{"id":1757,"date":"2019-04-25T15:04:20","date_gmt":"2019-04-25T14:04:20","guid":{"rendered":"https:\/\/wsm.prolerat.org\/?page_id=1757"},"modified":"2019-04-25T15:04:20","modified_gmt":"2019-04-25T14:04:20","slug":"la-cooperacion-adquiere-sentido","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/www.worldsocialism.org\/wsm\/la-cooperacion-adquiere-sentido\/","title":{"rendered":"La cooperaci\u00f3n adquiere sentido"},"content":{"rendered":"\n<p>\u00bfEs usted\nun embaucador? \u00bfEs usted tramposo? \u00bfEs usted rencoroso? Para el\nbi\u00f3logo Richard Dawkins, autor de <em>The Selfish Gene<\/em> [El gene\nego\u00edsta] (1978), tales preguntas dan en el blanco de un tema de gran\nimportancia: \u00bfcu\u00e1l es la estrategia conductual m\u00e1s eficaz para\nasegurar la supervivencia desde el punto de vista evolutivo?<\/p>\n\n\n\n<p>Por el t\u00edtulo de su libro, parece ser\nque, para Dawkins, ya de antemano era v\u00e1lida la conclusi\u00f3n de que\nla selecci\u00f3n natural tender\u00eda a favorecer, por encima de todo, el\ncomportamiento abusivo y despiadadamente competitivo. Como \u00e9l mismo\nlo dijo:<\/p>\n\n\n\n<p><em>La visi\u00f3n del\ngen ego\u00edsta se infiere de los supuestos aceptados del neodarwinismo.\nEs f\u00e1cil de mal interpretar pero, en cuanto se le entiende, es\ndif\u00edcil dudar de su verdad fundamental. La mayor\u00eda de los\norganismos que han vivido no lograron convertirse en ancestros de\notros. Nosotros los que existimos somos, sin excepci\u00f3n,\ndescendientes de esa minor\u00eda dentro de la cual cada generaci\u00f3n\nlogr\u00f3 convertirse en antecesora de la siguiente. Como todos los\nanimales, nosotros heredamos genes de nuestros ancestros, pues no\npodr\u00edamos heredarlos de los que no lograron convertirse en tales.\nTendemos, por tanto, a poseer las cualidades que los hicieron tener\n\u00e9xito en convertirse en ancestros y no las cualidades de los que\nfracasaron en tal proceso. Las cualidades de los que lo lograron son,\npor ejemplo, la ligereza al correr, la agudeza visual, la perfecci\u00f3n\nde su camuflaje, y\u2014parece que no hay modo de escapar de \u00e9ste\u2014el\nego\u00edsmo inmisericorde. Los tipos simp\u00e1ticos no llegaron a ser\nancestros nuestros. Por eso los organismos vivientes no heredan las\ncualidades de los tipos sociables<\/em> (<em>The Listener<\/em>, 17 de\nabril de 1986).<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo,\nDawkins recurre a lo que sea para disociarse de las consecuencias m\u00e1s\nbien pesimistas de su punto de vista para la sociedad. Es interesante\nnotar que en el programa de televisi\u00f3n <em>Horizon<\/em> (en el cual se\nbasa el art\u00edculo citado) llamado \u201cLos tipos simp\u00e1ticos terminan\nprimero\u201d \u00e9l relat\u00f3 c\u00f3mo, despu\u00e9s de la publicaci\u00f3n de su\nlibro, fue halagado por personas de la extrema derecha, que vieron en\nsu libro una apolog\u00eda a su creencia en un sistema de competencia\ndesalmada. Y, a la inversa, fue atacado por la izquierda, y uno de\nsus cr\u00edticos lleg\u00f3 al extremo de sugerir que el efecto de <em>El\ngene ego\u00edsta<\/em> fue en parte culpable de la elecci\u00f3n posterior de\nMargaret Thatcher como primera ministra del Reino Unido.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero Dawkins insiste en que ambos lado\nmal interpretan su argumento. Parad\u00f3jicamente, la b\u00fasqueda del\ninter\u00e9s propio no es necesariamente incompatible con ser \u201camable\u201d\u2014o\nsea, \u201ccooperativo\u201d. Tal es la raz\u00f3n de que sea referido en los\nc\u00edrculos socio biol\u00f3gico como \u201caltruismo rec\u00edproco\u201d. Como el\naltruismo implica el sacrificio genuino de los intereses propios, es\ndif\u00edcil ver c\u00f3mo esto concordar\u00eda con la idea trasmitida por el\nt\u00e9rmino \u201caltruismo rec\u00edproco\u201d, que si t\u00fa me rascas la espalda\nyo rascar\u00e9 la tuya y como resultado ambos saldremos beneficiados.\nSer\u00eda m\u00e1s exacto llamarle a este fen\u00f3meno \u201cinter\u00e9s propio\nilustrado\u201d pues no interviene aqu\u00ed el \u201csacrificio\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, para demostrar c\u00f3mo\npodr\u00eda transcurrir el proceso que sugiere, Dawkins remite a la\nteor\u00eda de juegos\u2014en particular al juego llamado \u201cDilema del\nprisionero\u201d:<\/p>\n\n\n\n<p><em>In la versi\u00f3n\nm\u00e1s simple de este juego, dos jugadores tienen que escoger, cada\ncual por su parte, entre dos opciones: Cooperar o Desertar <\/em>(<em>de\naqu\u00ed en adelante C y D<\/em>). <em>A diferencia del ajedrez o el\nping-pong, los jugadores no juegan alternada sino simult\u00e1neamente,\ncada uno de ellos sin saber la jugada del otro. Si usted y yo jugamos\nC obtenemos m\u00e1s (digamos $3), que si ambos jugamos D (digamos $2).\nSi uno de nosotros juega C y al mismo tiempo el otro juega D, este\n\u00faltimo obtiene la puntuaci\u00f3n m\u00e1s alta posible (digamos $4) y el\nque juega C obtiene la paga del bobo (digamos $1). As\u00ed, desde mi\npunto de vista, el mejor resultado es que yo juegue D y usted juegue\nC. Pero si yo calculo esto, y consiguientemente juego D, para usted\nser\u00e1 igualmente posible hacer el mismo c\u00e1lculo y jugar D. En este\ncaso los dos obtenemos s\u00f3lo el pago bajo. Con s\u00f3lo que ambos\njug\u00e1ramos C, los dos ganar\u00edamos el pago relativamente alto de $3.\nPero, pero si yo calculo esto y juego C a usted a\u00fan puede irle mejor\njugando D. Por tanto, el jugador racional siempre jugar\u00e1 D y siempre\nobtendr\u00e1n el pago bajo de $2. Pero\u2014y aqu\u00ed est\u00e1 la paradoja y el\ndesquiciante dilema\u2014cada jugador racional sabe simult\u00e1neamente\nque, si s\u00f3lo \u00e9l y su oponente pudieran arregl\u00e1rselas de alg\u00fan\nmodo para hacer un contrato obligatorio de jugar C, a ambos les ir\u00eda\nmejor <\/em>(Ib\u00edd.).<\/p>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed Dawkins da un\nejemplo del modo como esta situaci\u00f3n podr\u00eda presentarse en la vida\nreal. T\u00f3mese un grupo de amigos a los cuales les guste comer en\nrestaurante y div\u00eddase por partes iguales entre ellos el costo de la\ncomida. Siempre existir\u00e1 en alguno de ellos la tentaci\u00f3n de ordenar\nalgo m\u00e1s que los otros, sabiendo que el costo extra ser\u00e1 compartido\npor todos. A la inversa, cualquiera de ellos se dar\u00e1 cuenta de que\nsi \u00e9l no ordena tanto como los dem\u00e1s estar\u00e1 subsidiando a sus\namigos. Por tanto, habr\u00e1 en cada uno de ellos una tendencia\ninteriorizada a ordenar tanto como se atrevan los dem\u00e1s<\/p>\n\n\n\n<p>Lo peor que puede ocurrir en tal\nsituaci\u00f3n es que alguno de ellos se beneficiar\u00e1 a expensas de los\ndem\u00e1s y quiz\u00e1 como consecuencia los dem\u00e1s se enemisten con \u00e9l.\nSea como sea, habr\u00e1 tanto ganadores como perdedores. Pero es posible\nimaginar una situaci\u00f3n\u2014incluso sacando ejemplos de la vida real\ncomo la destrucci\u00f3n de la industria del arenque por la pesca\ndesmesurada en la primera parte de este siglo\u2014en que esta misma\nl\u00f3gica de la competencia puede dar por resultado que todos pierdan.<\/p>\n\n\n\n<p>En tal situaci\u00f3n, nadie trata de que\ncomo consecuencia de que cada uno ellos compita contra todos los\ndem\u00e1s todos acaben perdiendo. Est\u00e1n obligados, sin embargo, y aun\ncon pleno conocimiento del destino que les aguarda, a continuar con\nlas acciones mismas que har\u00e1n realidad ese destino.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta situaci\u00f3n la describi\u00f3 el\nbi\u00f3logo norteamericano Garrett Hardin como \u201cThe Tragedy of the\nCommons\u201d [La tragedia de los pastos comunales] (<em>Science<\/em> vol\n162, 13 de diciembre de 1968). Seg\u00fan \u00e9l:<\/p>\n\n\n\n<p>La tragedia de los pastos comunales se\ndesarrolla de esta manera. Describe un pastizal absolutamente\np\u00fablico. Es de esperarse que cada pastor trate de alimentar del\npastizal com\u00fan tanto ganado como sea posible. Tal arreglo puede\nfuncionar de modo razonablemente satisfactorio por siglos siempre y\ncuando las guerras tribales, la caza furtiva y las enfermedades\nmantengan las poblaciones de los hombres y su ganado por debajo de la\ncapacidad de sustento de la tierra. Por \u00faltimo, sin embargo, llega\nel d\u00eda de ajuste de cuentas, esto es, el d\u00eda en que se vuelve\nrealidad la meta de la estabilidad social. En este punto, la l\u00f3gica\ninherente a los pastizales comunes inexorablemente produce la\ntragedia.<\/p>\n\n\n\n<p>Como ser racional, cada pastor persigue\nmaximizar su ganancia. Expl\u00edcita o impl\u00edcitamente, m\u00e1s o menos\nconscientemente, se pregunta \u201c\u00bfCu\u00e1l es <em>para m\u00ed<\/em> la\nutilidad de agregar un animal m\u00e1s a mi reba\u00f1o?\u201d Esta utilidad\ntiene un componente negativo y otro positivo.<\/p>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\"><li>El componente\n\tpositivo es una funci\u00f3n del incremento de un animal. Como el pastor\n\trecibe todas las ganancias de la venta del animal a\u00f1adido, la\n\tutilidad positiva se aproxima a +1.\n\t<\/li><li>El componente negativo es una\n\tfunci\u00f3n de la disminuci\u00f3n excesiva del pasto ocasionada por un\n\tanimal m\u00e1s que de \u00e9l se alimenta. Pero como los efectos del pastar\n\texcesivo los comparten todos los pastores, entonces la utilidad\n\tnegativa para cualquier pastor que tome la decisi\u00f3n en particular\n\tes s\u00f3lo una fracci\u00f3n de -1.\n<\/li><\/ol>\n\n\n\n<p>Sumando las\nutilidades parciales componentes, el pastor racional llega a la\nconclusi\u00f3n de que el \u00fanico curso de acci\u00f3n inteligente para \u00e9l es\nagregar un animal m\u00e1s a su reba\u00f1o. Y otro; y otro&#8230; Pero esta es\nla conclusi\u00f3n a la que llega cada uno de los pastores raciones que\ncomparte el pastizal p\u00fablico. De ah\u00ed la tragedia. Cada hombre est\u00e1\nencadenado a un sistema que lo obliga a incrementar sin l\u00edmite su\nreba\u00f1o\u2014en un mundo que es limitado, finito. Todos los hombres\nmarchan hacia la ruina, pues cada uno de ellos persigue el beneficio\nm\u00e1ximo en una sociedad que cree en la libertad de los pastos\ncomunales. La libertad prevaleciente en los pastizales comunales trae\nconsigo la ruina de todos.<\/p>\n\n\n\n<p>La soluci\u00f3n que da Hardin a esta\ntragedia de los pastos comunales es la \u201ccoerci\u00f3n mutua\u201d. Un\nllamado a la consciencia, razona, ser\u00e1 completamente in\u00fatil. La\ncoerci\u00f3n mutua puede ponerse en pr\u00e1ctica, por as\u00ed decirlo,\ncercando el pastizal p\u00fablico e instituyendo un sistema de propiedad\nprivada que impondr\u00e1 un sentido de responsabilidad entre los\npastores en cuanto al n\u00famero conveniente de cabezas de ganado que su\ntierra pueda sostener sin caer en el pastoreo destructivo. Como no\npueden extralimitarse en la tierra que es propiedad de otros\npastores, las consecuencias de tener reba\u00f1os demasiado grandes las\nsufrir\u00e1n s\u00f3lo ellos. Este conocimiento los disuadir\u00e1 de inmediato\nde actuar irresponsablemente.<\/p>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed el problema es que Hardin\nobviamente est\u00e1 agarrando el r\u00e1bano por las hojas. No es la \u201cl\u00f3gica\ninherente a los pastizales comunales\u201d lo que \u201cinexorablemente\nprovoca la tragedia\u201d. Los \u201cpastizales comunales\u201d simplemente\nconstituyen el escenario en que se desarrolla la tragedia. No\ncontienen en s\u00ed la causa de la propia tragedia\u2014esto es, el pastar\ndestructivo de reba\u00f1os desmedidamente grandes.<\/p>\n\n\n\n<p>La causa est\u00e1 en otra parte: en el\ndinamismo de la competencia que impulsa a cada pastor a incrementar\nsu n\u00famero de cabezas de ganado m\u00e1s all\u00e1 de la capacidad de\nsustento del pastizal, cuyo propio sustento depende del n\u00famero de\ncabezas de ganado de que disponga. Si el ganado, igual que el\nterreno, hubiera sido propiedad comunal de los pastores, entonces\nhabr\u00eda sido posible tomar una decisi\u00f3n racional sobre el total de\ncabezas de ganado que mantener. En ese caso, el sustento de cada\npastor habr\u00eda dependido directamente de su bienestar colectivo, que\na su vez se habr\u00eda apoyado en una proporci\u00f3n \u00f3ptima de cabezas de\nganado a superficie de pastizal. Como fue, cada pastor se vio\nobligado a tomar la que era la \u00fanica decisi\u00f3n racional que se le\npod\u00eda ocurrir en un marco de toma de decisiones irracional y\nentonces sobrevinieron las consecuencias tr\u00e1gicas. Adam Smith, en <em>La\nriqueza de las naciones<\/em>, dijo que el individuo que \u201cbusca s\u00f3lo\nsu propia ganancia\u201d es \u201cconducido por una mano invisible a\nfomentar el inter\u00e9s p\u00fablico\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cDe modo inverso\u201d, dice Hardin, \u201cla\ntragedia de los pastos comunales reaparece en los problemas de\ncontaminaci\u00f3n. Aqu\u00ed no es asunto de tomar algo del pastizal p\u00fablico\nsino de poner algo en \u00e9l\u201d. Igual que en el caso del pastor, el\ndue\u00f1o de una f\u00e1brica estar\u00e1 \u201ccircunscrito a un sistema\u201d que\nasegurar\u00e1 que los pastizales comunales sean tratados como pozo negro\nen el cual se viertan los productos de desecho. El due\u00f1o ver\u00e1 que\nser\u00e1 redituable evitar los costos de hacer inocuos los contaminantes\ny optar\u00e1 por sencillamente arrojarlos al medio porque el ahorro que\nesto representa excede con mucho el costo ambiental que la f\u00e1brica\n***tenga que soportar aunque otros lo soporten tambi\u00e9n***. En\ninter\u00e9s del yo racional demandar\u00e1, por tanto, la contaminaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Apeg\u00e1ndonos a la sugerencia de Hardin,\nsupongamos que los pastos comunales han sido cercados. En teor\u00eda,\nesto significar\u00eda que cualquiera podr\u00eda impedir que su vecino\ncontaminara su tierra del mismo modo que los pastores podr\u00edan\nimpedir que el ganado del vecino se metiera en su tierra. Quienquiera\nque decidiera no purificar sus desechos contaminantes ser\u00eda obligado\na contenerlos dentro de su propia propiedad y soportar los costos\nimplicados por tal contaminaci\u00f3n. Pero lo que suena bien en la\nteor\u00eda resultar\u00e1 imposible de llevar a la pr\u00e1ctica porque lo que\nqueremos decir con los \u201cpastos comunales\u201d abarca no s\u00f3lo la\ntierra sino el aire y el agua que nos rodean, y \u00e9stos, como Hardin\nadmite, \u201cno se pueden cercar\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Con un ejemplo sencillo aclararemos el\nasunto. Supongamos que mi vecino decidi\u00f3 construir una f\u00e1brica\njunto al r\u00edo y bombea hacia \u00e9ste los efluentes contaminantes que\nresultan del funcionamiento de aqu\u00e9lla. Supongamos que me gusta\npescar pero ahora que han muerto envenenados todos los peces ya no\npuedo practicar mi afici\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 puedo hacer entonces? Desde luego\npodr\u00eda comprar el derecho de propiedad de esa porci\u00f3n del r\u00edo que\npasa por la parte trasera de mi casa pero mi vecino, que est\u00e1 aguas\narriba con respecto a m\u00ed, podr\u00eda hacer lo mismo y defender\nplausiblemente su derecho a usar su porci\u00f3n del r\u00edo como le venga\nen gana. Claro est\u00e1 que las consecuencias de la decisi\u00f3n de mi\nvecino de ubicar su f\u00e1brica en su propiedad no necesitan confinarse\na esto. Su impacto visual sobre el vecindario depreciar\u00eda el valor\nde las propiedades residenciales de la zona. El ruido constante\ndificultar\u00eda mi sue\u00f1o. Los camiones en que estuviera llegando la\nmateria prima para ser procesada podr\u00edan congestionar las carreteras\nhaciendo de nuestros viajes al trabajo verdaderas odiseas.<\/p>\n\n\n\n<p>Si yo le concediera a mi vecino el\nderecho absoluto a disponer de su propiedad como \u00e9l lo prefiriera,\nser\u00eda contradictorio que me quejara de las consecuencias. Si, por\notro lado, buscara yo restringir las formas en que mi vecino podr\u00eda\nusar su propiedad, entonces estar\u00eda yo asegurando la necesidad de\nseguir usando los metaf\u00f3ricos \u201cpastos comunales\u201d como una\nentidad en uno u otro aspecto: la tranquilidad del barrio o el\nderecho a pescar en un r\u00edo no contaminado. No podemos vivir dentro\nde un capullo. Aun el propio capitalismo, la forma de sociedad m\u00e1s\ncompetitiva y atomizada que ha llegado a existir, no puede permitirse\nhacer concesi\u00f3n alguna a este hecho sombr\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p>Vemos esto en la forma en que el\npensamiento consuetudinario ataca el problema de la contaminaci\u00f3n.\nEl propio Hardin se\u00f1ala que mientras que \u201cnuestro particular\nconcepto de propiedad privada nos disuade de agotar los recursos\npositivos de la tierra\u201d en realidad \u201cfavorece la contaminaci\u00f3n\u201d.\nLa soluci\u00f3n que \u00e9l y muchos otros sugieren es la intervenci\u00f3n\ndirecta del estado que debe promulgar leyes para moderar los excesos\nde competencia cometidos por ciudadanos privados. Al parecer no\nbastar\u00e1 con la \u201ccoerci\u00f3n mutua\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La debilidad de este enfoque es doble.\nNo llega a la ra\u00edz del problema\u2014en la ventaja competitiva que se\ngana reduciendo los costos al m\u00ednimo\u2014, en este caso, los costos de\npurificar y eliminar los desechos contaminantes de un modo\necol\u00f3gicamente aceptable\u2014cosa que no hacen las empresas\ncapitalistas. Tontamente supone que el estado es una instituci\u00f3n m\u00e1s\no menos aut\u00f3noma por encima de la sociedad y que hace leyes que\nprotegen los intereses de la comunidad. Pero la verdad es que el\nestado es una instituci\u00f3n de clase, financiada por los impuestos\ncobrados a las mismas empresas cuyas actividades se supone que\nregula. La legislaci\u00f3n es asunto de equilibrar con precisi\u00f3n las\np\u00e9rdidas y las ganancias que acopian los capitalistas mismos. Un\nenfoque demasiado indulgente ser\u00eda inaceptable pol\u00edticamente y en\nexceso ruinoso para la salud de los obreros que crean los beneficios\npara los negocios que los emplean. Un enfoque demasiado punitivo, por\notro lado, disminuir\u00eda los m\u00e1rgenes de ganancia e impulsar\u00eda la\ninversi\u00f3n en otras partes del mundo en donde la reglamentaci\u00f3n\nfuera m\u00e1s laxa. Y todo el tiempo, la l\u00ednea divisoria entre lo que\nes aceptable y lo que no lo es estar\u00e1 cambiando a tenor de los\npropios cambios del clima econ\u00f3mico: cuanto m\u00e1s en apuros se\nencuentren los negocios, tanto m\u00e1s indulgentes se volver\u00e1n las\nleyes.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto nos hace retornar a Richard\nDawkins. \u00bfCu\u00e1l piensa \u00e9l que es el camino hacia adelante? Los\npolit\u00f3logos tienden a ver mucho la vida como un Dilema del\nPrisionero. Muchos argumentar\u00edan que por consiguiente necesitamos\ntener alguna autoridad que nos quite de las manos muchas decisiones\nm\u00e1s o menos a la manera como supuestamente el estado niega a la\nempresa capitalista la opci\u00f3n de arrojar sus desechos t\u00f3xicos al\nmedio declar\u00e1ndola ilegal. Pero como hemos visto las cosas no\nocurren de tal manera. El estado tambi\u00e9n se encuentra entrampado en\nel marco irracional que es la competencia capitalista.<\/p>\n\n\n\n<p>Dawkins le conceder\u00eda m\u00e1s importancia\na la Ley de la selva que a la Ley del Estado como modelo para alentar\nel comportamiento colaborativo. Sugiriendo que tenemos mucho que\naprender del mundo animal que nos rodea, da el ejemplo de las\ngaviotas que necesitan espulgarse a s\u00ed mismas para eliminar las\ngarrapatas que las parasitan. Todo va bien hasta que necesitan\nespulgarse la cabeza, lo cual entonces requiere de la cooperaci\u00f3n de\notra gaviota. Las gaviotas que enga\u00f1aran a otras gaviotas pronto\nempujar\u00edan a las tramposas a la extinci\u00f3n. Pero enga\u00f1arse ellas\nmismas terminar\u00eda por acarrearles lo mismo que a las tramposas pues\nno quedar\u00edan gaviotas dispuestas a espulgarlas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 implicaciones tiene esto para la\nsociedad? Dawkins argumenta que vemos pruebas de una represalia\nequivalente que se desarroll\u00f3 en las trincheras de la Primera Guerra\nMundial. Los soldados deliberadamente disparaban por encima de las\ncabezas de sus \u201cenemigos\u201d para indicarles su deseo de cooperar en\nminimizar el da\u00f1o que mutuamente pod\u00edan infligirse. Sus presuntos\nenemigos acceder\u00edan disparando de la misma manera. A tal grado se\nextendi\u00f3 esta \u201cenfermedad de la paz\u201d, que a los dos a\u00f1os los\ngenerales se vieron forzados a reescribir completamente sus planes de\nbatalla volviendo a las t\u00e1cticas de sorpresa que sirvieron para\ndestruir la confianza sobreentendida que se hab\u00eda formado entre\nambos bandos.<\/p>\n\n\n\n<p>Si bien las ideas que ofrece la teor\u00eda\nde juegos son valiosas, su posible aplicaci\u00f3n a la clase de sociedad\nen que hoy vivimos\u2014como los ejemplos anteriores esclarecen\u2014es\nlimitada. Vivimos en un mundo en que los medios de vida est\u00e1n\nmonopolizados por una \u00ednfima minor\u00eda. Del mismo modo que la\nestructura jer\u00e1rquica de un ej\u00e9rcito confiere a un general el poder\nde mandar a sus tropas, as\u00ed tambi\u00e9n la sociedad capitalista s\u00f3lo\npuede funcionar para favorecer los intereses de la minor\u00eda\ncapitalista. Pero la gran mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n, la gente que\ntrabaja, cuyos intereses son contrariados de continuo por los\ndictados del capital, no puede hacer mucho por compensar el\nequilibrio dentro de un sistema que nos exige prostituir nuestras\ncapacidades de trabajo para la explotaci\u00f3n capitalista.<\/p>\n\n\n\n<p>La cooperaci\u00f3n real s\u00f3lo puede\nflorecer sobre los cimientos de la igualdad social. Hasta entonces,\nal menos para la gran mayor\u00eda, seguimos siendo ingenuos con buenas\nrazones para abrigar resentimientos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfEs usted un embaucador? \u00bfEs usted tramposo? \u00bfEs usted rencoroso? Para el bi\u00f3logo Richard Dawkins, autor de The Selfish Gene [El gene ego\u00edsta] (1978), tales preguntas dan en el blanco de un tema de gran importancia: \u00bfcu\u00e1l es la estrategia conductual m\u00e1s eficaz para asegurar la supervivencia desde el punto de vista evolutivo? 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