{"id":1238,"date":"2019-03-14T14:56:19","date_gmt":"2019-03-14T14:56:19","guid":{"rendered":"https:\/\/wsm.prolerat.org\/?page_id=1238"},"modified":"2019-03-14T14:56:19","modified_gmt":"2019-03-14T14:56:19","slug":"capitulo-5-genes-para-todo","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/www.worldsocialism.org\/wsm\/capitulo-5-genes-para-todo\/","title":{"rendered":"Cap\u00edtulo 5 &#8211; \u00bfGenes para todo?"},"content":{"rendered":"\n<p>Cuando en 1933 los nazis llegaron al poder en\nAlemania el determinismo biol\u00f3gico se convirti\u00f3 en la ideolog\u00eda del\nestado.\n***Esto iba a ser su deshacer, al menos temporalmente, al igual que en\nel caso\nde la derrota de Alemania*** puntos de vista m\u00e1s exactos sobre la\nbiolog\u00eda y el\ncomportamiento humanos saltaron al primer plano. El racismo y la\neugenesia\nfueron repudiados y se termin\u00f3 por reconocer que la conducta humana\nestaba\ndeterminada cultural, no biol\u00f3gicamente. Esto se bas\u00f3 en investigaci\u00f3n\ncient\u00edfica s\u00f3lida y fue bien expresada (aparte de la confusi\u00f3n de\n\u201chumano\u201d y\n\u201chombre\u201d, entonces prevaleciente) por Kenneth Boulding en 1966:\n<\/p>\n\n\n\n<p><em>Es la\ngran peculiaridad del hombre, sin embargo, diferenciarse de todos los\ndem\u00e1s\nanimales, que el don que sus genes le entregan es un enorme sistema\nnervioso de\nunos diez mil millones de componentes, cuyo contenido informativo se\nderiva\ncasi totalmente del medio, esto es, del ingreso de datos del exterior\nal\norganismo. La contribuci\u00f3n gen\u00e9tica del sistema nervioso al hombre est\u00e1\nvirtualmente completa en el momento en que nace. Casi todo lo que\nocurre de ah\u00ed\nen adelante es aprendido. Esta consideraci\u00f3n es la que inspira al\nantrop\u00f3logo\ncontempor\u00e1neo a declarar que el hombre virtualmente carece de instintos\ny que\npr\u00e1cticamente todo lo que sabe lo tiene que aprender de su medio, que\nconsta\ntanto del mundo f\u00edsico en que vive y se mueve y el mundo social en que\nnaci\u00f3<\/em> (en <em>Man and Agression<\/em>\u2014Hombre\ny agresi\u00f3n\u2014, compilado por MF Ashley Montagu, OUP, 1968, pp. 86-87).<\/p>\n\n\n\n<p>Y apoyado por el propio antrop\u00f3logo Ashley\nMontagu:<\/p>\n\n\n\n<p>Lo notable de la conducta <em>humana<\/em> es que es\naprendida. Todo lo que un ser humano hace como tal\nha tenido que aprenderlo de otros seres humanos. Desde cualquier\npredominio de\nreacciones heredadas o biol\u00f3gicamente predeterminadas que puedan\nprevalecer en\nel comportamiento de los dem\u00e1s animales, el hombre ha entrado en una\nzona de\nadaptaci\u00f3n en la cual su comportamiento est\u00e1 dominado por las\nrespuestas\naprendidas. Es dentro de la dimensi\u00f3n de la cultura, lo aprendido, el\nhombre\nvuelto parte del medio, donde el humano crece, se desarrolla y tiene su\nser\ncomo un organismo de comportamiento (p. xii, subrayado suyo).<\/p>\n\n\n\n<p>Este hallazgo nunca ha sido popular entre\nquienes apoyan el gobierno de clase y los privilegios del capitalista.\nTiene\nimplicaciones que fueron demasiado democr\u00e1ticas, para no decir\ndemasiado\nsocialistas para ellos. En realidad, confirm\u00f3 hasta decir basta que la\nllamada\n\u201cobjeci\u00f3n de la naturaleza humana\u201d al socialismo era completamente\ninfundada:\nla gente podr\u00eda adaptarse a vivir en el socialismo, tal como se adapt\u00f3\na vivir\nen el comunismo tribal primitivo, la sociedad esclavista de la\nAntig\u00fcedad, el\nfeudalismo y el capitalismo.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, despu\u00e9s de haber dejado un tiempo\nrespetable para que los recuerdos que la gente guardaba del nazismo se\natenuaran un poco, los defensores de un determinismo biol\u00f3gico muscular\nempezar\na reaparecer. Uno de los primeros fue el naturalista austr\u00edaco Konrad\nLorenz.\nEl libro que escribi\u00f3 en alem\u00e1n en 1963 fue traducido al ingl\u00e9s y\npublicado en\n1966 con el t\u00edtulo <em>On Aggression<\/em>\u2014Sobre\nla agresi\u00f3n. En \u00e9l argument\u00f3 que los humanos eran por naturaleza\nagresivos o,\ncomo \u00e9l lo expuso, que estaban \u201cprogramados filogen\u00e9ticamente\u201d para\ntener\ncomportamiento agresivo.<\/p>\n\n\n\n<p>En un cap\u00edtulo titulado \u201cLa espontaneidad de\nla agresi\u00f3n\u201d, Lorenz clam\u00f3 que la agresi\u00f3n en los humanos era una\n\u201cpulsi\u00f3n\u201d\ngenerada internamente y parte de su fisiolog\u00eda heredada gen\u00e9ticamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Conociendo el hecho de que la pulsi\u00f3n de\nagresi\u00f3n es un verdadero instinto primario de preservaci\u00f3n de la\nespecie nos\npermite reconocer su cabal peligro: es la espontaneidad del instinto lo\nque lo\nhace tan peligroso. Si tan solo fuera una reacci\u00f3n a ciertos factores\nexternos,\ncomo sostienen muchos soci\u00f3logos y psic\u00f3logos, el estado de la\nhumanidad no\nser\u00eda tan peligroso como realmente es, pues, en tal caso, los factores\nque\ndesencadenan la reacci\u00f3n podr\u00edan eliminarse con cierta esperanza de\n\u00e9xito (<em>On Aggression<\/em>, Methuen, 1969, p. 40).<\/p>\n\n\n\n<p>Esta aseveraci\u00f3n se bas\u00f3 en sus propios\nestudios de animales no humanos, principalmente aves y peces, y en su\ncreencia\npersonal en la idea de Freud de que \u201ca\u00fan estamos impulsados por los\nmismos\ninstintos que nuestros ancestros prehumanos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Sus colegas cient\u00edficos se mostraron sumamente\ncr\u00edticos ante el libro. Se\u00f1alaron que al hablar de \u201cinstintos\u201d en los\nhumanos\n\u00e9l estaba recurriendo a una noci\u00f3n desde hac\u00eda mucho tiempo descartada\npor\nin\u00fatil, que su punto de vista de que hab\u00eda \u201cpatrones de comportamiento\nsocial\nevolucionados filogen\u00e9ticamente\u201d en los humanos contradec\u00eda los datos\nde la\nantropolog\u00eda y la historia; que de ning\u00fan modo se infer\u00eda que lo\naplicable a\nlos otros animales deb\u00eda aplicarse a los humanos; que en todo caso el\ncomportamiento que describ\u00eda como agresivo no se aplicaba a todos los\nanimales;\nque incluso en aquellos a los que s\u00ed se aplicaba no siempre estaba\nclaro que\npudiera ser no aprendido. Algunos fueron lo bastante crueles como para\nrecordarle que ya una vez hab\u00eda mal interpretado los hechos cuando en\ntiempo de\nlos nazis public\u00f3 un art\u00edculo en que defend\u00eda la eugenesia y \u201cla idea\nracista\ncomo base del estado\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Sobre el problema clave de si el\ncomportamiento agresivo en los humanos se disparaba en respuesta a\nfactores\nexternos o, como afirmaba Lorenz, en respuesta a alguna \u201cpulsi\u00f3n\u201d\ninterna que\nten\u00eda que ser \u201cdescargada\u201d, la opini\u00f3n (aparte de unos cuantos\nfreudianos\nrecalcitrantes) fue un\u00e1nime. No hab\u00eda ning\u00fan \u201cinstinto de lucha\u201d ni\n\u201cpulsi\u00f3n de\nagresi\u00f3n\u201d en los humanos; el comportamiento agresivo en los humanos lo\ndisparaban causas externas. Siendo as\u00ed, la situaci\u00f3n no era tan\npeligrosa como\nLorenz imaginaba porque, como \u00e9l mismo admit\u00eda, esto significaba que\nestos\nfactores externos que desencadenaban la agresi\u00f3n se pod\u00edan eliminar\n\u201ccon alguna\nesperanza de \u00e9xito\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Otro pionero de este renacer del darwinismo\nsocial fue el dramaturgo y guionista Robert Ardrey, cuyo <em>The\nTerritorial Imperative<\/em> (\u201cEl imperativo territorial\u201d) apareci\u00f3\ntambi\u00e9n en 1966. Fue seguido por Desmond Morris en 1967 con su libro <em>El\nmono desnudo<\/em>. Ardrey escribi\u00f3\nexpresamente como antisocialista, y subtitul\u00f3 su libro \u201cIndagaci\u00f3n\npersonal de\nlos or\u00edgenes animales de la propiedad y las naciones\u201d. Seg\u00fan \u00e9l, la\npropiedad\nprivada y la divisi\u00f3n del mundo en estados competitivos era natural.\n\u201cLa\nnaturaleza territorial del hombre es gen\u00e9tica e inerradicable\u201d,\nescribi\u00f3. El\nnivel de su razonamiento puede juzgarse de la siguiente r\u00e9plica a\nquienes\ndec\u00edan que estaba equivocado en cuanto a que los humanos eran\ngen\u00e9ticamente\nterritoriales: o las lagartijas de cerca (<em>Sceloporus\nundulatus<\/em>), los castores canadienses, los perritos de las praderas\n(roedores del g\u00e9nero <em>Cynomys<\/em>), el pez\n<em>Gasterosteus aculeatus aculeatus<\/em>, los monos aulladores, los\n\u00f1\u00faes, los\ncamaleones hembra intolerantes, las currucas en variedad y las gaviotas\nen\nvariedad estaban equivocados\u2014o Karl Marx estaba equivocado (<em>The\nHunting Hypothesis<\/em>, Collins, 1976,\np. 111).<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9l s\u00f3lo dio por cierto que lo que pod\u00eda ser\nv\u00e1lido para los animales que hab\u00eda sacado a colaci\u00f3n para apoyar su\nafirmaci\u00f3n\nautom\u00e1ticamente ten\u00eda que ser cierto tambi\u00e9n para los humanos. De\nhecho, no lo\nera, pues un factor clave distintivo de los humanos es que virtualmente\ntodo\nnuestro comportamiento es adquirido y no gobernado por nuestros genes.\nAs\u00ed, si\nlos humanos a veces se conducen de modo posesivo, territorial o\nagresivo\u2014como\ninnegablemente lo hicieron y siguen haciendo\u2014tal forma de\ncomportamiento es\nadquirida dentro de la sociedad en que viven y su cultura. En una\nsociedad\ndiferente, con una cultura diferente, los humanos podr\u00edan adaptarse a\nconducirse de modos no posesivos, ni territoriales ni agresivos.<\/p>\n\n\n\n<p>Ardrey ya hab\u00eda escrito el libro <em>African Genesis<\/em>\n(\u201cG\u00e9nesis africano\u201d) en\n1961 en el cual expon\u00eda los puntos de vista del antrop\u00f3logo Raymond\nDart, quien\nargumentaba que los humanos descend\u00edan de un antropoide que, a\ndiferencia de\nlos monos antropomorfos del pasado y los hoy sobrevivientes, cazaban a\notros\nanimales para comer su carne y sobrevivir. Aunque Dart exager\u00f3 su\nargumento, \u00e9ste\ngoza hoy de aceptaci\u00f3n general. Ardrey volvi\u00f3 a este tema en otro\nlibro, <em>The Hunting Hypothesis<\/em> (\u201cLa hip\u00f3tesis de\nla caza\u201d) y afirm\u00f3 no s\u00f3lo que \u00e9ramos descendientes de \u201cantropoides\nasesinos\u201d\nsino que esto era lo que segu\u00edamos siendo fundamentalmente.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto se basaba en otra falacia. Que hayamos\nevolucionado de animales cazadores no significa que tal actividad se\nhaya\nincorporado a nuestros genes; el resultado final de la evoluci\u00f3n por\nintermedio\nde esos animales fue otro animal, uno con un cerebro capaz de\npermitirle, por\nmedio del pensamiento abstracto y la adquisici\u00f3n de cultura, adaptarse\npara\nconvertirse en agricultor y pastor y, hoy, de vivir y trabajar en una\nsociedad\nbasada en procedimientos industriales de producci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Al describir a los humanos como \u201cmonos\ndesnudos\u201d Desmond Morris se equivoca por completo. Lo primero que\nhabr\u00eda notado\ncualquier zo\u00f3logo que nos estudiara desde el exterior como a cualquier\notro\nanimal (que es el punto de partida de Morris) es que la mayor parte del\ntiempo\nno estamos desnudos sino vestidos. El zo\u00f3logo habr\u00eda tenido entonces\nque\ninvestigar por qu\u00e9, y habr\u00eda descubierto que \u00e9ramos un \u201cmono\u201d (o un\n\u201ctercer\nchimpanc\u00e9\u201d, como escribi\u00f3 otro autor) que era capaz de dar forma a\npartes del\nresto de la naturaleza para proporcionar un sustituto artificial para\nel pelaje\ndel que la naturaleza nos hab\u00eda despojado. Tomando esta ruta, el\nzo\u00f3logo habr\u00eda\ndescubierto que no s\u00f3lo \u00e9ramos capaces de producir ropa; tambi\u00e9n la\nmayor\u00eda de\nlas cosas que necesitamos, recurriendo a herramientas que hab\u00edamos\nfabricado\npara sustituir otras caracter\u00edsticas biol\u00f3gicas que la naturaleza nos\nhab\u00eda\nquitado. El zo\u00f3logo habr\u00eda sacado en conclusi\u00f3n que \u00e9ramos \u201cmonos\nvestidos y\nfabricantes de herramientas\u201d y que esto introduc\u00eda tal diferencia, que\ntal vez,\nde plano, no se nos deb\u00eda clasificar como monos pero s\u00ed como otro\nanimal por\npropio derecho. Claro que esta no fue la conclusi\u00f3n de Morris. Su\nconclusi\u00f3n\nfue la de que segu\u00edamos siendo a\u00fan cazadores primitivos mal adaptados\npara\nvivir en la sociedad moderna. <em>El mono\ndesnudo<\/em> fue un gigantesco \u00e9xito comercial. Se vendieron m\u00e1s de ocho\nmillones de ejemplares y lanzaron a Morris a una carrera\nfinancieramente m\u00e1s\nque satisfactoria como proveedor, para el p\u00fablico en general, de\nnociones\nacient\u00edficas sobre los humanos.<\/p>\n\n\n\n<p>El m\u00e9todo de Morris fue el de buscar una pauta\nde comportamiento o un rasgo psicol\u00f3gico constantes (\u201carmados por la\nobservaci\u00f3n simple y directa de los patrones de conducta m\u00e1s b\u00e1sicos y\ncompartidos ampliamente por los espec\u00edmenes de la corriente principal\nde m\u00e1s\n\u00e9xito, tomados de las principales culturas contempor\u00e1neas\u201d) y declarar\nque esto\nera parte de la naturaleza heredada biol\u00f3gicamente de los humanos. Sin\nembargo,\nque una pauta conductual en particular pueda identificarse como\nconstante del\ncomportamiento humano en diferentes \u00e9pocas y lugares no significa\nforzosamente\nque est\u00e9 determinada biol\u00f3gicamente. Podr\u00eda ser igualmente resultado de\ncondiciones ambientales semejantes que producen como respuesta\ncomportamientos\naprendidos similares. No fue f\u00e1cil para Morris encontrar\ncomportamientos que\nhayan sido comunes a todos los humanos en todas las \u00e9pocas. Al final\ntuvo que\nrecurrir a descartar algunas formas de conducta\u2014como las de no agresi\u00f3n\no no\nposesividad o la de igualdad de los sexos practicados por algunas\nsociedades\ntribales\u2014tach\u00e1ndolas de exc\u00e9ntricas o las de perdedores cuyas\nsociedades fueron\nfracasos. Como lo expuso, tales sociedades eran \u201caguas culturales\nestancadas\u201d\nque \u201cs\u00f3lo revelaban hasta qu\u00e9 punto puede nuestra conducta apartarse de\nlo normal\nsin un total colapso social\u201d. Habl\u00f3 dando por cierto lo que estaba\ntratando de\ndemostrar.<\/p>\n\n\n\n<p>Una vez comenzado, este halagar los prejuicios\npopulares reflejados por las preferencias de Ardrey y Morris empez\u00f3 a\ncontaminar tambi\u00e9n a los cient\u00edficos, y ocurri\u00f3 lo que s\u00f3lo puede\ndescribirse\ncomo una regresi\u00f3n en el entendimiento de muchos de ellos. En 1971 un\nespecialista en el estudio de las hormigas, E. O. Wilson, deline\u00f3 un\ngrandioso\nesquema llamado \u201csociobiolog\u00eda\u201d cuyo objetivo era tratar de explicar el\ncomportamiento\nsocial humano en funci\u00f3n de nuestros genes, para reducir la sociolog\u00eda\na la\nbiolog\u00eda. En un libro posterior, <em>On Human\nNature<\/em> que apareci\u00f3 en 1978, declar\u00f3 que los socialistas entend\u00edan\nmal la\nnaturaleza humana:<\/p>\n\n\n\n<p><em>La percepci\u00f3n de la\nhistoria como una lucha de clases\ninevitable que culmina en el surgimiento de una sociedad igualitaria\ngobernada\na la ligera y con la producci\u00f3n bajo el control de los obreros est\u00e1\n[&#8230;]\nbasada en una inexacta interpretaci\u00f3n de la naturaleza humana<\/em> [<em>On Human Nature <\/em>(<em>Sobre la naturaleza humana<\/em>),\nPenguin,\n1995, p. 190].<\/p>\n\n\n\n<p>Wilson neg\u00f3 que el\ncerebro humano que hab\u00eda evolucionado por selecci\u00f3n natural era \u201cun\ndispositivo\nmultiusos, adaptable por aprendizaje a cualquier modo de existencia\nsocial\u201d, y\nasegur\u00f3 que, por el contrario, los genes heredados de la \u00e9poca en que\nlos\nhumanos evolucionaron, y se adaptaron a la vida en ese medio, dieron\nlugar a\nhumanos intensamente predispuestos a conducirse en sociedad de modos\nparticulares.<\/p>\n\n\n\n<p>Su t\u00e9cnica fue de lo m\u00e1s f\u00e1cil: se examina el\ncomportamiento en busca de algo constante; luego se supone que este\nalgo fue\ndeterminado por la biolog\u00eda, por la dotaci\u00f3n gen\u00e9tica de los humanos;\nel paso\nfinal es (fue) elaborar una teor\u00eda m\u00e1s o menos plausible sobre por qu\u00e9\ny c\u00f3mo\nesto habr\u00eda terminado por fijarse en nuestros genes durante el periodo\nen que\nlos monos antropoides y las primeras formas del g\u00e9nero homo\nevolucionaron en el\n<em>Homo sapiens<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>As, por ejemplo, la religi\u00f3n podr\u00eda\nidentificarse como una constante del comportamiento humano y suponerse\nun gen\nde la creencia en la religi\u00f3n y desarrollarse una teor\u00eda de c\u00f3mo el gen\nde la\ncreencia en algo superior al individuo podr\u00eda haber tenido un valor de\nsupervivencia para los ancestros del <em>Homo\nsapiens<\/em>, y que la selecci\u00f3n natural darwiniana lo habr\u00eda\nincorporado a\nnuestra dotaci\u00f3n gen\u00e9tica. O la dependencia de las mujeres respecto de\nlos\nhombres; podr\u00eda decirse que aqu\u00e9lla termin\u00f3 por ser determinada\ngen\u00e9ticamente\nporque durante el tiempo en que evolucionamos los hombres sal\u00edan de\ncaza\nmientras que las mujeres quedaban en la vivienda cuidando los ni\u00f1os,\netc.,\netc., etc. Fue un juego que cualquiera podr\u00eda jugar, y que los\narticulistas y\nlos productores de TV jugaron a cabalidad. Humor\u00edstico tal vez, pero\ntotalmente\nacient\u00edfico.<\/p>\n\n\n\n<p>Wilson era bi\u00f3logo pero el juego era tan f\u00e1cil\nque otros quisieron practicarlo tambi\u00e9n y de inmediato. As\u00ed naci\u00f3 la\n\u201cPsicolog\u00eda evolutiva\u201d, cuya divisa fue \u201cnuestros cr\u00e1neos modernos\nalojan una\nmente de la edad de piedra\u201d, que les permiti\u00f3 a los psic\u00f3logos jugar el\njuego\ntambi\u00e9n, escogiendo alg\u00fan rasgo psicol\u00f3gico y someti\u00e9ndolo al mismo\ntratamiento. Como Ardrey y Wilson, uno de sus gu\u00edas, el profesor\nuniversitario\nSteven Pinker, escribi\u00f3 una cr\u00edtica expl\u00edcita a las ideas socialistas:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Una de las m\u00e1s caras\ncreencias de muchos intelectuales es\nque hay culturas donde todos comparten con todos libremente. Marx y\nEngels\npensaron que los pueblos \u00e1grafos representaban una de las primeras\netapas de la\nevoluci\u00f3n de la civilizaci\u00f3n: el comunismo primitivo, cuya m\u00e1xima era\n\u201cDe cada\nquien seg\u00fan sus capacidades, a cada quien seg\u00fan sus necesidades<\/em> [<em>How the Mind Works <\/em>(C\u00f3mo\nfunciona la mente)\u201d, Penguin, 1998, p. 504].<\/p>\n\n\n\n<p>Para \u00e9l, como para\nWilson, esto no habr\u00eda sido biol\u00f3gicamente posible porque tal compartir\nlibre\nno habr\u00eda tenido valor alguno para la supervivencia y as\u00ed los cerebros\ncapaces\nde practicarlo no habr\u00edan evolucionado. La conclusi\u00f3n es que tal tipo\nde\nsociedad sigue siendo biol\u00f3gicamente imposible hoy en d\u00eda, pues\nseguimos\nteniendo los cerebros adecuados para la vida de la caza y la\nrecolecci\u00f3n en la\nsabana africana durante el periodo en que aquella forma de vida qued\u00f3\nfijada a\nnuestro repertorio gen\u00e9tico:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Durante el noventa y\nnueve por ciento de la existencia\nhumana, la gente vivi\u00f3 del forrajeo y en peque\u00f1as bandas n\u00f3madas.\nNuestros\ncerebros est\u00e1n adaptados a esa forma de vida largo tiempo ha\ndesaparecida, no a\nlas civilizaciones agr\u00edcola e industrial completamente nuevas. No\nposeen los\ncircuitos indispensables para enfrentar multitudes an\u00f3nimas, la\nescuela, el\nlenguaje escrito, el gobierno, la polic\u00eda, los tribunales, las\ninstituciones\nsociales formales, la alta tecnolog\u00eda y otros fen\u00f3menos reci\u00e9n llegados\na la\nexperiencia humana <\/em>(<em>How the Mind Works<\/em>,\np. 42).<\/p>\n\n\n\n<p>Pinker asever\u00f3 que\nla mente humana es una \u201ccomputadora neural\u201d que \u201cdise\u00f1ada\u201d por la\nselecci\u00f3n\nnatural para actuar como un \u201cprogramador ciego\u201d. Esta es quiz\u00e1 una\nmanera de\nexpresarlo, \u00bfpero \u201cdise\u00f1ada\u201d para qu\u00e9? Pinker salt\u00f3 de la suposici\u00f3n de\nque la\nmente humana debe estar \u201cdotada de circuitos\u201d para el lenguaje\nsimb\u00f3lico y la\nvisi\u00f3n estereosc\u00f3pica (conclusi\u00f3n nada irracional ya que, como hemos\nvisto,\nestos son dos caracteres de la naturaleza biol\u00f3gica humana) a la dudosa\nafirmaci\u00f3n que debe tener \u201ccircuitos\u201d semejantes para reaccionar a\ncondiciones\ncomo las prevalecientes en la Edad de piedra.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta exposici\u00f3n de que seguimos teniendo una\n\u201cmente de la edad de piedra\u201d es como un cuchillo de doble filo. Otro\npsic\u00f3logo\nevolutivo, Andrew Whiten, profesor de psicolog\u00edas evolutiva y del\ndesarrollo de\nla universidad de St. Andrews, Escocia, se\u00f1ala que durante el \u201cnoventa\ny nueve\npor ciento de la existencia humana\u201d la gente vivi\u00f3 en una etapa de\n\u201ccomunismo\nprimitivo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Los humanos son la especie m\u00e1s social de la\nTierra y nuestros ancestros formaron grupos de cazadores-recolectores\nque\ntrabajaron en equipo para adaptarse al nuevo estilo de vida. A\ndiferencia de\nlas dem\u00e1s especies, tuvieron una cultura igualitaria en donde todo se\ncompart\u00eda\nigualmente: ning\u00fan otro animal hace eso. No hab\u00eda jerarqu\u00eda en la\nsociedad ni\njefes de tribu, pues todo aqu\u00e9l que trataba de consolidarse como l\u00edder\nera\ndesconocido por los dem\u00e1s. Todos eran considerados iguales unos a otros\ny\nviv\u00edan en una cultura de comunismo primitivo. Podr\u00edamos esperar que\ncomo\nproductos de la evoluci\u00f3n nuestros ancestros hubieran sido ego\u00edstas,\npero fue\nsu capacidad para trabajar conjuntamente y apoyarse unos a otros lo que\nlos\nhizo m\u00e1s exitosos que cualquier otro. Esta cultura de apoyo mutuo\npermiti\u00f3 que\nla t\u00e9cnica y las habilidades pasaran a la generaci\u00f3n siguiente y en el\nproceso\nse perfeccionaran. Aunque este estilo de vida igualitario no est\u00e1\npresente en\nla mayor parte del mundo de hoy, puede hallarse en estado latente\ndentro de\nnosotros aguardando que lo despertemos (Art\u00edculo entregado a la Royal\nSociety\nof Edinburgh, v\u00e9ase <em>The Times<\/em>, 19 de\nagosto de 2000).<\/p>\n\n\n\n<p>En otras palabras, si realmente hubi\u00e9ramos\nsido dotados de \u201ccircuitos impresos\u201d o \u201cdise\u00f1ados\u201d por la selecci\u00f3n\nnatural\npara vivir en una particular clase de sociedad \u00a1habr\u00eda sido para el\nsocialismo y\nno para el capitalismo!<\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de lo mucho que nos gustar\u00eda creer que\nlos humanos est\u00e1n gen\u00e9ticamente programados para vivir en una sociedad\nno\njer\u00e1rquica, de mutuo compartir y cooperativa, no hay ninguna prueba de\nque <em>ninguno<\/em> de nuestros patrones\nconductuales est\u00e9 o pudiera estar programado gen\u00e9ticamente. Lo que\ngobiernan\nnuestros genes es la manera como funcionan nuestros organismos y c\u00f3mo\nse\nrenuevan a s\u00ed mismos, no la clase de pautas de conducta complejas que\nlos\ndeterministas biol\u00f3gicos tienen en mente.<\/p>\n\n\n\n<p>Los primeros an\u00e1lisis del Proyecto Genoma\nHumano, publicados en febrero de 2001, confirman que no tenemos\n\u201ccircuitos\nimpresos\u201d regidos por nuestros genes para conducirnos en sociedad de\nalguna\nmanera en particular, sino que la forma en que nos comportemos depende\ndecisivamente de lo que hemos aprendido de nuestro medio y no de lo que\nhemos\nheredado por intermedio de nuestros genes. En palabras de Craig Venter,\njefe de\nuno de los dos equipos del proyecto, \u201cla maravillosa diversidad de la\nespecie\nhumana no est\u00e1 prescrita por nuestro c\u00f3digo gen\u00e9tico. Nuestro medio es\ncrucial\u201d\n(<em>Observer<\/em>, 11 de febrero).<\/p>\n\n\n\n<p>Venter explic\u00f3 el fundamento cient\u00edfico de\nesta conclusi\u00f3n en el bolet\u00edn de prensa oficial publicado por la\nrevista <em>Science<\/em> que dio a conocer los resultados\nobtenidos por su equipo en su edici\u00f3n del 16 de febrero:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Hay muchas sorpresas en\neste primer vistazo a nuestro\nc\u00f3digo gen\u00e9tico que tienen importantes consecuencias para la humanidad.\nDesde\nel anuncio del 26 de junio de 2000, nuestra comprensi\u00f3n del genoma\nhumano ha\ncambiado much\u00edsimo en los hechos fundamentales. El peque\u00f1o n\u00famero de\ngenes\u201430,000 en lugar de 140,000\u2014apoya la noci\u00f3n de que no estamos\ngobernados\npor ning\u00fan circuito impreso. Ahora sabemos que la noci\u00f3n de que un gen\napunta a\nuna prote\u00edna y quiz\u00e1 a una enfermedad es falsa. Un gen conduce a muchos\nproductos diferentes y esos productos\u2014prote\u00ednas\u2014pueden cambiar\nespectacularmente despu\u00e9s de que son producidos. Sabemos que regiones\ndel\ngenoma que no son genes pueden ser la clave de la complejidad que vemos\nen los\nhumanos. Sabemos que el medio que act\u00faa sobre estos escalones\nbiol\u00f3gicos puede\nser la clave de que seamos como somos. Asimismo, el notablemente\npeque\u00f1o n\u00famero\nde variaciones gen\u00e9ticas que ocurren en los genes sugiere de nuevo que\nlas\ninfluencias ambientales tienen un papel significante en el desarrollo\nde\nnuestra singularidad.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Ir\u00f3nicamente, pero\nde modo conveniente, la propia ciencia de la gen\u00e9tica est\u00e1 socavando\nlas\nespeculaciones y los prejuicios de los deterministas biol\u00f3gicos. Sus\navances\nson descubrimientos de que las partes del cerebro de las que depende el\ncomportamiento social humano adquieren forma de \u201ccircuitos\u201d despu\u00e9s del\nnacimiento, seg\u00fan el medio social en que el ni\u00f1o humano crezca. Es esta\ncapacidad biol\u00f3gica de que se formen circuitos posteriormente al\nnacimiento la\nque est\u00e1 gobernada por genes, no el contenido de los circuitos. En\notras\npalabras, los hallazgos de la gen\u00e9tica est\u00e1n confirmando los de la\nantropolog\u00eda, de que las principales caracter\u00edsticas que nos distinguen\nde los\nanimales no humanos es la capacidad, como especie, de desplegar toda\nuna\nvariedad de comportamientos sociales.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando en 1933 los nazis llegaron al poder en Alemania el determinismo biol\u00f3gico se convirti\u00f3 en la ideolog\u00eda del estado. ***Esto iba a ser su deshacer, al menos temporalmente, al igual que en el caso de la derrota de Alemania*** puntos de vista m\u00e1s exactos sobre la biolog\u00eda y el comportamiento humanos saltaron al primer&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"magazine_newspaper_sidebar_layout":"","footnotes":""},"class_list":["post-1238","page","type-page","status-publish","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.worldsocialism.org\/wsm\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/1238","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.worldsocialism.org\/wsm\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.worldsocialism.org\/wsm\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.worldsocialism.org\/wsm\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.worldsocialism.org\/wsm\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1238"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.worldsocialism.org\/wsm\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/1238\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.worldsocialism.org\/wsm\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1238"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}