\ntodos modos el hombre ser\u00eda responsable legalmente de mantener a la\r\nmujer y a sus hijos. As\u00ed, se incrementaron las responsabilidades del\r\nindividuo hacia la familia tradicional, debilitando la noci\u00f3n de\r\nresponsabilidad colectiva: se pospuso indefinidamente la desaparici\u00f3n\r\nde la familia (al igual que la del Estado) porque, debido a razones\r\necon\u00f3micas, el capital necesitaba que la familia individual siguiera\r\nsatisfaciendo la funci\u00f3n de reproducir la fuerza de trabajo.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Finalmente,\r\nen 1929 se hizo desaparecer la Secci\u00f3n Femenil del Comit\u00e9 Central,\r\ncon base en que su trabajo hab\u00eda terminado. En realidad se hab\u00eda\r\nvuelto redundante, ya que el concepto entero de igualdad sexual se\r\nhab\u00eda abandonado desde hac\u00eda mucho tiempo. Todas las subsiguientes\r\nalteraciones al nivel de provisi\u00f3n de cuidado infantil o de ayuda\r\nlas madres se volvieron redundantes por razones econ\u00f3micas\r\nprincipalmente, a pesar de la ret\u00f3rica oficial sobre la igualdad\r\nsexual.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Hoy\r\nen d\u00eda, las mujeres forman el 51 por ciento de la fuerza de trabajo\r\nde Rusia y el 87 por ciento de los hombres est\u00e1n activos\r\nocupacionalmente (aunque esta cifra cay\u00f3 al 12 por ciento en algunas\r\nrep\u00fablicas de Asia Central, en donde predomina la religi\u00f3n\r\nmusulmana), pero persisten enormes desigualdades entre los sexos en\r\n\u00e1reas similares a las del capitalismo occidental. Las mujeres est\u00e1n\r\nconcentradas ante todo en las profesiones de \u201cprestaci\u00f3n de\r\ncuidado\u201d y de servicios (por ejemplo, la atenci\u00f3n a la salud y la\r\neducaci\u00f3n), en los textiles y en el trabajo agr\u00edcola no calificado.\r\nSon \u00e9stas ocupaciones mal retribuidas y en promedio el pago a las\r\nmujeres es de s\u00f3lo el 69-70 por ciento del de los\r\nhombres\u2014generalmente se da el caso de que la mujer busque\r\n\u201ctrabajos\u201d no carreras, porque los primeros se pueden conciliar\r\nf\u00e1cilmente con sus responsabilidades dom\u00e9sticas. Adem\u00e1s persiste\r\nla creencia de que el trabajo dom\u00e9stico y el cuidado de los hijos es\r\nfunci\u00f3n primordialmente femenina, y de ah\u00ed que el ingreso de las\r\nmujeres al empleo pagado en lugar de liberarlas de los penosos\r\nquehaceres dom\u00e9sticos y facilitarles su liberaci\u00f3n e independencia,\r\ns\u00f3lo ha servido para agigantar su carga de trabajo.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\">\r\nLa funci\u00f3n reproductiva<\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>El\r\npapel reproductivo de las mujeres es de inter\u00e9s capital para los\r\nplanificadores rusos y constantemente se hacen intentos por manipular\r\nla tasa de nacimientos por medio de medidas econ\u00f3micas, legales y\r\nadministrativas. En muchos pa\u00edses del bloque oriental tienen derecho\r\na prolongadas licencias pagadas por maternidad (en Polonia puede ser\r\nhasta de tres a\u00f1os), beneficios para los ni\u00f1os y pagos por\r\nmaternidad. Sin embargo, lo que motiva estas medidas no es el\r\ncompromiso con la igualdad sexual o el deseo de reducir la sensaci\u00f3n\r\nde opresi\u00f3n de las mujeres. Lejos de eso, est\u00e1 el deseo de alentar\r\na las mujeres para que tengan m\u00e1s hijos. As\u00ed, por ejemplo, por\r\nregla general no est\u00e1n disponibles los medios anticonceptivos e\r\nincluso llegan a estar prohibidos, lo que significa que a las mujeres\r\ny a los hombres no se les permite de ninguna manera decidir si\r\nquieren o no quieren tener hijos. En Rusia el aborto es la forma m\u00e1s\r\ncom\u00fan de anticoncepci\u00f3n: las mujeres pueden llegar a pasar por ocho\r\nabortos en el lapso de su vida f\u00e9rtil. Es dif\u00edcil evitar la\r\nconclusi\u00f3n de que se permite que esta situaci\u00f3n persista porque el\r\naborto es considerado m\u00e1s susceptible de manipulaci\u00f3n por parte que\r\nquienes est\u00e1n al mando, que los m\u00e9todos anticonceptivos\r\nadministrados aut\u00f3nomamente. El recurso al aborto como medio de\r\ncontrolar la tasa de natalidad est\u00e1 bien ilustrado con referencia a\r\nlos cambios en la legislaci\u00f3n relativa a dicho recurso en Ruman\u00eda.\r\nEn 1965 estaba disponible el aborto a solicitud con pr\u00e1cticamente\r\nninguna condici\u00f3n anexa. Como resultado la tasa de natalidad era muy\r\nbaja, con 4,000 abortos por cada mil partos. En consecuencia, en\r\n1967, al cundir la alarma por tan r\u00e1pida ca\u00edda de la tasa de\r\nnatalidad y sus repercusiones sobre la fuerza de trabajo, se cambi\u00f3\r\nla ley de aborto para casi impedirlo salvo en circunstancias\r\nexcepcionales.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Del\r\nmismo modo, las leyes de divorcio y la edad a la que se permite a la\r\ngente casarse est\u00e1n sometidas a la misma clase de manipulaci\u00f3n\r\noficial. La ley es reforzada en tales casos por intensa y torpe\r\npropaganda que pretende fomentar la familia, y en particular la idea\r\noficial de la familia con tres hijos.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>El\r\ncosto que para la salud femenina tiene este doble papel de maternidad\r\ny esclavitud del salario es considerable. La expectativa de vida de\r\nlas mujeres es baja; las guarder\u00edas tienden a estar sobreocupadas y\r\nson antihigi\u00e9nicas, y por eso las mujeres se muestran renuentes a\r\ndejar a sus hijos en ellas. Son forzadas a tomar la dif\u00edcil decisi\u00f3n\r\nde o salir a trabajar o quedarse en casa. Si salen a trabajar\r\narriesgan la salud y el bienestar de sus hijos en las guarder\u00edas del\r\nEstado. Si permanecen en casa con sus hijos despu\u00e9s del per\u00edodo\r\nabarcado por la licencia de maternidad pagada, tienen que padecer las\r\nconsecuencias de un bajo nivel de vida.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\">\r\nLa persistencia de la desigualdad sexual<\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Consecuentemente,\r\na pesar de las declaraciones formales de igualdad social y algunos\r\navances en esa direcci\u00f3n, es f\u00e1cil ver que las mujeres de los\r\npa\u00edses de capitalismo de estado de la Europa Oriental sufren la\r\nmisma clase de desigualdades que las mujeres de los pa\u00edses\r\ncapitalistas occidentales. En todo caso, las desigualdades son\r\nexacerbadas por el hecho de que las mujeres rusas est\u00e1n bajo\r\nconsiderable presi\u00f3n por dedicarse al trabajo asalariado de tiempo\r\ncompleto (y casi no hay trabajos de tiempo parcial) y a producir\r\nhijos. Si hubo un compromiso genuino para con la igualdad de las\r\nmujeres, \u00e9ste fue abandonado cuando el costo de los recursos\r\nnecesarios para ello empez\u00f3 a ser una realidad cuyo costo se\r\npercibi\u00f3 demasiado elevado. Se sostuvo que el \u201casunto de las\r\nmujeres\u201d hab\u00eda sido m\u00e1s o menos resuelto en Rusia antes del\r\ncomienzo de la Segunda Guerra Mundial. De acuerdo con la ideolog\u00eda\r\ndel Partido, se hab\u00eda abolido la propiedad privada, a las mujeres se\r\nles hab\u00eda dado estado jur\u00eddico igual al de los hombres, y estaban\r\nen camino de alcanzar la plena independencia econ\u00f3mica participando\r\nen el empleo pagado fura de casa; sus hijos eran cuidados por el\r\nEstado y los quehaceres dom\u00e9sticos terminar\u00edan por ser realizados\r\ncolectivamente en cuanto los recursos lo permitieran.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>De\r\nhecho, la realizaci\u00f3n del derecho legal de las mujeres a trabajar en\r\ncondiciones de igualdad con respecto a los hombres coincidi\u00f3 con una\r\nagua escasez de trabajadores a resultas de los planes de r\u00e1pida\r\nexpansi\u00f3n industrial y el agotamiento de la fuerza de trabajo\r\nmasculina por causa de la guerra. En los planes econ\u00f3micos se hab\u00eda\r\nprometido, pero no se hab\u00eda previsto c\u00f3mo, servicios de apoyo a una\r\ntasa conmensurable con el incremento del empleo de las mujeres.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Sin\r\nembargo, no hubo cambio alguno en la actitud de que el trabajo\r\ndom\u00e9stico era en esencia del dominio femenino, y como resultado de\r\nla imprevisi\u00f3n del Estado, las mujeres sufrieron cada vez m\u00e1s\r\nagotamiento debido a la doble carga que tuvieron que llevar, la del\r\ntrabajo asalariado y el de casa. Su situaci\u00f3n empeor\u00f3 de nuevo en\r\nlos a\u00f1os sesenta como consecuencia de un mayor descenso de la tasa\r\nde natalidad, de lo cual result\u00f3 la reafirmaci\u00f3n del papel de las\r\nmujeres como madres y se desencaden\u00f3 una nueva ola de propaganda\r\npara fomentar ese papel.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h2 class=\"wp-block-heading\">\r\n<em>Las lecciones<\/em><\/h2>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Muchas\r\nmujeres se\u00f1alan que en los pa\u00edses \u201csocialistas\u201d o, mejor dicho,\r\nlos pa\u00edses con capitalismo de estado las mujeres no han alcanzado la\r\nliberaci\u00f3n real y que, por tanto, el socialismo no tiene nada que\r\nofrecer a las mujeres. Desde luego, tienen raz\u00f3n en que el sistema\r\nsocial y econ\u00f3mico que existe en el Imperio Ruso no tiene nada que\r\nrecomendar al respecto ni a los hombres ni a las mujeres. Los obreros\r\nde esos pa\u00edses son explotados del mismo modo que en los pa\u00edses de\r\nEuropa Occidental o Estados Unidos: son forzados a vender su fuerza\r\nde trabajo a cambio de un sueldo o salario. De hecho su situaci\u00f3n es\r\nde muchos modos peor porque, carentes de las libertades democr\u00e1ticas\r\nlimitadas del Oeste, no pueden organizarse eficazmente para proteger\r\no mejorar sus niveles de vida ni sus condiciones de trabajo. Las\r\nmujeres en los llamados pa\u00edses \u201csocialistas\u201d, como las mujeres\r\nen los dem\u00e1s pa\u00edses capitalistas, no son capaces de verdaderamente\r\ntomar decisiones sobre c\u00f3mo vivir; son forzadas a desempe\u00f1ar\r\npapeles econ\u00f3micos que el estado les impone.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Pero\r\nnada de esto es consecuencia de fallas del socialismo. Los llamados\r\npa\u00edses \u201csocialistas\u201d en realidad no pueden ser considerados\r\nsocialistas, a pesar de sus afirmaciones que s\u00ed lo son y a pesar del\r\nhecho de que sus sistemas econ\u00f3micos difieren en algunos aspectos de\r\nlos occidentales. Tales diferencias, como un mayor grado de propiedad\r\ndel Estado y una planeaci\u00f3n centralizada, no ocultan el hecho de que\r\nde ra\u00edz el sistema econ\u00f3mico de los pa\u00edses llamados \u201csocialistas\u201d\r\nsigue siendo un sistema en que la producci\u00f3n es para el lucro y el\r\nprivilegio de los pocos, y no para satisfacer las necesidades de los\r\nmuchos. Esto se pone de manifiesto cuando se considera, por ejemplo,\r\nla cantidad de recursos que son gastados en la producci\u00f3n de\r\narmamento mientras siguen insatisfechas las necesidades b\u00e1sicas de\r\nvivienda y alimento de la poblaci\u00f3n. Adem\u00e1s, en una sociedad\r\nsocialista no debieran existir ni el dinero ni las clases. Y no es\r\neste el caso en la Europa Oriental. Esto es obvio con especto al\r\ndinero, pero que hay una clase gobernante no es algo que salte a la\r\nvista. Aunque la \u00e9lite gobernante rusa no posee legalmente los\r\nmedios de producci\u00f3n y distribuci\u00f3n, s\u00ed los controla y esto les da\r\nenormes beneficios y privilegios que no est\u00e1n al alcance de la\r\nmayor\u00eda de los trabajadores. Por ejemplo, reciben \u201csalarios\u201d\r\nmucho m\u00e1s elevados, tienen acceso a toda una variedad de bienes y\r\nservicios, muchos de ellos accesibles s\u00f3lo en tiendas de acceso\r\nrestringido y se les permite viajar al extranjero. Adem\u00e1s, aunque\r\nlegalmente no pueden legar su riqueza a sus hijos, pueden equiparlos\r\ncon educaci\u00f3n superior y las \u201cconexiones\u201d correctas que\r\nmejorar\u00e1n sustancialmente sus oportunidades de ser admitidos en la\r\n\u201cnomenclatura\u201d de la cual sale la clase privilegiada.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Tan\r\ns\u00f3lo porque el sistema ruso no se asemeja en todos sus detalles a la\r\nforma de capitalismo occidental no basta para aceptar las\r\nafirmaciones de los rusos (o los pol\u00edticos occidentales) de que su\r\nsistema es socialista. En todos los aspectos importantes el Imperio\r\nRuso funciona seg\u00fan las leyes del capitalismo y por tanto no es para\r\nsorprender que las mujeres no est\u00e9n m\u00e1s cerca de la emancipaci\u00f3n\r\nde lo que est\u00e1n las del oeste. Rechazar sobre esta base el\r\nsocialismo es, pues, cometer el grave error de creer que el\r\nsocialismo ha sido puesto a prueba y resultado deficiente. Esto no es\r\ncierto.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><strong><a href=\"#tapa\">Tapa del Web page<\/a> &nbsp; <a href=\"#Cap%C3%ADtulo_3Las_mujeres_y_Rusia\">Tapa\r\ndel Cap\u00edtulo<\/a><\/strong><a href=\"#Cap%C3%ADtulo_3Las_mujeres_y_Rusia\">\r\n<strong>3<\/strong><\/a><br>\r\n<br>\r\n<br>\r\n\r\n<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h2 class=\"wp-block-heading\">\r\n<em>Cap\u00edtulo 4<br>\r\nLas mujeres y el socialismo<\/em><\/h2>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Las\r\nteor\u00edas que relacionan la opresi\u00f3n y la desigualdad de la mujer se\r\nhan desarrollado en su mayor parte dentro de la tradici\u00f3n liberal de\r\nla filosof\u00eda pol\u00edtica. Las demandas se han formulado por lo general\r\ncon base en argumentos morales que se vinculan con la justicia y los\r\nderechos naturales, desentendi\u00e9ndose de las condiciones econ\u00f3micas\r\nque vuelven insignificantes esas demandas de justicia en el contexto\r\ndel capitalismo. Las feministas \u201csocialistas\u201d, aunque\r\nreconociendo la importancia de la lucha de clases, han mostrado que\r\nte\u00f3ricamente se hallan confundidas por su fracaso en combinar\r\nrealmente la teor\u00eda socialista con la feminista.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Hemos\r\nvisto la manera como ha cambiado el papel de las mujeres en la\r\nsociedad con el paso del tiempo y tambi\u00e9n la enorme diversidad de\r\ncomportamientos, atributos y actitudes diferentes que han sido\r\nasignados tanto a los hombres como a las mujeres en culturas\r\ndiferentes. As\u00ed, pues, lo que es \u201cnatural\u201d es que en una cultura\r\ndada en un momento en particular se diga que tal o cual arreglo es\r\nnatural para justificar cierto conjunto de ordenamientos sociales.\r\nEse conjunto de ordenamientos sociales est\u00e1 determinado en gran\r\nmedida por las condiciones materiales prevalecientes: el nivel de la\r\nt\u00e9cnica, la escasez o abundancia de alimento, trabajos, etc., la\r\nforma en que se producen los bienes y la forma jur\u00eddica de la\r\npropiedad.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Es\r\ninnegable que el papel de las mujeres en la sociedad ha cambiado con\r\nel tiempo, pero igualmente innegable es el hecho de que de tales\r\ncambios no ha resultado la igualdad real para ellas, lo cual hace\r\ndestacar n\u00edtidamente los l\u00edmites de lo que puede alcanzarse\r\nmientras siga existiendo el capitalismo. No son s\u00f3lo las condiciones\r\necon\u00f3micas y la naturaleza de la sociedad de clases un terreno\r\ninh\u00f3spito para la igualdad, sino que tambi\u00e9n crean un conjunto de\r\nactitudes que son apropiadas para las condiciones sociales y\r\necon\u00f3micas particulares que prevalecen. Es posible entonces que las\r\nactitudes sexistas persistan a pesar de los esfuerzos de las\r\nfeministas y otros por cambiarlas porque esas actitudes se acomodan\r\nperfectamente al patr\u00f3n de la sociedad creada por el modo de\r\nproducci\u00f3n capitalista.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Hay\r\ntres componentes esenciales en la noci\u00f3n de liberaci\u00f3n de las\r\nmujeres:<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<ol class=\"wp-block-list\"><li>Un\r\n\tredivisi\u00f3n del trabajo dom\u00e9stico y el cuidado de los hijos de modo\r\n\tque estas tareas ya no se sigan viendo como terreno natural de las\r\n\tmujeres, sino que en lugar de ello sean realizadas voluntariamente\r\n\tpor personas de cualquier sexo. \r\n\t\r\n\t<\/li><li>Ponerle\r\n\tfin a la dependencia de las mujeres respecto de los hombres.\r\n\t\t\r\n\t<\/li><li>Un\r\n\tcambio fundamental de las ideas relativas al g\u00e9nero, la sexualidad\r\n\ty la familia. \r\n\t\r\n<\/li><\/ol>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Es\r\nf\u00e1cil ver que las probabilidades de que se efect\u00fae esta clase de\r\ncambios en la sociedad capitalista son \u00ednfimas. Es dif\u00edcil (aunque\r\nno del todo imposible) imaginar la clase de revoluci\u00f3n de gran\r\ntrascendencia en las relaciones sociales y sexuales que entra\u00f1an las\r\ncondiciones descritas sin una correspondiente revoluci\u00f3n econ\u00f3mica\r\nsi por no otra raz\u00f3n que requerir\u00edan una vasta reasignaci\u00f3n de\r\nrecursos y revaluaci\u00f3n de necesidades. En realidad, aun las\r\nlimitadas ganancias logradas por las mujeres en los \u00faltimos quince\r\na\u00f1os est\u00e1n ahora bajo una amenaza que desenmascara la falta de\r\ngenuino compromiso pol\u00edtico con la idea de igualdad sexual.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>No\r\npuede subestimarse el grado en que las teor\u00edas feministas han\r\naclarado las formas en que la categor\u00eda de sometimiento de las\r\nmujeres es reforzada y mantenida por las formas sociales y\r\nculturales. Pero utilizar estas claves como base de argumentos para\r\nlas organizaciones pol\u00edticas de todas las mujeres descansa en una\r\npremisa falsa y tiene resultados pol\u00edticamente desastrosos. La\r\npremisa es que de alg\u00fan modo la opresi\u00f3n de las mujeres en el\r\ncapitalismo es fundamentalmente diferente de la experimentada por los\r\nhombres de la clase laborante. Aunque es indudable que las mujeres\r\nexperimentan ciertas formas de opresi\u00f3n cultural y social y\r\ndiscriminaci\u00f3n por el mero hecho de ser mujeres, la base econ\u00f3mica\r\nde las relaciones sociales de explotaci\u00f3n no es espec\u00edfica de\r\ng\u00e9nero. Al argumentar que la experiencia de las mujeres dentro del\r\ncapitalismo es decisivamente diferente de la de los hombres se corre\r\nel riesgo de estereotipar el sexo. Esto significar\u00eda que el papel de\r\nlas mujeres como esposas y madres las define m\u00e1s completamente que\r\nsus papeles como trabajadoras. Para que el socialismo se desenvuelva\r\ncon \u00e9xito, debemos tratar de buscar la manera de poner de relieve\r\nlas similitudes esenciales de las experiencias de los miembros de la\r\nclase trabajadora, antes que las diferencias entre ellos.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>La\r\nlecci\u00f3n que nos dejan las experiencias de las mujeres de Rusia y sus\r\nsat\u00e9lites no es la de que el socialismo nada tiene que ofrecer a las\r\nmujeres, sino que el particular sistema social y econ\u00f3mico de esos\r\npa\u00edses no mejora gran cosa la situaci\u00f3n de las mujeres. El mero\r\nreemplazo de la propiedad privada por la propiedad estatal no es\r\nsocialismo y no puede resultar de ella la emancipaci\u00f3n de las\r\nmujeres. El socialismo es un sistema de sociedad basado en la\r\npropiedad com\u00fan y el control democr\u00e1tico de los medios y los\r\ninstrumentos para producir y distribuir la riqueza por toda la\r\ncomunidad y en inter\u00e9s de esta misma. Est\u00e1 completamente claro que\r\nRusia no tiene socialismo.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>El\r\nsocialismo ser\u00e1 una sociedad tajantemente diferente del capitalismo.\r\nMientras que en el socialismo se producen mercanc\u00edas para extraer\r\nganancia de ellas al venderlas en el mercado, lo cual significa que\r\nmucha gente se queda sin las cosas que necesita porque no puede\r\ncomprarlas, en el socialismo se producen los bienes para que la gente\r\nlos utilice, sin necesidad de comprar ni vender. Y porque no hay ni\r\ncompra ni venta, tampoco habr\u00e1 necesidad de dinero; en lugar de eso,\r\nla gente tomar\u00e1 libremente lo que necesite de la tienda com\u00fan.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>El\r\ntrabajo dejar\u00e1 de implicar la explotaci\u00f3n de que es objeto en el\r\ncapitalismo, donde la mayor\u00eda de nosotros\u2014la clase\r\ntrabajadora\u2014vende su fuerza de trabajo a un patr\u00f3n, que es\r\npropietario de las m\u00e1quinas, las f\u00e1bricas, las herramientas, la\r\ntierra, etc., a cambio de un salario. En el socialismo, porque los\r\nbienes ya no se producen por el af\u00e1n de lucro, la sociedad ya no\r\nestar\u00e1 dividida en clases cuyos intereses nunca pueden ser\r\nconciliados. El trabajo adoptar\u00e1 la forma de esfuerzo cooperativo,\r\nque ser\u00e1 realizado libremente por personas conscientes de que toda\r\nla sociedad se est\u00e1 beneficiando y, como consecuencia, ellas tambi\u00e9n\r\nse estar\u00e1n beneficiando.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>En\r\nel capitalismo, por la necesidad de que la clase dominante proteja\r\nsus intereses en contra de los intereses opuestos de los\r\ntrabajadores, la mayor\u00eda tiene muy poco que decir en el proceso de\r\ntoma de decisiones del gobierno central, a nivel local, o en el\r\npuesto de trabajo. En el socialismo, sin embargo, cada individuo\r\npodr\u00e1 participar \u00edntegramente en la toma de decisiones que afecten\r\nsu vida. La democracia en el socialismo no ser\u00e1 la simulaci\u00f3n que\r\nes en el capitalismo, sino un proceso pleno de significado para toda\r\nla sociedad de acuerdo con sus habilidades, conocimientos o\r\nexperiencias particulares. Y en tales condiciones los hombres y las\r\nmujeres ser\u00e1n reconocidos en plano de igualdad.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>En\r\nel capitalismo el mundo se divide en estados-naci\u00f3n, reflejo de los\r\nintereses territoriales de la clase capitalista. Esta es la causa del\r\npatriotismo (patrioterismo), el nacionalismo y las guerras sin\r\nsentido, en que la clase obrera es enviada a matar entre sus propios\r\nmiembros o a otros trabajadores para salvaguardar los intereses de\r\nsus amos. El socialismo ser\u00e1 un sistema mundial sin distinciones\r\narbitrarias y divisionistas entre una zona del mundo y otra.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>El\r\nsocialismo incluir\u00e1 la liberaci\u00f3n de las mujeres como parte de su\r\nproyecto de emancipaci\u00f3n de la humanidad. Esto no ocurrir\u00e1 de modo\r\nautom\u00e1tico o inevitable. Una organizaci\u00f3n pol\u00edtica cuyo objetivo\r\nes el socialismo no puede permitir el sexismo dentro de sus filas,\r\nfund\u00e1ndose en que nada puede hacerse ahora y que el problema se\r\nresolver\u00e1 \u201cdespu\u00e9s de la revoluci\u00f3n\u201d. Para que una\r\norganizaci\u00f3n tenga credibilidad, debe incorporar las actitudes,\r\nvalores y pr\u00e1cticas que trata de instituir en la sociedad en su\r\nconjunto. Los socialistas creen que toda la gente, hombres y mujeres,\r\nson dignos de respeto\u2014y el Partido Socialista de la Gran Breta\u00f1a\r\nincluye en su Declaraci\u00f3n de principios, y lo ha hecho desde 1904,\r\nla siguiente cl\u00e1usula:<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>\r\ncomo en\r\nel orden de la evoluci\u00f3n social la clase trabajadora es la \u00faltima\r\nclase en alcanzar su liberaci\u00f3n, la emancipaci\u00f3n de la clase\r\ntrabajadora implicar\u00e1 la emancipaci\u00f3n de toda la humanidad, sin\r\ndistinci\u00f3n de raza ni de sexo.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p><strong><a href=\"#tapa\">Tapa del Web page<\/a>&nbsp;&nbsp; <a href=\"#Cap%C3%ADtulo_4:_Las_mujeres_y_el_socialismo\">Tapa\r\ndel Cap\u00edtulo 4<\/a><\/strong><\/p>\r\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las mujeres y el socialismo \u00cdndice Introducci\u00f3n Cap\u00edtulo 1: El papel cambiante de las mujeres Los or\u00edgenes de la desigualdad social Las mujeres en la sociedad industrial Cap\u00edtulo 2: \u00bfQu\u00e9 es lo err\u00f3neo de la teor\u00eda feminista? Feminismo liberal Feminismo radical Feminismo Socialista Cap\u00edtulo 3: Las mujeres y Rusia Papeles cambiantes El papel reproductivo La&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"magazine_newspaper_sidebar_layout":"","footnotes":""},"class_list":["post-1772","page","type-page","status-publish","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.worldsocialism.org\/wsm\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/1772","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.worldsocialism.org\/wsm\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.worldsocialism.org\/wsm\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.worldsocialism.org\/wsm\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.worldsocialism.org\/wsm\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1772"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.worldsocialism.org\/wsm\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/1772\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5541,"href":"https:\/\/www.worldsocialism.org\/wsm\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/1772\/revisions\/5541"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.worldsocialism.org\/wsm\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1772"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}