¿De dónde vienen las ganancias?

El sultán de Brunéi es uno de los hombres más ricos del mundo. La enorme superficie de tierra, tecnología y otras propiedades de que es dueño le producen beneficios gigantescos. ¿Pero de dónde provienen sus beneficios y la riqueza de otros como él?

¿De dónde vienen las ganancias?

Sí, los beneficios, ganancias o utilidades desempeñan un papel clave en la operación de sistema de mercado (¿Por qué la ganancia es prioritaria?), ¿pero en dónde se originan? ¿Cuál es su fuente? Para un negocio, las utilidades son la diferencia entre sus ventas totales, sus ingresos y sus costos totales de producción.

Los costos de producción son:

Cualquier ingreso aparte de estos costos es utilidad.

De esta utilidad el negocio paga cualquier renta, interés o capital tomado en préstamo, los dividendos entregados a los accionistas y los impuestos federales y locales. Todo lo que queda aparte de esto (las utilidades retenidas) está disponible para invertirlo en mejorar y expandir la capacidad productiva del negocio.

Como vimos en Los economistas no son de este planeta la única manera de producir riqueza es por medio del trabajo humano con y sobre los materiales que se extrajeron de la naturaleza. De ahí que los beneficios, como porción del producto, sólo pueden provenir del trabajo.

Karl Marx (1811-1883) adoptó este dato y lo convirtió en base de su teoría de la “plusvalía” o “plus valor”, que es el valor agregado a la materia prima en el curso de la producción por la fuerza de trabajo aparte de lo que ésta recibe en forma de salario.

Sobra decir que esta teoría de la utilidad como plusvalía es anatema para la economía ortodoxa, lo cual encontrará usted en cualquier libro de texto común y corriente. En lugar de la idea expuesta, encontrará usted los beneficios definidos como la “recompensa” al capital o al “empresario” (no se ponen de acuerdo en qué o quién). Pero, como la palabra “recompensa” indica, esta es justificación conveniente para quienes la reciben. Por desgracia para estos economistas, víctimas de su ideología, sus justificaciones moralistas no están avaladas por los hechos.

Lo que los estadísticos revelan

Como vimos también en Los economistas no son de este planeta, el valor de la riqueza nueva producida en un país durante un tiempo dado (su producto nacional) será el mismo que los ingresos de todos sus habitantes (su ingreso nacional). Es tarea de los estadísticos de Ingresos Nacionales determinar formas de medir esos indicadores.

El concepto clave de los estadísticos de Ingresos Nacionales es el de valor agregado. Al calcular el producto nacional de un país no se limitarán a sumar el valor monetario de la producción de cada industria ya que esto implicaría conteo doble, triple e incluso múltiplos mayores.

Esto se debe a que el producto de algunas industrias no se vende al consumidor final sino a otra industria en calidad de material para su propio proceso productivo.

Para evitar este problema del conteo múltiple, las mercancías utilizadas como insumos por otras industrias no deben tomarse en cuenta al hacer el cálculo. Para esto está ideado el concepto de valor agregado. El valor agregado se define como la diferencia entre el ingreso total de un negocio y el costo de las materias primas, componentes, energía y servicios y el desgaste y mantenimiento de sus activos fijos. Es una medida del valor económico agregado a esos insumos en el curso de la transformación en el producto que la empresa vende. Difiere de las utilidades sólo en un aspecto: incluye los sueldos y salarios.

Así, Utilidad = Valor agregado — Sueldos y Salarios.

Dicho de otro modo, la utilidad es una deducción del valor agregado por el trabajo en el proceso de transformar los insumos en mercancías.

Esto es cierto en el nivel de la economía así como en el nivel del negocio individual o cualquier rama de la industria.

Para obtener el número llamado producto nacional, se calcula el total del valor agregado en cada industria (que es en sí la suma del valor agregado en todas sus empresas componentes). Pero como el valor agregado se compone de sueldos y salarios más utilidades, otra forma de calcular dicho número es sumar las utilidades o ganancias totales obtenidas por todas empresas al total de los sueldos y salarios pagados a todos los trabajadores. Este es, desde luego, el ingreso nacional, que es sólo otro modo de expresar el valor monetario del producto nacional, o nuevo valor agregado total al valor existente previamente en el curso de un periodo dado.

Esta equivalencia entre el producto nacional y el ingreso nacional pone de manifiesto el hecho de que todos los ingresos monetarios resultan del proceso de producción. Todo el ingreso es generado inicialmente en la producción bien como ganancia, bien como sueldos y salarios. Todos los demás ingresos—renta, intereses, pensiones y demás beneficios pagados por el Estado—se derivan finalmente de éstos, y de hecho principalmente de las utilidades.

Las utilidades no sólo son, pues, la fuente de los fondos de inversión en mejora y expansión de la capacidad productiva; también son la fuente de casi todo el gasto del gobierno. Por tanto, del sector que hace utilidades de la economía (ya sea privado o de propiedad estatal) realmente puede decirse, como sus defensores afirman con frecuencia, que es el “sector que crea riqueza” de la economía: es el sector que proporciona la plusvalía tanto para la inversión como para el gasto del gobierno (El mito de la tributación). (Sin embargo, como las propias utilidades se derivan del valor agregado por el trabajo en el proceso de producción, el trabajo es la fuente fundamental.)

¿Qué es el crecimiento económico?

Los estadísticos del gobierno dan a conocer regularmente estadísticas sobre el monto del producto nacional pero éstas no son siempre las mismas. A veces las cifras son citadas como Producto Interno Bruto (PIB), a veces como Producto Nacional Bruto (PNB) y a veces como Producto Nacional Neto (PNN). ¿Qué significan estas iníciales y cuál es la diferencia entre lo que expresan?

El significado de la palabra “bruto” indica que la cifra abarca no sólo el valor agregado sino también la depreciación del capital fijo. Rigurosamente hablando, como decimos, ésta debe excluirse. La única razón de que no lo sea es que las cifras significativas para ella no pueden presentarse para un periodo de tres meses. El PIB es, por tanto, mayor que el total del valor agregado.

El PNB representa el Producto Nacional Bruto. Difiere del PIB en que toma en cuenta las transacciones con otros países: exportaciones e importaciones y pagos al y del extranjero.

Los pagos del extranjero por las exportaciones, los servicios (“las exportaciones invisibles”) y de las inversiones extranjeras incrementan el ingreso nacional, mientras que los pagos al extranjero lo disminuyen. Como lo indica su nombre de Producto Interno Bruto, el PIB es una cifra en bruto que simboliza el valor agregado (depreciación sin tomar en cuenta las transacciones con otros países). Por eso la producción de algunas industrias no se vende al consumidor final sino a otra industria a la que sirve de material para su proceso productivo.

Para evitar el problema de contar varias veces el mismo concepto, las mercancías usadas como insumos de otras industrias deben excluirse del cálculo. Para ello está ideado el concepto de valor agregado. El valor agregado se define como la diferencia entre el ingreso total de un negocio y el costo de comprar materias primas y componentes.

Una de las tendencias a largo plazo del sistema de mercado es incrementar el ***PNN/Ingreso Nacional, o “crecimiento”***. En realidad esta es una consecuencia de otra tendencia más fundamental ***pero que no es citada tan a menudo como es ahora tan fácil de medir***: el incremento de la cantidad de capital invertido en la producción, o acumulación de “capital”.

Ya vimos cómo las presiones de la competencia fuerzan a las empresas a buscar el maximizar sus utilidades (Por qué la ganancia es prioritaria) como manera de maximizar la cantidad de dinero que pueden dedicar a comprar la maquinaria más nueva y productiva y los métodos de producción que deben tener para ser capaces de producir más y más barato. Este incremento de la cantidad de dinero invertido en la producción, o acumulación de capital, se traduce a términos físicos como incremento en las reservas de medios de producción, tanto edificios, maquinaria y otra clase de equipo fijo y materias primas que transformar en nuevas mercancías. Esto a su vez lleva a un aumento del Producto nacional/Ingreso nacional: crecimiento.

Inversión, consumo y gasto del gobierno

La acumulación de capital depende de la inversión, o la proporción de ingreso nacional que se emplea para comprar nuevos medios de producción. Así, en este contexto es donde reside la importancia de la división de Ingreso nacional en “inversión” y “consumo”. Algunos pensadores económicos alegan que porque la inversión es una deducción del consumo debe reducir el mercado para las mercancías. Salta a la vista que esta visión es claramente errónea. El dinero que se invierte de todos modos se gasta, sólo que es gastado en comprar medios de producción antes que bienes de consumo. La distinción entre inversión y consumo es una diferencia entre el propósito para el cual se gasta el ingreso nacional.

¿En qué parte del cuadro entra el gasto gubernamental? Aquí, desgraciadamente, los estadísticos del Ingreso Nacional se descarrilan. No hay problema con las empresas públicas (que sólo son parte del sector del mercado de la economía del mismo modo que lo son las empresas privadas) y las actividades de sus obreros crean valor agregado que cuenta de modo decreciente el producto nacional. ¿Pero que hay acerca del ***gasto gubernamental presente***, en contraste con su gasto en edificios y equipo, para cosas tales como la administración, la policía y las fuerzas armadas, la educación y la salud? Este es claramente consumo y no producción, como una generación anterior de economistas reconoció. El gobierno está consumiendo riqueza del mismo modo que lo hacen los individuos.

Pero los estadísticos del Ingreso Nacional no lo ven así. Consideran que el gobierno es alguien dedicado a producir “servicios públicos”, llamados “educación”, “cuidado de la salud” pero también “administración” e incluso “defensa” y “ley y orden”, que no crean valor agregado que pueda añadirse al producto nacional. Aun en sus propios términos, sin embargo, hay algo peculiar acerca de esto ya que el valor agregado en el llamado sector de servicios públicos es igual solamente a los sueldos y salarios pagados a los empleados en tal sector, pero no hay elemento de utilidad. Esto significa entonces que los estadísticos del Ingreso Nacional están sumando simplemente al producto nacional los sueldos y salarios de los empleados del gobierno. Llama la atención que no esté dispuesto a ir al fondo del asunto y clasificar esto como “inversión”, que es lo que implica la lógica de su razonamiento.

En sí, esto debiera ser un indicio de que el ***gasto presente*** del gobierno en administración y el resto es diferente del gasto de las empresas en producir sus mercancías para venderlas. La entera ficción de que los gobiernos son productores entregados a producir servicios públicos se viene abajo cuando se les pregunta de dónde viene el dinero con que el gobierno paga los sueldos y los salarios de sus empleados. ¿De la venta de mercancías como hacen los demás productores? Absolutamente no: pues las mercancías en cuestión son vendidas ahora. Obtienen dinero gravando los ingresos generados en el sector del mercado de la economía o pidiéndolo prestado de quienes reciben tales ingresos.

En otras palabras, los sueldos y los salarios de los empleados de gobierno son “pagos de transferencia” pues los ingresos transferidos de una sección de la población a otra se llaman pensiones y otros pagos de seguridad social, por ejemplo, y el interés sobre la deuda nacional. Al mismo tiempo los pagos de intereses a los ***tenedores de la deuda nacional*** fueron incluidos en el las estadísticas del ingreso nacional como parte del ingreso derivado de la propiedad de bienes pero esto fue abandonado cuando se cayó en la cuenta de que esto era sólo una transferencia vía la tributación al ingreso de la propiedad de un grupo a otro. Lógicamente, debe reconocerse lo mismo para los sueldos y los salarios de los empleados del gobierno. Ellos deben ser vistos también como “pagos de transferencia”.

Rechazar el concepto de que los empleados de gobierno producen servicios públicos no es rechazar el registrar en las estadísticas del producto nacional/ingreso nacional el gasto en educación, el cuidado de la salud y la defensa. La discusión es sobre cómo y dónde debe clasificarse. El error de clasificar el gasto nacional en sueldos y salarios de sus empleados como producción tiene dos consecuencias. Primera: infla artificialmente la magnitud del producto nacional (y también la porción de ingresos del empleo en éste). Segundo: sostiene la ilusión de que en una recesión el gobierno puede incrementar el producto nacional con sólo prestar dinero del sector mercado y gastarlo, literalmente, en cualquier cosa.